30 de junio de 2009

CALENDARIO LITÚRGICO DEL USO EXTRAORDINARIO DEL RITO ROMANO

JULIO

MIÉRCOLES 1. Fiesta de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo (I clase, rojo) Gloria, Credo y Prefacio de la Cruz.

JUEVES 2. La Visitación de Nuestra Señora (II clase, blanco) Conmemoración de los Santos Mártires Proceso y Martiniano. Gloria, Credo y prefacio de la Virgen “Et in Visitatione”. 2ª oración de los Santos Mártires.

VIERNES 3. San Ireneo, obispo y mártir (III clase, rojo) Gloria y prefacio común. (Primer Viernes de Mes: se permite la misa votiva del Sagrado Corazón conmemorando la memoria de San Ireneo)

SÁBADO 4. Conmemoración de la Santísima Virgen en sábado (IV clase, blanco) Gloria y prefacio de la Virgen “Et in veneratione”. Primer sábado de mes. En algunos lugares, Beato Pedro Jorge Frassati.


DOMINGO 5. V domingo de Pentecostés (II clase, verde) Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad. JORNADA DE RESPONSABILIDAD DEL TRÁFICO (CEE, optativa)


LUNES 6. Feria (IV clase, verde) Misa del domingo sin gloria ni credo, prefacio común. Se permite cualquier misa votiva como también la de Réquiem.

MARTES 7. San Cirilo y San Metodio, obispos y confesores (III clase, blanco) Gloria y prefacio común. En algunos lugares, San Fermín, obispo y mártir.

MIÉRCOLES 8. Santa Isabel, reina de Portugal, viuda (III clase, blanco) Gloria y prefacio común.

JUEVES 9. Feria (IV clase, verde) Misa del domingo sin gloria ni credo, prefacio común. Se permite cualquier misa votiva como también la de Réquiem. En Colombia, Ntra. Sra. de Chinquinquirá.

VIERNES 10. Los Siete hermanos mártires, Santa Rufina y Segunda, vírgenes y mártires (III clase, rojo) Gloria y prefacio común. En algunos lugares, San Cristóbal.

SÁBADO 11. Conmemoración de la Santísima Virgen en sábado (IV clase, blanco) Gloria y prefacio de la Virgen “Et in veneratione”. Conmemoración de San Pío I, papa y mártir.


DOMINGO 12. VI domingo después de Pentecostés (II clase, verde) Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad.


LUNES 13. Feria (IV clase, verde) Misa del domingo sin gloria ni credo, prefacio común. Se permite cualquier misa votiva como también la de Réquiem.

MARTES 14. San Buenaventura, obispo y doctor. (III clase, blanco) Gloria y prefacio común.

MIÉRCOLES 15. San Enrique Emperador, confesor (III clase, blanco) Gloria y prefacio común.

JUEVES 16. Feria (IV clase, verde) Misa del domingo sin gloria ni credo, prefacio común. Conmemoración de Nuestra Señora la Virgen del Carmen. Se permite cualquier misa votiva (por lo que se puede celebrar la Misa de la Virgen del Carmen) como también la de Réquiem.

VIERNES 17. Feria (IV clase, verde) Misa del domingo sin gloria ni credo, prefacio común. Conmemoración de San Alejo, confesor. Se permite cualquier misa votiva como también la de Réquiem. En algunos lugares, el Triunfo de la Santa Cruz.

SÁBADO 18. San Camilo de Lelis, confesor (III clase, blanco) Gloria y prefacio común. Conmemoración de Santa Sinforosa e hijos.


DOMINGO 19. VII domingo de Pentecostés (II clase, verde) Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad.


LUNES 20. San Jerónimo Emiliano, confesor (III clase, blanco) Gloria y prefacio común. Conmemoración de santa Margarita, virgen y mártir.

MARTES 21. San Lorenzo de Brindis, confesor y doctor (III clase, blanco) Gloria y Prefacio común. Conmemoración de Santa Práxedes.

