18 de diciembre de 2011

EL VICARIO DE CRISTO VISITA A LOS RECLUSOS DE LA CÁRCEL DE REBIBBIA

"Donde hay un hambriento, un extranjero, un enfermo, un encarcelado, allí está Cristo mismo que atiende nuestra visita y nuestra ayuda. Es esta la razón principal que me hace feliz de estar aquí, para orar, dialogar y escuchar"...


"He venido a deciros simplemente que Dios os ama con un amor infinito y sois siempre hijos de Dios. Y el mismo unigénito Hijo de Dios, el Señor Jesús, ha tenido la experiencia de la cárcel, ha estado expuesto a un juicio delante de un tribunal y ha sufrido la más feroz condena a la pena capital".
"He venido, porque sé que en vosotros el Señor me espera"

"Los encarcelados son personas humanas que merecen, no obstante sus crímenes, de ser tratados con respeto y dignidad"


"Cierto, los hombres no son capaces de aplicar la justicia divina, pero deben al menos mirar hacia ella, tratar de aprovechar el espíritu profundo que la anima, para que ilumine también la justicia humana, para evitar -como lamentablemente no es infrecuente- que el detenido pase a ser un excluido"


"Debemos soportar que algunos hablen de manera feroz- hablan de manera feroz también contra el Papa y todavía vamos adelante. Me parece importante animar a todos a que tengan el sentido de vuestros sufrimientos. Cada uno podrá caer, pero Dios quiere que todos lleguen hasta Él, y nosotros debemos cooperar con el Espíritu de fraternidad. El Señor os ayudará y nosotros estamos a vuestro lado"


* De las palabras dirigidas por Benedicto XVI a los reclusos.