
San Ignacio de Loyola, en los ejercicios espirituales, como culmen de la primera semana dedicada a la contemplación de nuestro Fin último (Dios Amor nuestro Sumo Bien) y de aquello que nos impide la consecución del Sumo Bien y del Sumo Amor (el pecado) quiere que dejemos correr el afecto de nuestro arrepentimiento y de nuestra amistad delante de Jesús Crucificado por mi amor, por mi...que se entregó por mí, que está sediento de mi amor... Quiere que contemple al Amigo verdadero, Aquel que nos ama y nos ha purificado con Su Sangre...Quiere que fije mi mirada en todo el mundo y pueda descubrir si hay un Amor semejante al de Jesucristo..."No hay Amor más Grande que dar la Vida por los amigos..." Miremos a Jesucristo nuestro amigo, desde Belén hasta la Cruz, anonadado y hecho servidor, herido, burlado y despreciado...y todo eso para hacerme Su Amigo, para comprar mi pobre amor. Por eso, ante tantos cumplidos interesados, ante tanta palabrería hueca, ante tanto dolor y sufrimiento, ante tantas cruces insoportables porque son cruces sin Cristo, sin el Amigo Jesús, sin el Amor que transfigura y da sentido al dolor...fijemos la mirada en ése Corazón herido y traspasado y dejemos que nos transforme con su perdón y misericordia nuevamente en "sus" amigos...¿Quién no habría de amar al que tanto nos amó? ¿Quién no habría de amar al Primer Amigo? ¿Qué he hecho por Cristo, qué hago por Cristo...qué he de hacer por Cristo? ¡Felíz día del Amigo en el Corazón traspasado de Jesús, en el Corazón de todo verdadero Amor!
*Enviado por nuestro amigo el P. Marco Antonio Foschiatti OP