29 de abril de 2010

BENEDICTO XVI: PEREGRINO A COVA DA IRIA



Visita Apostólica de Su Santidad Benedicto XVI a Portugal
en el 10º aniversario de la beatificación de Jacinta y Francisco Marto,
Pastorcitos de Fátima (11-14 de Mayo del 2010)


PROGRAMA

Martes, 11 de Mayo

ROMA

08.50 – Salida del Aeropuerto Internacional Leonardo da Vinci, de Fumicino hacia Lisboa

LISBOA

11.00 – Llegada al Aeropuerto Internacional de Portela, Lisboa

Acogida oficial
Discurso del Santo Padre

12.45 – Ceremonia de bienvenida, frente al Monasterio de los Jerónimos

Breve visita al Monasterio de los Jerónimos

13.30 – Visita de cortesía al Presidente de la República, en el Palacio de Belén

18.15 – Santa Misa en la Plaza de Comércio (Terreiro do Paço). Homilía del Santo Padre
Mensaje conmemorativo del Santo Padre en el 50 aniversario de la inauguración del Santuario de Cristo Rey de Almada

Miércoles, 12 de Mayo

07.30 – Santa Misa en privado, en la Capilla de la Nunciatura Apostólica

10.00 – Encuentro con el mundo de la cultura, en el Centro Cultural de Belén
Discurso del Santo Padre

12.00 – Encuentro con el Primer Ministro, en la Nunciatura Apostólica

15.45 – Despedida de la Nunciatura Apostólica

16.40 – Partida de helicóptero desde el Aeropuerto Internacional de la Portela de Lisboa hacia Fátima


FÁTIMA

17.10 – Llegada al helipuerto en el parque del nuevo Estadio Municipal de Fátima

17.30 – Visita a la Capilla de las Apariciones
Oración del Santo Padre

18.00 – Celebración de Vísperas con los sacerdotes, diáconos, religiosos/as, seminaristas y agentes de la pastoral, en la Iglesia de la Santísima Trinidad
Discurso del Santo Padre

21.30 – Bendición de velas, en la Capilla de las Apariciones
Discurso del Santo Padre. Oración del Santo Rosario

Jueves, 13 de Mayo

10.00 – Santa Misa en la explanada del Santuario de Fátima
Homilía del Santo Padre. Saludos del Santo Padre

13.00 – Almuerzo con los Obispos de Portugal y con el Séquito Papal en el refectorio de la Casa de Nuestra Señora del Carmen

17.00 – Encuentro con las Organizaciones de la Pastoral Social, en la Iglesia de la Santísima Trinidad
Discurso del Santo Padre

18.45 – Encuentro con los Obispos de Portugal en el Salón de la Casa de Nuestra Señora del Carmen

Viernes, 14 de Mayo

08.00 –Despedida en la Casa de Nuestra Señora del Carmen

08.40 – Salida de helicóptero desde el helipuerto de Fátima hacia Oporto

GAIA

09.30 – Llegada al helipuerto del Cuartel de la Sierra del Pilar

OPORTO

10.15 – Santa Misa en la Avenida de los Aliados
Homilía del Santo Padre

13.30 – Ceremonia de despedida en el Aeropuerto Internacional Sá Carneiro de Oporto
Discurso del Santo Padre

14.00 – Salida de avión de Oporto hacia Roma

ROMA

18.00 – Llegada al Aeropuerto de Ciampino, Roma

ENTREVISTA A MONSEÑOR NICOLA BUX: ES NECESARIA UNA CELEBRACIÓN REGULAR DE LA MISA TRADICIONAL EN CADA CATEDRAL Y PARROQUIA DEL MUNDO (2ª PARTE)


Más allá de ciertos utópicos que, con escaso sentido pastoral, quisieran una restauración de todo e inmediatamente, debemos preguntarnos cómo se puede actuar suave, pero firmemente, para mejorar gradualmente ciertos aspectos de la liturgia. ¿Cómo actuar en este proceso tan necesario como largo? ¿Cómo adaptarse a la realidad sin compromisos?


Es necesario tener en cuenta el momento histórico que vivimos, en el que se registra una crisis general de la autoridad, sea del padre, del Estado, de la Iglesia (y en la Iglesia); como decíamos, se corre el riesgo de terminar en una concepción “hecha por ti”. Actualmente nos encontramos en una generalizada anomia (ausencia de ley), si bien todos recurren a la ley cuando los propios derechos son conculcados.
De los derechos de Dios en cambio nos olvidamos siempre. ¿Cómo se puede pedir la observancia de las normas litúrgicas si antes no se explica qué es el “ius divinum” de la liturgia? Hoy ya nadie lo sabe. En primer lugar es necesario hacer entender el sentido de las normas. Es un poco como en moral, la determinación de una ley se funda primero en la comprensión de sus principios, y se sabe que, cuando se habla de liturgia y de sacramentos, hay implicaciones morales. Primero, decía, es necesario entender que el sentido de las normas deriva de la convicción de que la “primera norma” es adorar a Dios – Adorarás al Señor, tu Dios, y no tendrás otro Dios fuera de Mí -, no se puede hacer un culto a imagen propia, de lo contrario, se deforma a Dios. Hoy no sólo nos imaginamos un dios y luego inventamos el culto a él, sino que incluso imaginamos un culto sobre el cual nos inventamos el dios. La idolatría significa una “idea distorsionada de Dios”. Esta es la realidad que nos rodea.
El Papa Benedicto XVI, en la carta a los Obispos en la que explica el sentido del levantamiento de las excomuniones a los Obispos consagrados por Mons. Lefebvre, quería hacer entender a quien le reprochaba el ocuparse de problemas secundarios como los relativos a la liturgia, que en un momento en que el sentido de la fe y de lo sagrado se está extinguiendo por todos lados, es necesario que propiamente en la liturgia se halle la forma privilegiada de encontrar a Dios. La liturgia es y sigue siendo el lugar más idóneo para encontrar a Dios y por eso el Papa, ocupándose de ella, no está tratando problemas secundarios sino cuestiones primarias. Si la liturgia habla de cosas mundanas, ¿cómo se hace para ayudar al hombre?
A los "utopistas", hay que recordarles que se requiere lo que Benedicto XVI llama “la paciencia del Amor”.

