29 de noviembre de 2011

NOVEDAD: CALENDARIO LITÚRGICO DE LA FORMA EXTRAORDINARIA 2011-2012

Calendario litúrgico de la Forma Extraordinaria 2011-2012. (184 páginas). Encuadernación en espiral con tapa plástica traslúcida. Este calendario contiene el ordo diario de la misa y del oficio divino de todo el año litúrgico, con introducciones a las tiempos litúrgicos y sus normas, a las fiestas más importantes y a algunas peculiaridades de la forma extraordinaria del Rito Romano. Además contiene en Apéndice, las lecciones contratas de la fiesta de los santos aprobadas para el Calendario Nacional del Reino de España (1963).

PRECIO: 9,50 euros + gastos de envío.

PEDIDOS: santamariarenet@hotmail.com

o llamando al (00 34) 619 011 226

Hermanos de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina
Pasaje de las Hazas, 2 Bº N
45002 TOLEDO (ESPAÑA)

27 de noviembre de 2011

NO CESAS DE INTERCEDER POR NOSOTROS, POBRES PECADORES...

Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Vos. Ésta es la oración que tú inspiraste, oh María, a santa Catalina Labouré, y esta invocación, grabada en la medalla la llevan y pronuncian ahora muchos fieles por el mundo entero. ¡Bendita tú entre todas las mujeres! ¡Bienaventurada tú que has creído! ¡El Poderoso ha hecho maravillas en ti! ¡La maravilla de tu maternidad divina! Y con vistas a ésta, ¡la maravilla de tu Inmaculada Concepción! ¡La maravilla de tu fiat! ¡Has sido asociada tan íntimamente a toda la obra de nuestra redención, has sido asociada a la cruz de nuestro Salvador!
Tu corazón fue traspasado junto con su Corazón. Y ahora, en la gloria de tu Hijo, no cesas de interceder por nosotros, pobres pecadores. Velas sobre la Iglesia de la que eres Madre. Velas sobre cada uno de tus hijos. Obtienes de Dios para nosotros todas esas gracias que simbolizan los rayos de luz que irradian de tus manos abiertas. Con la única condición de que nos atrevemos a pedírtelas, de que nos acerquemos a ti con la confianza, osadía y sencillez de un niño. Y precisamente así nos encaminas sin cesar a tu Divino Hijo.
Beato Juan Pablo II

¡OH MARÍA SIN PECADO CONCEBIDA, ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS!

Era el 27 de noviembre de 1830, que caía el sábado anterior el primer domingo de Adviento. Yo tenía la convicción de que vería de nuevo a la SS. Virgen y que la vería "más hermosa que nunca"; yo vivía con esta esperanza. A las cinco y media de la tarde, algunos minutos después del primer punto de la meditación, durante el gran silencio, me pareció escuchar ruido del lado de la tribuna, cerca del cuadro de San José, como el roce de un vestido de seda.

Habiendo mirado hacia ese costado, vi a la SS. Virgen a la altura del cuadro de San José. La Santísima Virgen estaba de pie, era de estatura mediana; tenía un vestido cerrado de seda aurora, hecho según se dice "a la virgen", mangas lisas; un velo blanco le cubría la cabeza y le caía por ambos lados hasta sus pies; debajo del velo vi sus cabellos lisos, divididos por la mitad, ligeramente apoyado sobre sus cabellos tenía un encaje de tres centímetros, sin fruncido, su cara estaba bastante descubierta. Sus pies se apoyaban sobre la mitad de un globo blanco o al menos no me pareció sino la mitad, tenía también bajo sus pies una serpiente de color verdoso con manchas amarillentas. Con sus manos sostenía un globo de oro, con una pequeña cruz encima, que representaba al mundo; sus manos estaban a la altura del pecho, de manera elegante; sus ojos miraban hacia el Cielo. Su aspecto era extraordinariamente hermoso, no lo podría describir.
De pronto vi anillos en sus dedos, tres en cada dedo; el más grande cerca de la mano, uno de mediano tamaño en el medio y uno más pequeño en la extremidad y cada uno estaba recubierto de piedras preciosas de tamaño proporcionado. Rayos de luz, unos más hermosos que otros salían de las piedras preciosas; las piedras más grandes emitían rayos más amplios, las pequeñas, más pequeños; los rayos iban siempre prologándose de tal forma que toda la parte baja estaba cubierta por ellos y yo no veía más sus pies.