MIÉRCOLES 22. Santa María Magdalena, penitente (III clase, blanco) Gloria y prefacio comín.

JUEVES 23. San Apolinar, obispo y mártir. (III clase, rojo) Gloria y prefacio común. Conmemoración de San Liborio, obispo y confesor.

VIERNES 24. Feria (IV clase, verde) Misa del domingo sin gloria ni credo, prefacio común. Conmemoración de Santa Cristina, virgen y mártir. Se permite cualquier misa votiva como también la de Réquiem. En algunos lugares, San Francisco Solano.

SABADO 25. Fiesta de Santiago Apóstol (I clase en España, rojo) Misa en el "Propio de España". Gloria, Credo y Prefacio de los Apóstoles.


DOMINGO 26. VIII domingo de Pentecostés (II clase, verde) Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad. Conmemoración de Santa Ana, madre de la Santísima Virgen.


LUNES 27. Feria (IV clase, verde) Misa del domingo sin gloria ni credo, prefacio común. Conmemoración de San Pantaleón, mártir. Se permite cualquier misa votiva como también la de Réquiem.

MARTES 28. San Nazario y Celso, mártires; San Víctor I, papa y mártir; San Inocencio I, papa y confesor (III clase, rojo) Gloria y Prefacio común. En algunos lugares Santa Catalina Thomas.

MIÉRCOLES 29. Santa Marta, virgen (III clase, blanco) Gloria y prefacio común. Conmemoración de los santos Félix, Simplicio, Faustino y Beatriz, mártires.

JUEVES 30 Feria (IV clase, verde) Misa del domingo sin gloria ni credo, prefacio común. Conmemoración de San Abdón y Senén, mártires. Se permite cualquier misa votiva como también la de Réquiem.

VIENRES 31. San Ignacio de Loyola (III clase, blanco) Gloria y prefacio común.

29 de junio de 2009

Homilía del Papa Benedicto XVI en la Solemnidad de los Apóstoles San Pedro y San Pablo


Señores Cardenales,

Venerados Hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio,

¡Queridos hermanos y hermanas!

Dirijo a todos mi saludo cordial con las palabras del Apóstol al lado de cuya tumba nos encontramos: A ustedes gracia y paz en abundancia” (1 Pe 1,2). Saludo, en particular, a los Mimbros de la Delegación del Patriarcado ecuménico de Constantinopla y a los numerosos Obispos Metropolitanos que hoy reciben el Palio. En la oración colecta de esta jornada solemne pedimos al Señor “que la Iglesia siga siempre la enseñanza de los Apóstoles de los cuales ha recibido el primer anuncio de la Fe”. La petición que dirigimos a Dios al mismo tempo nos interpela: ¿seguimos nosotros las enseñanzas de los grandes Apóstoles fundadores? ¿Les conocemos en verdad? En el Año Paulino que ayer concluyó buscamos escuchar de un modo nuevo a él, el “maestro de las gentes”, y de aprender así nuevamente el alfabeto de la fe. Hemos buscado reconocer con Pablo y mediante Pablo a Cristo y encontrar así el camino para la recta vida cristiana. En el Canon del Nuevo Testamento, además de las Cartas de san Pablo, hay también dos Cartas bajo el nombre de san Pedro. La primera de ellas se concluye explícitamente con un saludo desde Roma, pero que aparece bajo el apocalíptico nombre de cobertura de Babilonia: “Les saluda la co-elegida que vive en Babilonia…” (5,13). Llamando a la Iglesia de Roma la “co-elegida”, la coloca en la gran comunidad de todas las Iglesias locales – en la comunidad de todos aquellos que Dios ha unido, para que en la “Babilonia” del tiempo de este mundo construyan su Pueblo y hagan entrar a Dios en la historia. La Primera Carta de san Pedro es un saludo dirigido desde Roma a la entera cristiandad de todos los tiempos. Ella nos invita a escuchar “la enseñanza de los Apóstoles”, que nos indica el camino hacia la vida.

