30 de marzo de 2009

CALENDARIO LiTÚRGICO DEL USO EXTRAORDINARIO DEL RITO ROMANO


ABRIL



Normas del tiempo de Pasión.
-Se mantienen las normas de la Cuaresma,
-Se suprime el salmo Iudica de las oraciones al pie del altar
-Se suprime el Gloria Patri del Introito
-Se suprime el Gloria Patri del salmo Lavabo.
-Se dice el Prefacio de la Santa Cruz.
-En las misas no se inciensa ni las imágenes de los santos, ni sus reliquias.
- Las imágenes y la cruz del altar han de estar cubiertos.


MIÉRCOLES 1. Feria (III clase, morado) Prefacio de la Santa Cruz.
JUEVES 2. Feria (III clase, morado) Prefacio de la Santa Cruz. Conmemoración de San Francisco de Paula.
VIERNES 3. Feria (III clase, morado) Prefacio de la Santa Cruz. Conmemoración de los siete dolores de la Santísima Virgen. (2ª oración).
En aquellos lugares donde en este día se haga un acto de devoción a la Virgen Dolorosa, se puede decir su misa propia –como la del 15 de septiembre- con la conmemoración de la feria (Blanco, se dice Gloria pero no Credo, se dice el Tracto no el Alelluia, prefacio de la Virgen “in Trasfixione”)
SÁBADO 4. Feria (III clase, morado) Prefacio de la Santa Cruz. Conmemoración de San Isidoro, obispo y doctor.

DOMINGO 5. Domingo de Ramos (I clase) Bendición y procesión (pluvial roja, y en su defecto, estola) Misa (morado). Lectura de la Pasión. Prefacio de la cruz. (Si hubo bendición de los ramos, se omite el Último Evangelio y las Preces; sino, se lee como último Evangelio el propio de la Bendición. Se omite la fiesta de San Vicente Ferrer.

LUNES 6. Lunes Santo (I clase, morado) Prefacio de la Santa Cruz.
MARTES 7. Martes Santo (I clase, morado) Prefacio de la Santa Cruz.
MIÉRCOLES 8. Miércoles Santo (I clase, morado) Prefacio de la Santa Cruz.

JUVES 9. Jueves Santo. (I clase, blanco) Gloria, no Credo. Prefacio de la Santa Cruz. Infra actionem y Hanc ígitur propios. Si hay traslado del Santísimo se dice al final Benedicamus Dómino. Sólo se permite una misa por casa o iglesia. Los sacerdotes que no celebran, comulgan en la misa.

VIERNES 10. Viernes Santo (I clase) Solemne función litúrgica. No hay misa. En las tres primeras partes (Lecturas, Oraciones y Adoración de la cruz) se utilizan ornamentos negros; en la comunión se revisten de morado.

SÁBADO 11. Sábado Santo (I clase, morado y blanco)
-Bendición del fuego nuevo.
-Bendición del cirio pascual y procesión
-Pregón pascual
- Lecturas
-1ª Letanías, bendición del agua bautismal, renovación de las promesas bautismales, 2ª parte de las letanías
-Santa Misa (sin oraciones al pie del altar). Gloria, no credo ni ofertorio. Prefacio de Pascua. Comunicantes et infra-actione propio. No se dice Agnus Dei ni ant. de comunión.
No se permite la misa privada de la Vigilia.


DOMINGO 12. Domingo de Pascua (I clase, blanco) Gloria. Secuencia. Credo. Prefacio de Pascua. Comunicantes et infra-actione propio. Ite missa est con doble aleluya.

LUNES 13. Lunes de Pascua (I clase, blanco) Gloria. Secuencia. Credo. Prefacio de Pascua. Comunicantes et infra-actione propio. Ite missa est con doble aleluya.
Se omite la fiesta de san Hermenegildo.
MARTES 14. Martes de Pascua (I clase, blanco) Gloria. Secuencia. Credo. Prefacio de Pascua. Comunicantes et infra-actione propio. Ite missa est con doble aleluya.
Se omite la fiesta de san Justino.
MIERCOLES 15. Miércoles de Pascua (I clase, blanco) Gloria. Secuencia. Credo. Prefacio de Pascua. Comunicantes et infra-actione propio. Ite missa est con doble aleluya.
JUEVES 16. Jueves de Pascua (I clase, blanco) Gloria. Secuencia. Credo. Prefacio de Pascua. Comunicantes et infra-actione propio. Ite missa est con doble aleluya.
VIERNES 17. Viernes de Pascua (I clase, blanco) Gloria. Secuencia. Credo. Prefacio de Pascua. Comunicantes et infra-actione propio. Ite missa est con doble aleluya.
SÁBADO 18. Sábado in Albis (I clase, blanco) Gloria. Secuencia. Credo. Prefacio de Pascua. Comunicantes et infra-actione propio. Ite missa est con doble aleluya.
DOMINGO 19. Domingo in Albis (I clase, blanco) Gloria. Secuencia. Credo. Prefacio de Pascua. Comunicantes et infra-actione propio. Ite missa est con doble aleluya.
Domingo de la Misericordia.

Normas para el tiempo pascual:
- Se añaden dos aleluyas al Introito de todas las misas.
- Se dice siempre “Gloria in excelsis caelis”
- No se dice Gradual ni Tracto, sino cuatro aleluyas.
- Se añade a la Ant. del Ofertorio y de la Comunión un aleluya.
- Se dice siempre el prefacio pascual, excepto que lo tenga propio.

LUNES 20. Feria (IV clase, blanco) Gloria. Prefacio pascual. En algunos lugares, la Traslación de las Reliquias de Santa Rosa.
MARTES 21. San Anselmo de Canterbury, obispo y doctor (III clase, blanco) Gloria. Prefacio pascual.
MIÉRCOLES 22. San Sotero y Cayo, papas y mártires (III clase, rojo) Gloria. Prefacio pascual.
JUEVES 23. Feria. (IV clase, blanco) Conmemoración de San Jorge, martir. Gloria. Prefacio pascual. 2ª Oración de San Jorge.
VIERNES 24. San Fidel de Sigmaringa, mártir. (III clase, rojo) Gloria, prefacio pascual.
SÁBADO 25. San Marcos Evangelista (II clase, rojo) Gloria, Credo y prefacio de los apóstoles. Se conmemoran las rogativas. Si se hacen las Letanías mayores, la misa será las de rogativas y conmemoración de san Marcos (morado)

DOMINGO 26. Segundo Domingo de Pascua -Domingo del Buen Pastor- (II clase, blanco) Gloria, Credo. Prefacio pascual. Se omite san Cleto y Marcelino.

LUNES 27. San Pedro Canisio, obispo y confesor (III clase, blanco) Gloria y prefacio pascual. En algunos lugares, Nuestra Señora de Montserrat y también Santo Toribio de Mogrovejo.
MARTES 28. San Pablo de la Cruz, confesor (III clase, blanco) Gloria y prefacio pascual. En algunos lugares, San Prudencio.
MIÉRCOLES 29. San Pedro de Verona, mártir (III clase, rojo) Gloria y prefacio pascual.
JUEVES 30. San Catalina de Siena, virgen. (III clase, blanco) Gloria y prefacio pascual.

