29 de enero de 2010

COMENZÁIS POR DESPEDAZAR LA CRUZ Y TERMINÁIS POR DESTRUIR EL MUNDO

* Chesterton, en su obra La Esfera y la Cruz:
"Cuando el avión vuela sobre la catedral de Londres, el profesor suelta una blasfemia contra la cruz.
-"Estoy pensando si esta blasfemia te ayuda en algo le dice el monje"-. Escucha esta historia:
Conocí a un hombre como tú; él también odiaba al crucifijo; lo elimino de su casa, del cuello de su mujer hasta de los cuadros; decía que era feo, símbolo de barbarie, contrario al gozo y a la vida. Pero su furia llegó a más todavía: un día trepó al campanario de una Iglesia, arrancó la cruz y la arrojó desde lo alto.
Este odio acabó transformándose primero en delirio y después en locura furiosa. Una tarde de verano se detuvo, fumando su pipa ante una larguísima empalizada; no brillaba ninguna luz, no se movía ni una hoja, pero creyó ver la larga empalizada transformada en un ejercito de cruces, unidas entre sí colina arriba y valle abajo. Entonces, blandiendo el bastón, arremetió contra la empalizada, como contra un batallón enemigo.
A lo largo de todo el camino fue destrozando y arrancando los palos que encontraba a su paso. Odiaba la cruz, y cada palo era para él una cruz. Al llegar a casa seguía viendo cruces por todas partes, pateó los muebles, les prendió fuego, y a la mañana siguiente lo encontraron cadáver en el río".
Entonces el profesor, mordiéndose los labios, mira al anciano monje y le dice: "Esta historia te la has inventado tú". "Sí, respondió Miguel, acabo de inventarla; pero expresa muy bien lo que estáis haciendo tú y tus amigos incrédulos. Comenzáis por despedazar la cruz y termináis por destruir el mundo".

LA MISA DEL SANTO PADRE PÍO (III)


Padre, ¿por qué sufre tanto en la Consagración?
No seas malvado... (No quiero que me preguntes eso...)

Padre, dígame: ¿por qué sufre tanto en la Consagración?
Porque en ese momento se produce realmente una nueva y admirable destrucción y creación.

Padre, ¿por qué llora en el altar, y qué significan las palabras que pronuncia en la Elevación? Pregunto por curiosidad, mas también porque quiero repetirlas con usted.
Los secretos del Rey Supremo no pueden revelarse ni profanarse. Me Preguntas por qué lloro, mas yo no querría derramar esas pobres lagrimas, sino torrentes de lágrimas. ¿No meditas en este grandioso misterio?

Padre, ¿usted sufre, durante la Misa, la amargura de la hiel?
Sí, muy frecuentemente...

Padre, ¿cómo puede estar de pié en el Altar?
Como estaba Jesús en la Cruz.

¿En el altar, está usted clavado en la Cruz, como Jesús en el Calvario?
¿Y aún me lo preguntas?

¿Cómo se encuentra usted?
Como Jesús en el Calvario.

Padre, ¿los verdugos acostaron la Cruz en el suelo para clavar los clavos en Jesús?
Evidentemente.

¿A usted también se los clavan?
¡Y de que manera!

¿También lo acuestan sobre la cruz?
Sí, mas no debemos tener miedo.

"ES NECESARIO, COMO HIZO SANTO TOMÁS, RECURRIR SIEMPRE A LAS RIQUEZAS DE LA TRADICIÓN

*Del discurso del Santo Padre a los miembros de las Academias Pontificias:
El Doctor Angelicus et communis, un modelo siempre actual en el que inspirar la acción y el diálogo de las Academias Pontificias con las distintas culturas. Él, de hecho, consiguió instaurar una confrontación fructífera tanto con el pensamiento árabe como con el judío de su época y, haciendo tesoro de la tradición filosófica griega, produjo una extraordinaria síntesis teológica, armonizando plenamente la razón y la fe. Él dejó ya en sus contemporáneos un recuerdo profundo e indeleble, precisamente por la extraordinaria finura y agudeza de su inteligencia y la grandeza y originalidad de su genio, además de por la luminosa santidad de su vida. Su primer biógrafo, Guillermo de Tocco, subraya la extraordinaria y penetrante originalidad pedagógica de santo Tomás, con expresiones que pueden inspirar también vuestras acciones: fray Tomás – escribe – “en sus lecciones introducía nuevos artículos, resolvía cuestiones de un modo nuevo y claro con nuevos argumentos. En consecuencia, quienes le escuchaban enseñar tesis nuevas y tratarlas con método nuevo, no podían dudar de que Dios le hubiese iluminado con una luz nueva: de hecho, ¿se pueden acaso enseñar o escribir opiniones nuevas si no se recibe de Dios una inspiración nueva?”

El pensamiento y el testimonio de santo Tomás de Aquino nos sugieren estudiar con gran atención los problemas emergentes para ofrecer respuestas adecuadas y creativas. Confiados en la posibilidad de la “razón humana”, en la fidelidad plena al inmutable depositum fidei, es necesario – como hizo el "Doctor Communis" – recurrir siempre a las riquezas de la Tradición, en la constante búsqueda de la “verdad de las cosas”. Por esto, es necesario que las Pontificias Academias sean hoy más que nunca Instituciones vitales y vivaces, capaces de percibir agudamente tanto las preguntas de la sociedad y de las culturas, como las necesidades y las expectativas de la Iglesia, para ofrecer una contribución adecuada y válida y promover así, con todas las energías y los medios a disposición, un auténtico humanismo cristiano.

NO UNIFORMIDAD, SINO UNIDAD EN LA MULTIPLICIDAD DE LOS CARISMAS QUE SON DONES DEL ESPÍRITU SANTO

*Durante la alocución del ángelus del domingo 24 de enero:
Entre las lecturas bíblicas de la liturgia de hoy se encuentra el célebre texto de la Primera Carta a los Corintios en el que san Pablo compara la Iglesia al cuerpo humano. Así escribe el Apóstol: “Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman más que un solo cuerpo, así también Cristo. Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido en un solo Espíritu”.
La Iglesia está concebida como el cuerpo, del que Cristo es la cabeza, y forma con Él una unidad. Sin embargo lo que el Apóstol quiere comunicar es la idea de la unidad en la multiplicidad de los carismas, que son los dones del Espíritu Santo. Gracias a ellos, la Iglesia se presenta como un organismo rico y vital, no uniforme, fruto del único Espíritu que conduce a todos a la unidad profunda, asumiendo la diversidad sin abolirla y realizando un conjunto armonioso. Ésta prolonga en la historia la presencia del Señor resucitado, en particular mediante los Sacramentos, la Palabra de Dios, los carismas y los ministerios distribuidos en la comunidad. Por eso, precisamente en Cristo y en el Espíritu Santo, la Iglesia es una y santa, es decir una íntima comunión que trasciende las capacidades humanas y las sostiene.

28 de enero de 2010

MONUMENTAL CATEQUESIS DE BENEDICTO XVI SOBRE EL POBRECILLO DE ASÍS

* De la Audiencia General de ayer miércoles 27 de enero:

NACIÓ AL MUNDO UN SOL...