El ofertorio antiguo hablaba al hombre de Dios con la elocuencia de expresiones profundas sobre el valor sacrificial, sobre la naturaleza de la Misa como sacrificio ofrecido a Dios. ¿Se podría pensar en una corrección, en este sentido, del nuevo rito?


Es importante que sea conocida la Misa antigua, llamada también tridentina, pero que es más oportuno llamar “de San Gregorio Magno”, como ha dicho recientemente Martin Mosebach. Esta ha tomado forma ya bajo el Papa Dámaso y luego bajo Gregorio, no con san Pío V, el cual trató de reordenar y codificar, teniendo en cuenta los enriquecimientos de los siglos precedentes y dejando lo obsoleto. Con esta premisa debe ser conocida sobre todo esta Misa, de la que el ofertorio es parte integrante. Hay muchos trabajos de grandes estudiosos en este sentido y muchos se han interrogado sobre la oportunidad de reintroducir el antiguo ofertorio, al que usted se refiere. Sin embargo, sólo la Sede Apostólica tiene autoridad para obrar en este sentido.

Es verdad que la lógica que ha seguido la reordenación de la liturgia después del Concilio Vaticano II ha llevado a simplificar el ofertorio porque se consideraba que hubiera más fórmulas de oraciones ofertoriales; así, se introdujeron las dos fórmulas de bendición de sabor judío, permaneció la secreta convertida en oración “sobre las ofrendas” y el orate fratres, y se consideraron más que suficientes. A decir verdad, esta sencillez, vista como un retorno a la pureza antigua, entra en conflicto con la tradición litúrgica romana, con la bizantina y con otras liturgias orientales y occidentales. La estructura del ofertorio era vista por los grandes comentadores y teólogos de la Edad Media como la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, que va a inmolarse en ofrenda sacrificial. Por eso, las ofrendas eran ya llamadas “santas”, y el ofertorio tenía una gran importancia. La posterior simplificación de la que he hablado ha hecho que hoy muchos pidan el retorno de las ricas y bellas oraciones del “suscipe sancte Pater” y del “suscipe Sancta Trinitas”, sólo por citar algunas.


Pero, será a través de una más amplia difusión de la Misa antigua que este “contagio” del antiguo sobre el nuevo será posible. Por eso, reintroducir la Misa “clásica”, permítaseme la expresión, puede constituir un factor de gran enriquecimiento. Es necesario facilitar una celebración festiva regular de la Misa tradicional al menos en cada Catedral del mundo, pero también en cada parroquia: esto ayudará a los fieles a conocer el latín y a sentirse parte de la Iglesia Católica, y en la práctica los ayudará a participar en las Misas en las reuniones en los santuarios internacionales. Al mismo tiempo, es necesario también evitar reintroducciones descontextualizadas; quiero decir que hay una ritualidad ligada a los significados expresados que no puede ser reintroducida simplemente insertando una oración, se trata de un trabajo más complejo.

La gestualidad y la orientación tienen ciertamente una gran importancia, lo que el fiel ve es reflejo de una realidad invisible. ¿La cruz en el centro del altar puede ser el modo para recordar qué es la Misa?


La cruz en el centro del altar es el modo para recordar qué es la Misa. No hablo de una cruz “mínima” sino de una cruz tal que pueda ser vista, la cruz debe ser de dimensiones proporcionadas al espacio eclesial. Ella debe volver al centro, en eje con el altar, debe poder ser vista por todos. Debe ser el punto en el que se crucen la mirada de los fieles y la mirada del sacerdote, dice Joseph Ratzinger en “Introducción al espíritu de la liturgia”. Debe estar en el centro, independientemente de la celebración, aún si ésta se desarrolla “hacia el pueblo”. Insisto en una cruz bien visible, de otro modo, ¿de qué sirve una imagen que no es adecuadamente útil? Las imágenes hacen referencia al prototipo.


Todos sabemos que ha habido también una posición anicónica, por ejemplo, Epifanio de Salamina, como también los cistercienses, pero la iconodulía ha prevalecido luego con el Niceno II de 787, en base a lo que decía San Juan Damasceno: la imagen refiere al prototipo. Esto vale todavía más actualmente en la llamada civilización de la imagen. En un momento en que la visión se ha convertido en instrumento privilegiado para nuestros contemporáneos, no se puede exponer lateralmente una pequeña cruz o un esbozo ilegible de ella, sino que es necesario que la cruz, con el Crucificado, sea bien visible sobre el altar, desde cualquier ángulo donde se lo mire.

