19 de marzo de 2010

MARÍA ELVIRA DE LA SANTA CRUZ: UNA VIDA DE AMOR ESPONSAL AL CRUCIFICADO...

* "Que el camino de nuestra entrega sea camino de cruz, de alegría y amor.
De cruz, porque en ella quiso Cristo morir para redimirnos de la cautividad del pecado y del enemigo malo.
De cruz, porque teniendo a Cristo como Cirineo, ¿qué más podemos pedir?
De cruz, porque ha dejado de ser un patíbulo y es el trono desde el que reina Cristo y a su lado su Madre y Madre nuestra.
De alegría, porque Él es la alegría del mundo y si le llevamos con nosotros en esa cruz, esa alegría reinará en nuestra alma y se verá reflejada en todo nuestro ser, en todas nuestras acciones, y aún más en todas nuestras contrariedades con el gozo de sabernos unidos a Cristo.
De amor, porque Dios es amor. Quiso entregarnos ese amor de la forma más hermosa y más tierna que nadie podía haber imaginado jamás. En un pesebre en Belén, nacía un niño que iba a entregarnos todo el amor que Dios nos tiene y que quiere que lo compartamos con los demás. "Como el Padre me amó, yo os he amado. Permaneced en mi amor"
* "Me ha tocado exponer qué ha significado para mí el unirme a la cruz de Cristo. Esta es mi pequeña y pobre reflexión:
- El mayor de los regalos que me ha hecho el Señor. Es una gran muestra de amor y de intimidad que el Señor me ha dado.
- Caer en la cuenta de que Dios me quiere, pero de un modo muy especial. Me quiere abrazada a su cruz".
* "¿A dónde iré lejos de Ti? ¿A dónde escaparé de tu mirada?
Esa mirada dulce con la que un día me crucé en mi camino. Esa mirada que tan sólo era para mí y me dijo: "Ven y sígueme".
Y yo dejándolo todo te seguí a donde quiera que Tú vayas..."
* "Llévame al silencio interior, a la contemplación, a un lugar apartado en el que sólos Tú y yo podamos vernos y así de veras aprenderé, a pesar de la soledad y del sufrimiento, a amarte de verdad y a seguirte, abrazada a la cruz, a donde quiera que Tú vayas".
* "¡Cuánto me gustaría, Señor, ser esa lámpara que al lado de tu sagrario arde siempre y nos avisa que ahí estás Tú esperándonos, amándonos siempre, día y noche!"
* "El Señor ha escondido en mi vida la lámpara de mi vocación, de mi consagración total a Él.
Es la lámpara de su amor por mí. Ha hecho que en mi interior arda siempre el fuego de su divino amor. Y hoy en día, sigue encendiendo en mí su amor para con los demás".
*Tomado de los escritos personales de la Madre María Elvira