"Nació al mundo un sol". Con estas palabras, en la Divina Commedia el máximo poeta italiano Dante Alighieri alude al nacimiento de Francisco, que tuvo lugar a finales de 1181 o a principios de 1182, en Asís. Perteneciente a una rica familia – el padre era comerciante de telas –, Francisco transcurrió una adolescencia y una juventud despreocupadas, cultivando los ideales caballerescos de la época. A los veinte años tomó parte en una campaña militar, y fue hecho prisionero. Se puso enfermo y fue liberado. Tras su vuelta a Asís, comenzó en él un lento proceso de conversión espiritual, que le llevó a abandonar gradualmente el estilo de vida mundano que había llevado hasta entonces. A este periodo corresponden los célebres episodios del encuentro con el leproso, al que Francisco, bajando del caballo, dio el beso de la paz, y del mensaje del Crucificado en la pequeña iglesia de San Damián.

¡FRANCISCO, REPARA MI IGLESIA!...
En tres ocasiones el Cristo en la cruz cobró vida, y le dijo “Ve, Francisco, y repara mi Iglesia en ruinas”. Este sencillo acontecimiento de la palabra del Señor oída en la iglesia de San Damián esconde un simbolismo profundo. Inmediatamente san Francisco es llamado a reparar esta pequeña iglesia, pero el estado ruinoso de este edificio es el símbolo de la situación dramática e inquietante de la misma Iglesia en esa época, con una fe superficial que no forma y no transforma la vida, con un clero poco celoso, con el enfriamiento del amor; una destrucción interior de la Iglesia que comporta también una descomposición de la unidad, con el nacimiento de movimientos herejes.
UN RELIGIOSO INSIGNIFICANTE APUNTALA LA IGLESIA

Con todo, en esta Iglesia en ruinas está en el centro el Crucifijo y habla: llama a la renovación, llama a Francisco a un trabajo manual para reparar concretamente la pequeña iglesia de san Damián, símbolo de la llamada más profunda a renovar a la misma Iglesia de Cristo, con su radicalidad de fe y con su entusiasmo de amor por Cristo. Este acontecimiento, sucedido probablemente en 1205, hace pensar en otro acontecimiento similar, sucedido en 1207: el sueño del papa Inocencio III. Éste vio en sueños que la Basílica de San Juan de Letrán, la iglesia madre de todas las iglesias, está derrumbándose y que un religioso pequeño e insignificante apuntala con sus hombros a la iglesia para que no caiga.

SIN COMUNIÓN CON EL PAPA NO ES POSIBLE RENOVAR LA IGLESIA...

Es interesante notar, por una parte, que no es el Papa el que ayuda para que la Iglesia no caiga, sino un religioso pequeño e insignificante, que el Papa reconoce en Francisco cuando éste le visita. Inocencio III era un papa poderoso, de gran cultura teológica, como también de gran poder político, y sin embargo no es él el que renueva a la Iglesia, sino un pequeño e insignificante religioso: es san Francisco, llamado por Dios. Por otra parte, sin embargo, es importante observar que san Francisco no renueva la Iglesia sin o contra el Papa, sino en comunión con él. Las dos realidades van juntas: el Sucesor de Pedro, los Obispos, la Iglesia fundada sobre la sucesión de los Apóstoles, y el carisma nuevo que el Espíritu Santo crea en este momento para renovar la Iglesia. Juntos crece la verdadera renovación.

TODO CARISMA ES DON DE CRISTO A SU IGLESIA

El Pobrecillo de Asís había comprendido que todo carisma dado por el Espíritu Santo debe ser puesto al servicio del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia; por tanto actuó siempre en comunión plena con la autoridad eclesiástica. En la vida de los santos no hay contraposición entre carisma profético y carisma de gobierno y, si se crea alguna tensión, éstos saben esperar con paciencia los tiempos del Espíritu Santo.


SE INSERTÓ TOTALMENTE EN LA COMUNIÓN DE LA IGLESIA

Es también verdad que no tenía intención de crear una nueva orden, sino solamente renovar al pueblo de Dios para el Señor que viene. Pero comprendió con sufrimiento y con dolor que todo debe tener su orden, que también el derecho de la Iglesia es necesario para dar forma a la renovación y así realmente se insertó de modo total, con el corazón, en la comunión de la Iglesia, con el Papa y con los Obispos. Sabía siempre que el centro de la Iglesia es la Eucaristía, donde el Cuerpo de Cristo y su Sangre se hacen presentes. A través del Sacerdocio, la Eucaristía es la Iglesia. Donde el Sacerdocio y Cristo y comunión de la Iglesia van unidos, sólo aquí habita también la palabra de Dios. El verdadero Francisco histórico es el Francisco de la Iglesia y precisamente de esta forma nos habla también a nosotros los creyentes, a los creyentes de otras confesiones y religiones.

EL IDEAL DE FRANCISCO, SER COMO JESÚS...

Se ha dicho que Francisco representa un alter Christus, era verdaderamente un icono vivo de Cristo. Fue también llamado el “hermano de Jesús”. En efecto, éste era su ideal: ser como Jesús, contemplar al Cristo del Evangelio, amarlo intensamente, imitar sus virtudes. En particular, quiso dar un valor fundamental a la pobreza interior y exterior, enseñándola también a sus hijos espirituales. La primera bienaventuranza del Discurso de la Montaña – Dichosos los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos – encontró una luminosa realización en la vida y en las palabras de san Francisco. Verdaderamente, queridos amigos, los santos son los mejores intérpretes de la Biblia; éstos, encarnando en su vida la Palabra de Dios, la hacen más atrayente que nunca, de modo que habla realmente con nosotros. El testimonio de Francisco, que amó la pobreza para seguir a Cristo con dedicación y libertad totales, sigue siendo también para nosotros una invitación a cultivar la pobreza interior para crecer en la confianza en Dios, uniendo también un estilo de vida sobrio y un desapego de los bienes materiales.


EJEMPLO Y RECOMENDACIÓN DEL POBRECILLO DE ASÍS A LOS SACERDOTES...

En Francisco el amor por Cristo se expresó de modo especial en la adoración del Santísimo Sacramento de la Eucaristía. En las Fuentes franciscanas se leen expresiones conmovedoras, como esta: “Tema toda la humanidad, tiemble el universo entero y exulte el cielo, cuando sobre el altar, en la mano del sacerdote, está Cristo, el Hijo de Dios vivo. ¡Oh favor estupendo! Oh sublimidad humilde, que el Señor del universo, Dios e Hijo de Dios, se humille tanto para esconderse para nuestra salvación, bajo una modesta forma de pan”
En este año sacerdotal, quiero también recordar la recomendación dirigida por Francisco a los sacerdotes: “Cuando quieran celebrar la Misa, puros de forma pura, hagan con reverencia el verdadero sacrificio del santísimo Cuerpo y Sangre del Señor nuestro Jesucristo”.
Francisco mostraba siempre una gran deferencia hacia los sacerdotes, y recomendaba respetarlos siempre, incluso en el caso de que personalmente fueran poco dignos. La motivación de su profundo respeto era el hecho de que éstos han recibido el don de consagrar la Eucaristía. Queridos hermanos en el sacerdocio, no olvidemos nunca esta enseñanza: la santidad de la Eucaristía nos pide ser puros, vivir de modo coherente con el Misterio que celebramos.

