Santa Verónica me ha dado cuatro pláticas sobre la humildad:
— El orgulloso es como el grano de trigo metido en el agua: se hincha, crece. Exponed ese grano al sol o al fuego: se seca y arde. El humilde es como el grano de trigo puesto en tierra buena: se encoge, se rompe, desaparece y muere para reverdecer en el cielo.
— La recogida de olivas se hace con gran cuidado: amontonan todas las caídas para extraer el aceite. Busca por todas partes con cuidado sin igual las ocasiones de practicar la humildad.
— Fíjate en las abejas: vuelan de flor en flor, luego entran en la colmena a fabricar la miel. Imítalas, recoge por todas partes el jugo de la humildad. La miel es dulce; la humildad es del gusto de Dios y hace que otros lo gusten también.
— Trabajar todos los días por adquirir la humildad. Cuando uno se olvida de regar los árboles recién plantados, los árboles mueren. Si te olvidas de ejercitarte todos los días en la práctica de la humildad, el árbol de tu alma se secará.
*Beata María de Jesús Crucificado -La Arabita-