31 de enero de 2009

DOMINGO IV DESPUÉS DE EPIFANÍA

JORNADA DE ORACIÓN POR EL PAPA
Y LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES
EN PONTEVEDRA




*Homilía de Don Manuel Folgar
El sacerdote como representante de la Iglesia y mediador entre Dios y los hombres acaba de dirigir a Dios la oración colecta propia de este domingo. Dios conoce nuestra fragilidad y sabe que no podemos resistir entre tantos peligros que nos acechan. Por ello acudimos a Él que es bondadoso y rico en misericordia, y le pedimos confiadamente que nos conceda fortaleza para vencer los males que podrían poner en peligro nuestra salvación eterna.

Dios conoce nuestra fragilidad. Sabe que estamos hechos de barro, porque Él es nuestro Creador y Redentor. Dios lo sabe, pero también nosotros hemos de reconocerlo humildemente y recordarlo permanentemente para vivir vigilantes y estar apertrechados contra los enemigos de nuestra salvación.
Esta conciencia de nuestra debilidad y el permanente recuerdo de nuestra fragilidad habrá de comprometernos a vivir y ejercitar la virtud de la santa prudencia que consiste en emplear todos los medios que tenemos a nuestro alcance para vivir en gracia de Dios, en íntima comunión y amistad con Él. Al mismo tiempo la virtud de la prudencia nos moverá a rechazar y alejarnos de todo aquello que pudiese llevarnos al pecado y a la enemistad con Dios.
No debemos conformarnos con mínimos, por el contrario, hemos de aspirar a la santidad con todas nuestras fuerzas, haciendo el firme propósito de llevar una vida cristiana lo más perfecta posible, luchando por desterrar en nosotros no sólo el pecado mortal, sino también el pecado venial. Este objetivo se hace más fácil de alcanzar si en nuestra vida espiritual entramos por la vía del amor.

Al estar imbuídos de la certeza de que somos verdaderamente hijos muy amados de Dios, y al desear firmemente corresponder a las olas de amor y de ternura que el Señor derrama sobre nosotros, ese mismo deseo de amarle nos irá haciendo más delicados y más cuidadosos en nuestra relaciones con Él y con el prójimo.

Para defendernos ante los peligros y enemigos de nuestra salvación el Señor nos exhorta a vivir vigilantes y a ser perseverantes en la oración. Esta actitud de vigilancia ha de ser también fruto del amor. El que ama vigila y no se abandona. El que ama no se despreocupa ni se desentiende, antes bien, vive en la tensión dulce de procurar complacer en todo al amado. De igual modo podemos decir que el que ama de verdad a Dios le busca permanenteente en la oración y en el diálogo amoroso con Él.

Los males que nos acechan vienen del espíritu del mundo con todas sus provocaciones que pretenden lograr desviar nuestro amor hacia las critauras con olvido y desprecio del Creador.
Los males vienen del Maligno que nos asalta con multitud de tentaciones. Y los males surgen también en nuestro corazón cuando las bajas pasiones y los instintos se revelan en nosotros queriendo dejar de sujetarse a la razón y a la ley de Dios.

El Señor nos ofrece su auxilio y su gracia para que todas las tempestades que se levantan contra nosotros sean calmadas. Aunque parezca que Jesús va dormido en la barca de nuestro corazón y de nuestra vida, sin embargo Él vela y no se descuida de nosotros.

Acudamos confiadamente a Nuestra Madre, vencedora de todas las batallas y dispensadora de todas las gracias. Pongamos en Ella nuestra confianza y venceremos en todas nuestras luchas, saliendo airosos de todas las tempestades. Amén.



EL MAGISTERIO DEL OBISPO ES AUTÉNTICO SÓLO SI ESTÁ EN COMUNIÓN EFECTIVA Y AFECTIVA CON EL DEL PAPA



A cargo de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello



Ciudad del Vaticano (Agencia Fides)