LA NATURALEZA COMO LENGUAJE DE DIOS
Del amor de Cristo nace el amor hacia las personas y también hacia todas las criaturas de Dios. Este es otro rasgo característico de la espiritualidad de Francisco: el sentido de fraternidad universal y de amor por la creación, que le inspiró el célebre Cántico de las criaturas. Es un mensaje muy actual. Como recordé en mi reciente encíclica Caritas in veritate, es sostenible solo un desarrollo que respete a la creación y que no dañe el medio ambiente, y en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año he subrayado que también la constitución de una paz sólida está unida al respeto de la creación. Francisco nos recuerda que en la creación se despliega la sabiduría y la benevolencia del Creador. La naturaleza es entendida por él precisamente como un lenguaje en el que Dios habla con nosotros, en el que la realidad divina se hace transparente y podemos nosotros hablar de Dios y con Dios.

TIERNO AMOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN
Queridos amigos, Francisco fue un gran santo y un hombre alegre. Su sencillez, su humildad, su fe, su amor por Cristo, su bondad hacia cada hombre y cada mujer le hicieron alegre en toda situación. De hecho, entre la santidad y la alegría subsiste una relación íntima e indisoluble. Un escritor francés dijo que en el mundo hay una sola tristeza: la de no ser santos, es decir, la de no estar cerca de Dios. Mirando el testimonio de Francisco, comprendemos que éste es el secreto de la verdadera felicidad: ¡ser santos, cercanos a Dios!
Que la Virgen, tiernamente amada por Francisco, nos obtenga este don. Nos confiamos a Ella con las palabras mismas del Pobrecillo de Asís: “Santa María Virgen, no hay ninguna como tu nacida en el mundo entre las mujeres, hija y sierva del altísimo Rey y Padre celestial, Madre del santísimo Señor nuestro Jesucristo, esposa del Espíritu Santo, reza por nosotros... ante tu santísimo Hijo querido, Señor y Maestro” (Francisco de Asís, Escritos, 163).

27 de enero de 2010

Calendario litúrgico del uso extraordinario

FEBRERO

LUNES 1. San Ignacio de Antioquía, obispo y martir (III clase, rojo) Gloria, tracto y prefacio común.
MARTES 2. Presentación de Jesús y Purificación de la Santísima Virgen (II clase, blanco) Gloria y Credo. Prefacio de Navidad. Si hay bendición de velas, se omite la oraciones al pie del altar y el sacerdote sube directamente al altar.
MIERCOLES 3. Feria. (IV clase, morado) Conmemoración de San Blas, obispo y mártir. Misa del domingo del Septuagésima. 2ª Oración de San Blas. Sin Gloria. Tracto. Prefacio común.
JUEVES 4. San Andrés Corsino, obispo y confesor. (III clase, blanco) Gloria, tracto y prefacio común. En algunos lugares, San Juan Brito.
Primer Jueves de mes: se puede celebrar misa votiva de Jesucristo, Sumo Sacerdote.
VIERNES 5. Santa Águeda, virgen y mártir. (III clase, rojo) Gloria, tracto y prefacio común. En algunos lugares san Felipe de Jesús.
Primer viernes de mes: se puede celebrar misa votiva del Sagrado Corazón de Jesús.
SÁBADO 6. San Tito, obispo y confesor (III clase, blanco) Conmemoración de santa Dorotea, virgen y mártir. Gloria, tracto y prefacio común. 2ª Oración de Santa Dorotea.
Primer sábado de mes: se puede celebrar misa votiva del Inmaculado Corazón de María.
DOMINGO 7. Domingo de Sexagésima (II clase, morado) Sin Gloria, pero si Credo. Tracto. Prefacio de la Santísima Trinidad
LUNES 8. San Juan de Mata, confesor (III clase, blanco) Gloria, Tracto y prefacio común.
MARTES 9. San Cirilo, obispo de Alejandría y doctor (III clase, blanco) Conmemoración de Santa Apolonia, virgen y mártir. Gloria, Tracto y prefacio común. 2ª oración de Santa Apolonia.
MIERCOLES 10. Santa Escolástica, virgen. (III clase, blanco) Gloria, tracto y prefacio común.
JUEVES 11. Aparición de Nuestra Señora de Lourdes (III clase, blanco) Gloria, tracto y prefacio de la Virgen, se dice “et in Conceptione Immaculata”. Sin Credo.
VIERNES 12. Los siete santos fundadores de los Servitas de María, confesores (III clase, blanco) Gloria, tracto y prefacio común. En algunos lugares, Santa Eulalia de Barcelona.
SÁBADO 13. Santa María en Sábado. (IV clase, blanco) Gloria, tracto y prefacio de la Virgen "Et in veneratione".
DOMINGO 14. Domingo de Quinquagésima (II clase, morado) Sin gloria, pero si Credo. Tracto y prefacio de la Santísima Trinidad.
LUNES 15. Feria (IV clase, morado). Conmemoración de San Faustino y Jovita. Misa del domingo de Quinquagésima, sin Tracto ni Credo. Prefacio común. 2ª Oración de San Faustino y Jovita.
MARTES 16. Feria (IV clase, morado) Misa del Domingo de Quinquagésima, sin Tracto ni Credo. Prefacio Común.

COMIENZO DE LA CUARESMA
Normas generales de la Cuaresma:
- Los domingos de cuaresma son de I clase: no se permite conmemoración, ni de fiesta ni de solemnidad. Estas últimas (I clase) se trasnfieren al lunes (o siguiente libre)
-Las ferias tienen cada día su misa propia. Las misas feriales de Lunes, Miércoles y Viernes tienen tracto después de la Epístola, en cuyo rezo ha de hacerse genuflexión. Al final de misa se dice la oración sobre el pueblo.
-Las ferias de Cuaresma tiene preferencia ante las fiestas de los santos de III y IV clase, que se conmemoran. En las fiestas de I y II clase, se conmemora la feria.
-Se prohiben las misas votivas y cotidianas de difuntos.
- Se suspenden las solemnidades nupciales durante la cuaresma.
- No se ponen flores ni reliquias en los altares.
-Los ornamentos son morados si no se celebra la festividad de un santo.
-Se permite el uso del órgano durante la misa solamente para sostener el canto. Nunca sólo.
MIERCOLES DE CENIZA 17. Feria (I clase, morado) Misa propia, tracto, prefacio de cuaresma, oración super populum.
Ayuno y Abstiencia.
JUEVES 18. Feria (III clase, morado) Misa propia, conmemoración de San Simeón, obispo y mártir; sin tracto y prefacio de cuaresma. Oración super Populum.
VIERNES 19. Feria (III clase, morado) Misa propia, tracto (geneflexión) y prefacio de cuaresma. Oración super Populum. Abstinencia.
SABADO 20. Feria (III clase, morado) Misa propia, sin tracto y prefacio de Cuaresma. Oración super Populum.
DOMINGO 21. DOMINGO I DE CUARESMA (I clase, morado) Sin Gloria. Tracto, Credo y prefacio de Cuaresma. Oración super Populum.
LUNES 22. Cátedra de San Pedro (II clase, blanco) Gloria. Conmemoración de San Pablo (bajo una única conclusión) y conmemoración de la Feria de Cuaresma. Tracto, Credo y prefacio de los apóstoles.
MARTES 23. Feria (III clase, morado). Misa propia, conmemoración de San Pedro Damián, tracto y prefacio de Cuaresma. Oración super Populum.
MIERCOLES 24. San Matías, apóstol (II clase, rojo) Gloria, conmemoración de las Temporas, Tracto, Credo y Prefacio de los Apóstoles.
JUEVES 25. Feria (III clase, morado) Misa propia, sin tracto, prefacio de Cuaresma. Oración super Populum.
VIERNES 26. Temporas de Cuaresma (II clase, morado) Misa propia. Tracto y Prefacio de Cuaresma. Después de la postcomunión, se recita la oración sobre el pueblo. Oración super Populum. Abstinecia.
SÁBADO 27. Témporas de Cuaresma (II clase, morado) Misa propia. 2ª oración de san Gabriel de la Dolorosa. Prefacio de Cuaresma. Oración super Populum.
En algunos lugares, San Leandro, obispo y doctor.
DOMINGO 28. Domingo II de Cuaresma (I clase, morado) Sin Gloria. Tracto, credo y prefacio de Cuaresma. Oración super Populum.

