29 de septiembre de 2011

EL CARDENAL ARINZE CELEBRA LA SANTA MISA SEGÚN LA FORMA EXTRAORDINARIA





Ayer miércoles, 28 de septiembre, el Cardenal Francis Arinze, Prefecto Emérito de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, celebró la Santa Misa Prelaticia conforme a la Forma Extraordinaria del Rito Romano en la Iglesia del Santo Nombre de Jesús, en Providence (USA).

El Administardor de dicha parroquia es el P. José Santos quien a menudo celebra la Santa Misa conforme al rito bracarense.

*Fuente: New Liturgical Movement

27 de septiembre de 2011

MARÍA: COMPAÑERA Y PROTECTORA DE LOS HOMBRES EN EL CAMINO DE SU VIDA


María es nuestra Madre

Cuando los cristianos se dirigen a María en todos los tiempos y lugares, se dejan guiar por la certeza espontánea de que Jesús no puede rechazar las peticiones que le presenta su Madre; y se apoyan en la confianza inquebrantable de que María es también Madre nuestra; una Madre que ha experimentado el sufrimiento más grande de todos, que se da cuenta de todas nuestras dificultades y piensa en modo materno cómo superarlas. Cuántas personas han ido en el transcurso de los siglos en peregrinación a María para encontrar ante la imagen de la Dolorosa, como aquí en Etzelsbach, consuelo y alivio.

Los corazones de Jesús y de su Madre se dirigen uno al otro
Contemplemos su imagen. Una mujer de mediana edad, con los parpados apesadumbrados de tanto llorar, y al mismo tiempo una mirada absorta, fija en la lejanía, como si estuviese meditando en su corazón sobre todo lo que había sucedido. Sobre su regazo reposa el cuerpo exánime del Hijo; Ella lo aprieta delicadamente y con amor, como un don precioso. Sobre el cuerpo desnudo del Hijo vemos los signos de la crucifixión. El brazo izquierdo del Crucificado cae verticalmente hacia abajo. Quizás, esta escultura de la Piedad, como a menudo era costumbre, estaba originalmente colocada sobre un altar. Así, el Crucificado señala con su brazo derecho a lo que sucede sobre el altar, donde el santo sacrificio que llevó a cabo se actualiza en la Eucaristía.
Una particularidad de la imagen milagrosa de Etzelsbach es la posición del Crucificado. En la mayor parte de las representaciones de la Piedad, el cuerpo sin vida de Jesús yace con la cabeza vuelta hacia la izquierda. De esta forma, el que lo contempla puede ver su herida del costado. Aquí en Etzelsbach, en cambio, la herida del costado está escondida, ya que el cadáver está orientado hacia el otro lado. Creo que dicha representación encierra un profundo significado, que se revela solamente en una atenta contemplación: en la imagen milagrosa de Etzelbach, los corazones de Jesús y de su Madre se dirigen uno al otro, se acercan el uno al otro. Se intercambian recíprocamente su amor. Sabemos que el corazón es también el órgano de la sensibilidad más delicada para el otro, así como el órgano de la íntima compasión. En el corazón de María encuentra cabida el amor que su divino Hijo quiere ofrecer al mundo.

El Corazón Inmaculado de María
La devoción mariana se concentra en la contemplación de la relación entre la Madre y su divino Hijo. Los fieles han encontrado siempre nuevos aspectos y títulos que nos pueden esclarecer este misterio como, por ejemplo, la imagen del Corazón Inmaculado de María, símbolo de la unidad profunda y sin reserva con Cristo en el amor. No es la autorrealización la que lleva a la persona a su verdadero desarrollo, aspecto que hoy es propuesto como modelo de la vida moderna, pero que fácilmente puede convertirse en una forma de egoísmo refinado. Es, sobre todo, la actitud del don de si mismo, que se orienta hacia el corazón de María y con ello hacia el corazón del Redentor.

María, mediadora del flujo de gracia que brota de la Cruz
"A los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio", lo acabamos de escuchar en la lectura. En María, Dios ha hecho confluir todo el bien y, por medio de Ella, no cesa de difundirlo ulteriormente en el mundo. Desde la Cruz, desde el trono de la gracia y la redención, Jesús ha entregado a los hombres como Madre a María, su propia Madre. En el momento de su sacrificio por la humanidad, Él constituye en cierto modo a María, mediadora del flujo de gracia que brota de la Cruz. Bajo la Cruz, María se hace compañera y protectora de los hombres en el camino de su vida. "Con su amor de Madre cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y viven entre angustias y peligros hasta que lleguen a la patria feliz. Sí, en la vida pasamos por vicisitudes alternas, pero María intercede por nosotros ante su Hijo y nos comunica la fuerza del amor divino.

María quiere hacernos comprender el amor rico en misericordia de nuestro Dios
Nuestra confianza en la intercesión eficaz de la Madre de Dios y nuestra gratitud por la ayuda continuamente experimentada llevan consigo de algún modo el impulso a dirigir la reflexión más allá de las necesidades del momento. ¿Qué quiere decirnos verdaderamente María cuando nos salva del peligro? Quiere ayudarnos a comprender la amplitud y profundidad de nuestra vocación cristiana. Con maternal delicadeza, quiere hacernos comprender que toda nuestra vida debe ser una respuesta al amor rico en misericordia de nuestro Dios. Como si nos dijera: entiende que Dios, que es la fuente de todo bien y no quiere otra cosa que tu verdadera felicidad, tiene el derecho de exigirte una vida que se abandone sin reservas y con alegría a su voluntad, y se esfuerce en que los otros hagan lo mismo. "Donde está Dios, allí hay futuro". En efecto: donde dejamos que el amor de Dios actúe totalmente sobre la vida, allí se abre el cielo. Allí, es posible plasmar el presente, de modo que se ajuste cada vez más a la Buena Noticia de nuestro Señor Jesucristo. Allí, las pequeñas cosas de la vida cotidiana alcanzan su sentido y los grandes problemas encuentran su solución.

*Puntos de la Homilía de Benedicto XVI en el santuario mariano de Etzelsbach

PERMANECER EN CRISTO SIGNIFICA TAMBIÉN PERMANECER EN LA IGLESIA

Identificación del Señor con su Iglesia

En la parábola de la vid, Jesús no dice: "Vosotros sois la vid", sino: "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos". Y esto significa: "Así como los sarmientos están unidos a la vid, de igual modo vosotros me pertenecéis. Pero, perteneciendo a mí, pertenecéis también unos a otros". Y este pertenecerse uno a otro y a Él, no entraña un tipo cualquiera de relación teórica, imaginaria, simbólica, sino casi me atrevería a decir, un pertenecer a Jesucristo en sentido biológico, plenamente vital. La Iglesia es esa comunidad de vida con Él y de uno para con el otro, que está fundada en el Bautismo y se profundiza cada vez más en la Eucaristía. "Yo soy la verdadera vid", significa en realidad propiamente: "Yo soy vosotros y vosotros sois yo"; una identificación inaudita del Señor con nosotros, su Iglesia.
Jesús está con nosotros
Cristo mismo presentó a Saulo, el perseguidor de la Iglesia, antes de llegar a Damasco: "¿Por qué me persigues?". De ese modo, el Señor señala el destino común que se deriva de la íntima comunión de vida de su Iglesia con Él, el Cristo resucitado. En este mundo, Él continúa viviendo en su Iglesia. Él está con nosotros, y nosotros con Él. "¿Por qué me persigues?" Por tanto, es Jesús quien sufre las persecuciones contra su Iglesia. Y, al mismo tiempo, no estamos solos cuando nos oprimen a causa de nuestra fe. Jesús está con nosotros.
La verdadera y gran misión de la Iglesia
En la parábola, Jesús continúa diciendo: "Yo soy la vid verdadera, y el Padre es el labrador", y explica que el viñador toma la podadera, corta los sarmientos secos y poda aquellos que dan fruto para que den más fruto. Usando la imagen del profeta Ezequiel, como hemos escuchado en la primera lectura, Dios quiere arrancar de nuestro pecho el corazón muerto, de piedra, para darnos un corazón vivo, de carne. Quiere darnos vida nueva y llena de fuerza. Cristo ha venido a llamar a los pecadores. Son ellos los que necesitan el médico, y no los sanos. Y así, como dice el Concilio Vaticano II, la Iglesia es el "sacramento universal de salvación" que existe para los pecadores, para abrirles el camino de la conversión, de la curación y de la vida. Ésta es la verdadera y gran misión de la Iglesia, que le ha sido confiada por Cristo.
El misterio grande y profundo de la Iglesia
Algunos miran a la Iglesia, quedándose en su apariencia exterior. De este modo, la Iglesia aparece únicamente como una organización más en una sociedad democrática, a tenor de cuyas normas y leyes se juzga y se trata una figura tan difícil de comprender como es la "Iglesia". Si a esto se añade también la experiencia dolorosa de que en la Iglesia hay peces buenos y malos, grano y cizaña, y si la mirada se fija sólo en las cosas negativas, entonces ya no se revela el misterio grande y profundo de la Iglesia.
Por tanto, ya no brota alegría alguna por el hecho de pertenecer a esta vid que es la "Iglesia". La insatisfacción y el desencanto se difunden si no se realizan las propias ideas superficiales y erróneas acerca de la "Iglesia" y los "ideales sobre la Iglesia" que cada uno tiene. Entonces, cesa también el alegre canto: "Doy gracias al Señor, porque inmerecidamente me ha llamado a su Iglesia", que generaciones de católicos han cantado con convicción.
La Iglesia nos une a Cristo
Permanecer en Cristo significa, como ya hemos visto, permanecer también en la Iglesia. Toda la comunidad de los creyentes está firmemente unida en Cristo, la vid. En Cristo, todos nosotros estamos unidos. En está comunidad, Él nos sostiene y, al mismo tiempo, todos los miembros se sostienen recíprocamente. Ellos resisten juntos a las tempestades y se protegen mutuamente. Nosotros no creemos solos, sino que creemos con toda la Iglesia.
La Iglesia como mensajera de la Palabra de Dios y dispensadora de los sacramentos nos une a Cristo, la verdadera vid. La Iglesia como "la plenitud y el complemento del Redentor" es para nosotros prenda de la vida divina y mediadora de los frutos de los que habla la parábola de la vid. La Iglesia es el don más bello de Dios. Por tanto, como dice también San Agustín: "En la medida en que uno ama a la Iglesia de Cristo, posee el Espíritu Santo" . Con la Iglesia y en la Iglesia podemos anunciar a todos los hombres que Cristo es la fuente de la vida, que Él está presente, que Él es la gran realidad que anhelamos. Él se entrega a sí mismo. Quien cree en Cristo, tiene futuro. Porque Dios no quiere lo que es árido, muerto, artificial, lo que al final es desechado, sino que quiere las cosas fecundas y vivas, la vida en abundancia.