En ese momento en que yo la contemplaba, la SS. Virgen bajó sus ojos mirándome. Una voz se hizo escuchar y me dijo estas palabras:
- Este globo representa al mundo entero, especialmente a Francia... y a cada persona en particular.
Aquí yo no sé expresar lo que experimenté lo que vi.
- La hermosura y el brillo de los rayos tan bellos... son el símbolo de las gracias que yo derramo sobre los que me las piden, haciéndome comprender cuán generosa se mostraba hacia las personas que se las pedían, cuánta alegría experimenta concediéndoselas... Estos diamantes de los que no salen rayos, son las gracias que dejan de pedirme.
En este momento o yo estaba o no estaba, no sé... yo gozaba. Se formó un cuadro alrededor de la Santísima Virgen, algo ovalado, en el que se leían estas palabras escritas en semicírculo, comenzando a la altura de la mano derecha, pasando por encima de la cabeza de la SS. Virgen y terminando a la altura de la mano izquierda: ¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!, escritas en caracteres de oro. Entonces oí una voz que me dijo:
- Haz acuñar una medalla según este modelo, las personas que la llevaren en el cuello recibirán grandes gracias; las gracias serán abundantes para las personas que la llevaren con confianza.

En aquel instante me pareció que el cuadro se daba vuelta. Vi sobre el reverso de la Medalla la letra M, coronada con una cruz, apoyada sobre una barra y, debajo de la letra M los sagrados Corazones de Jesús y de María, que yo distinguí, porque uno estaba rodeado de una corona de espinas y el otro, traspasado por una espada.
Inquieta por saber que sería necesario poner en el reverso de la Medalla, después de mucha oración, un día, en la meditación, me pareció escuchar una voz que me decía:
- La letra M y los dos corazones dicen lo suficiente.
*Santa Catalina Labouré

SOY TODO TUYO, REINA MÍA Y MADRE MÍA, Y CUANTO TENGO TUYO ES

Virgen, Madre de mi Dios,
¡haz que yo sea todo tuyo!
Tuyo en la vida, tuyo en la muerte,
tuyo en el sufrimiento, tuyo en el miedo y en la miseria,
tuyo en la cruz y en el doloroso desaliento,
tuyo en el tiempo y en la eternidad.
Virgen, Madre de mi Dios, ¡haz que sea todo tuyo!
Juan Pablo II

23 de noviembre de 2011

MISA MENSUAL EN HONOR AL SANTO PADRE PIO DE PIETRELCINA

*El día 23 de cada mes se celebra en la Iglesia del Salvador de Toledo, Comunidad de Hermanos de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina, la Santa Misa -Uso extraordinario- en honor del Santo Padre Pío de Pietrelcina. Al final de la misma se da a besar a los fieles la reliquia del Santo.






*Ofrecemos la Homilía pronunciada en la Santa Misa:

Tomando como referencia una de las cartas que el Padre Pío envía a una de sus hijas espirituales y dirigida suya, Raffaelina Cerase, encontramos que el Padre le escribe hablándole acerca del ángel de la Guarda.
Por un lado hemos de recordar que al Padre Pío le unía una dulce intimidad y una estrecha colaboración con su Ángel de la Guarda, habiéndole visto en muchas ocasiones desde su misma infancia.
Y por otro lado, en lo que se refiere a nosotros, podemos constatar cómo tristemente desconocemos muchas cosas importantes de la vida espiritual porque vivimos despreocupados de la misma, sin prestarle toda la atención que debiéramos.
En este orden de cosas, quizás olvidamos y no tenemos suficientemente presente, que el Señor nos ha concedido para nuestra travesía por esta vida la asistencia de un ángel Guardián y Custodio, con el fin de que éste nos acompañe, nos defienda del Maligno enemigo, nos alerte de los peligros y nos oriente por la senda que lleva a la salvación.
Tristemente, está ahí el riesgo y la tentación de pensar que el Santo ángel de la Guarda es una cosa de niños, cuando en realidad es siendo adultos cuando más lo necesitamos. De nuestra intimidad y colaboración con él depende en gran medida el éxito de nuestra salvación eterna.
Hablando del Ángel de la Guarda el Santo Padre Pío nos recuerda que “este buen ángel ruega por nosotros, ofrece a Dios todas las buenas obras que realizamos así como nuestros deseos santos y puros”. En consecuencia, ¿no hemos de mostrarnos nosotros agradecidos a quién tanto se preocupa por nosotros? ¿No hemos de fomentar nuestra unión espiritual con este compañero invisible que vela por nosotros cada segundo de nuestra vida?
Todos tenemos la experiencia de pasar por momentos de dolor y de sufrimiento, también de soledad y amargura. Este sentimiento de en ocasiones sentirnos solos y abandonados, es siempre aprovechado por el Maligno para pretender hacernos perder la esperanza, para hacer rebosar nuestra alma de amargura. ¡Hemos de tener mucho cuidado con este tipo de tentaciones! Hoy en día es este sentimiento uno de los más frecuentemente utilizados por el Mal para atacar a las personas, y como muestra de ello tenemos el alto índice de enfermedades depresivas, enfermedades de carácter nervioso, el alto índice de suicidios –que curiosamente es más alto entre los adolescentes y los jóvenes-. El sentimiento de soledad y abandono es característico de nuestra época.
El Santo Padre Pío nos dice que en las horas en que nos parezca esta solos y abandonados, no nos lamentemos por no tener un alma amiga, a la que podamos abrirnos y confiarle nuestros dolores. ¡No olvidemos a ese compañero invisible, nuestro Santo Ángel Custodio! Nuestro ángel de la Guarda siempre está presente para escucharnos y siempre está dispuesto para consolarnos.
Y a continuación el Padre se expresa en estos términos: “¡Oh, deliciosa intimidad!, ¡oh, dichosa compañía! ¡Oh, si todos los hombres sin excepción supieran comprender y apreciar este gran don de Dios, quien, en el exceso de su amor por el hombre, nos asignó este espíritu celestial!”
Quiere el Padre Pío que recordemos a menudo la presencia de nuestro Ángel Custodio: “es necesario contemplarlo con los ojos del alma, darle gracias y suplicarle”. El Santo ángel es delicado y sensible. Debemos respetarlo y amarlo. Y hemos de temer constantemente ofender la pureza de su mirada.
Que esta enseñanza tan sencilla y delicada que nos ofrece San Pío de Pietrelcina, nos sirva para tratar más frecuentemente a nuestro ángel, para amarle más y para con su ayuda y guía vernos libres de los lazos y amenazas del Mal. Que esta verdad de fe nos ayude a disipar los sentimientos de tristeza, de soledad y de abandono, y cuando estos lleguen que el trato con nuestro Custodio nos mantenga en la esperanza y en el ejercicio virtuoso de la paciencia, aguardando que nuevamente brille la luz, saliendo así victoriosos de la prueba.
Que la Virgen Santísima, Regina Angelorum, nos asista siempre con su amor maternal.


P. Manuel María de Jesús

10 de noviembre de 2011

ROGAD AL DUEÑO DE LA MIES


ORACIÓN POR LAS VOCACIONES SACERDOTALES Y RELIGIOSAS

Jesús, Pastor divino de las almas, que llamaste a los apóstoles para hacerlos pescadores de hombres, atrae hacia ti los corazones ardientes y generosos de nuestros jóvenes para hacerlos tus seguidores y ministros. Hazlos partícipe de tu sed de redención universal, por la cual renuevas tu sacrificio sobre los altares. Tu, Señor, “siempre vivo para interceder por nosotros”, abre ante ellos los horizontes del mundo entero, donde la silenciosa súplica de tantos hermanos, pide la luz de la verdad y el calor del amor; para que, respondiendo a tu llamada, prolonguen aquí en la tierra tu misión, edifiquen tu Cuerpo Místico que es la Iglesia, y sean “sal de la tierra y luz del mundo”.
Extiende, Señor, también tu amorosa llamada, a muchas almas de mujeres puras y generosas, e infunde en ellas el deseo de la perfección evangélica, de la consagración al servicio de la Iglesia y de los hermanos, necesitados de asistencia y caridad. Amén

EL CARDENAL LEO BURKE CELEBRA MISA PONTIFICAL EN AMSTERDAN













Su Eminencia el Cardenal Burke, Prefecto de la Signatura Apostólica, ha celebrado recientemente la Santa Misa Pontifical (Uso extraordinario del Rito Romano) en Sint-Agneskerk en Amsterdam.