29 de marzo de 2009

SANTA VISITA PASTORAL DE NUESTRO ARZOBISPO A LA PARROQUIA DE SAN CRISTOBAL DE BRIALLOS


VISITA DE SU EXCELENCIA REVERENDÍSIMA


DR. JULIÁN BARRIO BARRIO

ARZOBISPO DE SANTIAGO DE COMPOSTELA

A LA PARROQUIA DE SAN CRISTOBAL DE BRIALLOS



"EGO SUM PASTOR BONUS"



El pasado día 19, en la Solemnidad del Glorioso Patriarca San José el Sr. Arzobispo de Santiago de Compostela realizó la Visita Pastoral a la Parroquia de San Cristobal de Briallos.



A continuación ofrecemos algunas imágenes de la celebración de la Santa Misa

Predicación








El Sr. Arzobispo con el Coro Parroquial que dirige el Hermano José Manuel

25 de marzo de 2009

CELEBRACIÓN DE LA FIESTA DE LA ANUNCIACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN EN LA FRATERNIDAD

AQUÍ ESTOY, OH DIOS, PARA HACER TU VOLUNTAD









* Homilía de D. Manuel Folgar en la Solemnidad de la Anunciación a la Santísima Virgen.
El misterio de la encarnación del Hijo de Dios que celebra hoy la Iglesia, tiene como figuras protagonistas a la Virgen Santísima y al Verbo de Dios, Segunda Persona de la Trinidad Santísima.
La Virgen recibe la visita del Arcángel San Gabriel, portador de la misiva divina, quien expone a María el plan de Dios.
Por un lado nos admiramos de la voluntad salvadora de las Tres Divinas Personas respecto del género humano sumergido en el pecado y sometido a la oscura tiranía del príncipe de este mundo. "Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo Unigénito" para que nos salvemos por Él.
La obra redentora es la expresión y la manifestación del amor de Dios que salva y rescata a los hombres destruyendo el mal y al Maligno con la fuerza impetuosa de su amor. El mal es derrotado por la fuerza del Bien.
Por otro lado nos admiramos también del proceder de Dios respecto al hombre. Un proceder que manifiesta el respeto hacia sus criaturas y hacia la libertad que Él mismo le sha otorgado.
Lejos de imponer, el Señor propone permitiendo a la criatura el ejercicio del libre albedrío y dándole la oportunidad de crecer, de ennoblecerse y santificarse por la libre adhesión a Dios y a su voluntad salvadora.
Esta adhesión del hombre al Bien y a la Verdad -Dios es el Sumo Bien y la Verdad- es lo que le hace verdaderamente libre.
Cuando la criatura se reseva, lo mismo que cuendo responde negativamente a las propuestas amorosas de Dios, entonces se hace esclava y sierva del mal, de sus propios miedos, de su mediocridad, de los bienes materiales o de otras personas. Po rel contrario, la respuesta positiva a Dios y la aceptación de su voluntad y de sus planes, elevan a la persona, la hacen libre y madura, "a imagen y semejanza de Dios".
La obediencia a Dios introduce a la persona en el ámbito de la verdadera libertad, pues esta tan sólo florece y fructifica en el campo del amor que se manifiesta en la renuncia de sí mismo y en la entrega generosa de la propia vida: "No hay amaor más grande que este de dar uno la propio vida", nos dice Jesús.
Esta obediencia gozosa y libre al Padre por parte del Hijo amado se nos muestra a través de las palabras del Verbo en el instante mismo de su encarnación redentora: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad".
De forma maravillosa podemos contemplar en este día la perfecta asociación entre el Verbo que se encarna y la Madre que lo acoge en su seno virginal después de haber dado su pleno, libre y amoroso consentimiento: "Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra".
La joven Virgen aparece ante nuestros ojos resplandeciente de amor y libertad. En su alma se reflejan los destellos de la luz de Dios libérrimo y amorosísimo, de cuya libertad y amor participa su criatura más pura y hermosa poniendo enteramente su vida al servicio de su Creador.
Hijo y Madre pronuncian hoy su "sí" absoluto, pleno e irrevocable a la voluntad del Padre. Un sí abosluto, porque un sí a medias es realmente un no. Un sí irrevocable, porque un sí que no es para siempre esconde un no solapado que acaba por materializarse en cualquier momento.
La plenitud y la eternidad del "sí" del Verbo y de la Virgen sellan y conforman que este es fruto del amor verdadero y no del cálculo mezquino, ni del interés personal, ni de un sentimiento baladí y pasajero. El "sí" que ambos pronuncian es fruto del amor, porque el amor o es pleno o no es amor; o tiende a la eternidad o no es amor.
En esta tarde os invito especialmente a cuantos estáis unidos al Señor por el vínculo amoroso de vuestros votos a que seáis conscientes plenamente de la gracia con la que habéis sido enriquecidos por Dios. Es la gracia de una elección amorosa: El Señor, poniendo sobre vosotros sus ojos, os amó y os eligió para formar parte de ese cortejo de íntimos que en el transcurso de los siglos participan en el "sí" del Verbo y de la Virgen nazarena al plan salvador de Dios.
Vosotros hacéis maravillosamente presente en el hoy de la historia el "sí" del Hijo y de la Madre.
En vosotros se actualiza aquél "sí" que cambió el curso de la historia y por el cual vino sobre la humanidad la gracia del perdón, de la reconciliación, de la paz y de la salvación de Dios.
Vuestra vida de consagración es el eco que hace presente en el tiempo la entrega salvadora de Jesús y de María, causa de salvación para el género humano.
Habéis sido enriquecidos con la gracia de la elección amorosa y con el don de seguir al Cordero a donde quiera que Él vaya. Vosotros habéis sido llamados y elegidos. "Muchos son los llamados y pocos los elegidos", porque después de la llamada no se han hecho dignos de la elección. No han estado a la altura de la llamada, la han despreciado, no la han acogido, no han querido responder, han preferido guardarse su propia vida antes que perderla por Aquél que los ha llamado.
Vuestro "sí" tiene un carácter reparador hacia el Corazón de Cristo y hacia el Corazón Inmaculado de María, especialmente en la hora presente en que una tibieza, una mediocridad y un egoísmo patológico lleva a muchos a despreciar la llamada de la vocación negándose a coger el testigo del doble "sí"que resonó en el momento de la encarnación redentora.
Para quienes habéis sido llamados y elegidos el Cordero será vuestro gozo y vuestra corona por toda la eternidad. Habéis, pues, de vivir íntimamente unidos a Jesús y a María, para profundizar, tomados de su mano, cada vez más en la riqueza incomparable de la vocación que habéis recibido. En la intimidad con ellos descubriréis cada vez más la profundidad del amor que Dios os tiene y por el cual os ha hecho suyos, sólo suyos y enteramente suyos. Para siempre suyos, en el tiempo y en la eternidad.
Gracias por vuestro "sí" que nos acerca a los otros a la fuente misma de la Redención y que es causa de gracia también para nosotros, en virtud de la comunión de los santos.
Ponemos vuestra consagración en las manos virginales de María Santísima para que ella la haga plena y eterna. Amén.