Esta Carta es un texto muy rico, que proviene del corazón y toca el corazón. Su centro es – ¿cómo podría ser diversamente? – la figura de Cristo, que viene ilustrado como Aquél que sufre y que ama, como Crucificado y Resucitado: “Insultado, no respondía con insultos, maltratado, no amenazaba venganza… De sus llagas fuimos curados” (1 Pe 2,23s). Partiendo del centro que es Cristo, la Carta constituye pues, también, una introducción a los fundamentales Sacramentos cristianos del Bautismo y de la Eucaristía y un discurso dirigido a los sacerdotes, en el cual Pedro se califica como co-presbítero con ellos. Él habla a los Pastores de todas las generaciones como aquel que personalmente ha sido encargado por el Señor de apacentar sus ovejas y así recibió de manera particular un mandato sacerdotal. ¿Que cosa, por tanto, nos dice san Pedro – precisamente en el Año Sacerdotal – acerca de la tarea del sacerdote? Ante todo, él comprende el ministerio sacerdotal totalmente a partir de Cristo. Llama a Cristo el “pastor y custodio de las… almas” (2,25). Donde la traducción italiana habla de “custodio”, el texto griego tiene la palabra epíscopos (obispo). Un poco más adelante, Cristo es calificado como el Pastor supremo: archipoímen (5,4). Sorprende que Pedro llame a Cristo mismo obispo – obispo de las almas. ¿Qué intenta decir con ello? En la Palabra griega está contenido el verbo “ver”; por eso ha sido traducida como “custodio” o sea “vigilante”. Pero ciertamente no se entiende una vigilancia externa, como se puede decir tal vez de un guardia carcelario. Se entiende más bien como un ver desde la altura – un ver a partir de la elevación de Dios. Un ver en la perspectiva de Dios es un ver del amor que quiere servir al otro, que quiere ayudarlo a ser verdaderamente sí mismo. Cristo es el “obispo de las almas”, nos dice Pedro. Esto significa: Él nos ve en la perspectiva de Dios. Mirando a partir de Dios, se tiene una visión de conjunto, se ven los peligros como también las esperanzas y las posibilidades. En la perspectiva de Dios se ve la esencia, se ve el hombre interior. Si Cristo es el obispo de las almas, el objetivo es aquél de evitar que el alma en el hombre se empobrezca, es hacer sí que el hombre no pierda su esencia, la capacidad para la verdad y el amor. Hacer sí que él venga a conocer a Dios; que no se pierda en callejones sin salida; que no se pierda en el aislamiento, sino que permanezca abierto para el conjunto. Jesús, el “obispo de las almas”, es el prototipo de todo ministerio episcopal y sacerdotal. Ser obispo, ser sacerdote significa en esta perspectiva: asumir la posición de Cristo. Pensar, ver y actuar a partir de su posición elevada. A partir de Él estar a disposición de los hombres, para que encuentren la vida.Así la palabra “obispo” se acerca mucho al término “pastor”, es más, los dos conceptos pasan a ser intercambiables. Es tarea del pastor, pastorear y custodiar el rebaño y conducirlo a los pastos justos. Pastorear el rebaño quiere decir tener cuidado en que las ovejas encuentren la nutrición justa, sea saciada su hambre y apagada su sed. Fuera de metáfora, esto significa: la palabra de Dios es la nutrición de la que el hombre tiene necesidad. Hacer siempre de nuevo presente la palabra de Dios y dar así nutrición a los hombres es la tarea del recto Pastor. Y él debe saber también resistir a los enemigos, a los lobos. Debe preceder, indicar el camino, conservar la unidad del rebaño. Pedro, en su discurso a los presbíteros, evidencia aún una cosa muy importante. No basta hablar. Los Pastores deben hacerse “modelos del rebaño” (5,3).
