
Cautiva está el alma mía,
En la tierra; mas presiento
Que está próximo el momento
De partir a contemplar
Las grandezas de la patria,
Las maravillas del cielo...
¡Cómo será el primer vuelo
Cuando a Dios se va a volar!
Dame, mi Amor, blancas alas
De paloma mensajera,
Y hacia la eterna ribera
Por ver tu faz volaré;
Y volaré entre los brazos
Maternales de María...
¡Cuál gozará el alma mía
Cuando en sus brazos esté!
Jesús, tu primer sonrisa
Dame a gustar prontamente,
Y haz que con delirio ardiente,
Penetre en su corazón;
Y... ¡qué dichas tan soñadas!
Oír tu voz dulce y pura,
Ver de tu faz la hermosura...
¿Cuándo será esa visión?
Tú lo sabes, mi martirio
Es tu amor; si ya mi vuelo
Quiero remontar al cielo,
Es por verte más y más.
Mi esperanza me sostiene
Con manzanas y con flores,
Y me brinda con amores
Que no se menguan jamás.
* Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz. 12 de junio, 1896