En no pocas Cartas Pastorales no se cita nunca al Papa el cual es término de comparación de la autenticidad y garante de la catolicidad de las enseñanzas episcopales, sino al Cardenal o al teólogo, al laico, acaso no creyente, o al monje de fama del momento, considerándolos intérpretes autorizados de las enseñanzas oficiales de la Iglesia. Además a veces se da la impresión de pensar que una declaración, también aunque contraria a la verdad católica, tiene igual peso que una intervención pontificia. Se procede análogamente en campo ecuménico e interreligioso, considerando que la voz de un rabino o de un imán pueda representar el pensamiento de todo el pueblo hebreo o el mundo islámico, cuando estos no tienen una "jerarquía", pero son sólo peritos o doctores "privados" no siendo ni sacerdotes ni "Obispos". ¿Qué es lo que sucede? Olvidando que Lumen Gentium ha reafirmado que la Iglesia es el pueblo de Dios jerárquicamente ordenado, se practica un alejamiento y una sorda oposición al Magisterio de la Iglesia , constituido por el indivisible y necesario vínculo entre el Obispo de una Iglesia particular y el Supremo Pastor de la Iglesia universal. Como si pudiese ser concebible una “responsabilidad local” no en estrecha dependencia y relación teológica, y por tanto jurídica, con el Supremo Pastor. Los historiadores creen que todo comenzó en 1968 con la contestación a la encíclica de Pablo VI Humanae vitae. Aunque gracias a los medios de comunicación, alguna pieza -sin cabeza ni cola- de la palabra del Papa llega a los domicilios, el común de los fieles tiene, todavía, el derecho de recibirla en su integridad por parte de los Pastores de la Iglesia particularmente y sus sacerdotes y laicos colaboradores. Desde los Apóstoles lo que ha hecho "funcionar" la Iglesia ha sido la asiduidad a las enseñanzas, una de las condiciones para llegar a ser un solo corazón y una sola alma. La tradición o trasmisión de la fe se produce más en la catequesis y en la liturgia, especialmente en la homilía. Sin tradición de la fe no hay recepción por parte de los fieles. La paradoja a la que se ha llegado es que se habla tanto de recepción de los documentos ecuménicos, pero al mismo tiempo se pone el silenciador o aún peor se censura el magisterio petrino. Conviene siempre recordar que el magisterio del Obispo es auténtico sólo si está en comunión efectiva (y afectiva) con el del Papa. A cinco años del Concilio , el 8 de dicembre de 1970, Pablo VI puso en guardia contra “una tendencia a reconstruir, partiendo de los datos psicológicos y sociológicos, un cristianismo separado de la tradición ininterrumpida que lo une con la fe de los Apóstoles, y a ensalzar una vida cristiana carente de elementos religiosos" Tal fenómeno produce divisiones y contraposiciones en la Iglesia. ¿Acaso los católicos están contagiados de la autocefalía ortodoxa y del libre arbitrio protestante?¿Se ha hecho creer que existe, como en política, una diarquía o triarquía entre Roma, Constantinopla y Moscú? Pero esto no tiene nada que ver con los principios católicos del ecumenismo enunciados en el Vaticano II. Que desde el mundo se deba atacar a la Iglesia, es fisiológico, pero que deba serlo desde su interior es preocupante. Realmente condiciona, al menos desde un punto de vista humano, la eficacia de la evangelización.¡No pocas veces los fieles cuando escuchan a un sacerdote o a un Obispo predicar de modo distinto que el Papa, perciben la confusión que eso genera y reclaman uniformidad en las enseñanzas!. Se trata de una oposición y algunas veces de un desprecio por la Iglesia actual en nombre de aquella del futuro, una hermenéutica siempre que se remonta a un papa: se exhalta hoy a Juan Pablo II por parte de aquellos que lo han tachado de reaccionario y conservador mientras aún vivía.La desobediencia es un pecado que hay que confesar, también porque termina por causar en los fieles la indiferencia hacia el Magisterio, además de la confusión y la desorientación. Sólo el Magisterio viviente, del Papa y de los Obispos en comunión con Él -subrayamos “en comunión con Él”- constituye la orientación segura de la barca de la Iglesia también en nuestro tiempo, con el fin de ayudar a formar el juicio de fe y de moral , para elegir el bien y refutar el mal a la luz de la verdad de Cristo. Él ha confiado a Pedro "mis ovejas", esto es a todos. Esta es la hermenéutica católica.
Fonte Agenzia Fides 22 Gennaio 2009

24 de enero de 2009

JORNADA DE ORACIÓN POR EL PAPA Y LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES EN PONTEVEDRA

Celebración de la Santa Misa y Adoración del Santísimo Sacramento. Publicamos a continuación la homilía de Don Manuel Folgar y el reportaje fotográfico.