Frente al redescubrimiento de las exigencias de las que nos ha hablado, hay, de todos modos, un paso difícil que es el de las decisiones prácticas. ¿Cómo moverse?


En mi humilde opinión, la prioridad es hacer comprender el sentido de lo divino. El hombre busca a Dios, busca lo sagrado y lo que es signo de ello, en la exigencia natural de dirigirse a Dios y de venerarlo, se busca el encuentro con Dios en las formas sagradas del rito. Cuando se pierde la verdadera sacralidad del culto cristiano, el hombre continúa yendo a tientas, pero de modo distorsionado, ya que se encuentra como desorientado. ¿Cómo puede entonces el hombre responder concretamente a esta exigencia? En primer lugar, debe poder encontrar en la Iglesia lo que es la definición por excelencia de lo sagrado: Jesús eucarístico. El Tabernáculo debe volver al centro. Es cierto históricamente que, en las grandes basílicas o en las catedrales el tabernáculo estaba en capillas laterales. Sabemos bien que con la reforma tridentina se prefirió poner en el centro el tabernáculo, también para contrastar los errores protestantes sobre la presencia verdadera, real y sustancial del Señor. Pero también es cierto que actualmente la mentalidad que nos circunda, no contesta sólo la presencia real sino que contesta la presencia de lo divino.

En la religión naturalmente el hombre busca el encuentro con lo divino, pero esta presencia de lo divino no puede ser reducida a algo puramente espiritual. Esta presencia debe ser “tocada” y esto no se hace con un libro, no se puede hablar de presencia de lo divino sólo en los términos relativos a la lectura de las Sagradas Escrituras. Ciertamente, cuando la Palabra de Dios es proclamada, se puede justamente hablar de presencia divina pero es una presencia espiritual, no es la presencia verdadera, real y sustancial de la Eucaristía. De aquí la importancia del retorno a la centralidad del tabernáculo y, con él, a la centralidad del Cuerpo de Cristo presente. El puesto central no puede ser la sede del celebrante, no es un hombre quien está al centro de nuestra fe sino que es Jesús en la Eucaristía. De lo contrario, se termina comparando la iglesia a un aula, a un tribunal de este mundo, en cuyo centro se sienta un hombre.


El sacerdote es ministro, no puede estar en el centro. En el centro está Cristo-eucaristía, está el tabernáculo, está la cruz. De allí se debe recomenzar. De lo contrario, se pierde el sentido de lo divino. El tabernáculo es lo que debe atraer como centro en una iglesia.

El Cardenal Castrillón, en la homilía del 24 de septiembre de 2007 en Saint Eloi, decía que la Iglesia tiene necesidad de institutos “especializados” en la liturgia tradicional. ¿Considera también usted que los institutos hoy ligados a Ecclesia Dei pueden tener un rol en la formación de los sacerdotes o en el redescubrimiento de las riquezas de la Tradición?


¡Ciertamente! Estos institutos ejercen un carisma, y un carisma es algo que está en la Iglesia al servicio de la Iglesia. Una diócesis puede sacar gran beneficio del hecho de servirse de su ayuda. ¿Qué habría sido el Franciscanismo si el Papa no lo hubiera reconocido y puesto a disposición para el bien de toda la Iglesia?

26 de abril de 2010

ENTREVISTA A MONSEÑOR NICOLA BUX: DIOS TIENE DERECHO A SER ADORADO COMO ÉL LO HA ESTABLECIDO (1ª PARTE)


*Monseñor Nicola Bux es Consultor de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe y Consultor de la Oficina de las celebraciones Litúrgicas del Santo Padre.



* Monseñor, usted es profesor de teología sacramental y también señalado como uno de los expertos en liturgia más cercanos al Papa, ¿en qué sentido no se puede hablar de liturgia sin doctrina?

Notoriamente la liturgia pertenece al dogma de la Iglesia. Todo el mundo sabe que de la fe de la Iglesia se llega a la liturgia, y que la oración se remonta al dogma. Todo el mundo conoce el adagio lex orandi lex credendi. Es por el modo de rezar que se conoce aquello que creemos, pero es también del modo de creer que se deriva el modo de orar. Esto ha sido retomado y sabiamente desarrollado en la Encíclica Mediator Dei del venerable Siervo de Dios Pío XII

* Ahora, incluso los defensores más tenaces de una “revolución permanente” en la liturgia parecen ceder ante las racionales argumentaciones del Papa, de las cuales se hace eco clarísimamente en su libro. ¿Estamos ante una nueva (o si prefiere antigua) visión de la liturgia?

La liturgia es por su naturaleza de institución divina. Se centra sobre las partes inmutables queridas por su Divino Fundador. Precisamente en razón de este su fundamento, se puede afirmar que la liturgia es de “derecho divino”. No por azar los orientales utilizan el término “Divina Liturgia”, porque es obra de Dios, “opus Dei” dice San Benito. La liturgia no es una cosa humana. En el documento conciliar sobre la liturgia, nº 22&3, se dice claramente que ninguno, aunque sea sacerdote, pude añadir, eliminar ni cambiar nada. ¿La razón? La liturgia pertenece al Señor.
Durante la Cuaresma hemos leído los pasajes del Deuteronomio en los cuales Dios mismo establece incluso el mobiliario para el culto. En el Nuevo Testamento es Jesús mismo quien dice a los discípulos donde preparar la cena. Dios tiene derecho a ser adorado como Él quiere y no como nosotros queremos. De lo contrario caemos en un culto “idolátrico”, en el sentido propio del término griego, esto es un culto hecho a nuestra imagen.
Cuando la liturgia refleja los gustos y las tendencias creativas del sacerdote o de un grupo de laicos se convierte en “idolátrica”. El culto católico es en espíritu y verdad porque se dirige al Padre, en el Espíritu Santo, mas debe pasar por Jesucristo, debe pasar por la Verdad. Por tanto, debemos redescubrir que Dios tiene el derecho de ser adorado como Él lo ha establecido.

