Hoy, ante el Señor en el Sagrario, me pregunté y me pregunto:
- Si realmente “actuosa partecipatio” es la verbosidad de fórmulas cansinas.
- Si realmente “actuosa partecipatio” es aquella de quien, cuando en algunos prefacios se dice "por Cristo nuestro Señor," responde mecánicamente: "Amén".
- Si realmente “actuosa partecipatio” es recitar todos juntos – igual que en el jardín de infancia - la colecta o la epíclesis, confundiendo el sacerdocio ministerial con el común.
- Si realmente “actuosa partecipatio” es pasar del altar al teclado del armonio con el fin de animar la celebración -¿como en los centros turísticos de vacaciones?-
- Si realmente “actuosa partecipatio” es la de aquellos que durante la Liturgia de la Palabra, se ríen con el compañero… de banco.
- Si realmente “actuosa partecipatio” es aquella de quienes dan codazos al otro para recordarle que ha llegado la hora de llevar las ofrendas al altar.
- Si realmente “actuosa partecipatio” es la de quien imposta la voz con un golpe de tos antes de recitar las lecturas.
- Si realmente “actuosa partecipatio” es olvidar que el Señor está realmente presente sobre el altar y coleccionar cuantos más apretones de manos sean posibles -teniendo cuidado de no sentarse al lado de alguien que cae antipático-.
- Si realmente “actuosa partecipatio” es escuchar muchas palabras, siempre las mismas palabras, con el lenguaje habitual, con el ritmo habitual, con las guitarras de costumbre, la música de siempre... Se busca a Dios, y se encuentra al hombre. El hombre de siempre...
- Si realmente “actuosa partecipatio” es la verbosidad de fórmulas cansinas.
- Si realmente “actuosa partecipatio” es aquella de quien, cuando en algunos prefacios se dice "por Cristo nuestro Señor," responde mecánicamente: "Amén".
- Si realmente “actuosa partecipatio” es recitar todos juntos – igual que en el jardín de infancia - la colecta o la epíclesis, confundiendo el sacerdocio ministerial con el común.
- Si realmente “actuosa partecipatio” es pasar del altar al teclado del armonio con el fin de animar la celebración -¿como en los centros turísticos de vacaciones?-
- Si realmente “actuosa partecipatio” es la de aquellos que durante la Liturgia de la Palabra, se ríen con el compañero… de banco.
- Si realmente “actuosa partecipatio” es aquella de quienes dan codazos al otro para recordarle que ha llegado la hora de llevar las ofrendas al altar.
- Si realmente “actuosa partecipatio” es la de quien imposta la voz con un golpe de tos antes de recitar las lecturas.
- Si realmente “actuosa partecipatio” es olvidar que el Señor está realmente presente sobre el altar y coleccionar cuantos más apretones de manos sean posibles -teniendo cuidado de no sentarse al lado de alguien que cae antipático-.
- Si realmente “actuosa partecipatio” es escuchar muchas palabras, siempre las mismas palabras, con el lenguaje habitual, con el ritmo habitual, con las guitarras de costumbre, la música de siempre... Se busca a Dios, y se encuentra al hombre. El hombre de siempre...
O si, tal vez - pero es mi modesta opinión - participa más "activamente" en la Santa Misa:
- La viejecita que reflexiona sobre los misterios dolorosos mientras se renueva el sacrificio de la Cruz.
- El niño cuya atención es reclamada por la campanilla durante la elevación y se siente intrigado por todas aquellas genuflexiones. -¿Por fuerza será algo importante? ¿Será algo más que un simple cuento?-
- Quien todavía recita interiormente su plegaria adorando, reparando, propiciando e impetrando.
- Quien no entiende aquello que se dice, pero sabe lo que sucede -¿y hoy en día se sabe aquello qué sucede sobre el altar?- Este es el verdadero conocimiento; la sintaxis y la gramática no salvan...
- Quien sabe que detrás de la barandilla del presbiterio no hay el” caos " del mundo, sino el "Cosmos" de Dios.
- Quién está allí atento, sin hacerse demasiadas preguntas, pero sin hacer tampoco aspavientos cuando se trata de arrodillarse...
- Así pues, me preguntaba si «actuosa partecipatio" significa algo más que un papel que desempeñar en el escenario... ¿Tal vez una unión, no necesariamente a través de los sentidos, con el Sacrificio de la Cruz?
-¿No es tal vez la participación del corazón aquella que realmente cuenta?
- ¿Y no es tal vez un ritual que llena al pueblo de gestualidad y verbosidad lo que haga perder gran parte de la intimidad que en la Misa se necesita?
- Entre otras cosas me pregunto, ¿cómo es que nuestros fieles están felicísimos de hacer cualquier tipo de gestos que los haga sentirse protagonistas - los brazos extendidos, manos temblorosas, el baile, etc. - y luego... se les olvida arrodillarse durante la consagración?
- Me preguntaba, en suma, si “actuosa partecipatio” será aquella de los soldados que gritaban y jugaban a los dados bajo la cruz, o la de María y Juan que estaban en silencio...
Yo prefiero a María y Juan, ¿O porque no hablaban, no participaban activamente en cuanto estaba sucediendo?
- El niño cuya atención es reclamada por la campanilla durante la elevación y se siente intrigado por todas aquellas genuflexiones. -¿Por fuerza será algo importante? ¿Será algo más que un simple cuento?-
- Quien todavía recita interiormente su plegaria adorando, reparando, propiciando e impetrando.
- Quien no entiende aquello que se dice, pero sabe lo que sucede -¿y hoy en día se sabe aquello qué sucede sobre el altar?- Este es el verdadero conocimiento; la sintaxis y la gramática no salvan...
- Quien sabe que detrás de la barandilla del presbiterio no hay el” caos " del mundo, sino el "Cosmos" de Dios.
- Quién está allí atento, sin hacerse demasiadas preguntas, pero sin hacer tampoco aspavientos cuando se trata de arrodillarse...
- Así pues, me preguntaba si «actuosa partecipatio" significa algo más que un papel que desempeñar en el escenario... ¿Tal vez una unión, no necesariamente a través de los sentidos, con el Sacrificio de la Cruz?
-¿No es tal vez la participación del corazón aquella que realmente cuenta?
- ¿Y no es tal vez un ritual que llena al pueblo de gestualidad y verbosidad lo que haga perder gran parte de la intimidad que en la Misa se necesita?
- Entre otras cosas me pregunto, ¿cómo es que nuestros fieles están felicísimos de hacer cualquier tipo de gestos que los haga sentirse protagonistas - los brazos extendidos, manos temblorosas, el baile, etc. - y luego... se les olvida arrodillarse durante la consagración?
- Me preguntaba, en suma, si “actuosa partecipatio” será aquella de los soldados que gritaban y jugaban a los dados bajo la cruz, o la de María y Juan que estaban en silencio...
Yo prefiero a María y Juan, ¿O porque no hablaban, no participaban activamente en cuanto estaba sucediendo?