14 de agosto de 2011

MARÍA SANTÍSIMA, REINA DEL CIELO


POEMA A LA ASUNCIÓN


La Virgen espera tendida en su lecho

Con gran Amor la reciba su Hijo

Los apóstoles no pueden ocultar su desolación.

Y a los pies de la cama imploran su bendición.

La Madre los calma y les dice con gran emoción.

Amados hijos, ¿crees que os voy a olvidar?

¿Os ha olvidado vuestro Señor... y mío?

¿No estaré más cerca, para vuestra intercesión?

Intercederé por todos, con todo el amor de mi Corazón,

proclamar que mi hijo, es El Rey y Señor, y no hay otro.

Con detalle os lo enseñó, con su Vida,

con su Muerte en Cruz, y su Sangre.

Haced lo que Él os diga, escucharlo, y obedecer.

Evangelizar todos los pueblos, para salvar a mis hijos.

El Espíritu Santo os guíe, como lo hizo con migo.

Me anonade del Portento, y la Grandeza.

De la sublime, transcendencia.

Qué el Padre, nos envió

Quedando mi Alma con una gracia singular...

No habiendo otra igual, en toda la humanidad.

Al Ensalzarme, a tanta Gracia y Dignidad.

Bendito sea, mi Padre y mi Señor,

alabado por toda la Eternidad.

Subo entre Querubines, a la Casa de Dios,

mi Hijo sale al encuentro...con toda su Majestad,

al encuentro, de su Madre,

y la Esclava del Señor.La Bienaventurada...

¡Inmaculada Concepción!


Autora: Mercedes Ramos