Las formas rituales no son algo para “interpretar”, pues son resultado de la fe pensada y venida a ser en cierto sentido cultura de la Iglesia.
La Iglesia siempre se ha preocupado de que los ritos no fuesen producto de los gustos subjetivos, sino expresión de la Iglesia entera, esto es “católica”. La liturgia es católica, universal. Así que incluso con ocasión de una celebración particular, o en un lugar particular, no se puede pensar de celebrar en contraste con la “fisonomía” católica de la liturgia.

* Lamentablemente estamos ante una actitud del clero, que si bien no negando abiertamente la eficacia de los sacramentos descuida demasiado el aspecto así llamado del “ex opere operato” del sacramento, que al hacerlo así se reduce casi a “símbolo”. ¿Está la causa, tal vez, en la pérdida de la “ritualidad” tradicional?

La causa es sobre todo el olvido de que el culto se dirige a Dios presente, a Dios operante, y no a un Dios imaginario, esto es a Jesús el Señor. El nº 7 de Sacrosanctum Concilium explica los modos de esta presencia. Este artículo está tomado casi al completo de la Mediator Dei. En él se explica claramente que la liturgia tiene su razón de ser porque Dios está presente, si no se convierte en autorreferencial, se torna vacía.
El olvido, la subestimación de la presencia del Señor, máxime en la Eucaristía, donde está presente verdadera, real y sustancialmente, es causa del desvío del cual usted me habla. Con este abandono se llega a definir la liturgia como un conjunto de símbolos, signos, como hoy oímos decir; en este contexto el “signo” se entiende sólo como “referencia a otro”, no existe la idea de que el signo es todo uno con aquello que significa. Aquí se entra en el sacramento. Cuando este aspecto se pierde los sacramentos son reducidos a puros símbolos, no se habla más de “eficacia”, de los efectos que producen, ya no es el Señor quien “hace”, quien “opera”, por medio de los sacramentos. Este es el significado de la expresión clásica “ex opere operato”, un poco extraña, pero que significa la operatividad del sacramento a partir de Aquél que lo opera.
Pondré el ejemplo de un medicamento: aparentemente vemos una tableta o un líquido, pero no son sólo el símbolo de la curación que quieren hacer, porque si los tomamos nos cuidan y curan, es decir se ven los efectos.
El autor de este efecto es el Señor presente y operante en el rito sacramental. S. León Magno, citado en el Catecismo de la Iglesia Católica, dice que después de la Ascensión todo aquello que del Señor era visible sobre la tierra ha pasado a los sacramentos.
De modo que hoy para nosotros el Señor sigue estando presente y visible. En este sentido hay que comprender a Santo Tomás cuando se expresa hablando de “materia” del sacramento. Si no volvemos a este tipo de expresión realista no comprenderemos los sacramentos.
La presencia divina no es sólo algo de intuir simbólicamente, sino que es algo que afecta al hombre por medio del sacramento, es algo que actúa. Yo mismo puedo certificar y conmigo muchos sacerdotes, de la curación de enfermos después de la unción, sino también de la curación del alma después de la confesión, o gracias a la frecuencia de la Eucaristía. Los sacramentos tienen efectos, tienen consecuencias en razón de la causa. Son las consecuencias de la presencia divina, que es lo que opera en la Divina Liturgia. Ha dicho el Papa a los párrocos de Roma que el Sacramento es introducir nuestro ser en el ser de Cristo, en el ser divino.

Entrevista a Monseñor Nicola Bux en Disputationes Theologicae sobre la reforma de la reforma. El entrevistador es Don Stefano Carusi del IBP.
* Traducción: Blog Santa María Reina

PUBLICACIONES DE LA FRATERNIDAD


Lourdes. Guía del Peregrino (154 págs. con ilustraciones a todo color) pretende ser una ayuda para todos aquellos que pregrinan al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes enclavado en los Pirineos, aportando material de reflexión y meditación para los diversos momentos de la peregrinación: preparación, oración al ponerse en camino, visita y renovación de las promesas baustimales en la Iglesia Parroquial de Lourdes, visita a la Cachot, Santo Rosario, el mensaje de la Virgen, el Viacrucis, adoración eucarística, el camino del agua y el sacramento de la Penitencia. Todo ello en vistas a una más fecunda y rica vivencia de la Peregrinación.


VISITA A JESÚS. Hora Santa. (24 pág) está estructurada siguiendo las 6 estaciones de la visita solemne al Santísimo Sacramento expuesto. Cada una de ellas nos acerca a un aspecto de Jesús que será completado con la lectura del Evangelio, el canto y la meditación-oración. Para finalizar se proponen las alabanzas de desagravio tradicionales.
La Hora santa está pensada para un rato de oración de aproximadamente 60 min.
Visita a Jesús quiere ser una ayuda a sacerdotes, religiosos y a las pequeñas comunidades de fieles que carecen de sacerdote a poner en práctica esta “devoción”.