20 de marzo de 2009

BENEDICTO XVI: HIJOS E HIJAS DE ÁFRICA PENSAD EN JOSÉ

"Hijos e hijas de África, no tengáis miedo de creer, esperar y amar, no tengáis miedo de decir que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida, y qie sólo por Él podemos salvarnos. San Pablo es el autor inspirado que el Espíritu Santo concedió a la Iglesia para ser el "maestro de los gentiles" (1 Tm 2, 7), cuando nos dice que Abrahán, "esperando contra toda esperanza, creyó que había de ser padre de muchas naciones, conforme había sido anunciado: "Así será tu descendencia" (Rm 4, 18).
"Esperando contra toda esperanza": ¿no es una magnífica definición del cristiano? África es llamada a la esperanza a través de vosotros y en vosotros. Con Cristo Jesús, que pisó el suelo africano, África puede volverse el continente de la esperanza. Todos nosotros somos miembros del pueblo que Dios dió como descendencia a Abrahán. Cada uno y cada una de vosotros es pensado, querido y amado por Dios. Cada uno y cada una de nosotros tiene su función a desempeñar en el plan de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Si el desánimo os invade, pensad en la fe de José; si la inquietud se apodera de vosotros, pensad en la esperanza de José, descendiente de Abrahán que esperaba contra toda esperanza; si la aversión o el odio os penetra, pensad en el amor de José, que fue el primer hombre en descubrir el rostro humano de Dios en la persona del niño concebido por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen María. Bendigamos a Cristo por haberse hecho tan solidario con nosotros y démosle gracias por habernos dado a José como ejemplo y modelo de amor hacia Él".
*De la homilía en Yaoundé 19 de marzo de 2009

18 de marzo de 2009

EL PAPA A LOS OBISPOS DE CAMERÚN: "ES DE CAPITAL IMPRTANCIA UNA RELACIÓN DE CALIDAD CON LOS SACERDOTES"

"Queridos Hermanos en el Episcopado, el Obispo y sus sacerdotes están llamados a mantener estrechas relaciones de comunión, fundadas en su especial participación en el único sacerdocio de Cristo, aunque en grado diferente. También es de capital importancia una relación de calidad con los sacerdotes, que son vuestros principales e irrenunciables colaboradores. Al ver en su Obispo un padre y un hermano que los ama, los escucha y conforta en las pruebas, que presta una atención especial a su bienestar humano y material, se verán alentados a hacerse cargo plenamente de su ministerio de manera digna y eficaz. El ejemplo y la palabra de su Obispo es para ellos una valiosa ayuda para dar un espacio central en su ministerio a su vida espiritual y sacramental, animándoles a vivir y descubrir cada vez más profundamente que lo específico del pastor es ser ante todo una persona de oración, y que la vida espiritual y sacramental es una riqueza extraordinaria, que se nos da para nosotros mismos y para el bien del pueblo que se nos ha encomendado".
*Yaundé 18 de marzo de 2009

LOS SACERDOTES EN EL CORAZÓN DEL PAPA


Señores Cardenales,

venerados hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio

Estoy contento de poder acogeros en audiencia especial, en la vigilia de mi partida hacia África, a donde iré para entregar el Instrumentum laboris de la Segunda Asamblea Especial del Sínodo para África, que tendrá lugar aquí en Roma el próximo mes de octubre. Agradezco al Prefecto de la Congregación, el señor cardenal Cláudio Hummes, por las amables expresiones con las que ha interpretado los sentimientos de todos. Con él os saludo a todos vosotros, superiores, oficiales y miembros de la Congregación, con ánimo grato por todo el trabajo que lleváis a cabo en servicio de un sector tan importante en la vida de la Iglesia.

El tema que habéis elegido para esta Plenaria - “La identidad misionera del presbítero en la Iglesia, como dimensión intrínseca del ejercicio de los tria munera” - permite algunas reflexiones para el trabajo de estos días y para los frutos abundantes que ciertamente éste traerá. Si la Iglesia entera es misionera y si todo cristiano, en virtud del bautismo y de la confirmación, quasi ex officio recibe el mandato de profesar públicamente la fe, el sacerdocio ministerial, también desde este punto de vista, se distingue ontológicamente, y no sólo de grado, del sacerdocio bautismal, llamado también sacerdocio común. Del primero, de hecho, es constitutivo el mandato apostólico : “Id a todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”. Este mandato no es, lo sabemos, un simple encargo confiado a sus colaboradores; sus raíces son más profundas y deben buscarse mucho más lejos.

La dimensión misionera del presbítero nace de su configuración sacramental a Cristo Cabeza: esta trae consigo, como consecuencia, una adhesión cordial y total a aquella que la tradición eclesial ha reconocido como la apostolica vivendi forma. Esta consiste en la participación en una “vida nueva” espiritualmente entendida, a ese “nuevo estilo de vida” que fue inaugurado por el Señor Jesús y que fue hecho propio por los Apóstoles. Por la imposición de manos del Obispo y la oración consagratoria de la Iglesia, los candidatos se convierten en hombres nuevos, llegan a ser “presbíteros”. A la luz de esto parece claro cómo los tria munera son en primer lugar un don, y sólo como consecuencia un oficio, antes una participación en una vida y por ello una potestas. Ciertamente, la gran tradición eclesial ha justamente desvinculado la eficacia sacramental de la situación existencial concreta del sacerdote, y así se salvaguardan adecuadamente las legítimas expectativas de los fieles. Pero esta justa precisión doctrinal no quita nada a la necesaria, es más, indispensable, tensión hacia la perfección moral, que debe habitar en todo corazón auténticamente sacerdotal.

Precisamente para favorecer esta tensión de los sacerdotes hacia la perfección espiritual de la que sobre todo depende la eficacia de su ministerio, he decidido convocar un especial “Año Sacerdotal”, que irá del 19 de junio próximo hasta el 19 de junio del 2010. Se celebra de hecho el 150 aniversario de la muerte del santo Cura de Ars, Juan María Vianney, verdadero ejemplo de pastor al servicio del rebaño de Cristo. Será tarea de vuestra Congregación, de acuerdo con los Ordinarios diocesanos y con los superiores de los Institutos religiosos, promover y coordinar las diversas iniciativas espirituales y pastorales que parezcan útiles para hacer percibir cada vez más la importancia del papel y de la misión del sacerdote en la Iglesia y en la sociedad contemporánea.