* Puntos tomados de la Homilia del Santo Padre en la Misa celebrada en el Olympiastadion de Berlín.

26 de septiembre de 2011

FIESTA DEL PADRE PÍO EN LA IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO

El pasado día 23 de septiembre, los Hermanos de la Fraternidad de Cristo Sacerdote celebramos la solemnidad del Santo P. Pío de Pietrelcina, presbítero y confesor, canonizado por su S.S. Juan Pablo II en el año 2002. Desde hace más un año, el P. Pío tiene un altar dedicado en nuestra iglesia y cada 23 de mes se celebra la Santa Misa a las 18:00 para pedir su intercesión. Ofrecemos a continuación el enlace a la Galería Fotográfica de la celebración.




Nuestro agradecimiento a Miguel Ángel Olmos por tan hermoso reportaje.

23 de septiembre de 2011

23 DE SEPTIEMBRE: FIESTA DE SAN PÍO DE PIETRELCINA




CANONIZACIÓN DEL BEATO PÍO DE PIETRELCINA

HOMILÍA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II

Plaza de San Pedro, domingo 16 de junio de 2002



1. "Mi yugo es suave y mi carga ligera" (Mt 11, 30).

Las palabras de Jesús a los discípulos que acabamos de escuchar nos ayudan a comprender el mensaje más importante de esta solemne celebración. En efecto, en cierto sentido, podemos considerarlas como una magnífica síntesis de toda la existencia del padre Pío de Pietrelcina, hoy proclamado santo.

La imagen evangélica del "yugo" evoca las numerosas pruebas que el humilde capuchino de San Giovanni Rotondo tuvo que afrontar. Hoy contemplamos en él cuán suave es el "yugo" de Cristo y cuán ligera es realmente su carga cuando se lleva con amor fiel. La vida y la misión del padre Pío testimonian que las dificultades y los dolores, si se aceptan por amor, se transforman en un camino privilegiado de santidad, que se abre a perspectivas de un bien mayor, que sólo el Señor conoce.

2. "En cuanto a mí, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo" (Ga 6, 14).

¿No es precisamente el "gloriarse de la cruz" lo que más resplandece en el padre Pío? ¡Cuán actual es la espiritualidad de la cruz que vivió el humilde capuchino de Pietrelcina! Nuestro tiempo necesita redescubrir su valor para abrir el corazón a la esperanza.

En toda su existencia buscó una identificación cada vez mayor con Cristo crucificado, pues tenía una conciencia muy clara de haber sido llamado a colaborar de modo peculiar en la obra de la redención. Sin esta referencia constante a la cruz no se comprende su santidad.

En el plan de Dios, la cruz constituye el verdadero instrumento de salvación para toda la humanidad y el camino propuesto explícitamente por el Señor a cuantos quieren seguirlo (cf. Mc 16, 24). Lo comprendió muy bien el santo fraile del Gargano, el cual, en la fiesta de la Asunción de 1914, escribió: "Para alcanzar nuestro fin último es necesario seguir al divino Guía, que quiere conducir al alma elegida sólo a través del camino recorrido por él, es decir, por el de la abnegación y el de la cruz" (Epistolario II, p. 155).

3. "Yo soy el Señor, que hago misericordia" (Jr 9, 23).

El padre Pío fue generoso dispensador de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos a través de la acogida, de la dirección espiritual y especialmente de la administración del sacramento de la penitencia. También yo, durante mi juventud, tuve el privilegio de aprovechar su disponibilidad hacia los penitentes. El ministerio del confesonario, que constituye uno de los rasgos distintivos de su apostolado, atraía a multitudes innumerables de fieles al convento de San Giovanni Rotondo. Aunque aquel singular confesor trataba a los peregrinos con aparente dureza, estos, tomando conciencia de la gravedad del pecado y sinceramente arrepentidos, volvían casi siempre para recibir el abrazo pacificador del perdón sacramental.

Ojalá que su ejemplo anime a los sacerdotes a desempeñar con alegría y asiduidad este ministerio, tan importante también hoy, como reafirmé en la Carta a los sacerdotes con ocasión del pasado Jueves santo.

4. "Tú, Señor, eres mi único bien".

Así hemos cantado en el Salmo responsorial. Con estas palabras el nuevo santo nos invita a poner a Dios por encima de todas las cosas, a considerarlo nuestro único y sumo bien.

En efecto, la razón última de la eficacia apostólica del padre Pío, la raíz profunda de tan gran fecundidad espiritual se encuentra en la íntima y constante unión con Dios, de la que eran elocuentes testimonios las largas horas pasadas en oración y en el confesonario. Solía repetir: "Soy un pobre fraile que ora", convencido de que "la oración es la mejor arma que tenemos, una llave que abre el Corazón de Dios". Esta característica fundamental de su espiritualidad continúa en los "Grupos de oración" fundados por él, que ofrecen a la Iglesia y a la sociedad la formidable contribución de una oración incesante y confiada. Además de la oración, el padre Pío realizaba una intensa actividad caritativa, de la que es extraordinaria expresión la "Casa de alivio del sufrimiento". Oración y caridad: he aquí una síntesis muy concreta de la enseñanza del padre Pío, que hoy se vuelve a proponer a todos.

5. "Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque (...) has revelado estas cosas a los pequeños" (Mt 11, 25).

¡Cuán apropiadas resultan estas palabras de Jesús, cuando te las aplicamos a ti, humilde y amado padre Pío!

Enséñanos también a nosotros, te lo pedimos, la humildad de corazón, para ser considerados entre los pequeños del Evangelio, a los que el Padre prometió revelar los misterios de su Reino.

Ayúdanos a orar sin cansarnos jamás, con la certeza de que Dios conoce lo que necesitamos, antes de que se lo pidamos.

Alcánzanos una mirada de fe capaz de reconocer prontamente en los pobres y en los que sufren el rostro mismo de Jesús.

Sostennos en la hora de la lucha y de la prueba y, si caemos, haz que experimentemos la alegría del sacramento del perdón.

Transmítenos tu tierna devoción a María, Madre de Jesús y Madre nuestra.

Acompáñanos en la peregrinación terrena hacia la patria feliz, a donde esperamos llegar también nosotros para contemplar eternamente la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

22 de septiembre de 2011

CON MOTIVO DE LAS BODAS DE PLATA SACERDOTALES

*Publicamos esta hermosísima carta escrita por Monseñor Jesús Sanz Montes, Arzobispo de Oviedo, con motivo de sus bodas de plata sacerdotales.


Queridos hermanos y amigos: paz y bien. Escribo estas líneas en la fecha redonda de una efemérides personalmente importante: 20 de septiembre, veinticinco aniversario de mi ordenación sacerdotal. Séame permitido en esta carta abrir el corazón ante los hermanos, mientras doy gracias por tanto recibido y mientras pido gracia para ser fiel a quien me llamó. Sin tregua han ido pasando todos estos años en los que el Señor ha escrito una historia conmigo. No siempre he sido papel adecuado para sus palabras dulces, ni tinta perdurable que no olvida lo que se ha grabado a fuego, ni pluma dócil en sus manos de ensueño. Pero a veces Dios tiene ese arte extraño y único, de saber escribir en nuestros renglones más torcidos sus más bellos y rectos versos.

Todo estaba sin escribir entonces, cuando en aquel 1986 se abría mi historia de sacerdote de Jesucristo. Hubo destinos deseados y jamás acontecidos. Hubo destinos inesperados y nunca merecidos. Nombres de personas muy queridas que fueron apareciendo y luego marcharon, u otras que llegadas se quedaron a mi lado. Encomiendas diversas en mi familia espiritual franciscana, en el campo de la teología y la enseñanza universitaria, en lo que la Iglesia me fue pidiendo para mi bien y el de las almas. Pienso en mis queridos padres y en tantos amigos. Tantas fechas, tantas circunstancias, tantos rostros. Tanto y tantos.