25 de enero de 2010

SAN ILDEFONSO DE TOLEDO, GLORIA DE LA IGLESIA EN ESPAÑA

San Ildefonso nace en el año 607 en Toledo, reinando Witerico. Procedía de estirpe germánica y era miembro de una de las distintas familias regias visigodas. Fue sobrino del obispo de Toledo San Eugenio III, quien comenzó a impartirle su educación. San Ildefonso alcanzó a tener una brillantísima formación lteraria.Siendo aún muy niño, ingresó en el monasterio Agaliense, en los arrabales de Toledo, contra la voluntad de sus padres diciéndose de él que «se deleitaba con la vida de los monjes», sintiendo desde niño inclinación al estado religioso.
Estando ya en el monasterio, funda un convento de religiosas dotándolo con los bienes que hereda, y en torno al año 650 fue elegido abad. Así firma entre los abades en los Concilios VIII y IX de Toledo, no encontrándose su firma, en cambio, en el X Concilio en el año 656.
Fue ordenado diácono entre los años 662-663 por el obispo de Toledo Eladio.
Tras la muerte del obispo Eugenio III es elegido obispo de Toledo el año 657, siendo obligado a ocupar su sede por el rey Recesvinto.
San Ildefonso muere el año 667, siendo sepultado en la iglesia de Santa Leocadia de Toledo, y posteriormente trasladado a Zamora.
LA DESCENSIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN:

"La noche del 18 de diciembre del 665 San Ildefonso junto con sus clérigos y algunos otros, fueron a la iglesia, para cantar himnos en honor a la Virgen María. Encontraron la capilla brillando con una luz tan deslumbrante, que sintieron temor. Todos huyeron excepto Ildefonso y sus dos diáconos. Estos entraron y se acercaron al altar. Ante ellos se encontraba la Virgen María, sentada en la silla del obispo, rodeada por una compañía de vírgenes entonando cantos celestiales. María al ir hizo una seña con la cabeza para que se acercara. Habiendo obedecido, ella fijó sus ojos sobre él y dijo: "Tu eres mi capellán y fiel notario. Recibe esta casulla la cual mi Hijo te envía de su tesorería." Habiendo dicho esto, la Virgen misma lo invistió, dándole las instrucciones de usarla solamente en los días festivos designados en su honor.
Esta aparición y la casulla fueron pruebas tan claras, que el concilio de Toledo ordenó un día de fiesta especial para perpetuar su memoria. El evento aparece documentado en el Acta Sanctorum como El Descendimiento de la Santísima Virgen y de su Aparición. La importancia que adquiere este hecho milagroso sucedido en plena Hispania Ghotorum y transmitido ininterrumpidamente a lo largo de los siglos ha sido muy grande para Toledo y su catedral. Los árabes, durante la dominación musulmana, al convertirse la Basílica cristiana en Mezquita respetaron escrupulosamente este lugar y la piedra allí situada por tratarse de un espacio sagrado relacionado con la Virgen Maria a quien se venera en el Corán. Esta circunstancia permite afirmar que el milagro era conocido antes de la invasión musulmana y que no se trata de una de las muchas historias piadosas medievales que brotaron de la fantasía popular. En la catedral los peregrinos pueden aun venerar la piedra en que la Virgen Santísima puso sus pies cuando se le apareció a San Ildefonso."

ORACIÓN A MARÍA DE SAN ILDEFONSO
¡Ojalá yo, siendo un instrumento dócil en las manos del sumo Dios, consiga con mis ruegos ser ligado a la Virgen Madre por un vínculo de devota esclavitud y vivir sirviéndola continuamente!
Pues los que no aceptáis que María sea siempre Virgen; los que no queréis reconocer a mi Creador por Hijo suyo, y a Ella por Madre de mi Creador; si no glorificáis a este Dios como Hijo de Ella, tampoco glorificáis como Dios a mi Señor. No glorificáis como Dios a mi Señor los que no proclamáis bienaventurada a la que el Espíritu Santo ha mandado llamar así por todas las naciones; los que no rendís honor a la Madre del Señorcon la excusa de honrar a Dios su Hijo.
Sin embargo yo, precisamente por ser siervo de su Hijo, deseo que Ella sea mi Señora; para estar bajo el imperio de su Hijo, quiero servirle a Ella; para probar que soy siervo de Dios, busco el testimonio del dominio sobre mi de su Madre; para ser servidor de Aquel que engendra eternamente al Hijo,deseo servir fielmente a la que lo ha engendrado como hombre. Pues el servicio a la Esclava está orientado al servicio del Señor;lo que se da a la Madre redunda en el Hijo;lo que recibe la que nutre termina en el que es nutrido,y el honor que el servidor rinde a la Reina viene a recaer sobre el Rey.
Por eso me gozo en mi Señora,canto mi alegría a la Madre del Señor,exulto con la Sierva de su Hijo, que ha sido hecha Madre de mi Creador y disfruto con Aquélla en la que el Verbo se ha hecho carne.Porque gracias a la Virgen yo confio en la muerte de este Hijo de Diosy espero que mi salvación y mi alegría venga de Dios siempre y sin mengua,ahora, desde ahora y en todo tiempo y en toda edadpor los siglos de los siglos.
Amén.
Milagros de Nuestra Señora ( Gonzalo de Berceo)