SANTA MISA PRELATICIA EN LA BASÍLICA DE SAN PEDRO






El pasado sábado 5 de noviembre Su Eminencia el Cardenal Castrillón Hoyos, Presidente Emérito de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, celebró Santa Misa prelaticia con la Forma Extraordinaria del Rito Romano, en la Capilla del Santísimo Sacramento de la Basílica de San Pedro, con motivo de la 20º Asamblea Internacional de la Federación Una Voce.
Durante la homilía, el Cardenal Castrillón se refirió a los abusos litúrgicos con las siguientes palabras: “la práctica generalizada de abusos litúrgicos después del Concilio ha producido heridas profundas en la Iglesia, socavando la primacía del espíritu de obediencia al Magisterio de la Iglesia, que invariablemente debe caracterizar la expresión de la fe”. Así mismo recordó que la obediencia fiel a las normas litúrgicas en su plenitud es la que asegura desde hace dos mil años la vida de fe de todos los creyentes.
Refiriéndose al "espíritu del concilio" el cardenal afirmó que "constituye para algunos una herramienta para sostener falsas afirmaciones a menudo dirigidas a imponer formas inquietantes de pensar y actuar... responsables de peligrosas desviaciones teológicas y pastorales, que son un daño concreto a la vida de fe del pueblo de Dios”.

De igual modo en su homilía el Cardenal Castrillón pidió a los delegados de Una Voce colaborar con el Santo Padre en lo que respecta al verdadero valor y a la libertad de celebrar en la iglesia según la forma extraordinaria del rito Romano. Una misión más necesaria que nunca, ante las resistencias todavía presentes.

BENEDICTO XVI DENUNCIA VIOLENCIA EJERCIDA EN NOMBRE DE TRADICIONES RELIGIOSAS AFRICANAS

"Un obstáculo en vuestra obra de evangelización es el corazón de los bautizados, todavía dividido entre el cristianismo y las religiones tradicionales africanas. Afligidos por los problemas de la vida, no dudan en recurrir a prácticas incompatibles con el seguimiento de Cristo. Efecto abominable de ello es la marginación e inclusive el asesinato de niños y ancianos, quienes son condenados por falsos veredicto de brujería. Al recordar que la vida humana es sagrada en todas sus fases y situaciones, continúen, queridos obispos, elevando vuestra voz a favor de sus víctimas. Pero al tratarse de un problema regional, es oportuno un esfuerzo conjunto de las comunidades eclesiales puestas a prueba por esta calamidad, buscando determinar el significado profundo de tales prácticas, identificar los riesgos pastorales y sociales vehiculizados a través de ellas y alcanzar un método que conduzca a su definitiva erradicación, con la colaboración de los gobiernos y de la sociedad civil".

*Benedicto XVI los obispos de Angola en visita "ad limina"

7 de noviembre de 2011

LOS ARTÍCULOS DE SAN JOSÉ




Artículo 1. Como hecho científico, una nueva vida humana comienza al momento de la concepción.

Artículo 2. Cada vida humana es un flujo continuo que se inicia en la concepción y avanza por fases etapas hasta la muerte. La ciencia otorga diferentes nombres a estas fases etapas, incluyendo cigoto, blastocisto, embrión, feto, bebé, niño, adolescente y adulto. Esto no cambia el consenso científico acerca de que en todo momento del desarrollo todo individuo es un miembro viviente de la especie humana.

Artículo 3. Desde la concepción, cada niño, aun no nacido, es por naturaleza un ser humano.

Artículo 4. Todo ser humano, como miembro de la familia humana, tiene el derecho de ser reconocido por su dignidad inherente y a la protección de sus derechos humanos inalienables. Esto es reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y otros instrumentos internacionales.

Artículo 5. No existe ningún derecho al aborto bajo el derecho internacional, ni por vía de un tratado internacional obligatorio ni bajo normas de derecho internacional común. No hay ningún tratado de las Naciones Unidas que pueda ser citado con precisión para establecer o reconocer un derecho al aborto.

Artículo 6. La Comision del CEDAW y otros cuerpos que monitorean tratados han guiado a los gobiernos a cambiar sus leyes sobre el aborto. Estos cuerpos han interpretado explícitamente o implícitamente los tratados a los cuales están sujetos como incluyentes de un derecho al aborto. Los cuerpos que monitorean estos tratados no tienen autoridad, ni bajo los tratados que las crearon ni bajo el derecho internacional general, de interpretar estos tratados en maneras que creen nuevas obligaciones estatales o que alteren la esencia de los tratados.

En consecuencia, cualquier cuerpo que interprete un tratado de modo que incluya un derecho al aborto actúa más allá de su autoridad y contraría su mandato. Tales actos ultra vires no crean ninguna obligación legal para los estados partes; tampoco deberían los estados aceptarlos como una contribución a la conformación de un nuevo derecho internacional consuetudinario.

Artículo 7. Las afirmaciones realizadas por agencias internacionales o actores no gubernamentales en el sentido de que el aborto es un derecho humano son falsas y deben ser rechazadas.

No existe ninguna obligación jurídica internacional de proporcionar acceso al aborto basado en motivo alguno: salud, privacidad, autonomía sexual, no discriminación ni ningún otro motivo.

