4 de octubre de 2011

VENEREN SOBRE TODAS LAS COSAS EL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE NUESTRO SEÑOR

CARTA QUE SAN FRANCISCO ENVIÓ A TODOS LOS CUSTODIOS


A todos los Custodios de los frailes Menores a quienes llegaren estas letras, fray Francisco, siervo vuestro y pequeñuelo en el Señor Dios, os saluda con las nuevas señales del cielo y de la tierra, las cuales son grandes y excelentísimas delante del Señor y tenidas en poquísima estima por muchos religiosos y otros hombres.
Ruégoos con el máximo interés que, cuando os pareciere conveniente, supliquéis humildemente a los clérigos que veneren sobre todas las cosas el santísimo cuerpo y sangre de Nuestro Señor Jesucristo y los santos nombres y palabras suyas escritas que santifican el cuerpo. Decidles que es deber suyo tener limpios y preciosos los cálices, los corporales, los ornamentos del altar y todas las cosas que pertenecen al sacrificio. Y si en algún lugar se hallare pobrísimamente colocado el santísimo cuerpo del Señor, sea colocado en lugar precioso, según ordena la Iglesia, y con grande veneración y discreción lo lleven y administren a los demás. Dondequiera que hallaren en lugares inmundos los nombres del Señor y sus palabras escritas, deben recogerlos y colocarlos en lugar honesto.
En toda predicación que hagáis amonestad al pueblo a la penitencia, diciéndoles que nadie puede salvarse sino el que recibe el santísimo cuerpo y sangre del Señor. Y cuando el sacerdote lo sacrifica en el altar y lo lleva a alguna parte, todas las gentes de rodillas rindan alabanzas, gloria y honor al Señor Dios vivo y verdadero.
Y anunciad sus alabanzas y predicadles a todas las gentes en esta forma, a saber: que en toda hora y cuando suenen las campanas todo el pueblo tribute loores y gracias al Dios Omnipotente en toda la tierra.
Y todos los hermanos míos Custodios a quienes llegare este escrito y lo copiaren y guardaren e hicieren copiar para los frailes que tienen oficio de predicación y guarda de los hermanos, y predicaren hasta el fin todo lo que se contiene en este escrito, sepan que tienen la bendición del Señor Dios y la mía. Y sírvales esto de verdadera y santa obediencia. Amén.