Primer dolor: LA PROFECÍA DE SIMEÓN
Te ofrezco, oh Jesús, por medio de las manos maternales de María, la cruz de cada día, uniéndome a Ti, Siervo Sufriente, y a tu Madre Dolorosa, en oblación por tu Cuerpo Místico que es la Iglesia y por el Vicario de Cristo.
Te ofrezco, oh Jesús, por medio de las manos maternales de María, la cruz de cada día, uniéndome a Ti, Siervo Sufriente, y a tu Madre Dolorosa, en oblación por tu Cuerpo Místico que es la Iglesia y por el Vicario de Cristo.
Segundo dolor: LA HUIDA A EGIPTO
Te ofrezco, oh Jesús, por medio de las manos maternales de María, todos mis esfuerzos y luchas contra el pecado con el fin de permanecer fiel a tu gracia, uniéndome a Ti refugiado en la tierra de Egipto, y a tu Madre Dolorosa, en oblación por la conversión de los pobres pecadores.
Tercer dolor: LA PÉRDIDA DE JESÚS EN EL TEMPLO
Te ofrezco, oh Jesús, por medio de las manos maternales de María, las humillaciones y afrentas sufridas a lo largo de mi vida, uniéndome a Ti perdido en el Templo, y a tu Madre Dolorosa, en oblación por la santidad de los sacerdotes y el aumento de las vocaciones.
Cuarto dolor: EL ENCUENTRO DE MARÍA CON JESÚS EN LA VÍA DOLOROSA
Te ofrezco, oh Jesús, por medio de las manos maternales de María, mis sufrimientos físicos y enfermedades, uniéndome a Ti camino del Calvario, y a tu Madre Dolorosa, en oblación por la santidad de las familias, por los pobres y por los enfermos.
Quinto dolor: LA CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DE JESÚS EN LA CRUZ
Te ofrezco, oh Jesús, por medio de las manos maternales de María el dolor experimentado por la pérdida de mis seres queridos y amigos, uniéndome a Ti sufriente y abandonado en la Cruz, y a tu Madre Dolorosa, en oblación por todos los moribundos y por todas las almas que se purifican en el Purgatorio, especialmente las de mis familiares y amigos.
Sexto dolor: LA LANZADA Y EL DESCENDIMIENTO DE JESÚS DE LA CRUZ
Te ofrezco, oh Jesús, por medio de las manos maternales de María, todas mis tristezas y angustias, uniéndome a Ti atravesado por la lanza, y a tu Madre Dolorosa, en oblación por los misioneros y la extensión de tu reino.
Séptimo dolor: LA SEPULTURA DE JESÚS
Te ofrezco, oh Jesús, por medio de las manos maternales de María, mis deseos de amarte, y el mismo amor con que Tú y María me amásteis en el Calvario, uniéndome a Ti sepultado en el sepulcro, y a tu Madre Dolorosa, en oblación por el perdón de mis pecados y mi salvación eterna.
* Por el P. Manuel María de Jesús