Vigilad y orad (123 págs. con ilustraciones en todo color) está estructurado en 11 capítulos o encuentros que recorren el Evangelio de San Mateo parándose en aquellos pasajes centrales de la vida y predicación de Nuestro Señor Jesucristo. Cada capítulo se compone de la lectura del Evangelio, de un salmo de respuesta y una meditación. Las meditaciones no pretenden ser un análisis exegético de los textos, sino que, en un lenguaje sencillo, claro y directo, buscan que el lector pueda profundizar en un ambiente de oración en el misterio de Jesús, el Hijo de Dios.

9 encuentros con Cristo Sacerdote (98 pags. con ilustraciones en todo color) no pretende ser un tratado teológico, sino que con un lenguaje sencillo, cercano y claro, el autor acerca al lector el porqué de este título esencial de Cristo y desgrana las implicaciones y conscuencias del sacerdocio bautismal en la vida del cristiano. Al final de la obra, se han puesto las Letanías de Cristo Sacerdote y Víctima, que en palabras del siervo de Dios Juan Pablo II: ¡Cuanta riqueza teológica encierran estas expresiones! Se trata de letanías profundamente basadas en la Sagrada Escritura...

9 Virtudes de la Virgen María (115 pags. con ilustraciones en todo color) versa sobre las virtudes de la Virgen María que han sido compendiadas por San Luis María Grignion de Montfort: humildad profunda, fe viva, obediencia ciega, oración continua, mortificación universal, pureza divina, caridad ardiente, paciencia heroica, dulzura angelical y sabiduría divina. Son 10, pero por motivos de espacio y maquetación, se reúnen en una sola su mortificación y paciencia. Igualmente, con lenguaje sencillo y claro, el autor acerca estas virtudes de la Virgen: diferentes aspectos de la Madre Dios y Madre nuestra que nos ayudarán a intimar, profundizar y penetrar en el misterio de esta Mujer que siendo plenamente humana ha sido plenamente divinizada.


Esta colección de libros son fruto de los 'Encuentros de Oración'' que la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina viene realizando en los últimos años en torno a Jesús Sacramentado.

LISTADO DE PRECIO
Vigilad y orad. Encuentros de oración -----------------12 euros
9 encuentros con Cristo Sacerdote --------------------12 euros
9 virtudes de la Virgen María -------------------------12 euros
Lourdes. Guía del Peregrino --------------------------12 euros
Visita a Jesús. Hora Santa -----------------------------3 euros

PEDIDO: Si deseas adquirlo, puedes enviar un correo electrónico a santamariarenet@hotmail.com. O llamar al siguiente número de teléfono: 619 011 226. También puedes escribirnos a


Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina.
Pasaje de las Hazas, 2 Bajo-N
45002 Toledo
ESPAÑA


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BENEDICTO XVI: EL SACERDOTE CONTINÚA LA OBRA DE LA REDENCIÓN EN LA TIERRA

* Durante la alocución del Ángelus de ayer domingo:
En esta Jornada de especial oración por las vocaciones, exhorto en particular a los ministros ordenados, para que, estimulados por el Año Sacerdotal, se sientan comprometidos “con un más intenso e incisivo testimonio evangélico en el mundo de hoy”.
Recuerden que el sacerdote “continúa la obra de la Redención en la tierra”; sepan “acudir con gusto al sagrario”; se entreguen “totalmente a su propia vocación y misión con una ascesis severa”, se hagan disponibles a la escucha y al perdón; formen cristianamente al pueblo confiado a a ellos; cultiven con cuidado la “fraternidad sacerdotal”.
Tomen ejemplo de sabios y diligentes Pastores, como hizo san Gregorio de Nazianzo, quien escribía de esta manera al amigo fraterno y Obispo san Basilio: “Enseña tu amor por las ovejas, tu solicitud y tu capacidad de comprensión, tu vigilancia... la severidad en la dulzura, la serenidad y la mansedumbre en la actividad... las luchas en defensa de la grey, las victorias... conseguidas en Cristo”.

20 de abril de 2010

BENEDICTO XVI CON LOS JÓVENES DE MALTA:DIOS AMA A CADA UNO CON UNA INTENSIDAD QUE NO PODEMOS IMAGINAR















Queridos jóvenes de Malta y Gozo, estoy muy feliz de estar entre vosotros.
Qué alegría poder encontraros en vuestra tierra. En este significativo aniversario damos gracias a Dios por haber enviado al Apóstol Pablo a estas islas, que son uno de los primeros lugares que recibieron la Buena Noticia de Nuestro Señor Jesucristo.

Saludo cordialmente al Señor Arzobispo Cremona y al Obispo Grech, a los que agradezco sus amables palabras, y a todos los obispos, sacerdotes y religiosos aquí presentes. En particular os saludo a vosotros, jóvenes de Malta y Gozo, y os agradezco la confianza con la que me habéis hablado de los problemas que más os interesan. Aprecio vuestro deseo de buscar y encontrar la verdad, así como de saber lo que debéis hacer para alcanzar una vida plena.