Domingo III después de Epifanía

"Adorad a Dios todos sus ángeles" son las palabras con las que comienza el Introito de la Santa Misa en este tercer domingo después de Epifanía. De esta forma la Iglesia nos invita y exhorta también a nosotros a excitar en nuestro corazón sentimientos de verdadera adoración hacia Dios, dador de todos los bienes materiales y espirituales que poseemos.
Al participar en la Santa Misa la primera disposición que nos debe embargar es precisamente el deseo de adorar a Dios al reconocer su inmensidad y nuestra pequeñez; su majestad infinita y nuestra pobreza; su santidad y nuestra pobre condición de pecadores. Dios es el "tres veces Santo". La adoración a Dios es el fruto que germina en un corazón verdaderamente humilde, consciente y sabedor de su nada, que reconoce a Dios como el supremo bien y la fuente de su propia existencia: "en Dios somos, nos movemos y existimos" y "fuera de Dios no existe nada de cuanto fue hecho".
Ciertamente, cada vez que participamos en la Santa Misa, nos unimos a los ángeles que adoran a Dios constantemente en su presencia. Nos unimos también a los santos, adoradores de Dios en la Jerusalén del Cielo, nuestra patria verdadera; del mismo modo también desde la Iglesia purgante suben permanentemente actos de adoración a la Suprema Majestad de Dios.
Pero, sobre todo, en la Santa Misa nos unimos a Nuestro Señor Jesucristo y a la Santísima Virgen que desde el Altar de la Cruz ofrecen y tributan al Padre la suprema adoración en nombre de todos los redimidos.
Igual que la Virgen Santísima vivió en perfecta unión con su Hijo, así también nosotros hemos de hacer nuestros los sentimientos y actos de adoración de Nuestro Redentor, uniéndonos íntimamente a Él por las manos maternales de la Virgen Corredentora.
Jesucristo es el perfecto adorador del Padre y en Él hemos de encontrar la inspiración y el modelo para llegar a ser también nosotros por Él, con Él y en Él adoradores "en espíritu y verdad".
La adoración de Jesús al Padre se perpetúa en la renovación del Santo Sacrifico de la Misa, pues cada vez que en la Iglesia se renueva este Santo Sacrificio "anunciamos la muerte del Señor y proclamamos su Resurrección hasta que Él vuelva".
La Iglesia aparece así ante el mundo como el Cuerpo Místico de Cristo. Un Cuerpo en el que todos sus miembros, desde su cabeza -Cristo-, hasta los más sencillos y humildes, forman un cuerpo de adoradores "en espíritu y en verdad". Un cuerpo que tributa a la Trinidad Santísima el culto de adoración, la alabanza y la glorificación que le es debida.
La adoración habrá de ser el fruto de nuestro amor verdadero y de nuestro reconocimiento sincero al Señor, de quien es el Reino, el poder y la gloria por siempre.
La adoración habrá de ser también el fruto de nuestro amor sincero a los hermanos y a todos los hombres, pidiendo perdón por todos los que no creen, no adoran, no esperan y no aman al Señor.Amén.





















DECRETO DE LA CONGREGACIÓN PARA LOS OBISPOS: LEVANTADA LA EXCOMUNIÓN A LOS OBISPOS DE LA HERMANDAD SAN PÍO X



DECRETO DE LA CONGREGACIÓN PARA LOS OBISPOS


Con carta del 15 dicembre 2008 dirigida a Su Eminencia el Sr. Cardenal Dario Castrillón Hoyos, Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, Mons. Bernard Fellay, también en nombre de los otros tres Obispos consagrados el día 30 de junio de 1988, solicitaba nuevamente la remoción de la excomunión latae sententiae formalmente declarada con Decreto del Prefecto de esta Congregación para los Obispos en fecha 1° julio 1988. En la mencionada carta, Mons. Fellay afirma, entre otras cosas: "Estamos siempre firmemente determinados en la voluntad de permanecer católicos y de poner todas nuestras fuerzas al servicio de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia católica romana. Nosotros aceptamos sus enseñanzas con ánimo filial . Nosotros creemos fiememente en el Primado de Pedro y en sus prerrogativas , y por esto nos hace sufrir tanto la situación actual".


Su Santidad Benedicto XVI - paternalmente sensible al malestar espiritual manifestado por los interesados a causa de la sanción de excomunión y confiado en el empeño por ellos expresado


en la citada carta de no ahorrar ningún esfuerzo para profundizar en los necesarios coloquios con la Autoridad de la Santa Sede las cuestiones ahora abiertas, así como de poder alcanzar pronto una plena y satisfactoria solución del problema situado en los orígenes - ha decidido reconsiderar la situación canónica de los Obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta con su consagración episcopal.


Con este acto se desea consolidar las recíprocas relaciones de confianza e intensificar y dar estabilidad a las relaciones de la Hermandad San Pio X con esta Sede Apostólica. Este regalo de paz, al término de las celebraciones navideñas, quiere ser también un signo para promover la unidad en la caridad de la Iglesia universal y llegar a terminar con el escándalo de las divisiones.


Se espera que este paso sea seguido de la solícita realización de la plena comunión con la Iglesia de toda la Hermandad San Pio X, testimoniando así verdadera fidelidad y verdadero reconocimiento del Magisterio y de la autoridad del Papa con la prueba de la unidad visible.


