
El amor mutuo debe ser el distintivo de vuestras vidas. Jesucristo nos dice en el Evangelio:
"Amarás al prójimo como a ti mismo" (Mt 22,39). Este mandato del Señor debe ser lo que os inspire en la formación de unas verdaderas relaciones humanas entre vosotros, de modo que nunca se sienta nadie solo o no aceptado, y mucho menos rechazado, despreciado u odiado.
*Venerable Juan Pablo II