La misión del presbítero, como muestra el tema de la Plenaria, se desarrolla “en la Iglesia”. Semejante dimensión eclesial, comunional, jerárquica y doctrinal es absolutamente indispensable a toda autentica misión y, por sí sola, garantiza su eficacia espiritual. Los cuatro aspectos mencionados deben ser siempre reconocidos como íntimamente relacionados: la misión es “eclesial” porque nadie anuncia o se lleva a sí mismo, sino que dentro y a través de su propia humanidad, todo sacerdote debe ser bien consciente de llevar a Otro, Dios mismo, al mundo. Dios es la única riqueza que, en definitiva, los hombres desean encontrar en un sacerdote. La misión es “comunional” porque tiene lugar en una unidad y comunión que sólo de forma secundaria tiene también aspectos relevantes de visibilidad social. Estos, por otra parte, derivan esencialmente de aquella intimidad divina de la cual el sacerdote está llamado a ser experto, para pode conducir, con humildad y confianza, las almas a él confiadas al mismo encuentro con el Señor. Finalmente las dimensiones “jerárquica” y “doctrinal” sugieren reafirmar la importancia de la disciplina “(el término está unido con “discípulo”) eclesiástica y de la formación doctrinal, y no sólo teológica, inicial y permanente.

La conciencia de los radicales cambios sociales de las últimas décadas debe mover las mejores energías eclesiales a cuidar la formación de los candidatos al ministerio. En particular, debe estimular la constante solicitud de los pastores hacia sus primeros colaboradores, sea cultivando relaciones humanas verdaderamente paternas, sea preocupándose por su formación permanente, sobre todo en el perfil doctrinal. La misión tiene sus raíces de modo especial en una buena formación, llevada a cabo en comunión con la Tradición eclesial ininterrumpida, sin rupturas ni tentaciones de discontinuidad. En este sentido, es importante favorecer en los sacerdotes, sobre todo en las jóvenes generaciones, una correcta recepción de los textos del Concilio Ecuménico Vaticano II, interpretados a la luz de todo el bagaje doctrinal de la Iglesia. También parece urgente la recuperación de esta conciencia que empuja a los sacerdotes a estar presentes, identificables y reconocibles tanto por el juicio de la fe, sea por las virtudes personales, sea también por el vestido, en los ámbitos de la cultura y de la caridad, desde siempre en el corazón de la misión de la Iglesia.

Como Iglesia y como sacerdotes anunciamos a Jesús de Nazaret Señor y Cristo, crucificado y resucitado, Soberano del tiempo y de la historia, en la alegre certeza de que esta verdad coincide con las esperanzas más profundas del corazón humano. En el misterio de la encarnación del Verbo, es decir, en el hecho de que Dios se ha hecho hombre como nosotros, está tanto el contenido como el método del anuncio cristiano. La misión tiene aquí su verdadero centro propulsor: en Jesucristo, precisamente. La centralidad de Cristo trae consigo la justa valoración del sacerdocio ministerial, sin la cual no existirían ni la Eucaristía ni, por tanto, la misión ni la misma Iglesia. En este sentido es necesario vigilar para que las “nuevas estructuras” u organizaciones pastorales no estén pensadas para un tiempo en el que se debería “minusvalorar” el ministerio ordenado, partiendo de una interpretación errónea de la justa promoción de los laicos, porque en tal caso se pondrían los presupuestos para la ulterior disolución del sacerdocio ministerial y las eventuales presuntas “soluciones” vendrían a coincidir dramáticamente con las reales causas de los actuales problemas ligados al ministerio.

Estoy seguro de que en estos días el trabajo de la Asamblea Plenaria, bajo la protección de la Mater Ecclesiae, podrá profundizar estos breves apuntes que me permito someter a la atención de los señores cardenales y de los arzobispos y obispos, invocando sobre todos la copiosa abundancia de los dones celestes, en prenda de los cuales os imparto a vosotros y a vuestros seres queridos una especial y afectuosa Bendición Apostólica.

* Discurso a los participantes en la plenaria de la Congregación para el clero

16 de marzo de 2009

¡SANTA MARÍA DE ÁFRICA Y SANJOSÉ, ASISTID AL VICARIO DE CRISTO Y BENDECID A LOS PUEBLOS DE ÁFRICA!


Santa María, Reina y Madre de África,
te encomendamos a Nuestro Santo Padre
el Papa Benedicto XVI,
Vicario de tu Hijo en la tierra.

Asístelo con maternal amparo en su Viaje Apostólico a África a donde se dirige como heraldo del evangelio y mensajero de la paz y de la justicia.
Bendice con abundantes frutos su apostólica labor.
Protege a la Iglesia que peregrina en las tierras de África y extiende tu manto sobre todos los habitantes y naciones del continente.
¡Santa María de África, ruega por nosotros!
¡Glorioso San José, protege al Papa y bendice a los pueblos de África!

EL VICARIO DE CRISTO CONVOCA UN AÑO SACERDOTAL ¡GRACIAS, BEATÍSIMO PADRE!


COMUNICADO

Con ocasión del 150° aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars, Juan María Vianney, Su Santidad ha anunciado esta mañana que, del 19 de junio de 2009 al 19 de junio de 2010, se celebrará un especial Año Sacerdotal, que tendrá como tema “Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote”. El Santo Padre lo abrirá presidiendo la celebración de las Vísperas, el 19 de junio D.m. solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y jornada de santificación sacerdotal, en presencia de la reliquia del Cura de Ars traída por el obispo de Belley-Ars; lo cerrará, el 19 de junio de 2010, tomando parte en un “Encuentro Mundial Sacerdotal” en la Plaza de San Pedro.

Durante este Año jubilar, Benedicto XVI proclamará a san Juan María Vianney “Patrono de todos los sacerdotes del mundo”. Se publicará además el “Directorio para los Confesores y Directores Espirituales”, junto con una recopilación de textos del Sumo Pontífice sobre los temas esenciales de la vida y de la misión sacerdotal en la época actual.

La Congregación para el Clero, de acuerdo con los Ordinarios diocesanos y los Superiores de los Institutos religiosos, se preocupará de promover y coordinar las diversas iniciativas espirituales y pastorales que se presenten para hacer percibir cada vez más la importancia del papel y de la misión del sacerdote en la Iglesia y en la sociedad contemporánea, como también la necesidad de potenciar la formación permanente de los sacerdotes ligándola a la de los seminaristas.

Boletín oficial Santa Sede

BENEDICTO XVI CONFÍA A LA INTERCESIÓN DE SAN JOSÉ SU VIAJE PASTORAL A ÁFRICA


"El 19 de marzo, durante la visita pastoral a África, celebraremos la solemnidad de San José, patrono de la Iglesia universal, y también mío personalmente. San José, advertido en sueños por un ángel, debió huir con María a Egipto, en África, para mantener a salvo a Jesús a penas nacido, porque el rey Herodes quería matarle. Se cumplieron así las Escrituras: Jesús ha seguido las huellas de los antiguos patriarcas y, como el pueblo de Israel, ha vuelto a entrar en la Tierra prometida después de haber estado en el exilio en Egipto.
A la celestial intercesión de este gran Santo confío la próxima peregrinación y las poblaciones de África entera, con los desafíos que les caracterizan y las esperanzas que les animan. En particular, pienso en las víctimas del hambre, de las enfermedades, de las injusticias, de los conflictos fratricidas y de toda forma de violencia que desgraciadamente continúa a golpear adultos y niños, sin exceptuar misioneros, sacerdotes, religiosos, religiosas y voluntarios. Hermanos y hermanas, acompañadme en este viaje con vuestra plegaria, invocando a María, Madre y Reina de África".