48 En Toledo la buena, essa villa real, que yaze sobre Tajo, essa agua cabdal, ovo un arzobispo, coronado leal, que fue de la Gloriosa amigo natural.
49 Diziénli Ildefonsso, dizlo la escriptura, pastor que a su grey dava buena pastura, omne de sancta vida que trasco grand cordura, que nos mucho digamos, so fecho lo mestura.
50 Siempre con la Gloriosa ovo su atenencia, nunqua varón en duenna metió mayor querencia; en buscarli servicio metié toda femencia, facié en ello seso e buena providencia.
51 Sin los otros servicios, muchos e muy granados, dos yazen en escripto, éstos son más notados, fizo d'ella un libro de dichos colorados de su virginidat contra tres renegados.
52 Fizo'l otro servicio el leal coronado, fízoli una fiesta en deciembre mediado. La que cae en marzo, día muy sennalado, quando Gabrïel vino con el rico mandado.
53 Quando Gabrïel vino con la messagería, quando sabrosamientre disso «Ave María», e díssoli por nuevas que parrié a Messía estando tan entrega como era al día.
54 Estonz cae un tiempo, esto por connocía, non canta la eglesia canto de alegría, non lieva so derecho tan sennalado día. Si bien lo comediéremos, fizo grand cortesía.
55 Fizo grand providencia el amigo leal, que puso essa festa cerca de la Natal; asentó buena vinna cerca de buen parral, la Madre con el Fijo, par que non á egual.
56 Tiempo de quaresma es de afflictión, nin cantan «Aleluya» nin facen processión; todo esto asmava el anviso varón, ovo luego por ello onrrado gualardón.
57 Sennor sant Illefonsso, coronado leal, fazié a la Gloriosa festa muy general; fincaron en Toledo pocos en su ostal que non fueron a Missa a la sied obispal.
58 El sancto arzobispo, un leal coronado, por entrar a la Missa estava aguisado, en su preciosa cátedra se sedié asentado; adusso la Gloriosa un present muy onrrado.
59 Apareció'l la Madre del Rey de Magestat, con un libro en mano de muy grand claridat: el que él avié fecho de la virginidat; plogo'l a Illefonsso de toda voluntat.
60 Fízoli otra gracia qual nunqua fue oída: dioli una casulla sin aguja cosida; obra era angélica, non de omne texida, fablóli pocos vierbos, razón buena, complida.
61 «Amigo, -dísso'l- sepas que só de ti pagada, ásme buscada onrra non simple, ca doblada: fecist de mí buen libro, ásme bien alavada, fecístme nueva festa que non era usada.
62 A la tu Missa nueva d'esta festividat, adúgote ofrenda de grand auctoridat: cassulla con que cantes, preciosa de verdat, oy en el día sancto de Navidat.
63 De seer en la cátedra que tú estás posado, al tu cuerpo sennero es esto condonado; de vestir esta alva a ti es otorgado, otro que la vistiere non será bien hallado.»
64 Dichas estas palabras, la Madre glorïosa tollióseli de ojos, non vío nulla cosa; acabó su officio la persona preciosa de la Madre de Christo, crïada e esposa.
65 Esta festa preciosa que avemos contada en general concilio fue luego confirmada: es por muchas eglesias fecha e celebrada, mientre el sieglo fuere non será oblidada.
66 Quando plogo a Christo, al celestial Sennor, finó Sant Illefonsso, precioso confessor; onrrólo la Gloriosa, Madre del Crïador, dio'l gran onrra al cuerpo, a la alma muy mejor.


DESCRIPCIÓN DE LA CASULLA DE SAN ILDEFONSO HECHA POR EL PADRE SEBASTIÁN SARMIENTO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS AL PADRE FRANCISCO PORTOCARRERO DE LA MISMA COMPAÑÍA Y QUE SE CONSERVA EN EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE TOLEDO:
Huélgome que V.R. me mande, aunque sea de tarde en tarde cosas de su servicio, y más en honra de la Virgen Santísima, de cuya casulla diré lo que me acuerdo.Es verdad que yo estaba en Oviedo al tiempo que se abrió aquella Arca grande que está en medio de la Cámara Santa. La ocasión de abrirse fue la Consagración del Señor Obispo Don Pedro Junco de Posada, natural de Llanes, hijo de Juan de Posada y María Alfonso Díez de Noriega, que por ser junto de Oviedo quiso consagrarse de mano de su Obispo Don Pedro de Quiñones. (Creo que el nombre correcto era Diego y no Pedro)A la Consagración vino Don Juan Alonso de Moscoso, Obispo de León y el de Galípoli D.N. Quinteros que era a la sazón Abad de Santander.

Teniéndolos juntos un día Don Pedro de Quiñones dijo a los dichos Prelados que pues se hallaban cuatro, cosa que no sucedería quizás otra vez hasta el día del Juicio, que probasen con toda la reverencia posible, abrir ellos solos y el que tenía las llaves de la Cámara Santa, aquella Arca para saber el magnífico tesoro. Al fin los convenció a que si y, prevenidos con ayunos y oraciones, después de Consagrado el de Salamanca, con todo el secreto posible, se juntaron los obispos y Canónigos que tenía las llaves y después de haber abierto la primer arca que es grande, hallaron otra menor y otra y otras menores hasta que dieron con un cofrecito muy pequeño, como de un palmo muy largo el cual tenía un rótulo que decía: LA CASULLA QUE NUESTRA SEÑORA DIO A SAN ILDEFONSO. Mucho les espantó, por parecerles casi imposible que allí cupiese una casulla. Abrieron el cofrecillo con muy gran dificultad, tanto que casi estuvieron desahuciados de poderlo abrir y dentro hallaron un cendal de color de cielo en forma de un capuz portugués, tan grande que pudiera cubrir al hombre más alto que hay en España, sin textura ni costura como una tela de cebolla, tan delicado y sutil que con solo el aliento que respiraban se hinchaba como una vela cuando le da recio el viento. Y volviéndola a doblar como estaba, la recogieron en su cofrecito, juramentándose todos que no habían de decir nada a nadie, si no era habiendo salido veinte leguas de Oviedo, y así lo cumplieron.

El Abad de Santander en habiendo salido de las veinte leguas se volvió a dos Canónigos de Santander que le acompañaban y con espanto les dijo: ¿”Es posible que he podido guardar el secreto en el pecho, lo que he visto en Oviedo”? Y se lo contó; también se lo refirió a los de mi Colegio de Santander muy a la larga. Y el Obispo de Salamanca Don Pedro Junco de Posada contó después lo mismo al Padre Ferrer. Esto es acerca de lo que vuestra reverencia me pregunta."