Toda una biografía humana y sacerdotal tejida de estos nombres y circunstancias en donde se ha dado lo más hermoso y lleno de luz, sin que haya faltado algún momento difícil y duro. Madrid, Toledo, Ávila, Burgos, Roma, Asís, Salzburgo, Huesca, Jaca, Oviedo… ¡cuántos nombres inolvidables de gentes y de dones que recibí de modo inmerecido! ¡Cuántos lugares en donde gracias y pecados tuvieron domicilio! Pero al final, queda sólo el triunfo del Señor en mi vida, tras mis jirones y mis cosidos.

Entonces te surge del alma una enorme gratitud por una historia vivida diciendo sí a quien te llamó para un camino que previamente no se me relató a fin de que pudiera o no aceptar, sino que bastó saber que la propuesta venía de quien venía: del Señor. Lo que luego mis ojos han visto, lo que mi corazón ha sentido, lo que mis manos han sostenido y mis pies han recorrido, lo sabe Dios, lo sé yo, y en buena medida lo saben las personas a las que he servido. En el libro de mi vida, todo esto está escrito, mientras conmovido me vuelvo a abismar en la belleza de Cristo Sacerdote en cuyo modelo y entraña encuentra sentido mi camino vocacional de santidad biográfica.

Más allá de los requiebros con los que nos sorprende la vida, y más allá de incertidumbres, confusiones u olvidos, de torpezas y desvaríos, está lo que en nuestro corazón siempre palpita, a lo que en el fondo no sabe ni quiere renunciar, eso que se nos permite empezar cada mañana como si la vida volviese a comenzar. La llamada que recibí hace veinticinco años no ha cambiado, pero sí ha cambiado mi vida. Por este motivo debo decir cada día mi más sincero sí a la vieja llamada, a la única vocación, aunque mi voz ahora sea tan distinta. Doy gracias con vosotros, dad gracias vosotros conmigo, hermanos, por tanto vivido, sufrido, gozado y ofrecido. Dios siempre nos acompaña, y no ha habido lágrima que le haya pasado inadvertida ni alegría por la que no haya sabido conmigo brindar.

Me queda la gratitud conmovida y la humilde conciencia de saberme mendigo de una gracia inmerecida. Dar mi vida por la obra del Señor, buscando su gloria y la bendición de mis hermanos. Esto me permite ser libre, libre de verdad, sin ser rehén servil del engañoso aplauso ni fugitivo del humilde servicio, para que ni la lisonja rastrera ni el desprecio temido me condicionen jamás para hacer y decir lo que como pobre siervo hago y digo.

Dejadme que concluya con una oración abierta, como se abre una carta íntima que se lee delante de hermanos y amigos. Es mi plegaria sentida y rendida, en la que en los veinticinco años de ministerio sacerdotal, ante el Señor que me llamó, ante la Madre buena que me ha acompañado, ante la Iglesia que siempre me acogió, la musito y la pido:

Me pongo en tus manos, Señor, una vez más,
y te digo con los santos un renovado haz de mí lo que quieras.
Dame tu luz para ver tus caminos, dame tu fuerza para recorrerlos,
dame tu sabiduría para no desviarme,
dame tu gracia para no inventarme atajos.
Que lo que has puesto en mis pequeñas manos sepa siempre
que lo tomo de las tuyas infinitas,
y que no me apropie indebidamente de lo que siendo sólo tuyo
por eso mismo no será jamás mío.
Ser tu palabra, la que desde siempre silenciaste para decírmela a mí
y para decirla conmigo.
Si volviera a nacer, Señor,
si volviera al comienzo de todos mis caminos,
aunque tropezase en las mismas piedras,
aún con el miedo de ser tan mediocre y mezquino,
tan frágil y cansino, te miraría de nuevo, Cristo Sacerdote,
me embebería de tu Voz de amigo,
me arrullaría en tu abrazo de Hermano divino,
y te diría otra vez mi sí...
ese que siempre he querido decirte
y que no siempre te he dicho.
Te diría mi sí, mi Fiat rendido,
como el primero de todos y, sin embargo, ¡tan distinto!
Sacerdote tuyo, Jesús, para siempre...
Sacerdos in æternum. Fiat, fiat. Amén.

Con vosotros cristiano. Para vosotros sacerdote y obispo. Gracias por acompañar a quien os acompaña en el nombre de Cristo.

Recibid mi afecto y mi bendición.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

EL PAPA VISITA EL BUNDESTAG: "DISTINGUIR EL BIEN DEL MAL Y ASÍ ESTABLECER UN VERDADERO DERECHO"

Su Santidad Benedicto XVI pronunció hoy un discurso ante los miembros del Parlamento Federal Alemán , el Bundestag, y ante las más altas autoridades del Estado.




*Destacamos del Discurso los siguientes párrafos:

El éxito político está subordinado al criterio de la justicia
La Biblia quiere indicarnos lo que debe ser importante en definitiva para un político. Su criterio último y la motivación para su trabajo como político no debe ser el éxito y mucho menos el beneficio material. La política debe ser un compromiso por la justicia y crear así las condiciones básicas para la paz. Naturalmente, un político buscará el éxito, que de por sí le abre la posibilidad a la actividad política efectiva. Pero el éxito está subordinado al criterio de la justicia, a la voluntad de aplicar el derecho y a la comprensión del derecho. El éxito puede ser también una seducción y, de esta forma, abre la puerta a la desvirtuación del derecho, a la destrucción de la justicia. "Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue el Estado de una gran banda de bandidos?", dijo en cierta ocasión San Agustín.

El Estado se convirtió en una cuadrilla de bandidos bien organizada...
Nosotros, los alemanes, sabemos por experiencia que estas palabras no son una mera quimera. Hemos experimentado cómo el poder se separó del derecho, se enfrentó contra el derecho; cómo se ha pisoteado el derecho, de manera que el Estado se convirtió en el instrumento para la destrucción del derecho; se transformó en una cuadrilla de bandidos muy bien organizada, que podía amenazar el mundo entero y empujarlo hasta el borde del abismo. Servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia es y sigue siendo el deber fundamental del político.

El hombre tiene la capacidad de destruir el mundo

En un momento histórico, en el cual el hombre ha adquirido un poder hasta ahora inimaginable, este deber se convierte en algo particularmente urgente. El hombre tiene la capacidad de destruir el mundo. Se puede manipular a sí mismo. Puede, por decirlo así, hacer seres humanos y privar de su humanidad a otros seres humanos que sean hombres. ¿Cómo podemos reconocer lo que es justo? ¿Cómo podemos distinguir entre el bien y el mal, entre el derecho verdadero y el derecho sólo aparente?

En las cuestiones fundamentales del derecho el principio de la mayoría no basta

Para gran parte de la materia que se ha de regular jurídicamente, el criterio de la mayoría puede ser un criterio suficiente. Pero es evidente que en las cuestiones fundamentales del derecho, en las cuales está en juego la dignidad del hombre y de la humanidad, el principio de la mayoría no basta: en el proceso de formación del derecho, una persona responsable debe buscar los criterios de su orientación.

El positivismo no es suficiente

Donde la razón positivista se retiene como la única cultura suficiente, relegando todas las otras realidades culturales a la condición de subculturas, ésta reduce al hombre, más todavía, amenaza su humanidad. Lo digo especialmente mirando a Europa, donde en muchos ambientes se trata de reconocer solamente el positivismo como cultura común o como fundamento común para la formación del derecho, mientras que todas las otras convicciones y los otros valores de nuestra cultura quedan reducidos al nivel de subcultura. Con esto, Europa se sitúa, ante otras culturas del mundo, en una condición de falta de cultura y se suscitan, al mismo tiempo, corrientes extremistas y radicales. La razón positivista, que se presenta de modo exclusivista y que no es capaz de percibir nada más que aquello que es funcional, se parece a los edificios de cemento armado sin ventanas, en los que logramos el clima y la luz por nosotros mismos, y sin querer recibir ya ambas cosas del gran mundo de Dios.

Existe también la ecología del hombre

Gente joven se dio cuenta que en nuestras relaciones con la naturaleza existía algo que no funcionaba; que la materia no es solamente un material para nuestro uso, sino que la tierra tiene en sí misma su dignidad y nosotros debemos seguir sus indicaciones. Es evidente que no hago propaganda por un determinado partido político, nada me es más lejano de eso. Cuando en nuestra relación con la realidad hay algo que no funciona, entonces debemos reflexionar todos seriamente sobre el conjunto, y todos estamos invitados a volver sobre la cuestión sobre los fundamentos de nuestra propia cultura. Permitidme detenerme todavía un momento sobre este punto. La importancia de la ecología es hoy indiscutible. Debemos escuchar el lenguaje de la naturaleza y responder a él coherentemente. Sin embargo, quisiera afrontar todavía seriamente un punto que, tanto hoy como ayer, se ha olvidado demasiado: existe también la ecología del hombre. También el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo arbitrariamente. El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza, y su voluntad es justa cuando escucha la naturaleza, la respeta y cuando se acepta como lo que es, y que no se ha creado a sí mismo. Así, y sólo de esta manera, se realiza la verdadera libertad humana.