La palabra de Dios es traída del pasado al presente, cuando es vivida. Es maravilloso ver como en los santos la palabra de Dios se convierte en una palabra dirigida a nuestro tiempo. En figuras como Francisco y después de nuevo como el Padre Pío y muchos otros, Cristo es convertido en realmente contemporáneo de su generación, sale del pasado y entra en el presente. Esto significa ser pastor – modelo del rebaño: vivir la Palabra ahora, en la gran comunidad de la santa Iglesia. Muy brevemente quisiera aún llamar la atención sobre otras dos afirmaciones de la Primera Carta de san Pedro, que tienen que ver de manera especial con nosotros, en este tiempo. Está ante todo la frase hoy nuevamente descubierta, en base a la cual los teólogos medioevales comprendieron su tarea: “Adorar al Señor, Cristo, en sus corazones, dispuestos siempre a responder a quien pregunte la razón de la esperanza que hay en ustedes” (3,15). La fe cristiana es esperanza. Abre el camino hacia el futuro. Y es una esperanza que posee racionalidad; una esperanza cuya razón podemos y debemos exponer. La fe proviene de la Razón eterna que entró en nuestro mundo y nos ha mostrado al verdadero Dios. Va más allá de la capacidad propia de nuestra razón, así como el amor ve más que la simple inteligencia. Pero la fe habla a la razón y en la confrontación dialéctica puede resistir a la razón. No la contradice, sino que va a la par con ella y, al mismo tiempo, conduce más allá de ella – introduce en la Razón más grande de Dios. Como Pastores de nuestro tiempo tenemos la tarea de comprender nosotros primero la razón de la fe. La tarea de no dejarla permanecer simplemente como una tradición, sino reconocerla como respuesta a nuestras preguntas. La fe exige nuestra participación racional, que se profundiza y se purifica en un compartir de amor. Forma parte de nuestros deberes como Pastores penetrar la fe con el pensamiento para estar en grado de demostrar la razón de nuestra esperanza en la disputa de nuestro tiempo. Más aún – el pensar, por sí solo, no basta. Así como el hablar, por sí solo, no basta. En la catequesis bautismal y eucarística en el segundo capítulo de su carta, Pedro alude al Salmo usado por la Iglesia primitiva en el contexto de la comunión, especialmente el versículo que dice: “Gustad y ved que bueno es el Señor” (Sal 34 [33], 9; 1 Pe 2,3). Solo el gustar conduce al ver. Pensemos en los discípulos de Emaús: solo en la comunión convivida con Jesús, solo en la fracción del pan se les abren los ojos. Solo en la comunión con el Señor realmente experimentada ellos se convierten en videntes. Esto vale para todos nosotros: más allá del pensar y del hablar, tenemos necesidad de la experiencia de la fe; de la relación vital con Jesucristo. La fe no debe permanecer como una teoría: debe ser vida. Si en el Sacramento encontramos al Señor; si en la oración hablamos con Él; si en las decisiones cotidianas nos unimos a Cristo – entonces “veremos” siempre de más cuanto Él es bueno. Entonces experimentaremos qué bueno es estar con Él. De una tal certeza vivida se deriva la capacidad de comunicar la fe a los demás de modo creíble.