San Pablo tuvo de joven una experiencia que transformó para siempre su vida. Como sabéis, él fue antes enemigo de la Iglesia e hizo todo lo posible por destruirla. Mientras iba camino de Damasco con la intención de apresar a todo cristiano que allí encontrara, se le apareció el Señor en una visión. Una luz cegadora lo envolvió y oyó una voz que le decía: "¿Por qué me persigues?... Soy Jesús, a quien tú persigues". Pablo se vio totalmente embargado por este encuentro con el Señor y toda su vida cambió. Se convirtió en un discípulo y llegó a ser un gran apóstol y misionero. Aquí, en Malta, tenéis un motivo particular para agradecer los esfuerzos misioneros de Pablo, que divulgó el Evangelio en el Mediterráneo.

Cada encuentro personal con Jesús es una experiencia sobrecogedora de amor. Como el mismo Pablo admite, antes había "perseguido con saña a la Iglesia de Dios y la asolaba". Pero el odio y la rabia expresadas en esas palabras se desvanecieron completamente por el poder del amor de Cristo. Durante el resto de su vida, Pablo tuvo el deseo ardiente de llevar el anuncio de este amor hasta los confines de la tierra.

Quizás alguno de vosotros me dirá que, a veces, san Pablo era severo en sus escritos. ¿Cómo se puede afirmar entonces que ha difundido un mensaje de amor? Mi respuesta es ésta: Dios ama a cada uno de nosotros con una profundidad y una intensidad que no podemos ni siquiera imaginar. Él nos conoce íntimamente, conoce cada una de nuestras capacidades y cada uno de nuestros errores. Puesto que nos ama tanto, desea purificarnos de nuestros errores y fortalecer nuestras virtudes de manera que podamos tener vida en abundancia. Aunque nos llame la atención cuando hay algo en nuestra vida que le desagrada, no nos rechaza, sino que nos pide cambiar y ser más perfectos. Esto es lo que le pidió a san Pablo en el camino de Damasco. Dios no rechaza a nadie, y la Iglesia tampoco rechaza a nadie. Más aún, en su gran amor, Dios nos reta a cada uno para que cambiemos y seamos mejores.

San Juan nos dice que este amor perfecto aleja todo temor. Por eso os digo a todos vosotros: "No tengáis miedo". Cuántas veces escuchamos estas palabras en las Escrituras. El ángel se las dice a María en la Anunciación, Jesús a Pedro, cuando lo llama a ser su discípulo, y el ángel a Pablo en vísperas de su naufragio. A los que deseáis seguir a Cristo, como esposos, padres, sacerdotes, religiosos o fieles laicos que llevan el mensaje del Evangelio al mundo, os digo: No tengáis miedo. Encontrareis ciertamente oposición al mensaje del Evangelio. La cultura de hoy, como cualquier cultura, promueve ideas y valores que contrastan en ocasiones con las que vivía y predicaba nuestro Señor Jesucristo. A veces, estas ideas son presentadas con un gran poder de persuasión, reforzadas por los medios y por las presiones sociales de grupos hostiles a la fe cristiana. Cuando se es joven e impresionable, es fácil sufrir el influjo de otros para que a aceptemos ideas y valores que sabemos que no son los que el Señor quiere de verdad para nosotros. Por eso, os repito: No tengáis miedo, sino alegraos del amor que os tiene; fiaos de él, responded a su invitación a ser sus discípulos, encontrad alimento y ayuda espiritual en los sacramentos de la Iglesia.

Aquí, en Malta, vivís en una sociedad marcada por la fe y los valores cristianos. Deberíais estar orgullosos de que vuestro País defienda tanto al niño por nacer como la estabilidad de la vida familiar para una sociedad sana. En Malta y en Gozo, las familias saben valorar y cuidar de sus miembros ancianos y enfermos, y acogen a los hijos como un don de Dios. Otras naciones pueden aprender de vuestro ejemplo cristiano. En el contexto de la sociedad europea, los valores evangélicos están llegando a ser de nuevo una contracultura, como ocurría en tiempos de san Pablo.

En este Año Sacerdotal, os pido que estéis abiertos a la posibilidad de que el Señor pueda llamar a algunos de vosotros a entregarse totalmente al servicio de su pueblo en el sacerdocio o en la vida consagrada. Vuestro País ha dado muchos y excelentes sacerdotes y religiosos a la Iglesia. Inspiraros en su ejemplo y reconoced la profunda alegría que proviene de dedicar la propia vida al anuncio del mensaje del amor de Dios por todos, sin excepción.

Os he hablado ya de la necesidad de atender a los más jóvenes, a los ancianos y enfermos. Pero el cristiano está llamado a llevar el mensaje del Evangelio a todos. Dios ama a cada persona de este mundo, más aún, ama a cada persona de todas las épocas de la historia del mundo. En la muerte y resurrección de Jesús, que se hace presente cada vez que celebramos la Misa, Él ofrece a todos la vida en abundancia. Como cristianos, estamos llamados a manifestar el amor de Dios que incluye a todos. Por eso, hemos de socorrer al pobre, al débil, al marginado; tenemos que ocuparnos especialmente por los que pasan por momentos de dificultad, por los que padecen depresión o ansiedad; debemos atender a los discapacitados y hacer todo lo que esté en nuestra mano por promover su dignidad y calidad de vida; tendremos que prestar atención a las necesidades de los inmigrantes y de aquellos que buscan asilo en nuestra tierra; tenemos que tender una mano amiga a los creyentes y a los no creyentes. Esta es la noble vocación de amor y servicio que todos nosotros hemos recibido. Que esto os impulse a dedicar vuestra vida a seguir a Cristo. No tengáis miedo de ser amigos íntimos de Cristo.