*Traducción blog Santa María Reina

12 de marzo de 2009

COMUNICADO DE MONSEÑOR BERNARD FELLAY

El Papa Benedicto XVI ha dirigido una carta a los obispos de la Iglesia Católica, en fecha 10 marzo de 2009, en la cual les da a conocer las intenciones que lo han guiado en este paso importante que constituye el Decreto del 21 de enero de 2009.
Después del reciente "desencadernarse una valancha de protestas", nosotros agradecemos vivamente al Santo Padre el haber conducido el debate a los niveles en los cuales se debe desenvolver, esto es los de la fe.
Nosotros compartimos su preocupación prioritaria de la predicación "a nuestro tiempo en el cual en vastas regiones de la tierra la fe corre el riesgo de apagarse como una llama que no tiene más alimento".
La Iglesia atraviesa efectivamente una crisis grave que no podrá ser resuelta más que con un retorno integral a la pureza de la fe.
Con San Atanasio, nosotros afirmamos que "Quien quiera salvarse, debe antes que nada mantener la fe católica: quien no la conserva íntegra e inviolada andará, sin duda, hacia su ruina eterna" (Símbolo Quicumque).
Lejos de querer detener la Tradición en el 1962, queremos considerar el Concilio Vaticano II y las enseñanzas postconciliares a la luz de esta Tradición que San Vicente de Lerins ha definido como "lo que ha sido siempre creído en todas partes y por todos" (Commonitorium), ininterrumpidamente y en un sentido perfectamente homogéneo. Es así que podremos contribuir a la evangelización que es pedida por el Salvador (Mateo, 28,19-20).
La Hermandad Sacerdotal San Pío X asegura a Benedicto XVI su voluntad de afrontar los coloquios doctrinales, reconocidos como "necesarios" en el Decreto del 21 de enero, con el deseo de servir a la Verdad revelada que es la primera caridad que debe ser manifestada a todos los hombres, cristianos o no.
Ella le asegura su plegaria para que su fe no vacile y pueda confirmar a todos sus hermanos.(Lc 22,32).
Nosotros ponemos estos coloquios doctrinales bajo la protección de Nuestra Señora de la Confianza, con la certeza de que Ella nos concederá la gracia de transmitir fielmente lo que hemos recibido, "tradidi quod et accepi" (Cor 15, 3)

Menzingen, 12 marzo 2009

+ Bernard Fellay

*Traducción de nuestro blog

CARTA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA


CARTA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI

A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA

sobre la remisión de la excomunión

de los cuatro Obispos consagrados por el Arzobispo Lefebvre

Queridos Hermanos en el ministerio episcopal

La remisión de la excomunión a los cuatro Obispos consagrados en el año 1988 por el Arzobispo Lefebvre sin mandato de la Santa Sede, ha suscitado por múltiples razones dentro y fuera de la Iglesia católica una discusión de una vehemencia como no se había visto desde hace mucho tiempo. Muchos Obispos se han sentido perplejos ante un acontecimiento sucedido inesperadamente y difícil de encuadrar positivamente en las cuestiones y tareas de la Iglesia de hoy. A pesar de que muchos Obispos y fieles estaban dispuestos en principio a considerar favorablemente la disposición del Papa a la reconciliación, a ello se contraponía sin embargo la cuestión sobre la conveniencia de dicho gesto ante las verdaderas urgencias de una vida de fe en nuestro tiempo. Algunos grupos, en cambio, acusaban abiertamente al Papa de querer volver atrás, hasta antes del Concilio. Se desencadenó así una avalancha de protestas, cuya amargura mostraba heridas que se remontaban más allá de este momento. Por eso, me siento impulsado a dirigiros a vosotros, queridos Hermanos, una palabra clarificadora, que debe ayudar a comprender las intenciones que me han guiado en esta iniciativa, a mí y a los organismos competentes de la Santa Sede. Espero contribuir de este modo a la paz en la Iglesia.

Una contrariedad para mí imprevisible fue el hecho de que el caso Williamson se sobrepusiera a la remisión de la excomunión. El gesto discreto de misericordia hacia los cuatro Obispos, ordenados válidamente pero no legítimamente, apareció de manera inesperada como algo totalmente diverso: como la negación de la reconciliación entre cristianos y judíos y, por tanto, como la revocación de lo que en esta materia el Concilio había aclarado para el camino de la Iglesia. Una invitación a la reconciliación con un grupo eclesial implicado en un proceso de separación, se transformó así en su contrario: un aparente volver atrás respecto a todos los pasos de reconciliación entre los cristianos y judíos que se han dado a partir del Concilio, pasos compartidos y promovidos desde el inicio como un objetivo de mi trabajo personal teológico. Que esta superposición de dos procesos contrapuestos haya sucedido y, durante un tiempo haya enturbiado la paz entre cristianos y judíos, así como también la paz dentro de la Iglesia, es algo que sólo puedo lamentar profundamente. Me han dicho que seguir con atención las noticias accesibles por Internet habría dado la posibilidad de conocer tempestivamente el problema. De ello saco la lección de que, en el futuro, en la Santa Sede deberemos prestar más atención a esta fuente de noticias. Me ha entristecido el hecho de que también los católicos, que en el fondo hubieran podido saber mejor cómo están las cosas, hayan pensado deberme herir con una hostilidad dispuesta al ataque. Justamente por esto doy gracias a los amigos judíos que han ayudado a deshacer rápidamente el malentendido y a restablecer la atmósfera de amistad y confianza que, como en el tiempo del Papa Juan Pablo II, también ha habido durante todo el período de mi Pontificado y, gracias a Dios, sigue habiendo.

Otro desacierto, del cual me lamento sinceramente, consiste en el hecho de que el alcance y los límites de la iniciativa del 21 de enero de 2009 no se hayan ilustrado de modo suficientemente claro en el momento de su publicación. La excomunión afecta a las personas, no a las instituciones. Una ordenación episcopal sin el mandato pontificio significa el peligro de un cisma, porque cuestiona la unidad del colegio episcopal con el Papa. Por esto, la Iglesia debe reaccionar con la sanción más dura, la excomunión, con el fin de llamar a las personas sancionadas de este modo al arrepentimiento y a la vuelta a la unidad. Por desgracia, veinte años después de la ordenación, este objetivo no se ha alcanzado todavía. La remisión de la excomunión tiende al mismo fin al que sirve la sanción: invitar una vez más a los cuatro Obispos al retorno. Este gesto era posible después de que los interesados reconocieran en línea de principio al Papa y su potestad de Pastor, a pesar de las reservas sobre la obediencia a su autoridad doctrinal y a la del Concilio. Con esto vuelvo a la distinción entre persona e institución. La remisión de la excomunión ha sido un procedimiento en el ámbito de la disciplina eclesiástica: las personas venían liberadas del peso de conciencia provocado por la sanción eclesiástica más grave. Hay que distinguir este ámbito disciplinar del ámbito doctrinal. El hecho de que la Fraternidad San Pío X no posea una posición canónica en la Iglesia, no se basa al fin y al cabo en razones disciplinares sino doctrinales. Hasta que la Fraternidad non tenga una posición canónica en la Iglesia, tampoco sus ministros ejercen ministerios legítimos en la Iglesia. Por tanto, es preciso distinguir entre el plano disciplinar, que concierne a las personas en cuanto tales, y el plano doctrinal, en el que entran en juego el ministerio y la institución. Para precisarlo una vez más: hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros, no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia.