La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma

Sobre la base de la convicción sobre la existencia de un Dios creador, se ha desarrollado el concepto de los derechos humanos, la idea de la igualdad de todos los hombres ante la ley, la consciencia de la inviolabilidad de la dignidad humana de cada persona y el reconocimiento de la responsabilidad de los hombres por su conducta. Estos conocimientos de la razón constituyen nuestra memoria cultural. Ignorarla o considerarla como mero pasado sería una amputación de nuestra cultura en su conjunto y la privaría de su totalidad. La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma – del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico de Roma. Este triple encuentro configura la íntima identidad de Europa. Con la certeza de la responsabilidad del hombre ante Dios y reconociendo la dignidad inviolable del hombre, de cada hombre, este encuentro ha fijado los criterios del derecho; defenderlos es nuestro deber en este momento histórico.

EL SANTO PADRE EN ALEMANIA: HE VENIDO PARA ENCONTRAR LA GENTE Y HABLARLES DE DIOS



Benedicto XVI con la Canciller alemana Angela Merkel



A su llegada al aeropuerto de Berlín



Los niños reciben al Vicario de Cristo



Saludo a las autoridades en el aeropuerto



El Santo Padre es recibido por el Presidente Federal de Alemania, Christian Wulff, y por la Canciller Angela Merkel.

No he venido para obtener objetivos políticos o económicos...
Aunque este viaje es una visita oficial que reforzará las buenas relaciones entre la República Federal de Alemania y la Santa Sede, no he venido aquí para obtener objetivos políticos o económicos, como hacen legítimamente otros hombres de Estado, sino para encontrar la gente y hablarles de Dios.
Con relación a la religión hay en la sociedad una progresiva indiferencia que, en sus decisiones, considera la cuestión de la verdad más bien como un obstáculo, y da por el contrario la prioridad a consideraciones utilitaristas.

La libertad tiene necesidad de la religión...
Pero se necesita una base vinculante para nuestra convivencia, de otra manera cada uno vive solo para su individualismo. La religión es una cuestión fundamental para una convivencia lograda. "Como la religión necesita de libertad, así la libertad tiene necesidad de la religión". Estas palabras del gran obispo y reformador social Wilhelm von Ketteler, del que se celebra este año el bicentenario de su nacimiento, son aún actuales.
La libertad necesita de una referencia a una instancia superior. El que haya valores que nada ni nadie pueda manipular, es la autentica garantía de nuestra libertad. El hombre que se sabe obligado a lo verdadero y al bien, estará inmediatamente de acuerdo con esto: la libertad se desarrolla sólo en la responsabilidad ante un bien mayor. Este bien existe sólo si es para todos; por tanto debo interesarme siempre de mis prójimos. La libertad no se puede vivir sin relaciones.
En la convivencia humana no es posible la libertad sin solidaridad. Aquello que hago a costa de otros, no es libertad, sino una acción culpable que les perjudica a ellos y también a mí. Puedo realizarme verdaderamente como persona libre sólo cuando uso también mis fuerzas para el bien de los demás. Esto vale no solo en el ámbito privado, sino también en el social. Según el principio de subsidiariedad, la sociedad debe dar espacio suficiente para que las estructuras más pequeñas se desarrollen y, al mismo tiempo, apoyarlas, de modo que, un día, puedan ser autónomas.
*Del Discurso del Papa durante la ceremonia de bienvenida en el Palacio de Bellevue, en presencia del Presidente Federal de Alemania, Christian Wulff, la Canciller Angela Merkel y las autoridades civiles y religiosas.

21 de septiembre de 2011

EL CARDENAL ANGELO SCOLA RECIBE EL PALIO ARZOBISPAL DE MANOS DEL SANTO PADRE

La ceremonia tuvo lugar esta mañana en el Sala del Consistorio de la residencia Pontificia de Castelgandolfo. El nuevo Arzobispo de Milán, Angelo Scola, recibió de manos del Papa el palio arzobispal que simboliza la potestad de Obispo metropolitano en comunión con la Iglesia de Roma. Simboliza también el deber del Obispo de seguir los ejemplos de Cristo Buen Pastor que carga sobre sus hombros a la oveja descarriada y enferma.El Cardenal Scola, hasta ahora Patriarca de Venecia, tomará posesión de la sede ambrosiana el próximo domingo.Precisamente, cuando joven a Angelo Scola se le cerraron las puertas del seminario de Milán. Ahora llega como Cardenal Arzobispo. ¡Ironías de la vida! ¡Jugadas que hace el Señor!...Milán es la diócesis más importante y grande de Europa, que cuenta con 1.107 parroquias agrupadas en 73 decanatos y 7 zonas pastorales, tres mil curas y 800 párrocos .

NUESTROS DESÁNIMOS DESAGRADAN MUCHO A JESÚS

La paz es la sencillez del espíritu, la serenidad de la mente, la tranquilidad del alma, el vínculo del amor. La paz es el orden, es la armonía entre todos nosotros; es un gozo continuo, que nace del testimonio de la buena conciencia; es la alegría santa del corazón, en el que reina Dios. La paz es camino hacia la perfección, más aún en la paz se halla la perfección; y el demonio, que sabe muy bien todo esto, pone todos los medios para arrebatarnos la paz.

Estemos muy alerta ante el más mínimo síntoma de inquietud; y, en cuanto nos demos cuenta de que estamos para caer en el desánimo, acudamos a Dios con filial confianza y con un total abandono en Él.

Todos nuestros desánimos desagradan mucho a Jesús, ya que tales desánimos nunca dejan de ir acompañados de alguna imperfección y siempre tienen su origen en el egoísmo y en el amor propio.

* Santo Padre Pío

ACTUALIDAD DE LAS PALABRAS DEL CARDENAL RANJITH

"El Mutuo Proprio: “Summorum Pontificum,” sobre la Liturgia Latina del 7 de julio del 2007, es fruto de una profunda reflexión de nuestro Papa sobre la misión de la Iglesia. No nos toca a nosotros, los que usamos la púrpura eclesiástica, cuestionar esto, desobedecer y anular el mutuo propio con nuestras pequeñas "reglitas". Ni siquiera si fueron hechas por Conferencias Episcopales. Ni siquiera los obispos tienen ese derecho. Lo que el Santo Padre dice debe ser obedecido en la Iglesia. Si no seguimos ese principio, estaremos permitiendo ni más ni menos que el Demonio nos utilice como sus instrumentos. Esto conduciría a discordia en la Iglesia y entorpecería su misión. No tenemos tiempo que perder. De lo contrario estaríamos comportándonos como el emperador Nerón, tocando el violín mientras Roma arde. Las iglesias se están vaciando, no hay vocaciones, los seminarios están vacíos. Los sacerdotes envejecen y los curas jóvenes, escasean."

PRELADOS EN CONTRA DEL SENTIDO EN QUE LA IGLESIA QUIERE IR...

Palabras de Mons. Thomas Edward Gullickson, Arzobispo titular de Bomarzo y Nuncio Apostólico en Ucrania:

“¿Por qué, aún después de tres años de la publicación de Summorum Pontificum (sólo por nombrar un ejemplo), todavía hay laicos bien intencionados que están siendo tratados con tan gran desdén nada menos que por los obispos, obispos en comunión (¿de corazón, de alma, de mente y con fuerza?) con el Sucesor de San Pedro, cuando éstos solicitan la Misa en latín? ¿Es esto algo diferente a ciega hipocresía? ¿Toleran, ustedes, no poca cantidad de mal gusto, mala música y caprichos, mientras que le regatean a unos pocos un puerto en la tormenta de los abusos litúrgicos que parece no querer amainar? ¿Podemos ser después su propio Corazón y no sólo pretender ser miembros del Cuerpo de Cristo, mientras actuamos tan en desacuerdo con el ejemplo dado por el Santo de Dios, manso y humilde de corazón? Tales prelados están en contra o atravesados al sentido en que la Iglesia quiere ir, ellos están ignorando lo que el Espíritu dice a las Iglesias y haciendo eso a contracorriente con algunos que son considerados comunes y despreciables, ¡pero ciertamente no a los ojos de Cristo! ...Permítanme decirlo más claramente! Mi problema es con el desprecio mostrado por una mano fuerte, desprecio tal como no se mostraría hacia alguien que pidiese algún otro beneficio.”

19 de septiembre de 2011

EN QUÉ FORMA PODEMOS SABER QUE DIOS EXISTE...