Artículo 8. Bajo los principios básicos de la interpretación de tratados del derecho internacional, de un modo consistente con las obligaciones de la buena fe y con el principio pacta sunt servanda, y ejerciendo su responsabilidad de defender la vida de sus pueblos, los estados pueden y deben invocar las provisiones de los tratados que garantizan el derecho a la vida para abarcar la responsabilidad gubernamental de proteger el niño aun no nacido del aborto.

Artículo 9. Los gobiernos y los miembros de la sociedad deberían garantizar que las leyes y las políticas nacionales protejan el derecho humano a la vida desde la concepción. También deberían rechazar y condenar la presión de adoptar leyes que legalizan o despenalizan el aborto.

Los cuerpos que monitorean tratados, las agencias de las Naciones Unidas y los funcionarios, tribunales regionales y nacionales y demás deben desistir de aseveraciones implícitas o explícitas de un derecho al aborto basadas en el derecho internacional.

Cuando se realizan tales aseveraciones falsas o se ejercen presiones, los estados miembros deberían reclamar la responsabilidad del sistema de las Naciones Unidas.

Quienes proporcionen ayuda para el desarrollo no deben promocionar o financiar el aborto. Ellos no deben condicionar la ayuda a la aceptación del aborto por parte del beneficiario.

Los programas internacionales y aquellos que financian programas de salud materna y de infantes deben garantizar un resultado saludable del embarazo tanto para la madre como para el infante y deberían ayudar a las madres a dar la bienvenida a una nueva vida en todas las circunstancias.

Nosotros — defensores y litigantes en materia de derechos humanos, intelectuales, dirigentes electos, diplomáticos y expertos médicos y de política internacional — por la presente confirmamos estos artículos.

San Jose de Costa Rica
Marzo 25 de 2011

6 de noviembre de 2011

PAUL CLAUDEL: A LOS MÁRTIRES ESPAÑOLES



«Siempre es lo mismo o parecido, es lo que ha ocurrido desde los tiempos de Enrique VIII, desde los de Nerón y Diocleciano.

¿El cáliz que bebieron nuestros padres no lo vamos a beber también nosotros?

La sal que entonces nos pusieron en la lengua, tenía el mismo sabor que este nuevo Bautismo.

Es posible, Dios mío, que por fin nos regales el honor supremo de darte algo, también nosotros, pobres gentes... y de decir la verdad: que Tú eres el Hijo de Dios y tienes nuestra propia sangre.

La maravilla de que existas es verdad, y no se puede pagar de otro modo que con sangre.

No es verdad que se pueda creer impunemente.

Robespierre, Lenin y los otros, Calvino no agotaron la rabia del odio. Voltaire, Renan y Marx tampoco tocaron el fondo de la necedad humana.

Este millón de Mártires ante nuestros ojos, todos estos inocentes llenos de gloria… tampoco ellos han acabado de darse.

Santa España, cuadrilátero al extremo de Europa, concentración de Fe, macizo duro, trinchera de la Virgen Madre, y última zancada de Santiago, que no acaba más que donde acaba la tierra, Patria de Domingo y de Juan, y de Francisco el Conquistador y de Teresa, arsenal de Salamanca, Pilar de Zaragoza y cepa ardiente de Manresa.

Inconmovible España, rechazo de medias tintas jamás aceptadas, espaldar contra el hereje, razonadora de la plegaria y colonizadora de otro mundo, en esta hora de tu crucifixión, Santa España, hermana España, con los ojos llenos de entusiasmo y de lágrimas, te envío mi admiración y mi amor.

Cuando todos los cobardes traicionaban, tú, una vez más, no aceptaste; como en tiempos de Pelayo y del Cid, una vez más, tú desenvainaste tu Espada.

Se nos pone el cielo y el infierno en la mano, y tenemos cuarenta segundos para elegir; cuarenta segundos es demasiado, hermana España, santa España. Tú has elegido: once obispos, miles de sacerdotes masacrados, y ¡ni una sola apostasía!

¡Ah! ¡Ojalá pudiera yo, como tú, testimoniar un día en alta voz en el esplendor del mediodía!

Se había dicho que estabas dormida, hermana España y, de repente, ¡miles de Mártires!

Las puertas del cielo no bastan ya, ni de grado ni por fuerza, para tan densa Legión; lo que se llamaba desierto, mirad, ¿esto era el desierto?, ¡pues he aquí el manantial y la palmera!