ARZOBISPO PRIMADO: "QUIERA DARNOS JESUCRISTO IMITAR EL AMOR DE NUESTRO PATRONO A MARÍA"

*Reproducimos la homilía de Don Braulio Rodríguez Plaza, Arzobispo de Toledo y Primado de España, con motivo de la Fiesta de San Ildefonso, Patrón de Toledo:

Permítanme expresarles la emoción que me embarga al celebrar en el amado Rito Hispano-Mozárabe la solemnidad de san Ildefonso, arzobispo de Toledo y modelo de amor a la Virgen Santa María y a sus fieles toledanos. Junto con san Isidoro, nuestro Santo gozó siempre de un prestigio que sólo tiene la santidad, y ambos suscitan en los fieles la adhesión que suscitaban los mártires en el pueblo cristiano de los primeros tiempos, por ejemplo santa Leocadia, la joven que dio testimonio de Jesucristo en Toledo siglos antes a que viviera nuestro Santo.
Miren lo que decía de san Ildefonso Berceo todavía entre los siglos XII y XIII, en el relato de los famosos Milagros de Nuestra Señora: En Toledo la buena, essa villa real,/ que yace sobre Tajo, essa agua cabdal,/ ovo un arzobispo, coronado leal,/ que fue de la Gloriosa amigo natural./ Diziénli Ildefonso, dizlo la escriptura,/ pastor que a su grey daba buena pastura,/ El sancto arzobispo, un leal coronado,/ por entrar a la missa estava aguisado;/ en su preciosa cátedra se sedie asentado,/ adusso la Gloriosa un present muy onrado. (…) Fizoli otra gracia qual nunqua fue oída: dioli una casulla sin aguia cosida; obra era angélica, non de omne texida.
Yo quiero pedir al Señor por intercesión de san Ildefonso que el Altísimo me conceda serviros con todo el corazón a los que sois fieles de esta Iglesia toledana y a cuantos hombres y mujeres de buena voluntad quieran aceptar mi oficio episcopal. Este es el servicio que la Iglesia de Toledo quiere dar y puede ofrecer a esta sociedad toledana y extremeña: el valor de la fe católica, el signo del Evangelio de Cristo que ayude a llevar una vida digna, favorecedora del bien común, de la igual dignidad del ser humano, del servicio a los pobres y a la belleza que nos permite una vida humana digna y atrayente, que respeta el orden del estado de derecho de democracia parlamentaria en la monarquía constitucional; lo cual no significa callarse ante desmesuras o excesos que puedan acontecer entre nosotros, siempre con respeto y consideración.
“La boca del justo produce sabiduría –nos ha recordado el libro de los Proverbios- (…) Los hombres rectos son guiados por su integridad”. Son consecuencias estas palabras de la lógica más elemental: el ser humano aspira, justamente, a la sabiduría y a la integridad, aunque las conductas torcidas parezcan decir lo contrario. “Los santos, por la fe, conquistaron reinos –reza la liturgia de este día-, obraron justamente, taparon la boca a los leones, apagaron el fuego impetuoso (…), se mostraron fuertes en el combate”. Lo que dice Heb 11 resaltan muy bien cuanto san Ildefonso significa en la historia del pueblo toledano.
Alabamos, pues, y bendecimos al Señor por el triunfo de san Ildefonso, al que nuestro Dios otorgó la corona de la inmortalidad por haber defendido su nombre y el de Santa María. ¡Qué hermosa tarea ésta de san Ildefonso de defender el nombre de Dios! Realizar semejante acción lleva consigo un servicio a la humanidad impagable, pues significa que el ser humano no se explica desde sí mismo, sino desde la acción defensora de la misericordia de Dios, que nos permite comenzar siempre de nuevo, a pesar de nuestras posibles malas acciones y pecados. En el santo nombre de Dios y en su presencia recitaremos los nombres de los santos apóstoles y mártires, confesores como san Ildefonso, y vírgenes.
Ante el Señor, dueño de todo, con súplicas ardientes acudimos a su omnipotencia, para que por los méritos de san Ildefonso nos limpie de todo pecado y podamos alegrarnos, como él se alegra, porque somos dignos de estar en la presencia de Jesucristo Salvador. Pedimos también que a todos los que aterroriza el miedo, aflige la carencia de alimentos, veja la tribulación, abruman las enfermedades, a todos los cargados de deuda y sometidos a cualquier tristeza nos libere la indulgente piedad de Dios y nos reconforte su misericordia cada día.
En la gran acción de gracias de esta solemnidad, llamada Ilatio en nuestro venerable rito, agradecemos al Señor la vida y la persona de su confesor, por la fe y el amor, san Ildefonso. Y pedimos no envanecernos en la prosperidad ni desanimarnos cuando lleguen las adversidades, ni nos hieran las saetas de los espíritus inmundos o las flechas de nuestros adversarios; bien, al contrario, que “sean aliviadas las angustias de tus siervos, oh Jesucristo, y las de todos los fieles”.
Son muchas las cosas a pedir para nuestra ciudad y para esta Archidiócesis de Toledo: el bien común, la paz y la concordia, la valentía para solucionar cuantos problemas tengamos, la audacia para atender a cuantos sufren. Queremos pedir al Señor, por medio de tan gran valedor como es san Ildefonso, que se nos conceda vivir una sana laicidad, una mutua cooperación, que no resuciten los viejos problemas; que tengamos amplitud de miras, ninguna aceptación de la violencia y el terrorismo, poca resignación ante situaciones injustas que traen tribulación y dolor a los más pobres, cuidado y defensa de la vida y de la tierra, y, como católicos, participar de los sentimientos de Cristo Jesús, en cuya compañía se construyan nuestras vidas de hijos de la Iglesia, madre nuestra que nos da a Jesucristo.
Podemos hacer estas peticiones al Señor con san Ildefonso poniendo como abogada a la Madre del Señor. Quiera darnos Jesucristo imitar el amor de nuestro Patrono a María, que muestra esta oración del Arzobispo toledano a Nuestra Señora, en el inicio de su mundialmente conocido liber de uirginitate perpetua sanctae Mariae: Domina mea, dominatrix mea… Recitamos esta oración en la traducción que hizo en el siglo XVI el célebre Arcipreste de Talavera, Alfonso Martínez de Toledo:
Señora mía, de poderos e dulce señorío, madre de mi Señor e sierva de tu fijo, engendradora del fazedor del mundo, a ti ruego, a ti adoro, a ti demando de todo corazón el espíritu de tu Señor, el espíritu del tu fijo, el espíritu del tu Señor, el espíritu del tu fijo, el espíritu del mi redentor, porque yo pueda amar a ti e entender e fablar de todas las cosas verdaderas e dignas de la tu exçelençia”.

+ Braulio Rodríguez Plaza

ARZOBISPO DE TOLEDO

* Capilla de la Descensión en la Catedral de Toledo: la Santísima Virgen impone la casulla a San Ildefonso.

SOLEMNIDAD DE SAN ILDEFONSO PATRÓN DE TOLEDO

El sábado día 23 de enero, Solemnidad de San Ildefonso patrón de Toledo, el Arzobispo Primado presidió la Santa Misa que fue celebrada en Rito Hispano-Mozárabe. En la fotografía vemos a Monseñor Braulio Rodríguez oficiando ad orientem ante el majestuoso y bellísimo retablo del Altar Mayor de la Santa Iglesia Catedral Primada.

Al finalizar la Santa Misa se organizó la procesión hacia la Capilla de la Descensión, donde la Santísima Virgen impuso la casulla a San Ildefonso y donde se puede venerar la piedra sobre la cual la Reina del Cielo posó sus plantas purísimas.

LLegada la procesión a la Capilla de la Descensión se entonó el canto de la Salve Regina y a continuación el Arzobispo Primado dió a besar la Reliquia de San Ildefonso.