"Podemos intuir algo de la grandeza de Dios en la grandeza del cosmos. Si podemos construir el mundo a través de la técnica, es porque está construido en forma racional. En la gran racionalidad del mundo podemos intuir el espíritu creador del cual proviene, y en la belleza de la Creación podemos intuir algo de su belleza, de su grandeza y de su bondad. En las palabras de las Sagradas Escrituras podemos escuchar palabras de vida eterna que no vienen simplemente de hombres, sino que vienen de Él, y en ellas escuchamos su voz. Finalmente, también casi vemos a Dios en las personas que han sido tocadas por Él. Y no pienso sólo en los grandes, desde Pablo a Francisco de Asís hasta Madre Teresa: pienso en tantas personas sencillas de las que nadie habla y, sin embargo, cuando nos encontramos con ellas, de ellas emana una bondad, sinceridad y alegría que nos dice que ahí está Dios, y sabemos entonces que también nos toca a nosotros".
*Del Mensaje de Benedicto XVI al pueblo alemán con motivo de su inminente Viaje Pastoral

"ACTUALIZACIÓN" DEL MISAL ROMANO TRADICIONAL

Ha sido constituida una comisión mixta, con expertos de la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei" y de la Congregación para el Culto Divino, para la "actualización" de las memorias de los santos y la "posible inserción de nuevos prefacios" en el Misal romano de 1962, al que Benedicto XVI ha dado ciudadanía plena en el 2007 mediante el Motu Propio Summorum Pontificum.
*Fuente: Chiesa.espressonline.it

16 de septiembre de 2011

BENEDICTO XVI A LOS NUEVOS OBISPOS: COMUNIÓN CON EL PAPA, AMISTAD CON LOS SACERDOTES, ACOGER LOS CARISMAS, SANTIDAD DE VIDA Y CARIDAD PASTORAL

El ministerio episcopal al servicio del sacerdocio común de los fieles
Hoy quisiera reflexionar brevemente con vosotros sobre la importancia de la acogida, por parte del obispo, de los carismas que el Espíritu suscita para la edificación de la Iglesia. La consagración episcopal os ha conferido la plenitud del sacramento del Orden, que, en la Comunidad eclesial, se pone al servicio del sacerdocio común de los fieles, de su crecimiento espiritual y de su santidad. El sacerdocio ministerial, como sabéis, tiene el objetivo y la misión de hacer vivir el sacerdocio de los fieles, que, por el Bautismo, participan a su modo en el único sacerdocio de Cristo, como afirma la Constitución conciliar Lumen gentium: “El sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial o jerárquico, aunque diferentes esencialmente y no sólo en grado, se ordenan, sin embargo, el uno al otro, pues ambos participan a su manera del único sacerdocio de Cristo” (nº10). Por esta razón, los obispos tienen el deber de vigilar y actuar para que los bautizados puedan crecer en la gracia y según los carismas que el Espíritu Santo suscita en sus corazones y en sus comunidades. El Concilio Vaticano II recordó que el Espíritu Santo, mientras unifica en la comunión y en el ministerio de la Iglesia, la provee y la dirige con diversos dones jerárquicos y carismáticos y la embellece con sus frutos (cfr ibid.,4). La reciente Jornada Mundial de la Juventud en Madrid ha mostrado, una vez más, la fecundidad de los carismas en la Iglesia, concretamente hoy, y la unidad eclesial de todos los fieles reunidos en torno al Papa y a los obispos. Una vitalidad que refuerza la obra de evangelización y la presencia de Cristo en el mundo. Y vemos, podemos casi tocar, que el Espíritu Santo, todavía hoy, está presente en la Iglesia, que crea carismas y unidad.


Lo esencial es que nos convertimos en hijos e hijas de Dios
El don fundamental que estáis llamados a alimentar en los fieles confiados a vuestro cuidado pastoral es, antes que nada, el de la filiación divina, que es la participación de cada uno en la comunión trinitaria. Lo esencial es que nos convertimos verdaderamente en hijos e hijas en el Hijo. El Bautismo, que constituye a los hombres “hijos en el Hijo” y miembros de la Iglesia, es raíz y fuente de todos los demás dones carismáticos. Con vuestro ministerio de santificación, educáis a los fieles a participar cada vez más intensamente en el oficio sacerdotal, profético y real de Cristo, ayudándoles a edificar la Iglesia, según los dones recibidos de Dios, en modo activo y corresponsable. De hecho, debemos tener siempre presente que los dones del Espíritu, por extraordinarios o sencillos y humildes que sean, se donan gratuitamente para la edificación de todos. El obispo, en cuanto a signo visible de la unidad de su Iglesia particular (cfr ibid., 23), tiene el deber de unificar y armonizar la diversidad carismática en la unidad de la Iglesia, favoreciendo la reciprocidad entre el sacerdocio jerárquico y sacerdocio bautismal.


No extinguir los carismas
Acoged, por tanto, los carismas con gratitud ¡por la santificación de la Iglesia y la vitalidad del apostolado! Y esta acogida y gratitud hacia el Espíritu Santo, que trabaja también hoy entre nosotros, son inseparables del discernimiento,que es propio de la misión del obispo, como ha afirmado el Concilio Vaticano II que ha confiado al ministerio pastoral el juicio sobre la autenticidad de los carismas y sobre su ordenado ejercicio, sin extinguir el Espíritu, pero examinando y teniendo en cuenta lo que es bueno (cfr. ibid., 12). Esto me parece importante: por una parte no extinguir, pero por la otra distinguir, ordenar y tener en cuenta examinando. Por esto debe estar siempre claro que ningún carisma dispensa de la referencia y de la sumisión a los Pastores de la Iglesia (cfr. Exhort. ap. Christifideles laici, 24). Acogiendo, juzgando y ordenando los diversos dones y carismas, el obispo realiza un gran y precioso servicio al sacerdocio de los fieles y a la vitalidad de la Iglesia, que resplandecerá como esposa del Señor, revestida de la santidad de sus hijos.


La cercanía con los sacerdotes es de extrema importancia
Os exhorto, por tanto, queridos hermanos, a permanecer siempre en la presencia del buen Pastor y a asimilar cada vez más sus sentimientos y sus virtudes humanas y sacerdotales, mediante la oración personal que debe acompañar vuestras difíciles jornadas apostólicas. En la intimidad con el Señor encontraréis consuelo y apoyo para vuestro comprometido ministerio. No tengáis miedo de confiar al corazón de Jesucristo todas vuestras preocupaciones, seguros de que Él os cuida, como ya amonestaba el apóstol Pedro (cfr 1Pe 5,6). Que la oración se nutra siempre de la meditación de la Palabra de Dios, del estudio personal y del justo reposo, para que podáis saber escuchar y acoger con serenidad “lo que el Espíritu dice a las Iglesias” (Ap 2,11) y conducir a todos a la unidad de la fe y del amor. Con la santidad de vuestra vida y la caridad pastoral seréis ejemplo y ayuda a los sacerdotes, vuestros principales e imprescindibles colaboradores. Será vuestra urgencia hacerles crecer en la corresponsabilidad como sabios guías de los fieles, que con vosotros están llamados a edificar la Comunidad con sus dones, sus carismas y con el testimonio de sus vidas, para que en la pluralidad de la comunión, la Iglesia de testimonio de Jesucristo y el mundo crea. Y esta cercanía con los sacerdotes, todavía hoy, con todos sus problemas, es de grandísima importancia. Confiando vuestro ministerio a María, Madre de la Iglesia, que brilla ante el Pueblo de Dios llena de los dones del Espíritu Santo, imparto con afecto a cada uno de vosotros, a vuestras diócesis y particularmente a vuestros sacerdotes, la Bendición Apostólica.


*Extractos del Discurso de Benedicto XVI a los obispos recién nombrados ( 15-IX- 011)

14 de septiembre de 2011

EL APÓSTOL SAN PABLO ADVIERTE: EN LOS ÚLTIMOS DÍAS SOBREVENDRÁN TIEMPOS DIFÍCILES


El mal y las injusticias crecerán extremadamente. La pérdida de la fe conducirá a una mayor caída de la moral. El santo apóstol Pablo caracteriza a los hombres de antes del fin del mundo de la siguiente manera: "En los últimos días sobrevendrán tiempos difíciles, porque habrá hombres egoístas, avaros, orgullosos, altivos, maldicientes, rebeldes a los padres, hostiles, irreconciliables, desleales, calumniadores, disolutos, inhumanos, enemigos de todo lo bueno, traidores, protervos, henchidos, amadores de los placeres más que de Dios, que con una apariencia de piedad, están en realidad lejos de ella" (2 Tim. 3:1-5) y que "por exceso de maldad se enfriará la caridad de muchos" (San Mateo 24:12). De la totalidad de los vaticinios de las Sagradas Escrituras debe concluirse que la llegada del último y temible día del fin del mundo será precedida por un gradual deterioro moral secular, y consecuentemente, la vida espiritual de la humanidad sufrirá una profunda descomposición. Los intereses carnales predominarán sobre los espirituales. Se perderá el interés por Cristo, y hasta se dejará de pensar en Él. Para muchos su vida y su doctrina no serán más que un antiguo recuerdo. Se repetirá nuevamente el estado antediluviano de la humanidad, acerca del cual leemos en la Biblia: "Viendo Dios cuánto había crecido la depravación del hombre sobre la tierra, y cómo todos los pensamientos y deseos de su corazón tendían en todo tiempo al mal, se arrepintió de haber hecho al hombre en la tierra... Pues la Tierra se corrompió ante la faz de Dios y se colmó de actos de maldad" (Gén. 6:5-6). Una situación similar vivirá también la humanidad antes del segundo advenimiento de Cristo.