A la luz de esta situación, tengo la intención de asociar próximamente la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", institución competente desde 1988 para esas comunidades y personas que, proviniendo de la Fraternidad San Pío X o de agrupaciones similares, quieren regresar a la plena comunión con el Papa, con la Congregación para la Doctrina de la Fe. Con esto se aclara que los problemas que deben ser tratados ahora son de naturaleza esencialmente doctrinal, y se refieren sobre todo a la aceptación del Concilio Vaticano II y del magisterio postconciliar de los Papas. Los organismos colegiales con los cuales la Congregación estudia las cuestiones que se presentan (especialmente la habitual reunión de los Cardenales el miércoles y la Plenaria anual o bienal) garantizan la implicación de los Prefectos de varias Congregaciones romanas y de los representantes del Episcopado mundial en las decisiones que se hayan de tomar. No se puede congelar la autoridad magisterial de la Iglesia al año 1962, lo cual debe quedar bien claro a la Fraternidad. Pero a algunos de los que se muestran como grandes defensores del Concilio se les debe recordar también que el Vaticano II lleva consigo toda la historia doctrinal de la Iglesia. Quien quiere ser obediente al Concilio, debe aceptar la fe profesada en el curso de los siglos y no puede cortar las raíces de las que el árbol vive.

Espero, queridos Hermanos, que con esto quede claro el significado positivo, como también sus límites, de la iniciativa del 21 de enero de 2009. Sin embargo, queda ahora la cuestión: ¿Era necesaria tal iniciativa? ¿Constituía realmente una prioridad? ¿No hay cosas mucho más importantes? Ciertamente hay cosas más importantes y urgentes. Creo haber señalado las prioridades de mi Pontificado en los discursos que pronuncié en sus comienzos. Lo que dije entonces sigue siendo de manera inalterable mi línea directiva. La primera prioridad para el Sucesor de Pedro fue fijada por el Señor en el Cenáculo de manera inequívoca: "Tú… confirma a tus hermanos" (Lc 22,32). El mismo Pedro formuló de modo nuevo esta prioridad en su primera Carta: "Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere" (1 Pe 3,15). En nuestro tiempo, en el que en amplias zonas de la tierra la fe está en peligro de apagarse como una llama que no encuentra ya su alimento, la prioridad que está por encima de todas es hacer presente a Dios en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios. No a un dios cualquiera, sino al Dios que habló en el Sinaí; al Dios cuyo rostro reconocemos en el amor llevado hasta el extremo (cf. Jn 13,1), en Jesucristo crucificado y resucitado. El auténtico problema en este momento actual de la historia es que Dios desaparece del horizonte de los hombres y, con el apagarse de la luz que proviene de Dios, la humanidad se ve afectada por la falta de orientación, cuyos efectos destructivos se ponen cada vez más de manifiesto.

Conducir a los hombres hacia Dios, hacia el Dios que habla en la Biblia: Ésta es la prioridad suprema y fundamental de la Iglesia y del Sucesor de Pedro en este tiempo. De esto se deriva, como consecuencia lógica, que debemos tener muy presente la unidad de los creyentes. En efecto, su discordia, su contraposición interna, pone en duda la credibilidad de su hablar de Dios. Por eso, el esfuerzo con miras al testimonio común de fe de los cristianos –al ecumenismo- está incluido en la prioridad suprema. A esto se añade la necesidad de que todos los que creen en Dios busquen juntos la paz, intenten acercarse unos a otros, para caminar juntos, incluso en la diversidad de su imagen de Dios, hacia la fuente de la Luz. En esto consiste el diálogo interreligioso. Quien anuncia a Dios como Amor "hasta el extremo" debe dar testimonio del amor. Dedicarse con amor a los que sufren, rechazar el odio y la enemistad, es la dimensión social de la fe cristiana, de la que hablé en la Encíclica Deus caritas est.

Por tanto, si el compromiso laborioso por la fe, por la esperanza y el amor en el mundo es en estos momentos (y, de modos diversos, siempre) la auténtica prioridad para la Iglesia, entonces también forman parte de ella las reconciliaciones pequeñas y medianas. Que el humilde gesto de una mano tendida haya dado lugar a un revuelo tan grande, convirtiéndose precisamente así en lo contrario de una reconciliación, es un hecho del que debemos tomar nota. Pero ahora me pregunto: ¿Era y es realmente una equivocación, también en este caso, salir al encuentro del hermano que "tiene quejas contra ti" (cf. Mt 5,23s) y buscar la reconciliación? ¿Acaso la sociedad civil no debe intentar también prevenir las radicalizaciones y reintegrar a sus eventuales partidarios –en la medida de lo posible- en las grandes fuerzas que plasman la vida social, para evitar su segregación con todas sus consecuencias? ¿Puede ser totalmente desacertado el comprometerse en la disolución de las rigideces y restricciones, para dar espacio a lo que haya de positivo y recuperable para el conjunto? Yo mismo he visto en los años posteriores a 1988 cómo, mediante el regreso de comunidades separadas anteriormente de Roma, ha cambiado su clima interior; cómo el regreso a la gran y amplia Iglesia común ha hecho superar posiciones unilaterales y ablandado rigideces, de modo que luego han surgido fuerzas positivas para el conjunto. ¿Puede dejarnos totalmente indiferentes una comunidad en la cual hay 491 sacerdotes, 215 seminaristas, 6 seminarios, 88 escuelas, 2 institutos universitarios, 117 hermanos, 164 hermanas y millares de fieles? ¿Debemos realmente dejarlos tranquilamente ir a la deriva lejos de la Iglesia? Pienso por ejemplo en los 491 sacerdotes. No podemos conocer la trama de sus motivaciones. Sin embargo, creo que no se hubieran decidido por el sacerdocio si, junto a varios elementos distorsionados y enfermos, no existiera el amor por Cristo y la voluntad de anunciarlo y, con Él, al Dios vivo. ¿Podemos simplemente excluirlos, como representantes de un grupo marginal radical, de la búsqueda de la reconciliación y de la unidad? ¿Qué será de ellos luego?