24 de enero de 2010

TERCER DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA

*Ofrecemos la homilía pronunciada por el P. Manuel María en la Santa Misa del Tercer Domigo después de Epifanía celebrada hoy en la Iglesia del Salvador de Toledo (Uso Extraodinario):

En este tercer domingo después de Epifanía el santo evangelio de la Misa nos acerca la figura de dos personajes que en un momento determinado salieron al encuentro de Jesús. Así como en otras ocasiones es Jesús mismo quien toma la iniciativa de salir al encuentro de muchas personas, en esta ocasión son los interesados quienes toman la iniciativa de acercarse al Señor.
Lo primero que descubrimos en el relato es que estas dos personas estaban viviendo una particular situación de dolor y de sufrimiento.
Uno de ellos estaba enfermo, pues era un leproso. Esta terrible enfermedad iba acompañada, aparte del profundo dolor físico, de un sufrimiento espiritual y moral inmenso. En tiempos de Jesús los leprosos eran expulsados del seno de la comunidad, eran catalogados como “impuros”, vivían totalmente marginados y su desgraciada enfermedad era considerada como fruto y consecuencia del pecado. No sólo eran víctimas de una enfermedad inmunda, sino que además sufrían la gran humillación del desprecio y hasta cierto punto de la condena moral.
El otro hombre era un centurión romano; no profesaba la fe de los judíos, por lo tanto era un pagano. Su posición social no era mala, pues tenía criados a su servicio y ejercía el mando sobre una centuria de la legión romana teniendo 80 soldados a sus órdenes.
El sufrimiento de este centurión era un sufrimiento moral causado por la enfermedad que padecía uno de sus criados, que por el contexto podemos deducir que gozaba de un especial y particular aprecio de su señor.
Entre estas dos personas, cuya vida y situación era aparentemente tan distinta, existía sin embargo un misterioso nexo, un lazo existencial. Ambos eran víctimas del dolor y del sufrimiento. Pero, además, a ambos les movía la esperanza de llegar a superar ese trance. No se sentían totalmente derrotados, por lo que no aguardaban pasivamente como “tirados en la cuneta de la vida” el desenlace fatal.
Los dos manifiestan espíritu de lucha, de superación, de búsqueda. Es verdad que la oscuridad envolvía sus vidas en aquel momento. Sin embargo, por alguna rendija de su alma se colaba un misterioso hilo de claridad y decidieron salir en dirección a la luz.
¡Grande e insondable misterio es este! Mientras que Aquél que es la vida y la luz de los hombres lució en las tinieblas, estas no lo acogieron (Cf. Jn 1, 4-5). “Vino a los suyos, pero los suyos no le recibieron” (Jn 1, 11). “Vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz” (Jn 3, 19) El leproso y el centurión apostaron por la luz, buscaron la luz y poniéndose en camino salieron a su encuentro. Y se encontraron no sólo con la luz, sino con el mismo sol de justicia que no conoce el ocaso y que alumbra a todo hombre.
¿Podría haber algún punto de relación entre estos dos personajes del evangelio y cada uno de nosotros? ¿En qué sentido cabría la posibilidad de una mínima cercanía entre ellos y nosotros, a pesar de la enorme distancia del tiempo?
Querido amigo que me estás escuchando, te dices cristiano y lo eres en virtud del santo bautismo. Pero, sólo estarás siendo fiel a tu condición de cristiano si en todo momento estás dispuesto a acoger en tu corazón y en tu alma la luz. Si verdaderamente amas más la luz que las tinieblas. Si en definitiva, estás dispuesto a ser visitado y a recibir a Aquel que es el “Sol que nace de lo alto y que viene a iluminar a los que viven en tinieblas y sombras de muerte” (Cf. Lc. 1, 78-79), “Aquél que viene a enderezar nuestros pies y a guiar nuestros pasos por el camino del bien que conduce a la paz” (Cf. Lc. 1, 79)
Si queremos ser auténticamente coherentes con nuestra condición de cristianos, entonces a semejanza del leproso y del centurión hemos de ser buscadores, hemos de vivir en permanente actitud de búsqueda, sin ceder a la tentación del conformismo patológico en el que tantos cristianos se ven sumidos en la hora presente. Un conformismo que anestesia tantas almas, adormece tantos espíritus y deriva en una actitud de un absoluto y despreciable entreguismo a los enemigos de Dios, del hombre y de la civilización cristiana.


"Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" (Mt 7, 7)
¿Acaso no vemos espléndidamente cumplidas estas palabras de Jesús, como premio y respuesta de Dios misericordioso a la fe del leproso y del centurión?
¿Quién de nosotros no experimenta el cansancio en la dura batalla de la superación personal, o no es asaltado en ocasiones por la tentación de la tristeza y acaso de la desesperación? ¿Quién no sufre en su propio cuerpo los rigores de la enfermedad o no experimenta en su corazón el dolor por la desgracia del amigo y de aquellos a quienes ama, o la espada que atraviesa el alma por la muerte de los seres queridos? ¿Quién está totalmente libre de cualquier forma de abatimiento o de cualquier sombra de amargura?
También nosotros, como el leproso y como el centurión, hemos de ponernos en camino, hemos de salir de nosotros mismos. No podemos resignarnos a “lamer nuestra propias heridas” sin más. Hemos de pedir, de buscar y de llamar, con la confianza absoluta de que la fe será siempre finalmente premiada y correspondida, en esta vida o en la vida futura.
“Atesorad tesoros en el cielo” (Mt. 6, 19). Los tesoros de la fe, los tesoros de nuestra confianza en Dios, de nuestra esperanza “contra toda esperanza” en las palabras y en las promesas de Aquél que es el único veraz, y que nos dice “Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida (Jn 14, 6). Aquél único de quien puede decir verdaderamente cada uno de nosotros, “me amó y se entregó a la muerte por mí” (Gal. 2, 20).
Amados hermanos, no nos conformemos con quedarnos escuchando a quien nos habla de la hermosura de la luz. Pongámonos de inmediato en camino y salgamos cada día al encuentro de Cristo Luz del mundo (Cf. Jn 8, 12), dejemos que Él ilumine nuestra alma con su luz y la acaricie con su calor.
Espantemos la tentación de quedarnos como necios tan sólo escuchando a quien nos habla del único médico que puede curar las heridas de nuestra alma, el único que puede sanar las heridas de nuestra psicología o de nuestra afectividad. Salgamos decididos al encuentro del médico divino y como el humilde leproso adorémosle y digámosle con fe y con humildad: “Señor, si quieres puedes limpiarme”. Sin duda, que Él extenderá su mano y premiará nuestra fe con dulces y firmes palabras: “Quiero, queda limpio”.
No deberíamos ceder a la tentación de quedarnos abandonados en la oscuridad cuando a nuestro lado está pasando el mismo Sol. ¡Acerquémonos a la luz! ¡Acerquémonos a Jesús y pidámosle que Él nos ilumine!
No nos quedemos sumidos en nuestras propias dudas o vacilaciones cuando a nuestro lado está pasando la misma Verdad. ¡Acerquémonos a la Verdad! ¡Acerquémonos a Jesús y pidámosle que Él nos hable, nos enseñe y nos oriente!
Respondiendo a la pregunta que nos hacíamos anteriormente, bien podemos decir que el leproso somos cada uno de nosotros, siempre necesitados del perdón y de la gracia de Dios. Siempre necesitados de sentirnos amados, acogidos y reintegrados con amor.
Y también somos el centurión que a pesar de no tener quizás necesidades materiales, y tener un cierto prestigio, amistades y una posición, sin embargo no nos son ajenos el dolor, ni el sufrimiento.
Tú y yo somos el leproso y el centurión, porque como ellos siempre estaremos necesitados y seremos indigentes de alguna manera. Pero, sobre todo lo más importante es que también cada día de nuestra vida a nuestro lado estará pasando Jesús el Señor. Y Él es siempre el mismo, hace dos mil años como hoy. Él es nuestro Salvador, nuestro Redentor, nuestro Buen Samaritano.
Corramos, también nosotros a su encuentro, aunque nos parezca que nuestra fe no alumbra más que un pequeñísimo hijo de luz. Postrémonos ante Él y digámosle desde lo profundo del corazón: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero di una sola palabra y mi alma quedará sana”. Jesús hará lo demás.
Nosotros somos más agraciados que nuestros dos protagonistas, porque contamos siempre con una mano dulce y materna que nos conduce infaliblemente hasta Jesús. Es la mano maternal de la Virgen Inmaculada en cuyo Corazón vive Jesús como en el más hermoso y rico Sagrario.
¡OH María, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre! ¡Oh clemens, oh pía, oh dulcis Virgo María!
Amén.