SOSTENGAMOS AL SANTO PADRE CON NUESTRA CONSTANTE ORACIÓN

ORACIÓN
Oh Jesús, Señor de la Iglesia:
Renuevo en tu presencia mi adhesión incondicional a tu Vicario en la tierra, el Papa Benedicto XVI.
En él Tú has querido mostrarnos el camino seguro y cierto que debemos seguir en medio de la desorientación, la inquietud y el relativismo.
Creo firmemente que, por medio de él, Tú nos gobiernas, enseñas, y santificas, y bajo su cayado formamos la verdadera Iglesia: una, santa, católica y apostólica.
Concédeme la gracia de amar, vivir y propagar como hijo fiel sus enseñanzas. Cuida su vida, ilumina su inteligencia, fortalece su espíritu, defiéndelo de las calumnias y de la maldad. Aplaca los vientos erosivos de la infidelidad y la desobediencia, y concédenos que, en torno a él, tu Iglesia se conserve unida y firme en la fe, la esperanza y la caridad, para que sea así sacramento de tu Reconciliación.
Santa María, Madre de la Iglesia, ruega por él.

San José, patrono de la Iglesia, ruega por él.

Santos apóstoles Pedro y Pablo, rogad por él.

San Miguel Arcángel, príncipe de la milicia celestial, ruega por él.
Que así sea. Amén.
(Padrenuestro, Ave María y Gloria por las intenciones del Papa)

BENEDICTO XVI Y SU ESPÍRITU LITÚRGICO

Tras 40 años de la puesta en marcha de la reforma litúrgica, recibida con ilusión y esperanza en muchos sacerdotes pero también con momentos de caos y confusión ante los abusos indiscriminados, ha llegado el momento propicio -sin prisas y con la calma que produce el paso del tiempo- para una aplicación correcta de aquello que el Concilio Vaticano II pidió en la Constitución Sacrosanctum Concilium.
Esta es la intención que el papa Benedicto XVI manifiesta en esa expresión por él mismo utilizada de la “hermenéutica de la continuidad”: hacer una interpretación del Concilio desde el criterio único de interpretación que es la Tradición de la Iglesia. Esta “hermenéutica de la continuidad” es opuesta a la labor de aquellos que después del Concilio quisieron romper con el pasado de la Iglesia interpretando los textos del magisterio desde un falso “espíritu del Concilio” que lo justificaba todo. El resultado fueron desviaciones teológicas, morales, litúrgicas y pas-torales.
Con este artículo queremos señalar aquellos aspectos “reinterpretados” desde la Tradición por Benedicto XVI en el ámbito litúrgico, siendo conscientes de la importancia de la liturgia para la vida de la Iglesia; pues es cumbre a la que tiende su acción y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza.” (Cfr. SC 10).
1. El primer aspecto es la centralidad de la cruz en el altar. Con la reforma de los altares mirando hacia el pueblo, se consideró un obstáculo para la celebración que la cruz estuviese en el centro del altar ya que impedía la comunicación visual entre el sacerdote y la asamblea. “La cruz del altar no es un obstáculo para verse, sino el punto de referencia común. Es el “iconostasio” que está descubierto, que no impide el acercamiento de los unos a los otros, sino que es el intermediario, y es para todos la imagen que recoge y une nuestras miradas”. (La fiesta de la fe, pág. 193).
La colocación de la cruz en el altar está en relación con la orientación litúrgica. De hecho, el Papa proponía en su ensayo de Teología Litúrgica “La fiesta de la fe” la colocación de la cruz sobre el altar como medida transitoria hasta que se vuelva a la costumbre de celebrar la liturgia hacia Oriente. Él mismo, celebra en su capilla privada –como lo hacía el Beato Juan Pablo II- hacia oriente y una vez al año, en la fiesta del Bautismo del Señor, en la capilla Sixtina.
Un análisis de las rúbricas del Novus Ordo está en esta dinámica: Liturgia de la Palabra desde la sede y el ambón mirando hacia la asamblea y Liturgia de la Eucaristía en el altar ad orientem.
¿Por qué dirigir la liturgia hacia Oriente? Es una tradición apostólica en toda la Iglesia oriental y occidental orar hacia este punto cardinal que recuerda la venida del Señor y su manifestación gloriosa. 2. Otro aspecto importante es la teología del ars celebrandi en conexión íntima con la teología de la belleza. El ser humano no es solo intelectualidad y razón, es corporeidad, sentidos, imaginación, memoria. El ser humano no es solo palabra, es gesto, afectos, sentimientos… Esta es la dinámica de la Revelación: Dios se revela con palabras y con acciones. La liturgia es al mismo tiempo culto a Dios pero también es enseñanza, revelación de Dios en la cotidianidad. Esto lleva consigo que la liturgia ha de atender a todos los aspectos de la persona para poder transmitir al Dios inefable y esto se hace con una celebración solemne por parte del sacerdote, por medio de la ceremonia cuidada, de la belleza del canto, de los ornamentos litúrgicos, de los vasos sagrados, de la arquitectura y decoro del templo. Esta sensibilidad litúrgica ha adquirirla el sacerdote pero también el pueblo de Dios mediante la formación, el estudio y la oración. A esto respecto, Benedicto XVI se dirigía a los artistas el 21 de noviembre de 2009 diciendo: Una función esencial de la verdadera belleza, de hecho, ya expuesta por Platón, consiste en provocar en el hombre una saludable "sacudida", que le haga salir de sí mismo, le arranque de la resignación, de la comodidad de lo cotidiano, le haga también sufrir, como un dardo que lo hiere pero que le "despierta", abriéndole nuevamente los ojos del corazón y de la mente, poniéndole alas, empujándole hacia lo alto.(…) La belleza, desde la que se manifiesta en el cosmos y en la naturaleza hasta la que se expresa a través de las creaciones artísticas, a causa de su característica de abrir y ampliar los horizontes de la conciencia humana, de llevarla más allá de sí misma, de asomarla al abismo de lo infinito, puede convertirse en un camino hacia lo trascendente, hacia el misterio último, hacia Dios.
Hay que ser consciente de un peligro que puede haber en algunos ambientes: la teatralización o la simple preocupación externa de la liturgia. El ars celebrandi ha de ser fruto de la vida interior. Así lo dijo el Papa en un encuentro de sacerdotes en el año 2006: “El elemento fundamental de la verdadera ars celebrandi es, por tanto, esta consonancia, esta concordia entre lo que decimos con los labios y lo que pensamos con el corazón. (…) El ars celebrandi no pretende invitar a una especie de teatro, de espectáculo, sino a una interioridad, que se hace sentir y resulta aceptable y evidente para la gente que asiste. Sólo si ven que no es un ars exterior, un espectáculo -no somos actores-, sino la expresión del camino de nuestro corazón, entonces la liturgia resulta hermosa, se hace comunión de todos los presentes con el Señor.”


3. El uso de la lengua latina también ha aumentado en la liturgia papal. En casi todas las celebraciones pontificias, el ordinario de la misa se dice íntegramente en latín. Benedicto XVI no es contrario al uso de la lengua vernácula en la liturgia, ni mucho menos. Su pensamiento es “que fue bueno traducir la liturgia en las lenguas locales porque la entendemos, participamos también con nuestras mentes. Pero la presencia del latín en algunos elementos ayudaría a darle una dimensión universal, darle la oportunidad a la gente para que vea y diga ‘Estoy en la misma Iglesia’.” Este pensamiento está en perfecta consonancia con Sacrosanctum Concilium del Vaticano II donde se afirma que “se conserverá el uso de la lengua latina en los ritos latinos” dando cabida también a las lenguas vulgares (Cfr. 36).
4. El último aspecto a resaltar de la “reforma litúrgica” que Benedicto XVI está llevando a cabo es la comunión de rodillas y en la boca.
Es importante aclarar que 1) la norma universal para comulgar en la Iglesia católica es de rodillas y en la boca salvo impedimento físico, 2) que se permite la comunión de pie y en la boca con un signo de adoración previo para agilizar el momento de la distribución; 3) y que se permitió como indulto la comunión en la mano en aquellos países donde se había extendido esa costumbre contraria para que los fieles no incurriesen en una falta contra la norma universal. El indulto Memoriale Domini de Pablo VI deja claro que se ha conservar la norma universal: “Este modo de distribuir la santa comunión, considerando en su conjunto el estado actual de la Iglesia, debe ser conser-vado no solamente porque se apoya en un uso tradicional de muchos siglos, sino, principalmente, porque significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía. Este uso no quita nada a la dignidad personal de los que se acercan a tan gran sacramento, y es parte de aquella preparación que se requiere para recibir el Cuerpo del Señor del modo más fructuoso.”
Y es el mismo papa Benedicto XVI en la Entrevista “Luz del mundo” de Peter Seewald el que explica porqué quiere que se comulgue de rodillas: “Al hacer que se reciba la comunión de rodillas y al darla en la boca he querido colocar una señal de respeto y llamar la atención hacia la presencia real. No en último término porque, especialmente en actos masivos, como los tenemos en la basílica y en la plaza de San Pedro, el peligro de banalización es grande. (…) He querido establecer un signo claro. Debe verse con claridad que allí hay algo especial. Aquí está presente Él, ante quien se cae de rodillas. ¡Prestad atención! No es meramente un rito social cualquiera del que todos podemos participar o no”. La pregunta para cualquier católico de buena fe, sería la siguiente: ¿Por qué el Papa no impone a toda la Iglesia estas pequeñas reformas para que sean obligatorias? Las respuestas podrían ser muchas, pero creo que hemos de quedarnos con la siguiente: como buen padre y maestro quiere que sus hijos sigan su ejemplo de forma voluntaria como una respuesta de amor y fidelidad.

