Después de acompañar a la Santísima Virgen en un silencio meditativo tras la celebración de los oficios de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo en la tarde del Viernes Santo; en la tarde del Sábado Santo, los Hermanos de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina se dispusieron para celebrar la solemne Vigilia Pascual. A las 21 horas de la noche dio comienzo la hermosa celebración.
La bendición del fuego y del cirio se hizo en el zaguán de la iglesia. El sacerdote se reviste la capa pluvial morada. La oración de bendición del fuego pide la gracia de que nuestras almas inflamadas en deseos celestiales en estas fiestas pascuales podamos llegar con almas puras a las fiestas de la luz perdurable. A continuación el sacerdote marca sobre el cirio la señal de la cruz, el Alfa y la Omega, el número del año presente y coloca cinco granos de incienso como recuerdo de las llagas gloriosas del Señor. Después de bendecir el cirio, el sacerdote se reviste con la dalmática blanca y entra en la iglesia. Durante la procesión canta por tres veces en tono progresivamente más alto "Lumen Christi" a lo que los fieles responden "Deo gratias". 
El sacerdote -despues de colocar el cirio en su candelero- lo inciensa y se dirige al facistol para cantar el pregón pascual.
Los fieles, permaneciendo de pie, con sus velas encendidas siguen con sus misales el canto de la Angélica.
El cantor delante del cirio, de espaldas al lado de la epístola, canta las lecciones. El sacerdote y los fieles las escuchan sentados. Las lecturas de la Vigilia son: 1) La creación (Gen 1,1-2,2) 2)La liberación de Egipto (Ex 14, 24-15,1) 3) La presencia del Señor en medio de Sión (Is 4, 2-6) 4)La exhortación de Moisés antes de entrar en la Tierra Prometida (Deut 31, 22-30). Terminada las lecciones, se da comienzo al canto de las letanías de los santos, durante las cuales el sacerdote y los fieles permanecen de rodillas.
Omitida en nuestra Vigilia la bendición del agua por no haber pila bautismal, el sacerdote invitó a los fieles en lengua vernácula a renovar -terminada la cuaresma- las promesas del santo bautismo. Después el sacerdote a lo largo de la iglesia rocía a los fieles con agua bendita y da comienzo la segunda parte de las letanías de los santos.
Los ministros se retiran a la sacristía para disponer todo para la celebración de la santa Misa. La liturgia de la misa de la vigilia tiene las peculiaridades siguientes: Suprimidas las oraciones preparatorias ante el altar, el sacerdote comienza la Santa Misa incensando el altar. Al canto del Gloria se tocan las campanas. No se canta el Credo ni tampoco hay Antífona del Ofertorio, tampoco se canta el Agnus Dei. El canon tiene partes propias para la octava de Pascua. La Antífona de Comunión es sustituida por el triple aleluya y un salmo y, terminada la purificación, el sacerdote entona la Antífona del Benedictus.