El Cura de Ars no era un gran pensador. Pero él “gustaba” al Señor. Vivía con Él desde las minucias de lo cotidiano además de las grandes exigencias del ministerio pastoral. De este modo se convirtió en “uno que ve”. Había gustado, y por esto sabía que el Señor es Bueno. Oremos al Señor, para que nos dé este gustar y podamos convertirnos en testigos creíbles de la esperanza que está en nosotros.Al final quisiera hacer notar aún una pequeña, pero importante palabra de san Pedro. Después del inicio de la Carta él nos dice que la meta de nuestra fe es la salvación de las almas (Cf. 1,9). En el mundo del lenguaje y del pensamiento de la actual cristiandad esta es una afirmación extraña, y para algunos quizás escandalosa. La palabra “alma” ha caído en descrédito. Se dice que esto llevaría a una división del hombre en espíritu y físico, en alma y cuerpo, mientras que en realidad sería una unidad indivisible. Además “la salvación de las almas” como meta de la fe parece indicar un cristianismo individualista, una pérdida de responsabilidad para el mundo en su conjunto, en su corporeidad y en su materialidad. Pero de todo esto no se encuentra nada en la carta de san Pedro. El celo por el testimonio a favor de la esperanza, la responsabilidad por los demás caracterizan el entero texto.
Para comprender la palabra sobre la salvación de las almas como meta de la fe debemos partir de otro punto. Sigue siendo verdad que el descuido de las almas, el empobrecimiento del hombre interior no destruye solo al individuo, sino que amenaza el destino de la humanidad en su conjunto. Sin sanación de las almas, sin sanación del hombre desde dentro, no puede haber una salvación para la humanidad. La verdadera enfermedad de las almas, san Pedro la califica como ignorancia – es decir, como no conocimiento de Dios. Quien no conoce a Dios, quien al menos no lo busca sinceramente, queda fuera de la verdadera vida (Cf. 1 Pe 1,14). Aún otra palabra de la Carta puede sernos útil para entender mejor la fórmula “salvación de las almas”: “Purifiquen sus almas con la obediencia a la verdad” (Cf. 1,22). Es la obediencia a la verdad la que hace pura al alma. Y es el convivir con la mentira que la contamina. La obediencia a la verdad comienza con las pequeñas verdades de lo cotidiano, que con frecuencia pueden ser fatigosas y dolorosas. Esta obediencia se extiende después hasta la obediencia sin reservas de frente a la Verdad misma que es Cristo. Tal obediencia nos hace no sólo más puros, sino, sobretodo, también libres para el servicio a Cristo y también a la salvación del mundo, que por siempre toma inicio con la purificación obediente de la propia alma mediante la verdad. Podemos indicar el camino hacia la verdad solo si nosotros mismos – en obediencia y paciencia – nos dejamos purificar por la verdad.Y ahora me dirijo a ustedes, queridos Hermanos en el episcopado, que ahora recibirán de mis manos el palio. Ha sido tejido con lana de corderos que el Papa bendijo en la fiesta de santa Inés. De este modo se recuerda a los corderos y a las ovejas de Cristo, que el Señor resucitado confió a Pedro con la tarea de apacentarles (Cf. Jn 21,15-18). Recuerda el rebaño de Jesucristo, que ustedes, queridos Hermanos, deben apacentar en comunión con Pedro. Nos recuerda a Cristo mismo, que como Buen Pastor tomó sobre sus espaldas a la oveja perdida, la humanidad, para llevarla a casa. Nos recuerda el hecho que Él, el Pastor Supremo, quiso hacerse Cordero, para hacerse cargo desde dentro del destino de todos nosotros; para llevarnos y sanarnos desde dentro. Queremos orar al Señor, para que nos permita estar sobre sus huellas Pastores justos, “no porque estamos obligados, sino de buena gana, como le gusta a Dios… con ánimo generoso… modelos del rebaño” (1 Pe 5,2s). Amén.

FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO EN LA FRATERNIDAD

MEDITACIÓN
SOBRE SAN PEDRO Y SAN PABLO

I. San Pedro había sido testigo ocular de la mayoría de los milagros de Jesucristo y, con todo, lo negó tres veces en la noche misma de su Pasión. ¡Cuánta es la fragilidad del hombre abandonado a su propia miseria! Humillémosnos, trabajemos en nuestra salvación con temor y temblor. Pero no desesperemos: basta una sola mirada de Jesús para sacarnos del pecado. Lloremos, pues, a ejemplo de San Pedro, que derramaba un torrente continuo de lágrimas al solo recuerdo de su perfidia. ¡Que tus lágrimas sean como la sangre que brota de las heridas de tu corazón! (San Agustín).

II. San Pablo, de perseguidor de Jesucristo, llegó a ser el Apóstol de las gentes. ¿Qué somos nosotros? ¿Qué hemos hecho? Si nos hemos convertido como él, mantengámonos firmes en la virtud y muramos antes que perder la gracia de Dios. Imitemos su paciencia en los sufrimientos, su celo por la salvación de las almas, su humildad, su amor por Jesucristo. Escuchemos lo que él nos dice: Sed mis imitadores como yo lo soy de Cristo.

III. Considera la honra que al presente reciben en la tierra estos dos Apóstoles. Los reyes, los emperadores y los papas se consideran dichosos de poder prosternarse ante las sagradas cenizas de un pescador y de un artesano, porque la santidad los ha hecho omnipotentes en el cielo. Ambiciosos: ¿qué son los honores del mundo, comparados a éstos? Regocijémosnos de que Dios haya honrado tanto a sus servidores. Pero si los santos son así honrados en la tierra, ¿qué honores no recibirán en el cielo? Humillémosnos, imitemos sus ejemplos y compartiremos su gloria.



Reportaje de la Santa Misa en el Priorato de las Misioneras de Fraternidad


Oraciones al pie del Altar


Predicación






Ofertorio


Elevación de la Sagrada Hostia



<< Ecce Agnus Dei >>


Último Evangelio



28 de junio de 2009

29 DE JUNI0: DIA DEL PAPA EN LA SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

La admirable luz de la eternidad,
derrama su dulce brillo sobre el día feliz
en que los príncipes de los apóstoles reciben su corona,
y en que los pecadores ven abrirse anchuroso el camino del cielo.
Pablo, maestro del mundo, y Pedro, el portero del cielo,
ambos padres de Roma y jueces del más severo tribunal,
llegan a la mansión eterna, despues de morir
el uno por la espada y el otro en la cruz.
¡Oh feliz Roma! tú fuieste consagrada
por la gloriosa sangre de estos dos príncipes;
y teñida con esta resplandeciente púrpura,
brillas en toda el universo con majestad incomparable.
Gloria eterna, honor y poder
y júblio a la Trinidad,
que en la unidad gobiernan todoas las cosas
por todos los siglos. Amen.

Traducción del Himno Decora lux

ORACIÓN

Dios nuestro, que nos llenas de santa alegría con la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, haz que tu Iglesia se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de estos apóstoles, de quienes recibió el primer anuncio de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.


CATEQUESIS DEL PAPA BENEDICTO XVI
- Pedro, el pescador
- Pedro, el apóstol
- Pedro, la roca sobre la que Cristo fundó su Iglesia
- Pablo, perfil del hombre y del apóstol
- Pablo, la centralidad de Cristo
- Pablo. El Espíritu en nuestro corazones

HOMILIAS DEL PAPA BENEDICTO XVI EN ESTA FIESTA
- Año 2005
- Año 2006
- Año 2007
- Año 2009

ORACIONES POR EL PAPA

CANTOS GREGORIANOS DE LA MISA DE ESTA FIESTA (mp3)

