4 de junio de 2011

NOVENA AL ESPÍRITU SANTO


ORACIÓN Y OFRECIMIENTO


¡Oh Santo Espíritu, fuente de todas las gracias! Iluminados por la fe, creemos firmemente que Vos sois la Tercera Persona de la Sama. Trinidad, verdadero Dios, y que procedéis, como de un principio, del Padre y del Hijo. Creemos también que, conforme a los ardientes deseos de nuestro adorable Salvador, habéis recibido la misión augusta de cuidar y santificar a la Iglesia de Jesucristo, en cuyo seno tenemos la incomparable dicha de vivir. Atraídos por esta s verdades y deseando participar en mayor abundancia de vuestra celestial influencia, henos aquí postrados ante Vos, en este día, para consagrarnos a vuestro culto de un modo especial, solemne y perpetuo, hasta el último instante de nuestra vida. Queremos desde ahora vivir bajo la sombra de vuestras alas y que establezcáis vuestra morada, sin separaros jamás, en el corazón de cada uno de nosotros.

¡Oh Espíritu Consolador! Sed de una manera muy particular nuestro guía, nuestra luz, nuestra fortaleza y nuestro consuelo para que, vivificados por Vos, rechacemos heroicamente las asechanzas del infierno y vivamos abrazados con la Cruz de Jesucristo. En cambio de estas gracias tan especiales que esperamos recibir de Vos, os ofrecemos invocaros constantemente en el curso de nuestra vida y propagar y extender la devoción a Vos.
Dignaos ¡oh Espíritu Divino! aceptar nuestros votos; guiadnos con los amorosos toques de vuestra santa inspiración por los senderos de la virtud hasta llegar felizmente a la gloria del cielo. Así sea.


ORACIONES PARA CONSEGUIR LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTO

V/. Oh Espíritu de Sabiduría, que a semejanza del fuego libertáis el corazón del hombre de la hez de los afectos terrenales: como ya quitasteis del corazón del los apóstoles todas las antigua afecciones,
R/. Dignaos destruir en nosotros los afectos menos santos que nos dominaron hasta ahora, a fin de que en adelante no gustemos otro placer que el de ser fervorosos en vuestro divino servicio. Gloria...
V/. Oh Espíritu de Entendimiento, que abrís las mentes más torpes para llenarlas de conocimientos celestiales,
R/. Despejad por piedad, las tinieblas que nos rode an, y hacednos conocer en su verdadero valor las cosas, y principalmente la sublimidad y excelencia de los divinos misterios; concedednos la gracia de rechazar prontamente las dudas en las cosas de la fe, y de estar siempre dispuestos a sufrirlo todo para defender y glorificar esa misma fe. Gloria...
V/. Oh Espíritu de Consejo, del cual derivan las luces indispensables para librarnos de toda perplejidad y buscar siempre el verdadero bien,
R/. Sed con vuestra venida el director de nuestro espíritu, a fin de que en nuestras determinaciones no miremos a otra cosa, sino al perfecto cumplimiento de vuestra soberana voluntad, a la cual desde ahora nos unimos para no separarnos jamás por toda la vida. Gloria...
V/. Oh Espíritu de Fortaleza, por el cual se triunfa completamente de las pompas del mundo y de las tentaciones del demonio; como nicisteis inflexibles a los mártires del cristianismo,
R/. Concedednos la gracia de reportar siempre completa victoria de nuestros enemigos y de menospreciar los respetos humanos, para no gloriarnos de otra cosa, sino de nuestro Señor Jesús Crucificado. Gloria...
V/. Oh Espíritu de Ciencia, por el cual se conoce la vanidad del humano saber,
R/. Abrid nuestras mentes a la ciencia divina, que se llama la ciencia de los Santos, a fin de que conozcamos nuestros defectos para corregirlos, las vanidades de la tierra para menospreciarlas, y las grandezas del cielo para desearlas continuamente. Gloria...
V/. Oh Espíritu de Piedad, por el cual todos los fieles forman un solo corazón y una sola alma, y los ejercicios de la cristiana devoción se cambian en común delicia,
R/. Concedednos la gracia de amar siempre de corazón a nuestros hermanos, sin que nunca nos desanimemos por sus desatenciones e ingratitudes, y de ser siempre solícitos de la práctica de aquellos piadosos ejercicio que caracteri zan al hombre muerto al mundo y vivo solamente a Dios. Gloria...
V/. Oh Espíritu de Temor Santo, por el cual se teme en la tierra la cólera de dios, y por lo tanto no se estima otro bien que su gracia, ni se huye de otro mal que del pecado,
R/. No permitáis que por algún temor humano abandonemos el camino de la santidad, antes bien, hacednos tan animosos en vuestro divino servicio que, despreciando constantemente el furor del mundo, busquemos con fervor nuestra eterna salvación. Gloria...