Ciertamente, desde hace mucho tiempo y después una y otra vez, en esta ocasión concreta hemos escuchado de representantes de esa comunidad muchas cosas fuera de tono: soberbia y presunción, obcecaciones sobre unilateralismos, etc. Por amor a la verdad, debo añadir que he recibido también una serie de impresionantes testimonios de gratitud, en los cuales se percibía una apertura de los corazones. ¿Acaso no debe la gran Iglesia permitirse ser también generosa, siendo consciente de la envergadura que posee; en la certeza de la promesa que le ha sido confiada? ¿No debemos como buenos educadores ser capaces también de dejar de fijarnos en diversas cosas no buenas y apresurarnos a salir fuera de las estrecheces? ¿Y acaso no debemos admitir que también en el ámbito eclesial se ha dado alguna salida de tono? A veces se tiene la impresión de que nuestra sociedad tenga necesidad de un grupo al menos con el cual no tener tolerancia alguna; contra el cual pueda tranquilamente arremeter con odio. Y si alguno intenta acercársele –en este caso el Papa- también él pierde el derecho a la tolerancia y puede también ser tratado con odio, sin temor ni reservas.

Queridos Hermanos, por circunstancias fortuitas, en los días en que me vino a la mente escribir esta carta, tuve que interpretar y comentar en el Seminario Romano el texto de Ga 5,13-15. Percibí con sorpresa la inmediatez con que estas frases nos hablan del momento actual: «No una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: "Amarás al prójimo como a ti mismo". Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente». Siempre fui propenso a considerar esta frase como una de las exageraciones retóricas que a menudo se encuentran en San Pablo. Bajo ciertos aspectos puede ser también así. Pero desgraciadamente este "morder y devorar" existe también hoy en la Iglesia como expresión de una libertad mal interpretada. ¿Sorprende acaso que tampoco nosotros seamos mejores que los Gálatas? Que ¿quizás estemos amenazados por las mismas tentaciones? ¿Que debamos aprender nuevamente el justo uso de la libertad? ¿Y que una y otra vez debamos aprender la prioridad suprema: el amor? En el día en que hablé de esto en el Seminario Mayor, en Roma se celebraba la fiesta de la Virgen de la Confianza. En efecto, María nos enseña la confianza. Ella nos conduce al Hijo, del cual todos nosotros podemos fiarnos. Él nos guiará, incluso en tiempos turbulentos. De este modo, quisiera dar las gracias de corazón a todos los numerosos Obispos que en este tiempo me han dado pruebas conmovedoras de confianza y de afecto y, sobre todo, me han asegurado sus oraciones. Este agradecimiento sirve también para todos los fieles que en este tiempo me han dado prueba de su fidelidad intacta al Sucesor de San Pedro. El Señor nos proteja a todos nosotros y nos conduzca por la vía de la paz. Es un deseo que me brota espontáneo del corazón al comienzo de esta Cuaresma, que es un tiempo litúrgico particularmente favorable a la purificación interior y que nos invita a todos a mirar con esperanza renovada al horizonte luminoso de la Pascua.

Con una especial Bendición Apostólica me confirmo

Vuestro en el Señor

Benedictus PP. XVI

Vaticano, 10 de marzo de 2009.

11 de marzo de 2009

CATEQUESIS DEL PAPA SOBRE SAN BONIFACIO: "UNA INVITACIÓN A AMAR APASIONADAMENTE LA IGLESIA, A BUSCAR LA UNIDAD EN TORNO AL SUCESOR DE PEDRO"


"El valiente testimonio de Bonifacio es una invitación para todos nosotros a acoger en nuestra vida la Palabra de Dios como punto de referencia esencial, a amar apasionadamente la Iglesia, a sentirnos corresponsables de su futuro, a buscar la unidad en torno al Sucesor de Pedro. Al mismo tiempo, él nos recuerda que el cristianismo, favoreciendo la difusión de la cultura, promueve el progreso del hombre. Está en nosotros, entonces, estar a la altura de un patrimonio tan prestigioso y hacerlo fructificar para bien de las generaciones que vendrán.

Me impresiona siempre este celo suyo ardiente por el Evangelio: a los cuarenta años sale de una vida monástica bella y fructífera, de una vida de monje y de profesor, para anunciar el Evangelio a los sencillos, a los bárbaros; a los ochenta años, una vez más, va a una zona donde prevé su martirio. Comparando esta fe suya ardiente, este celo por el Evangelio, a nuestra fe tan a menudo tibia y burocratizada, vemos qué hemos de hacer y cómo renovar nuestra fe, para dar como don a nuestro tiempo la perla preciosa del Evangelio".

10 de marzo de 2009

CARDENAL PREFECTO DEL CULTO DIVINO: LAS NORMAS ACTUALES NO IMPIDEN IMITAR AL SANTO PADRE Y EL MOTU PROPRIO SERÁ UNA AYUDA PARA TODOS

*La Revista 30 Giorni publica una larga entrevista al Cardenal Cañizares LLovera, Prefecto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino.

Respecto a la reforma litúrgica el Cardenal afirma:
"La primera parte de la Constitución Sacrosanctum Concilium no ha entrado en el corazón del pueblo cristiano. Se ha producido un cambio en las formas, una reforma, pero no una verdadera renovación como pide la Sacrosanctum Concilium.
A veces se ha cambiado por el simple gusto de cambiar respecto a un pasado percibido como totalmente negativo y superado. A veces se ha concebido la reforma como una ruptura y no como un desarrollo orgánico de la Tradición".
La reforma "ha sido aplicada y sobre todo ha sido vivida como un cambio absoluto, como si se debiese crear un abismo entre el pre y el post concilio en un contexto en el que "preconciliar" era usado como un insulto".
Sobre el Motu proprio Summorum Pontificum responde:
"Aunque alguno lo ha acogido con mal humor ha sido un gesto de extraordinario buen sentido eclesial. Con el cual se ha reconocido plenamente válido un rito que ha nutrido espiritualmente la Iglesia latina por más de cuatro siglos.
Creo que este Motu proprio es una gracia que fortalecerá la fe de los grupos tradicionalistas que ya están orgánicamente presentes en la Iglesia y que ayudará al regreso de los llamados lefebrianos... Será una ayuda para todos".
El Cardenal habla también sobre la decisión del Santo Padre respecto a la distribución de la Sagrada Comunión:
"Está claro que la actual disciplina universal de la Iglesia prevé que la comunión sea distribuida en la boca de los fieles. Hubo después un indulto que permite, a petición de los episcopados, la distribución de la comunión también sobre la palma de la mano. Esto es bueno recordarlo. El Papa, pues, para resaltar la debida reverencia con que debemos acercarnos al Cuerpo de Jesús, ha querido que los fieles que reciban la comunión de sus manos lo hagan de rodillas. Me parece una iniciativa bella y edificante del Obispo de Roma. Las normas actuales no obligan a nadie a hacer lo mismo. Pero tampoco lo impiden".

ROTUNDAS Y CONTUNDENTES PALABRAS DEL CARDENAL CASTRILLÓN HOYOS

*Declaraciones de Su Eminencia Reverendísima a RCN Radio de Colombia:

Con el motu proprio Summorum Pontificum quedó permitida, o más que permitida ofrecida, a todos los sacerdotes del mundo la misa del rito anterior. Todo sacerdote tiene derecho; el obispo no puede impedir que los sacerdotes celebren en el rito antiguo, y en las casas religiosas no se puede impedir. Y a petición de un grupo de fieles se debe ofrecer la misa.”