TU ES PETRUS DE PALESTRINA

23 de junio de 2009

TRANSCRIPCIÓN DE LA BULA APOSTÓLICA



TRANSCRIPCIÓN DE LA BULA
BENEDICTO, obispo, Siervo de los Siervos de Dios, al Venerable hermano
BRAULIO RODRÍGUEZ PLAZA, actualmente Arzobispo de Valladolid, electo Arzobispo de la Iglesia Metropolitana de Toledo, salud y Bendición Apostólica. Conscientes plenamente de la preeminencia y esplendor de la Iglesia de Toledo, nos apresuramos en conferirle un pastor diligente ya que Nuestro Venerable Hermano Antonio, de la Santa Romana Iglesia Cardenal Cañizares Llovera, deja el cuidado de la misma. Ahora te tenemos presente, Venerable Hermano,
personalmente próximo, cuyo anterior ministerio sobremanera valoramos. Pues, enriquecido con ornato de insignes virtudes y colmado de dotes humanas, llevaste a cabo, con fruto, el ministerio episcopal. Por consiguiente, con diligente deliberación, dirigimos hacia ti nuestro pensamiento al reflexionar sobre el Pastor idóneo para la egregia Sede Toledana. Así pues, acogiendo el parecer de la Congregación para los Obispos, en virtud de Nuestra autoridad Apostólica, telegimos y confirmamos Arzobispo Metropolitano de Toledo, con todos los derechos y obligaciones que te atribuyen los sagrados cánones. En consecuencia, mostrarás tu solicitud al clero y pueblo fiel, a quienes bajo tu prudencia y recta instrucción, exhortamos a la más ferviente piedad y al ejercicio de obras saludables. Sin embargo, no queremos finalmente, Venerable Hermano, concluir sin expresarte el afecto de Nuestro corazón y de nuevo manifestarte nuestra consideración. Revestido de las celestiales luces y sostenido por la eficacia de los auxilios divinos, podrás sobrellevar las ocupaciones encaminadas a la utilidad de todos los fieles.
Finalmente con abundancia de oraciones, invocamos para ti el patrocinio de la Madre celestial, que te sirva de ayuda en el nuevo ministerio que has de ejercer y te ampare y ayude hasta el final.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el dieciséis de abril, del año del Señor de 2009, cuarto de Nuestro Pontificado.
BENEDICTO XVI
Francisco Di Felice Protonotario Apostólico

22 de junio de 2009

SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

El viernes 19 de junio celebramos en el Priorato de las Misioneras de la Fraternidad la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. A las 20.30 de la tarde comenzaba la celebración de la Santa Misa oficiada por D. Manuel Folgar. En la predicación D. Manuel nos explicó que el origen de la devoción al Corazón de Cristo no tiene un momento determinado en la historia de la Iglesia, sino que se remonta al origen mismo del cristianismo y a la contemplación del Costado herido del Salvador, traspasado materialmente por la lanza del soldado y espiritualmente por nuestros pecados. Sin embargo, es a raíz de la aparición del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque en Paray-le-Monial (Francia) cuando se instituye la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. También nos recordó la importancia de España en la promoción de esta devoción, desde el Monumento al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles hasta los distintos santuarios y monumentos que se encuentran en toda la geografía española: Santuario Nacional de la Gran Promesa en Valladolid; Templo expiatorio del Tibidabo, el Cristo del Otero en Palencia, etc....
Después de la Santa Misa comenzó el acto eucarístico en el que tuvo lugar la procesión con el Santísimo Sacramento hasta el altar dedicado al Sagrado Corazón de Jesús en la finca del Priorato. Llegados al altar, Don Manuel realizó la consagración de la Fraternidad al Sagrado Corazón de Jesús.



Imagen antíquisima del Sagrado Corazón de Jesús que se venera en el Priorato de las Misioneras de la Fraternidad



Santa Misa




Altar dedicado al Sagrado Corazón de Jesús


Inicio de la procesión con el Santísimo Sacramento

Cantemos al Amor de los amores...


























Consagración de la Fraternidad al Sagrado Corazón de Jesús




Bendición con el Santísimo Sacramento






Las banderas vaticanas que acompañaban el paso del Señor manifiestan nuestra comunión con el Santo Padre y con la Iglesia, especialmente en este día en que el Romano Pontífice inauguraba el Año Sacerdotal.


A lo largo de la procesión el Hermano José Manuel entonó distintos cantos eucarísticos o dedicados al Corazón de Jesús







La procesión concluye con el canto de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús



Tantum ergo...


Bendición final




Después de la reserva del Santísimo Sacramento, como en todos los actos eucarísticos de la Fraternidad, nos consagramos a Nuestra Reina y Madre cantando el Himno "Totus Tuus Maria"





Altar preparado ante la imagen del Sagrado Corazón de Jesús que se encuentra en uno de los jardines del Priorato.