27 de noviembre de 2011

SOY TODO TUYO, REINA MÍA Y MADRE MÍA, Y CUANTO TENGO TUYO ES

Virgen, Madre de mi Dios,
¡haz que yo sea todo tuyo!
Tuyo en la vida, tuyo en la muerte,
tuyo en el sufrimiento, tuyo en el miedo y en la miseria,
tuyo en la cruz y en el doloroso desaliento,
tuyo en el tiempo y en la eternidad.
Virgen, Madre de mi Dios, ¡haz que sea todo tuyo!
Juan Pablo II