4º ANIVERSARIO DE LA ENTRADA EN VIGOR DEL MOTU PROPRIO SUMMORUM PONTIFICUM



El pasado 7 de julio de 2011 se cumplían cuatro años desde que su Santidad Benedicto XVI publicaba el Motu Proprio Summorum Pontificum. Hoy 14 de septiembre, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz es el aniversario de la entrada en vigor de las normas contenidas en dicho documento.

Un motu proprio es un documento que el Papa da a la Iglesia por propia iniciativa sin responder generalmente a una petición previa y que tiene toda la autoridad de su magisterio trantándose habitualmente de documentos breves y de materia disciplinar. Benedicto XVI ha publicado desde el inicio de su pontificado 11 motus proprios sobre diferentes temas: reforma de cánones del derecho canónico, reorganización de la curia romana, la elección del Romano Pontífice… Generalmente, los documentos del Santo Padre ya sean encíclicas, constituciones apostólicas, motus proprios se conocen por las dos primeras palabras con las que comienza el texto en lengua latina.

¿Qué tiene de particular la publicación del Motu Proprio Summorum Pontificum? Este motu propio trata sobre la posibilidad de utilizar en el culto católico romano la liturgia anterior a 1970.
Los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia diciendo que “el Papa quería imponer el latín”, o que “el Papa quería volver a los tiempos del paleolítico”. Incluso desde algunas instancias de la misma Iglesia, el Papa fue criticado la publicación el motu proprio alegando que se había sometido a las presiones de grupos extremistas…

Quién conozca y haya leído los libros del entonces Cardenal Ratzinger habrá podido comprobar su sensibilidad hacia la liturgia. Para él, no es un tema superfluo, sino que es el mismo corazón de la Iglesia: “A propósito del primer texto que elaboró el Vaticano II: la constitución Sacrosanctum Concilium sobre la sagrada liturgia. Al inicio, el hecho de que fuera la primera se debió a motivos prácticos. Pero, retrospectivamente, se debe decir que, en la arquitectura del Concilio, tiene un sentido preciso: lo primero es la adoración. Y, por tanto, Dios. Este inicio corresponde a las palabras de la Regla benedictina: "Operi Dei nihil praeponatur". (…) Ciertamente, en la historia del postconcilio la constitución sobre la liturgia no fue comprendida a partir de este fundamental primado de la adoración, sino más bien como un libro de recetas sobre lo que podemos hacer con la liturgia. [La eclesiología de la Lumen Gentium. Congreso Internacional sobre la aplicación del Concilio Vaticano II (2000)].

¿Qué pretendió Benedicto XVI permitiendo el uso libre por parte de los fieles y de los sacerdotes de la liturgia anterior a 1970? Quiso, en primer lugar, ofrecer a todos la posibilidad de conocer y poder elegir libremente la forma para celebrar la santa Misa, sin prejuicios, sin limitaciones, sin imposiciones… Si alguna persona lo dudaba, en la Instruccion Universae Ecclesiae ha quedado manifiesto. El Papa pensaba sobre todo en aquellos más jóvenes que no tuvieron la oportunidad histórica de asistir a la santa Misa por el antiguo rito romano. Él mismo atestigua con admiración: “se podía suponer que la petición del uso del Misal de 1962 se limitaría a la generación más anciana que había crecido con él, pero desde entonces se ha visto claramente que también personas jóvenes descubren esta forma litúrgica, se sienten atraídos por ella y encuentran en la misma una forma, particularmente adecuada para ellos, de encuentro con el Misterio de la Santísima Eucaristía.” (Carta a los obispos que acompaña el Motu Proprio).

La acción del Papa Benedicto, como hombre sabio que es, ha sido como la de aquel padre de familia que sabe sacar del arca familiar lo nuevo y lo viejo. (Cfr. Mt 13, 52) ¡Gracias, Santo Padre! Ad multos annos!

13 de septiembre de 2011

LOS NOMBRES DE SATANÁS




La influencia y la presencia de Satanás en la realidad cotidiana es uno de los aspectos más olvidados en la actualidad. Hay que recordar las nociones de quién es y cómo funciona con nosotros. Algunos de los calificativos con los que la Sagrada Escritura lo señala nos sirven para este propósito.
Por el Cardenal Jorge Medina Estévez
A menudo en el uso bíblico el nombre dado a una persona tiene que ver con sus características y su acción. En el Nuevo Testamento hay al menos 160 referencias a Satanás bajo diferentes denominaciones. El más utilizado es demonio, empleado aproximadamente un centenar de veces. El nombre diablo aparece no menos de 36 veces y otras tantas veces aparece el de Satanás.
La abundancia de estos "nombres" significa que la cuestión no es banal y que el Espíritu Santo, inspirador de los libros sagrados, quiere que los cristianos de todos los tiempos tengan presente tanto la realidad como la acción, ambas nefastas, del Maligno .
Los "nombres" de Satanás a menudo contienen una referencia a una realidad que nos es conocida por nuestra experiencia cotidiana, o que pertenece a nuestro bagaje cultural y por lo tanto, nos sirven analógicamente para aproximarnos al misterio del mal y a su autor.
Conviene aclarar que empleamos la expresión "nombre" en su sentido más amplio, más amplio que el utilizado corrientemente en el cual el "nombre" sirve a la identificación de una persona. En este caso el "nombre" es único. Aquí nos ocupamos en vez de "nombres" que equivalen a las características, sobre todo, a la acción.


El gran enemigo de la salvación humana:Tomemos por ejemplo algunos de estos "nombres" de Satanás. "Satanás" mismo significa "adversario", "enemigo", "acusador". El Maligno es adversario porque se opone al plan de Dios, porque es el que trata de subvertir el buen orden puesto por el Creador en su obra, especialmente en lo que respecta al plan de salvación para la humanidad caída por el pecado, pero redimida por la acción salvífica de Dios hecho hombre, Jesucristo nuestro Señor. En el libro de Job, Satanás desencadena contra él toda suerte de desgracias con la intención de inducirlo a rebelarse contra Dios y sus designios, sin éxito (Job 1,6 ss.).
"Diablo" es una palabra con contenido similar al de Satanás, es decir, "acusador", "detractor", uno que "se atraviesa" que "molesta", que nos hace tropezar. La Biblia le atribuye problemas y enfermedades, algunas de las cuales hoy se identifican con enfermedades psíquicas o neurológicas.
Legión es el nombre que se dieron a sí mismos los diablos que habían poseído al endemoniado de Gerasa y así querían decir que eran muchos (Marcos 5,9). En otros textos del Nuevo Testamento se hace referencia a la pluralidad de los espíritus malignos.

Príncipe y dios de este mundo
"Príncipe de este mundo", citado en Marcos, Lucas y Mateo, es una expresión alusiva al poder que el demonio ejerce sobre la sociedad, impregnándola de antivalores, y consiguiendo que los hombres rechacen los planes de Dios y construyan las relaciones sociales prescindiendo de Dios y también contra su voluntad.
Este "nombre" se relaciona con la afirmación de San Juan que "el mundo entero está bajo el poder del Maligno» (1 Jn. 5,19) y está cerca de la expresión "el dios de este mundo" (2 Cor. 4, 4), lo que significa que Satanás puede encontrar hombres que sustituyen a Dios por otra realidad, de ahí las diversas formas de idolatría que esclavizan a la humanidad.
Esta expresión usada por San Pablo, "dios de este mundo", sugiere el altísimo grado de nefasta influencia que Satanás ejerce sobre la comunidad humana, la cual de diversas formas acepta y rinde culto a los antivalores, es decir, a conductas que contrastan con la verdad de la naturaleza humana y con la voluntad de Dios.
Esta influencia puede llegar, y de hecho ha llegado, a desencadenar la persecución violenta de los cristianos exigiéndoles la apostasía como precio para poder conservar la vida corporal. Hoy en día, bajo el pretexto de evitar cualquier tipo de discriminación, se pretende que la Iglesia reconozca como legítimas y morales, conductas que contradicen el Evangelio.
La palabra "dios" de esta expresión paulina, indica el grado de sumisión que Satanás y sus seguidores exigen de aquellos que, con mayor o menor conciencia, se prestan a colaborar con sus designios de anti salvación.
Las estrategias diabólicas hacen que esta sumisión no se manifieste siempre de modo explícito mas sí frecuentemente con opciones antievangélicas justificadas con argumentos especiosos en los cuales, obviamente, están ausentes tanto Dios como su divina voluntad.
Para el cristiano ninguna adhesión, ni a personas ni a la autoridad, puede ser incondicional. Sólo Dios merece incondicionalidad y puede ser objeto de adoración. Sin embargo, Satanás continúa pretendiendo adoración por vía de la adhesión a cuanto representa desprecio y rechazo de Dios mismo y de su voluntad. Va tan lejos como para inducir a algunos a la extrema perversión de rendirle homenaje como si fuese Dios, en los cultos satánicos.


