"Daré a conocer, que la medida de mi amor y de mi misericordia para con las almas caídas, no tiene límites... Deseo perdonar..., descanso perdonando... Siempre estoy esperándolas con amor... ¡Que no se desanimen! ¡Que vengan! Que se echen sin temor en mis brazos. ¡Soy su Padre!"(Revelaciones del Sagrado Corazón a Sor Josefa Menéndez)