Queridos jóvenes, llegado el momento de dejaros, deseo manifestaros mi cercanía y el recuerdo constante en mis oraciones por vosotros, vuestros familiares y amigos.
Saludad de mi parte a todos los jóvenes de Malta y Gozo.

LA SANTA MISA EN EL CENTRO DE LAS PREOCUPACIONES DEL PAPA


*Tomado del discurso de Benedicto XVI a los Obispos de Brasil con motivo de su "Visita ad Limina"
Preocupación del Sucesor de Pedro
Siento que el centro y la fuente permanente del ministerio petrino está en la Eucaristía, corazón de la vida cristiana, fuente y culmen de la misión evangelizadora de la Iglesia. Podéis así comprender la preocupación del Sucesor de Pedro por todo lo que pueda ofuscar el punto más original de la fe católica: hoy Jesucristo continua vivo y realmente presente en la hostia y en el cáliz consagrados.

La actitud esencial en la celebración litúrgica no es hacer, sino escuchar, abrirse, recibir...

Una menor atención que en ocasiones se ha prestado al culto del Santísimo Sacramento es indicio y causa de oscurecimiento del sentido cristiano del misterio, como sucede cuando en la Santa Misa ya no aparece como preeminente y operante Jesús, sino una comunidad atareada con muchas cosas en vez de estar en recogimiento y de dejarse atraer a lo Único necesario: su Señor. Al contrario, la actitud primaria y esencial del fiel cristiano que participa en la celebración litúrgica no es hacer, sino escuchar, abrirse, recibir… Es obvio que, en este caso, recibir no significa volverse pasivo o desinteresarse de lo que allí acontece, sino cooperar – porque nos volvemos capaces de actuar por la gracia de Dios – según “la auténtica naturaleza de la verdadera Iglesia, que es simultáneamente humana y divina, visible y dotada de elementos invisibles, empeñada en la acción y dada a la contemplación, presente en el mundo y sin embargo peregrina, pero de forma que lo que en ella es humano se debe ordenar y subordinar a lo divino, lo visible a lo invisible, la acción a la contemplación, y el presente a la ciudad futura que buscamos” (Sacrosanctum Concilium, 2). Si en la liturgia no emergiese la figura de Cristo, que está en su principio y que está realmente presente para hacerla válida, ya no tendríamos la liturgia cristiana, toda dependiente del Señor y toda suspendida de su presencia creadora.

Riesgos: el sincretismo, particularismos culturales, ocultación del valor sacrificial...

¡Qué distantes están de todo esto cuantos, en nombre de la inculturación, caen en el sincretismo introduciendo ritos tomados de otras religiones o particularismos culturales en la celebración de la Santa Misa (Redemptionis Sacramentum, 79)! El misterio eucarístico es un “don demasiado grande – escribía mi venerable predecesor el Papa Juan Pablo II – para soportar ambigüedades y reducciones”, particularmente cuando, “despojado de su valor sacrificial, es vivido como si en nada sobrepasase el sentido y el valor de un encuentro fraterno alrededor de la mesa” ( Ecclesia de Eucharistia, 10). Subyacente a varias de las motivaciones aducidas, está una mentalidad incapaz de aceptar la posibilidad de una real intervención divina en este mundo en socorro del hombre. Este, sin embargo, “se descubre incapaz de rechazar por sí mismo los ataques del enemigo: cada uno se siente como prisionero con cadenas” (Gaudium et spes, 13). La confesión de una intervención redentora de Dios para cambiar esta situación de alienación y de pecado es vista, por cuantos participan de la visión deísta, como integrista, y el mismo juicio se hace a propósito de un signo sacramental que hace presente el sacrificio redentor. Más aceptable, a sus ojos, sería la celebración de una señal que corresponda a un vago sentimiento de comunidad.


El culto no puede nacer de nuestra fantasía


Pero el culto no puede nacer de nuestra fantasía; sería un grito en la oscuridad o una simple autoafirmación. La verdadera liturgia supone que Dios responda y nos muestre cómo podemos adorarlo. “La Iglesia puede celebrar y adorar el misterio de Cristo presente en la Eucaristía, precisamente porque el propio Cristo se dio primero a ella en el sacrificio de la Cruz” (Sacramentum caritatis, 14). La Iglesia vive de esta presencia y tiene como razón de existir ampliar esta presencia en el mundo entero.

17 de abril de 2010

EL SANTO PADRE CELEBRA LA SANTA MISA AD ORIENTEM

El pasado jueves día 15 Su Santidad el Papa Benedicto XVI, en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, celebró la Santa Misa ad orientem con los miembros de la Pontificia Comisión Bíblica.
El Vicario de Cristo continúa perseverante e imperturbable en su catequesis litúrgica ofrecida a todos los miembros de la Iglesia, especialmente a los Obispos y Sacerdotes.
Roma, Madre y Maestra de todas las iglesias, no sólo habla mediante leyes y decretos, también lo hace con su ejemplo y con sus propuestas cuyo protagonista en este caso no es otro que el mismo Vicario de Cristo.
¿Complejo anti-romano? Ninguno. Más bien, santo orgullo de la romanidad.