Mentiroso y tentador
Mentiroso, "nombre" que se encuentra en Jn. 8,44 y 1 Jn 2,22; se refiere, podemos decir, a la característica más típica de la acción del diablo. Y es enfáticamente subrayada por el "nombre", "padre de la mentira" (Jn 8,44). Hay dos ocasiones en que Satanás actúa como el gran mentiroso: cuando tienta a los primeros padres en el Jardín del Edén, sugiriéndoles que Dios es un engañador y un envidioso (cf. Gen 3,1 ss.) y cuando tienta al mismo Jesús, ofreciéndole lo que no le pertenece a cambio de un tributo de homenaje y adoración (cf. Mt 4,1 ss.; Me. 1,12 ss.; Le. 4,1-13).
Esta característica del diablo (y de los diablos) explica la razón profunda de su aversión a Jesucristo: el Señor de la Verdad (Jn 14,6). La mentira está cercana a la confusión, al engaño, al culto de las apariencias. Tentador, presente en Mt. 4,3 y 1Ts. 3,5, es un calificativo que describe la acción permanente de los espíritus malignos, es decir, conducen a los hombres, generalmente a través del engaño y la mentiras, a alejarse del camino de Dios. De una manera o de otra, el demonio ofrece la felicidad donde no se puede encontrar.
El cristiano debe ser prudente frente a la tentación y la primera precaución es aquella de conocer la voluntad de Dios por medio de Su Palabra, y a continuación, orar para que su gracia lo haga fuerte frente a las insidias.
Dos textos del Nuevo Testamento son instructivos sobre el "tentador": aquél en que San Pedro lo presenta "como león rugiente que anda buscando a quien devorar" y aquél de san Pablo, cuando describe en la Epístola a los Efesios la vida cristiana como una lucha contra las insidias del diablo (Ef. 6,10 ss.).
A pesar de que la tentación es un fenómeno frecuente en la existencia humana, y proviene directamente o indirectamente del Maligno, "Fiel es Dios - nos dice san Pablo - que no permitirá que seáis tentados sobre vuestras fuerzas; antes dispondrá con la tentación el éxito para que podáis resistirla" (1 Cor. 10,13).
"Tentar" significa poner a prueba, medir las fuerzas de alguien con el propósito o al menos la esperanza de vencerlo. En el caso de Satanás, la tentación es el intento de llevarnos al pecado, esto es, hacer que el hombre se rebele contra Dios. La audacia increíble de Satanás lo llevó a tentar al mismo Jesucristo. Pero no todas las tentaciones vienen directamente del demonio.
Algunas proceden del ambiente circundante, lo que en muchos lugares del Nuevo Testamento viene denominado como "el mundo", en la medida en que se encuentra bajo el influjo de Satanás. Otras provienen de nuestra propia naturaleza herida y debilitada por el pecado; otras todavía tienen su origen en personas que, con mayor o menor conciencia, nos inducen a pecar con sus malos ejemplos o sirven de cómplices a nuestras acciones pecaminosas.


"Yo he vencido al mundo"
Este recorrido por algunos de los "nombres" que la Palabra de Dios da al demonio es instructivo porque nos permite descubrir las cualidades del ser diabólico y de su acción. ¿Quién, después de leer estos textos de la Sagrada Escritura, podría poner en duda la existencia de los espíritus malignos y de su nefasta acción sobre los hombres?
Tengamos en cuenta las palabras del mismo Jesús: "Simón, Simón, Satanás os busca para ahecharos como trigo; pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe, y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos"(Lucas 22,31-32). Palabras de advertencia severa, pero al mismo tiempo, de confianza en la definitiva victoria del Señor y de su gracia.
Completamos estas palabras con aquellas de San Pedro anteriormente citadas, "Sed sobrios y vigilad, que vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda rondando y busca a quién devorar, al cual resistiréis firmes en la fe, considerando que los mismos padecimientos soportan vuestros hermanos dispersos por el mundo. Y el Dios de toda gracia, que os llamó en Cristo a su gloria eterna, después de un breve padecer, os perfeccionará y afirmará, os fortalecerá y consolidará” (1 Pe 5,8 ss.)
No olvidemos pues las palabras del Apocalipsis, que nos enseñan que el demonio, después del infructuoso ataque contra la misteriosa Mujer y su Hijo, "fue a hacer la guerra contra el resto de su descendencia, contra aquellos que guardan los mandamientos de Dios y están en posesión del testimonio de Jesús "(Ap. 12,17). Sin embargo, el triunfo le pertenece a Jesús: "Pero confiad, yo he vencido al mundo" (Jn 16,33).
Fuente: Rassegna Stampa
Radici cristiane n.66 Iuglio 2011
Trducción: Blog Santa María Reina

12 de septiembre de 2011

El dulce nombre de María


"Aprovechemos siempre el hermoso consejo de san Bernardo: “En los peligros, en las angustias, en las dudas, invoca a María. Que no se te caiga de los labios, que no se te quite del corazón”. En todos los peligros de perder la gracia divina, pensemos en María, invoquemos a María junto con el nombre de Jesús, que siempre han de ir estos nombres inseparablemente unidos. No se aparten jamás de nuestro corazón y de nuestros labios estos nombres tan dulces y poderosos, porque estos nombres nos darán la fuerza para no ceder nunca jamás ante las tentaciones y para vencerlas todas. Son maravillosas las gracias prometidas por Jesucristo a los devotos del nombre de María, como lo dio a entender a santa Brígida hablando con su Madre santísima, revelándole que quien invoque el nombre de María con confianza y propósito de la enmienda, recibirá estas gracias especiales: un perfecto dolor de sus pecados, expiarlos cual conviene, la fortaleza para alcanzar la perfección y al fin la gloria del paraíso. Porque, añadió el divino Salvador, son para mí tan dulces y queridas tus palabras, oh María, que no puedo negarte lo que me pides.
En suma, llega a decir san Efrén, que el nombre de María es la llave que abre la puerta del cielo a quien lo invoca con devoción. Por eso tiene razón san Buenaventura al llamar a María “salvación de todos los que la invocan”, como si fuera lo mismo invocar el nombre de María que obtener la salvación eterna. También dice Ricardo de San Lorenzo que invocar este santo y dulce nombre lleva a conseguir gracias sobreabundantes en esta vida y una gloria sublime en la otra. Por tanto, concluye Tomás de Kempis: “Si buscáis, hermanos míos, ser consolados en todos vuestros trabajos, recurrid a María, invocad a María, obsequiad a María, encomendaos a María. Disfrutad con María, llorad con María, caminad con María, y con María buscad a Jesús. Finalmente desead vivir y morir con Jesús y María. Haciéndolo así siempre iréis adelante en los caminos del Señor, ya que María, gustosa rezará por vosotros, y el Hijo ciertamente atenderá a la Madre”.


San Alfonso María de Ligorio, Las glorias de Maria . Cap. X


Oración para invocar el nombre de María
de San Alfonso María de Ligorio


¡Madre de Dios y Madre mía María!Yo no soy digno de pronunciar tu nombre;pero tú que deseas y quieres mi salvación,me has de otorgar, aunque mi lengua no es pura,que pueda llamar en mi socorrotu santo y poderoso nombre,que es ayuda en la vida y salvación al morir.
¡Dulce Madre, María!haz que tu nombre, de hoy en adelante,sea la respiración de mi vida.No tardes, Señora, en auxiliarmecada vez que te llame.Pues en cada tentación que me combata,y en cualquier necesidad que experimente,quiero llamarte sin cesar; ¡María!
Así espero hacerlo en la vida,y así, sobre todo, en la última hora,para alabar, siempre en el cielo tu nombre amado:“¡Oh clementísima, oh piadosa,oh dulce Virgen María!”¡Qué aliento, dulzura y confianza,qué ternura sientocon sólo nombrarte y pensar en ti!
Doy gracias a nuestro Señor y Dios,que nos ha dado para nuestro bien,este nombre tan dulce, tan amable y poderoso.Señora, no me contentocon sólo pronunciar tu nombre;quiero que tu amor me recuerdeque debo llamarte a cada instante;y que pueda exclamar con san Anselmo:“¡Oh nombre de la Madre de Dios,tú eres el amor mío!”
Amada María y amado Jesús mío,que vivan siempre en mi corazón y en el de todos,vuestros nombres salvadores.Que se olvide mi mente de cualquier otro nombre,para acordarme sólo y siempre,de invocar vuestros nombres adorados.
Jesús, Redentor mío, y Madre mía María,cuando llegue la hora de dejar esta vida,concédeme entonces la gracia de deciros:“Os amo, Jesús y María;Jesús y María,os doy el corazón y el alma mía”.


8 de septiembre de 2011

NATIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA



Canten hoy, pues nacéis vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.
Canten hoy, pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan de ella
es por quien la gracia tienen.

Digan, Señora, de vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.

Canten y digan, por vos,
que desde hoy tienen Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Y nosotros, que esperamos
que llegue pronto Belén,
preparemos también,
el corazón y las manos.

Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios. Amén.

(Lope de Vega)

1 de septiembre de 2011

Calendario liturgico de la forma extraordinaria del Rito Romano

SEPTIEMBRE

JUEVES 1. Feria (IV clase, verde) Misa del domingo sin gloria ni credo, prefacio común. Conmemoración de San Gil y de los 12 Hermanos mártires. Se permite cualquier misa votiva como también la de Réquiem.
Primer Jueves de mes: se permite la misa de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote (III clase) donde se realice algún acto por la santificación del clero.
VIERNES 2. San Esteban, rey de Hungría, confesor (III clase, blanco) Gloria y prefacio común.
Primer viernes de mes: se permite misa votiva del Sagrado Corazón (III clase) donde se realice algún acto en su honor.