22 de enero de 2010

SU SANTIDAD CONFIRMA EN SU CARGO AL CARDENAL SECRETARIO DE ESTADO


Según aparece en la portada de L'Osservatore Romano, el Santo Padre ha confirmado en su cargo al Secretario de Estado, Cardenal Tarcisio Bertone, pese a que el purpurado ha cumplido ya los 75 años de edad que el Código de Derecho Canónico marca como límite para que los Obispos presenten su renuncia al Papa.

21 de enero de 2010

SE ESTUDIA UN POSIBLE MILAGRO DEL VENERABLE PÍO XII

*Así lo narra el prestigioso vaticanista Andrea Tornielli. En caso de ser declarado como verdadero milagro se abriría paso la beatificación del Pastor Angélico.
Poco tiempo después de la muerte del Papa Wojtyla, una joven pareja que ya había tenido dos niños, esperaba un tercero. Para la madre de treinta y un años, que es maestra, el embarazo se presenta difícil: tiene fuertes dolores y los médicos no logran inicialmente comprender el origen de sus molestias. Finalmente, después de muchos análisis y una biopsia, se le diagnostica un linfoma de Burkitt, tumor maligno del tejido linfático más bien agresivo, que frecuentemente aparece en los huesos mandibulares y se extiende a las vísceras del abdomen y la pelvis y al sistema nervioso central. La espera de la nueva vida que la mujer lleva en su seno se transforma en un drama. El marido de la mujer comienza a rezar al Papa Wojtyla, fallecido poco tiempo atrás, para pedirle que interceda por su familia. Una noche, el hombre ve en sueños a Juan Pablo II. “Tenía el rostro serio. Me dijo: «Yo no puedo hacer nada, debéis rezar a este otro sacerdote...». Me mostró la imagen de un sacerdote delgado, alto, flaco. Yo no lo reconocí, no sabía quién era”. El hombre permaneció preocupado por el sueño pero no pudo identificar al sacerdote que Wojtyla le indicó. Pocos días después, abriendo casualmente una revista, encontró una foto del joven Eugenio Pacelli que llamó su atención. Era el que había visto retratado en el sueño.
Se pone en marcha una cadena de oración para pedir la intercesión de Pío XII. Y la mujer se sanó, después de los primeros tratamientos. El resultado es considero tan importante que los médicos piensan en un posible error en el diagnóstico inicial. Pero los exámenes y las carpetas clínicas confirman la exactitud de los resultados de los primeros análisis. El tumor desapareció, la mujer está bien, tuvo su tercer hijo, y volvió a su trabajo y escuela. Luego de dejar pasar un poco de tiempo, es ella quien se dirige al Vaticano para señalar su caso.
Una confirmación del vicario general de la diócesis de Sorrento-Castellammare di Stabia, don Carmine Giudici: “Es todo cierto – ha declarado a Petrus -, la Santa Sede nos ha comunicado un milagro por intercesión de Pío XII. El arzobispo Felice Cece ha decidido, por lo tanto, instituir en días el correspondiente Tribunal diocesano”. Este tribunal será el que examine el caso para formular una primera sentencia. Si es positiva, los documentos pasarán a Roma, a la Congregación para las Causas de los Santos: aquí deberán ser estudiados primero por la Consulta médica, llamada a pronunciarse sobre la imposibilidad de explicar la curación. Si también los médicos que colaboran con la Santa Sede dicen sí, el caso de la madre sanada será discutido primero por los teólogos de la Congregación, luego por los cardenales y obispos. Sólo después de haber superado estos tres grados de juicio, el dossier sobre el presunto milagro llegará al escritorio de Benedicto XVI, que decidirá sobre el reconocimiento final. Entonces, y sólo entonces, el Papa Pacelli podrá ser beatificado.
La institución de un Tribunal diocesano y la eventual llegada de la documentación al dicasterio que estudia los procesos de beatificación y canonización no significan ningún reconocimiento sino sólo que el caso en cuestión es juzgado interesante y digno de atención. Por lo tanto, es totalmente prematuro predecir desarrollos, aún más imaginar fechas. Lo que impresiona, en la historia de la familia de Castellammare di Stabia, es el rol que tuvo en el asunto el Papa Wojtyla, que en sueños habría sugerido al marido de la mujer rezar a aquel “sacerdote delgado”, que luego se revelaría como Pacelli.

19 de enero de 2010

LLAMAMIENTO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI


"Deseo ahora dirigir un llamamiento por la dramática situación en la que se encuentra Haití. Mi pensamiento va, en particular, a la población duramente afectada, hace pocas horas, por un devastador terremoto, que ha causado graves pérdidas en vidas humanas, un gran aumento de los sin techo y de diversos e ingentes daños materiales. Invito a todos a unirse a mi oración al Señor por las víctimas de esta catástrofe y por aquellos que lloran por su desaparición. Aseguro mi cercanía espiritual a quienes han perdido su casa y a todas las personas probadas de diversas formas por esta grave calamidad, implorando a Dios consuelo y alivio en su sufrimiento. Llamo a la generosidad de todos, para que no les falte a estos hermanos que viven un momento de necesidad y de dolor, nuestra solidaridad concreta y el apoyo fáctico de la Comunidad Internacional. La Iglesia católica no dejará de activarse inmediatamente a través de sus instituciones caritativas para salir al encuentro de las necesidades más inmediatas de la población"








































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CÁRITAS CON HAITÍ

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BANESTO 0030-1001-38-0007698271
CAJA MADRID 2038-1028-15-6000969697
LA CAIXA 2100-2208-39-0200227099
CECA 2000-0002-20-9100382307
BANCAJA 2077-1277-10-3100146740
CAM 2090-5513-07-0200186770
SABADELL–ATLANTICO 0081-0216-74-0001306932

Y EN LAS CUENTAS DE LAS CÁRITAS DIOCESANAS