
El jueves 23 de junio celebramos la Solemnidad del Corpus Christi en la iglesia del Salvador de Toledo. Un nutrido grupo de fieles se unió a la Comunidad de Hermanos para participar piadosamente en la Santa Misa y en la Procesión Eucarística que tuvo lugar por el interior del templo.
Altar del Sacratísimo Corazón de JesúsIncensación del altar
Durante la homilía el sacerdote recordó como la Iglesia vive de la Eucaristía, es su centro y su corazón, renovación del Santo Sacrificio de la Cruz, Alimento de nuestras almas, semilla y prenda de vida eterna y Sacramento de la Presencia del Señor en medio de su Iglesia y del mundo. Animó a todos los presentes a reavivar el espíritu de fe, la adoración y la admiración hacia el Augusto Sacramento del Altar, estimándolo como la fuente y el culmen de la vida cristiana. No existe en esta vida otro medio tan excelente para entrar en comunión con Dios. No hay otra forma que nos procure tan grande unión e intimidad con el Señor como esta que se produce a través de la comunión eucarística. No existe otra fuente tan eficaz de caridad como este Divino Sacramento que nos hace partícipes del amor de Dios y nos impulsa a amar al prójimo siguiendo las huellas de Cristo. ¡Es el Sacramento del Amor, pues nos comunica el amor de Dios y nos capacita para amar verdaderamente a los hermanos! La espiritualidad eucarística es fuente de renovación de vida eclesial que fortalece nuestros vínculos con la Iglesia y con todos los miembros del Cuerpo Místico. De la misma manera existe una relación profunda e indivisible entre la espiritualidad eucarística y la espiritualidad mariana. Jesús Eucaristía es el fruto bendito del seno de la Virgen María quien como Madre y Maestra nos conduce siempre hasta su Hijo, enseñándonos, inspirándonos y alcanzándonos las gracias necesarias para que reproduzcamos en nosotros las cualidades y virtudes de Cristo Sacerdote Eterno: profunda adoración ante la Majestad divina, espíritu de acción de gracias, filial obediencia a la voluntad amorosa y salvadora del Padre, espíritu de expiación y penitencia por nuestros pecados y los del mundo entero.
Jesucristo Sacerdote y Rey de la Fraternidad














