El libro sobre Summorum Pontificum publicado por Uds. es interesantísimo, tiene muchos matices y despeja creo todas dudas que podrían darse. Lo importante es que recalca lo que escribió el Papa y lo que comentan cardenales y obispos en plena comunión con él. Habida cuenta que la Iglesia no funciona por decretos, ni órdenes, un obispo (y puede que hasta un cura) no debe esperar a que su superior le diga lo que tiene que hacer, sino que, conociendo la voluntad del Papa y a la mayor gloria de Dios, anticiparse y realizar prudentemente y con toda paz estos deseos. Esto es la verdadera obediencia, y no poner obstáculos, criticar, mirarlo como problema, etc. En cuanto a la Misa Tridentina, es un verdadero don el Motu Propio, un derecho que nos da el Papa, y que enriquece los dos ritos, pues en esta Misa más adelante podrían introducirse los nuevos prefacios, los nuevos santos y fiestas, etc. y en la de Pablo VI, celebrarla con el verdadero sentido de sacralidad y sacrificio, siempre siendo el sacerdote mediador entre Dios y los hombres, o sea, ganaría mucho. PEDRO BRAVO