SECUENCIA AL ESPÍRITU SANTO

Ven a nuestras almas, oh Espíritu Santo, y envíanos del cielo de tu luz un rayo.

R/. Ven a nuestras almas
Ven, padre de pobres, ven, de dones franco; ven, de corazones lúcido reparo.

Buen consolador, dulce y soberano huésped de las almas y suave regalo.

En los contratiempos descanso al trabajo. Templanza en lo ardiente, consuelo en el llanto.

Santísima luz de todo cristiano, lo íntimo del pecho llena de amor casto.

En el hombre nada se halla sin tu amparo, y nada haber puede que no le haga daño.

Con tus aguas puras lava lo manchado, riega lo que es seco, haz lo enfermo sano.

Todo lo que es duro doblegue tu mano, gobierna el camino, enciende lo helado.

Concede a tus fieles, en Ti confiados de tus santos dones sacro Septenario.

Aumento den virtudes haz que merezcamos, da el eterno gozo, da el feliz descanso. Amén.


CONSAGRACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

¡Oh Espíritu Santo, lazo divino que une al Padre con el Hijo en un inefable y estrechísimo abrazo de amor! Espíritu de luz y de verdad, dignaos derramar toda la plenitud de vuestros dones sobre mi alma, que solemnemente os consagro para siempre, a fin de que seáis su protector, su director y su maestro. Desde ahora prometo fidelidad a todos vuestros deseos e inspiraciones y entrega completa y amorosa a vuestra divina acción. ¡Oh Espíritu Creador! Venid, venid a obrar en mí una renovación y transformación tal, que sea como una nueva creación, toda de gracia, de pureza y de amor, con la que dé principio de veras a la vida enteramente espiritual y divina, que pide mi dignidad de cristiano.
Espíritu Santo, te consagro mi cuerpo y mis sentidos y te suplico que los emplees para mayor gloria de Dios.
Espíritu Santo, te consagro mis ojos para que miren a Jesús.
Espíritu Santo, te consagro mis oídos, para estar atento a tus divinas inspiraciones.
Espíritu Santo, te consagro todos mis sentidos para que me sirvan para amar a Jesús y sacrificarme por Él.
Espíritu Santo, te consagro mi alma con todas sus facultades para que sea tu templo.
Espíritu Santo, te consagro mi memoria para recordar tus grandezas, y las palabras, los actos y la Pasión de mi Jesús.
Espíritu Santo, te consagro mi corazón con todos sus afectos, para que viva y muera abrasado en tu divino amor.

ORACIONES FINALES


V/. Oh divino Jesús que, antes de subir al cielo, prometisteis a vuestros apóstoles y discípulos que les enviaríais al Espíritu Santo para consolarlos y fortalecerlos,
R/. Dignaos hacer descender también sobre nosotros al mismo Espíritu santificador. Llenad con la abundancia de sus dones y frutos nuestro pobre corazón y encended en él el fuego de vuestro amor. Así sea.
V/. Inmaculada Virgen María, Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa del Espíritu Santo, templo y sagrario de la Santísima Trinidad,
R/. Alcanzadnos todas las gracias, dones, frutos y virtudes de que es dador el Espíritu Paráclito; concedednos vuestra maternal bendición y no permitáis que ningún cristiano viva o muera en pecado mortal. Así sea.