8 de marzo de 2010

BENEDICTO XVI: DIOS ES BUENO Y NO PUEDE QUERER EL MAL

* Durante la oración del Ángelus, ayer domingo día 7 de marzo:
" Frente a la fácil conclusión de considerar el mal como un efecto del castigo divino, Jesús restituye la verdadera imagen de Dios, que es bueno y no puede querer el mal y, poniendo en guardia contra el pensar que las desventuras sean el efecto inmediato de las culpas personales de quien las padece, afirma: “¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo”. Jesús invita a hacer una lectura distinta de esos hechos, colocándolos en la perspectiva de la conversión: las desventuras, los acontecimientos trágicos, no deben suscitar en nosotros curiosidad o búsqueda de presuntos culpables, sino que deben representar ocasiones para reflexionar, para vencer la ilusión de poder vivir sin Dios, y para reforzar, con la ayuda del Señor, el compromiso de cambiar de vida. Frente al pecado, Dios se revela lleno de misericordia y no deja de llamar a los pecadores a evitar el mal, a crecer en su amor y a ayudar concretamente al prójimo en necesidad, para vivir la alegría de la gracia y no ir al encuentro de la muerte eterna. Pero la posibilidad de conversión exige que aprendamos a leer los hechos de la vida en la perspectiva de la fe, es decir, animados por el santo temor de Dios. En presencia de sufrimientos y lutos, la verdadera sabiduría es dejarse interpelar por la precariedad de la existencia y leer con los ojos de Dios, el cual, queriendo siempre y solo el bien de sus hijos, por un designio inescrutable de su amor, a veces permite que sean probados por el dolor para conducirles a un bien más grande."