¡Miles de sacerdotes!, un Ejército de un solo golpe, y el cielo, y una sola llamarada.

¡Ya está! Todo se ha consumado, el cielo ha bebido, es la Misa de los Mártires.

Una vez más, todo se ha consumado y en el cielo se ha hecho un silencio de una media hora, y nosotros también, en silencio, con la cabeza descubierta, alma mía, guardemos silencio ante la tierra en sementera.

La tierra ha concebido en lo más hondo de sus entrañas, y ya se ha iniciado la reiniciación.

El tiempo de cultivo ha terminado, ahora es ya el momento de la semilla; brota por todas partes la represalia inmensa del amor».

Paul Claudel

Baranques, 10 mayo 1937

MÁRTIRES DE LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA EN ESPAÑA

SU TESTIMONIO NO DEBE SER OLVIDADO

Queridos hermanos, en diversas ocasiones he recordado la necesidad de custodiar la memoria de los mártires. Su testimonio no debe ser olvidado. Ellos son la prueba más elocuente de la verdad de la fe, que sabe dar un rostro humano incluso a la muerte más violenta y manifiesta su belleza aun en medio de atroces padecimientos. Es preciso que las Iglesias particulares hagan todo lo posible por no perder el recuerdo de quienes han sufrido el martirio.
Al inicio del tercer milenio, la Iglesia que camina en España está llamada a vivir una nueva primavera de cristianismo, pues ha sido bañada y fecundada con la sangre de tantos mártires. Sanguis martyrum, semen christianorum! ¡La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos! (Tertuliano, Apol., 50,13: CCL 1,171). Esta expresión, acuñada durante las persecuciones de los primeros siglos, debe hoy llenar de esperanza vuestras iniciativas apostólicas y esfuerzos pastorales en la tarea, no siempre fácil, de la nueva evangelización. Contáis para ello con la ayuda inigualable de vuestros mártires. Acordaos de su valor, "fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre" (Hb 13,7-8).
Deseo confiar a la intercesión de los nuevos beatos una intención que lleváis profundamente arraigada en vuestros corazones: el fin del terrorismo en España. Desde hace varias décadas estáis siendo probados por una serie horrenda de violencias y asesinatos que han causado numerosas víctimas y grandes sufrimientos. En la raíz de tan lamentables sucesos hay una lógica perversa que es preciso denunciar. El terrorismo nace del odio y a su vez lo alimenta, es radicalmente injusto e acrecienta las situaciones de injusticia, pues ofende gravemente a Dios y a la dignidad y los derechos de las personas. ¡Con el terror, el hombre siempre sale perdiendo! Ningún motivo, ninguna causa o ideología pueden justificarlo. Sólo la paz construye los pueblos. El terror es enemigo de la humanidad.
Amados en el Señor, también a nosotros la voz del Padre nos ha dicho hoy en el Evangelio: "Este es mi Hijo, el escogido; escuchadle" (Lc 9,35). Escuchar a Jesús es seguirlo e imitarlo. La cruz ocupa un lugar muy especial en este camino. Entre la cruz y nuestra transfiguración hay una relación directa. Hacernos semejantes a Cristo en la muerte es la vía que conduce a la resurrección de los muertos, es decir, a nuestra transformación en Él (cf. Flp 3,10-11). Ahora, al celebrar la Eucaristía, Jesús nos da su cuerpo y su sangre, para que en cierto modo podamos pregustar aquí en la tierra la situación final, cuando nuestros cuerpos mortales sean transfigurados a imagen del cuerpo glorioso de Cristo.
Que María, Reina de los mártires, nos ayude a escuchar e imitar a su Hijo. A Ella, que acompañó a su divino Hijo durante su existencia terrena y permaneció fiel a los pies de la Cruz, le pedimos que nos enseñe a ser fieles a Cristo en todo momento, sin decaer ante las dificultades; nos conceda la misma fuerza con que los mártires confesaron su fe. Al invocarla como Madre, imploro sobre todos los aquí presentes, así como sobre vuestras familias los dones de la paz, la alegría y la esperanza firme.

*Beato Juan Pablo II

5 de noviembre de 2011

PRIMER SÁBADO DE MES: JESÚS Y MARÍA, UN SOLO CORAZÓN

Razones que nos obligan a tener devoción particular al santísimo Corazón de la Virgen María

La primera es que debemos honrar y amar las cosas que Dios ama y honra y en las que es amado y glorificado.

