5 de marzo de 2011

SI JESÚS ME GUARDA SERÉ JUAN EL AMADO


La santidad no consiste sólo en rezar, ni en tener visiones o revelaciones, ni en la ciencia del bien hablar, ni en llevar cilicios y hacer penitencias. La santidad es dinamismo de crecimiento en humildad...
El Señor ha dicho: Este es el siglo en que la serpiente ha echado alas; por eso voy a purificar la tierra.... ¿Quién podrá salvarse? Aquel que pide humildad y la practica. La humildad es paz, es reina, alma humilde que está siempre feliz. En el combate, en el sufrimiento se humilla, cree merecer más y pide aumentarla; está siempre en paz.
El orgulloso crea siempre problema. Corazón humilde es la copa, el cáliz en que mora Dios. Dice el Señor: Un alma hu­milde, verdaderamente humilde, hará más milagros que los antiguos profetas. En el cielo los árboles más bellos son los que más han pecado. Se han servido de los propios pecados, como las raíces del árbol con el estiércol y de sus hojas caídas.
Piénsalo siempre: si Jesús me aban­donase sería yo peor que Judas. Pero si Jesús me guarda seré Juan el Amado.
*Beata María de Jesús Crucificado. La Arabita