LA FRATERNIDAD COMIENZA LA NOVENA EN HONOR A SAN JOSÉ

* A todos los amigos y bienhechores de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina, así como a los lectores del blog, os solicitamos la limosna de vuestra oración en esta Novena en Honor de nuestro Padre San José y os pedimos que elevéis la siguiente oración por las necesidades de la Fraternidad, especialmente por una intención muy particular. ¡ GRACIAS POR VUESTRAS ORACIONES !

A Vos, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación; y, después de implorar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos volváis benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.

Proteged, oh providentísimo Custodio de la Sagrada Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros, amantísimo padre, toda mancha de error y corrupción; asistidnos propicio, desde el Cielo, fortísimo libertador nuestro en esta lucha con el poder de las tinieblas; y, como en otro tiempo librásteis al Niño Jesús del inminente peligro de su vida, así, ahora, defended la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio, para que, guiados por vuestro ejemplo y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en los Cielos la eterna bienaventuranza. Amén

7 de marzo de 2009

"CARTA AL PAPA BENEDICTO XVI" DEL OBISPO DE TARAZONA


Hace pocos días he escrito una carta al Papa Benedicto XVI. Le he escrito en nombre propio y de toda la diócesis de Tarazona, asegurándole nuestra oración, como respuesta a sus palabras del domingo 22 de febrero. Nos decía el Papa: “Os pido que me acompañéis con vuestras oraciones a fin de que pueda cumplir fielmente la elevada misión que la Providencia divina me ha encomendado como Sucesor del apóstol san Pedro”.

Los enemigos de la Iglesia aprovechan todas las oportunidades para atacar al Papa, puesto que es uno de los regalos más grandes que Dios ha dejado en su Iglesia santa para toda la humanidad. El Papa es un referente moral, es signo de unidad, es el representante de todo un caudal de bienhacer en favor de la humanidad. Tiene una palabra lúcida, avalada por el testimonio de tantos hombre y mujeres buenos que viven según el Evangelio de Jesucristo. Tiene una autoridad moral, que brota del servicio a la verdad. Es un hombre de paz, que busca el bien de todos, especialmente el de los más pobres e indefensos. Por eso, cuando se presenta la ocasión, con razón o sin ella, el ataque al Papa es cosa fácil y recurrente. Atacar al Papa es atacar a la Iglesia católica.

Pero además, -y esto es más doloroso- a veces el Papa recibe protestas y rechazos de los hijos de la Iglesia, de los de dentro (que no sabemos si están más fuera que dentro). Para los católicos, el Papa es el vicario de Cristo en la tierra, es el dulce Cristo en la tierra. El Papa constituye el signo de unidad de todos los discípulos de Cristo. Él sirve a la Iglesia proponiendo la verdad del Evangelio con la autoridad recibida de Cristo. Él gobierna la Iglesia con la misión de reunirnos a todos en la unidad querida por Cristo. El nos santifica con la gracia de Cristo. Él es como el padre de una gran familia, que merece el respeto y el cariño de todos sus hijos.

Sin embargo, algunos dentro de la Iglesia se permiten el lujo de atacar al Papa, de mostrar públicamente su disgusto por ésta o aquella decisión del Papa, de contradecirle en su doctrina, de expresar su rebeldía ante sus decisiones, de no comportarse como hijos adultos que respetan y quieren a su padre. Algunos aparecen como hijos adolescentes, que de todo protestan, y que para afirmar su propia identidad se hacen gallitos, oponiéndose a la autoridad paterna.

Todo esto le hace sufrir al Papa. Le hacen sufrir los ataques de los enemigos de la Iglesia y le hacen sufrir, más todavía, las rebeldías de los hijos de la Iglesia. No sólo porque le atacan a él, sino por el daño que hacen a tantas personas sencillas, a las que tales ataques pueden desconcertarles, turbarles, poner en peligro su fe.

Por eso, he hecho llegar esta carta al Papa Benedicto XVI, en la que le digo: “En nombre propio y de la diócesis de Tarazona, que me ha sido confiada por el Sucesor de Pedro, quiero expresar a Vuestra Santidad nuestra más profunda adhesión y comunión eclesial, asegurándole nuestra oración por sus intenciones, especialmente a lo largo de este Año Santo Jubilar en honor de san Atilano, a fin de que el Príncipe de los Pastores, nuestro Señor Jesucristo, le asista y le fortalezca en el ejercicio del primado de Pedro al servicio de la unidad y de la comunión de todos los fieles en Cristo, particularmente de los fieles católicos”.

Oremos todos por el Papa, tal como él nos lo ha pedido. Dios os lo pagará.

Con mi afecto y bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Tarazona

1 de marzo de 2009

PUBLICACIONES DE LA FRATERNIDAD


La Fraternidad de Cristo Sacerdote acaba de publicar dos libros: "9 encuentros con Cristo Sacerdote" y "9 Virtudes de la Virgen María". Estos dos libros han sido escritos por nuestro padre fundador, el sacerdote D. Manuel Folgar.

Ambos libros están estructurados en 9 capítulos. Cada capítulo se compone de un lectura bíblica, de un salmo de respuesta, una meditación y una oración suplicatoria. Estos libros son fruto de los 'Encuentros de Oración'' que la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina viene realizando en los últimos años en torno a Jesús Sacramentado.Pretenden ser una guía para aquellos que necesitan material para encuentros de oración. Su finalidad es ayudar tanto a grupos como a personas indivuales a profundizar en el misterio de Cristo Sacerdote y en la imitación de las virtudes de la Santísima Virgen María.

9 encuentros con Cristo Sacerdote (98 pags. con ilustraciones en todo color) no pretende ser un tratado teológico, sino que con un lenguaje sencillo, cercano y claro, el autor acerca al lector el porqué de este título esencial de Cristo y desgrana las implicaciones y conscuencias del sacerdocio bautismal en la vida del cristiano. Al final de la obra, se han puesto las Letanías de Cristo Sacerdote y Víctima, que en palabras del siervo de Dios Juan Pablo II: ¡Cuanta riqueza teológica encierran estas expresiones! Se trata de letanías profundamente basadas en la Sagrada Escritura...

9 Virtudes de la Virgen María (115 pags. con ilustraciones en todo color) versa sobre las virtudes de la Virgen María que han sido compendiadas por San Luis María Grignion de Montfort: humildad profunda, fe viva, obediencia ciega, oración continua, mortificación universal, pureza divina, caridad ardiente, paciencia heroica, dulzura angelical y sabiduría divina. Son 10, pero por motivos de espacio y maquetación, se reúnen en una sola su mortificación y paciencia. Igualmente, con lenguaje sencillo y claro, el autor acerca estas virtudes de la Virgen: diferentes aspectos de la Madre Dios y Madre nuestra que nos ayudarán a intimar, profundizar y penetrar en el misterio de esta Mujer que siendo plenamente humana ha sido plenamente divinizada.

Si deseas adquirirlos, puedes escribirnos a:

santamariarenet@hotmail.com

o llamar al teléfono 619 011 226.