Pues bien, después del adorabilísimo Corazón de Jesús no ha habido jamás, en cielo y tierra, un corazón tan amado y honrado por Dios y que haya glorificado y amado tanto a Dios como el dignísimo Corazón de la Madre del Salvador. Es el trono más excelso del amor divino. En ese Corazón sagrado tiene el amor de Dios dominio perfecto. Porque siempre reinó en él sin intermisiones y sin obstáculos y con él las leyes todas de Dios, todas las virtudes cristianas, los dones del Espíritu Santo y las bienaventuranzas evangélicas.

Y es que la santa Trinidad encuentra en el santísimo Corazón de nuestra Señora un cielo de gloria y un edén de delicias. Porque, si, como lo desea el apóstol, los corazones de los fieles son morada de Jesucristo y si el mismo Jesucristo nos asegura que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo hacen su morada en los corazones de los que aman a Dios ¿quién puede poner en duda que la Santa Trinidad haya tenido siempre su mansión de manera inefable y sorprendente, en el Corazón virginal de quien es la Hija del Padre, la Madre del Hijo y la Esposa del Espíritu Santo y que ella sola ama a Dios más que todas las criaturas juntas?

Además ese Corazón es el depositario sagrado de los misterios y portentos de la vida de Nuestro Señor Jesucristo como lo afirma San Lucas: "Y su Madre conservaba todo esto en su Corazón". Es, pues, un Evangelio vivo de la vida del mismo Jesucristo. Si debemos agradecer a los evangelistas que nos hayan dejado por escrito, en papel, los misterios d enuestra redención, con cuánta mayor razón, debemos estar agradecidos con la Madre del Redentor por haberlos escrito y conservado en su Corazón para comunicarlos luego a los santos apóstoles para que ellos los anunciaran al mundo. Por eso un gran doctor llamó a la Virgen la biblioteca de los Apóstoles. Lo que puede aplicarse también a su Corazón sacratísimo.

El Corazón amabilísimo de María es la fuente de sus piadosos sentimientos, de sus buenas palabras y acciones, de las virtudes que practicó y de la santidad de su vida. Porque así como, según dice el Señor, los malos pensamientos, palabras y obras proceden del corazón, también los buenos nacen en él.

Si la Iglesia celebra fiestas en honor de acciones particulares de la Madre de Dios, como la Presentación, la Visitación, la Purificación, cuánto honor debemos tributar a su santo Corazón, fuente de cuanto hay en ella de santo, teniendo en cuenta, sobre todo, que es la sede del amor y éste es el principio , la medida y la regla de toda santidad(...)

¿Quién podrá contar cuán encendido de amor estaba este Corazón incomparable para con su Hijo y con cuánta solicitud alimentaba, vestía y educaba a nuestro Salvador? Le debemos por ello gratitud sin medida.

Además, ¿cuánto reconocimiento debemos a ese Corazón tan lleno de caridad por nosotros? Si juntáramos en un solo corazón el amor humano de todas las madres que han existido, existen y existirán, sólo sería una chispa de esa hoguera ardiente de caridad que consumía el Corazón de la Madre de amor hermoso por todos sus hijos.

Aunque el Corazón de Jesús sea diferente del Corazón de María y lo sobrepase infinitamente en excelencia y santidad, Dios ha unido tan estrechamente esos dos corazones que podemos decir con verdad que no son sino un Corazón, animados por un mismo espíritu y por los mismos sentimientos y afectos.

Si San Bernardo, cuando habla del adorabilísimo Corazón de Nuestro Señor, nos da a entender que el Corazón del Salvador es nuestro corazón, con mayor razón podemos decir que ese mismo Corazón de Jesús es el Corazón de su santa Madre. Si se dijo de los primeros cristianos que no tenían sino un solo corazón y una sola alma por la mutua y estrecha caridad que los unía, con sobrados motivos, podemos afirmar que Jesús, Hijo de María, y María, Madre de Jesús, no tienen sino un corazón y una sola alma, por la perfectísima coincidencia y armonía de espíritu, de voluntad, de sentimientos y de inclinaciones que existían entre ellos. Además Jesús de tal manera vive y reina en María que es de verdad el alma de su alma, el espíritu de su espíritu y el Corazón de su Corazón. Tan cierto es todo esto, que, hablando con propiedad, el Corazón de María es Jesús. Y así honrar y glorificar el Corazón de María es honrar y glorificar a Jesús.