SANTA MISA TRADICIONAL EN HUNGRÍA

Por vez primera, después de los tiempos de la reforma litúrgica, el Obispo Auxilar de Vac (Hungría) ha celebrado la Solemne Misa Pontifical al faldistorio en la Basílica de Mátraverebély-Szentkút. Asistieron al Obispo religiosos de la comunidad Franciscana y seminaristas húngaros.



16 de abril de 2010

¡FELICIDADES, SANTO PADRE!

Con motivo del 83º aniversario de nuestro amadísimo Papa Benedicto XVI no unimos a su plegaria de acción de gracias al Señor y hacemos nuestras todas sus intenciones. De manera particular invocamos al Sagrado Corazón de Jesús y al Corazón Inmaculado de María solicitando confiadamente la abundancia de las gracias divinas para el Dulce Cristo en la tierra.
¡Muchas felicidades, Beatísimo Padre! Nuestra más sincera acción de gracias por el impagable servicio que prestáis a la Santa Iglesia con vuestra heroica entrega. Es el vuestro un amor hasta el extremo que se manifiesta luminosamente en esta hora dramática de la historia. Un amor semejante al de Aquél de quien sois dignísimo Vicario en la tierra y a quien representáis de manera admirable siendo un verdadero y auténtico Pastor según el Corazón de Cristo.
¡Contad con la humilde y sincera oración de vuestros hijos!
BEATÍSIMO PADRE, AD MULTOS ANNOS!

15 de abril de 2010

VENERABLE PÍO XII: ES UN ERROR MENOSPRECIAR LA ORACIÓN PRIVADA



"Hay algunos que niegan a nuestras oraciones toda eficacia propiamente impetratoria, o que se esfuerzan por insinuar entre ls gentes que las oraciones dirigidas a Dios en privado son de poca monta, mientras que las que valen de hecho son, más bien. las públicas, hechas en nombre de la Iglesia, ya que brotan del Cuerpo místico de Jesucristo. Todo esto es ciertamente erróneo, porque el divino Redentor tiene estrechamente unidas a sí, no sólo a su Iglesia, como esposa que es amadísima, sino en ella también a las almas de cada uno de los fieles, con quienes ansía conversar muy íntimamente, sobre todo después que estas se acercan a la mesa eucarística. Y aunque la oración común y pública, como procedente de la misma Madre Iglesia, aventaja a todas las otras por razón de la dignidad de la esposa de Cristo, sin embargo, todas las plegarias, aun las dichas muy en privado, lejos de carecer de dignidad y virtud, contribuyen mucho a la utilidad del mismo Cuerpo místico en general, ya que en él todo lo bueno y justo que obra cada uno de los miembros redunda, por la comunión de los santos, en el bien de todos. Y nada impide a cada uno de los hombres, por el hecho de ser miembros de este Cuerpo, el que pidan para sí mismos gracias especiales, aun de orden terreno, con la debida sumisión a la voluntad divina, toda vez que son personas libres y sujetas a especiales necesidades. Y cuán grande aprecio hayan de tener todos de la meditación de las cosas celestiales se demuestra no sólo por las enseñanzas de la Iglesia, sino también por el uso y ejemplo de todos los santos".

* Encíclica Mystici corporis Christi

13 de abril de 2010

II JORNADAS SACERDOTALES: SUMMORUM PONTIFICUM (3)

Entre los días 6 y 9 de abril tuvieron lugar las II Jornadas Sacerdotales Summorum Pontificum, organizadas por los Hermanos de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina, durante las cuales los sacerdotes asistentes tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre aspectos de espiritualidad sacerdotal, sobre temas litúrgicos y sobre la situación de Motu Propio en España y en la Iglesia.

El P. Manuel dirigió varias charlas durante estos días: "La carta de Benedicto XVI convocando el Año Sacerdotal", "El sacerdote, pastor y oveja del rebaño de Cristo", "La lectio divina de Benedicto XVI sobre el sacerdocio"...
D. Juan Antonio Iglesias impartió una conferencia en varias sesiones: "La situación litúrgica actual: de los albores de la reforma litúrgica hasta nuestro días".
A las 19:00 horas del jueves día 8, la Santa Misa Cantada fue celebrada por el Canónigo D. Raúl Olazabal, ICRSP. La homilía estuvo a cargo del P. Manuel María, superior de los Hermanos de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina.
Predicación del P. Manuel María


Elevación de la Sagrada Hostia


Elevación del Cáliz

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Agradecemos a todos los sacerdotes asistentes su valentía en sumarse a esta forma litúrgica que nos ha sido de nuevo regalada por el santo Padre Benedicto XVI. También nuestro agradecimiento a todas las personas que han rezado por los frutos espirituales del encuentro.

II JORNADAS SACERDOTALES: SUMMORUM PONTIFICUM (2)

Entre los días 6 y 9 de abril tuvieron lugar las II Jornadas Sacerdotales Summorum Pontificum, organizadas por los Hermanos de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina. Durante las tardes de dichos días, los sacerdotes asistentes se dedicaron a aprender y a perfeccionar la celebración de la santa Misa según la forma extraordinaria.


La tarde del miércoles 7, se celebró la Santa Misa Solemne presidida por D. Jose María Ripoll.

Aufer a nobis

Introito

Gloria


Nuestra Señora del Rosario que se venera en la Iglesia del Salvador

Canto de la epístola

Bendición

Canto del Evangelio

Secreta

Elevación del Cáliz: Señor mío y Dios mío.