La paz es la sencillez del espíritu, la serenidad de la mente, la tranquilidad del alma, el vínculo del amor. La paz es el orden, es la armonía entre todos nosotros; es un gozo continuo, que nace del testimonio de la buena conciencia; es la alegría santa del corazón, en el que reina Dios. La paz es camino hacia la perfección, más aún en la paz se halla la perfección; y el demonio, que sabe muy bien todo esto, pone todos los medios para arrebatarnos la paz.Estemos muy alerta ante el más mínimo síntoma de inquietud; y, en cuanto nos demos cuenta de que estamos para caer en el desánimo, acudamos a Dios con filial confianza y con un total abandono en Él.
Todos nuestros desánimos desagradan mucho a Jesús, ya que tales desánimos nunca dejan de ir acompañados de alguna imperfección y siempre tienen su origen en el egoísmo y en el amor propio.
* Santo Padre Pío