2 de febrero de 2010

BENEDICTO XVI: EL AMOR ES EL ESTILO DE DIOS Y DEL CREYENTE

Queridos hermanos y hermanas:
En la liturgia de este domingo puede leerse una de las páginas más hermosas del Nuevo Testamento y de toda la Biblia: el llamado "himno a la cariad" del apóstol Pablo. En su Primera Carta a los Corintios, tras haber explicado, con la imagen del cuerpo, que los diferentes dones del Espíritu Santo contribuyen al bien de la única Iglesia, Pablo muestra el "camino" de la perfección. Éste, dice, no consiste en tener cualidades excepcionales: hablar idiomas nuevos, conocer todos los misterios, tener una fe prodigiosa o realizar gestos heroicos. Consiste, por el contrario, en la caridad (ágape), es decir, en el amor auténtico, que Dios nos ha revelado en Jesucristo. La caridad es el don "más grande", que da valor a todos los demás, y sin embargo "no hace alarde, no se envanece", es más, "se regocija con la verdad" y con el bien del otro. Quien ama verdaderamente "no busca su propio interés", "no tiene en cuenta el mal recibido", "todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta". Al final, cuando nos encontraremos cara a cara con Dios, todos los demás dones desfallecerán; el único que permanecerá para siempre será la caridad, pues Dios es amor y nosotros seremos semejantes a Él, en comunión perfecta con Él.

"El amor es, por así decir, el "estilo" de Dios y del creyente, es el comportamiento de quien, respondiendo al amor de Dios, plantea su propia vida como don de sí mismo a Dios y al prójimo. En Jesucristo, estos dos aspectos forman una unidad perfecta: Él es el Amor encarnado. Este Amor se nos ha revelado plenamente en Cristo crucificado. Al contemplarle, podemos confesar con el apóstol Juan: "nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él"

*Ángelus del domingo 31 de enero