*San Juan Eudes

1 de noviembre de 2011

ORACIÓN POR LA SANTIDAD DE VIDA

Creo en Ti, Señor, pero ayúdame a creer con firmeza; espero en Ti, pero ayúdame a esperar sin desconfianza; te amo, Señor, pero ayúdame a demostrarte que te quiero; estoy arrepentido, pero ayúdame a no volver a ofenderte.
Te adoro, Señor, porque eres mi Creador y te anhelo porque eres mi fin: te alabo, porque no te cansas de hacerme el bien y me refugio en Ti, porque eres mi protector.
Que tu sabiduría, Señor, me dirija y tu justicia me reprima; que tu misericordia me consuele y tu poder me defienda.
Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, ayúdame a pensar en Ti; te ofrezco mis palabras, ayúdame a hablar de Ti; te ofrezco mis obras, ayúdame a cumplir tu voluntad; te ofrezco mis penas, ayúdame a sufrir por Ti.
Todo aquello que quieres Tú, Señor, lo quiero yo, precisamente porque lo quieres Tú, como Tú lo quieras y durante todo el tiempo que lo quieras.
Te pido, Señor, que ilumines mi entendimiento, que fortalezcas mi voluntad, que purifiques mi corazón y santifiques mi espíritu.
Hazme llorar, Señor, mis pecados, rechazar las tentaciones, vencer mis inclinaciones al mal y cultivar las virtudes.
Dame tu gracia, Señor, para amarte y olvidarme de mí, para buscar el bien de mi prójimo sin tenerle miedo al mundo.
Dame tu gracia para ser obediente con mis superiores, comprensivo con mis inferiores, solícito con mis amigos y generoso con mis enemigos.
Ayúdame, Señor, a superar con austeridad el placer, con generosidad la avaricia, con amabilidad la ira, con fervor la tibieza.
Que sepa yo tener prudencia, Señor, al aconsejar, valor en los peligros, paciencia en las dificultades, sencillez en los éxitos.
Concédeme, Señor, atención al orar, sobriedad al comer, responsabilidad en mi trabajo y firmeza en mis propósitos.
Ayúdame a conservar la pureza del alma, a ser modesto en mis actitudes, ejemplar en mi trato con el prójimo y verdaderamente cristiano en mi conducta.
Concédeme tu ayuda para dominar mis instintos, para fomentar en mí, tu vida de gracia, para cumplir tus mandamientos y obtener mi salvación.
Enséñame, Señor, a comprender la pequeñez de lo terreno, la grandeza de lo divino, la brevedad de esta vida y la eternidad de la futura.
Amén.

BENEDICTO XVI: LO QUE NOS HACE SANTOS ES LA CAPACIDAD DE PERDÓN Y RECONCILIACIÓN

Los santos no "han caído del cielo". Son hombres como nosotros, incluso con problemas complicados. La santidad no consiste en no equivocarse o no pecar nunca. La santidad crece con la capacidad de conversión, de arrepentimiento, de disponibilidad para volver a comenzar, y sobre todo con la capacidad de reconciliación y de perdón (...) Lo que nos hace santos no es el no habernos equivocado nunca, sino la capacidad de perdón y reconciliación. Y todos podemos aprender este camino de santidad.
(Audiencia General, 31 de enero de 2007)

En efecto, el cristiano ya es santo, pues el bautismo lo une a Jesús y a su misterio pascual, pero al mismo tiempo debe llegar a serlo, conformándose a él cada vez más íntimamente. A veces se piensa que la santidad es un privilegio reservado a unos pocos elegidos. En realidad, llegar a ser santo es la tarea de todo cristiano, más aún, podríamos decir, de todo hombre.
El apóstol san Pablo escribe que Dios desde siempre nos ha bendecido y nos ha elegido en Cristo "para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor" (Ef 1, 4). Por tanto, todos los seres humanos están llamados a la santidad que, en última instancia, consiste en vivir como hijos de Dios, en la "semejanza" a él según la cual han sido creados.
Todos los seres humanos son hijos de Dios, y todos deben llegar a ser lo que son, a través del camino exigente de la libertad. Dios invita a todos a formar parte de su pueblo santo. El "camino" es Cristo, el Hijo, el Santo de Dios: nadie puede llegar al Padre sino por él (cf. Jn 14, 6) (...)
En el centro de la asamblea de los santos resplandece la Virgen María, "la más humilde y excelsa de las criaturas" (Dante, Paraíso, XXXIII, 2). Al darle la mano, nos sentimos animados a caminar con mayor impulso por el camino de la santidad. A ella le encomendamos hoy nuestro compromiso diario y le pedimos también por nuestros queridos difuntos, con la profunda esperanza de volvernos a encontrar un día todos juntos en la comunión gloriosa de los santos.
(Ángelus, 1 de noviembre de 2007)