En base a las facultades expresamente concedidas por el Santo Padre Benedicto XVI, en virtud del presente Decreto, absuelvo a los Obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta la censura de excomunión latae sententiae declarada por esta Congregación el 1° luglio 1988, mientras declaro privado de efectos jurídicos, a partir de la fecha de hoy, el Decreto en aquel tiempo emanado.


Roma, dalla Congregazione per i Vescovi, 21 gennaio 2009.


Card. Giovanni Battista Re


Prefetto della Congregazione per i Vescovi


Bollettino Ufficiale Santa Sede
*Traducción Santa María Reina blogspot


COMUNICADO DE LA SALA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE



REMISIÓN DE LA EXCOMUNIÓN LATAE SENTENTIAE A LOS OBISPOS DE LA HERMANDAD SACERDOTAL SAN PIO X .
24.01.2009 COMUNICADO DE LA SALA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE
El Santo Padre, después de un proceso de diálogo entre la Sede Apostolica y la Hermandad Sacerdotal San Pio X, representada por su Superior General, S.E. Mons. Bernard Fellay, ha acogido la petición formulada nuevamente por dicho Prelado, con carta del 15 dicembre 2008, también en nombre de los otros tres Obispos de la Hermandad, S.E. Mons. Bernard Tissier de Mallerais, S.E. Mons. Richard Williamson e S.E. Mons. Alfonso del Gallareta, de remitir la excomunión en que habían incurrido hace veinte años. A causa, en realidad, de las consagraciones episcopales realizadas, en fecha 30 de junio 1988, por S.E. Mons. Marcel Lefebvre, sin mandato pontificio, los mencionados cuatro Prelados incurrieron en la excomunión latae sententiae, declarada formalmente por la Congregación para los Obispos en fecha 1 julio 1988.
S.E. Mons. Bernard Fellay, en la citada misiva, manifestaba claramente al Santo Padre que: "estamos siempre firmemente determinados en la voluntad de permanecer católicos y de poner todas nuestras fuerzas al servicio de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia católica romana. Nosotros aceptamos sus enseñanzas con ánimo filial. Nosotros creemos firmemente em el Primado de Pedro y en sus prerrogativas, y por esto nos hace sufrir tanto la actual situación".
Su Santidad Benedicto XVI, que ha seguido desde el inicio este proceso, ha tratado siempre de recomponer la fractura con la Hermandad, también encontrándose personalmente con S.E. Mons. Bernard Fellay, el 29 agosto 2005. En aquella ocasión, el Sumo Pontífice manifestó la voluntad de proceder por grados y en tiempo razonable en tal camino y ahora, benignamente, con solicitud pastoral y paterna misericordia, mediante Decreto de la Congregación para los Obispos del 21 enero 2009, absuelve la excomunión que pesaba sobre los mencionados Prelados . El Santo Padre ha estado inspirado en esta decisión del auspicio de que se alcance lo más pronto posible la completa reconciliación y la plena comunión.

* Traducción. Santa María Reina blogspot.



22 de enero de 2009

MODIFICACIÓN AL CALENDARIO LITÚRGICO DEL USO EXTRAORDINARIO

25 de Enero
FIESTA DE LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO


Con Decreto del 25 de enero de 2008, la Congregación para el Culto Divino, por mandato especial del Sumo Pontífice, ha permitido que el domingo, 25 de enero de 2009 en todas las iglesias se pueda celebrar una Misa votiva de la conversión de San Pablo. Este Decreto también afecta a Uso Extraordinario utilizando el formulario de 25 de enero (Missa "en Scio credidi") con la adición de la conmemoración litúrgica del III domingo después de la Epifanía.

Las indicaciones para esta Misa, que debe considerarse como "votiva de segunda clase", son las siguientes:
1) Todo del día de la fiesta (25 de enero), incluyendo las lecturas.
2) Ornamentos blancos.
3) Gloria
4) Se hace conmemoración del Domingo III después de Epifanía de la Misa tras la oración de San Pedro, como se indica en el Misal.
5) Credo.
6) Prefacio de los Apóstoles.
7) El Oficio divino es el del domingo III después de Epifanía, sin conmemoraciones (con la posible excepción prevista por el calendario local).
8) El indulto incluye la celebración de una sola Misa en cada iglesia. Cualquier otra Misa ha de ser del domingo, sin conmemoraciones.

19 de enero de 2009

H O R A R I O DE CELEBRACIONES Y CULTOS


CASA DE ORACIÓN SANTA MARIA REINA
(Priorato de las Misioneras de la Fraternidad)


ADORACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

TODOS LOS DÍAS A LAS 18.00 H


SANTA MISA

LUNES, MARTES Y VIERNES: 19.00 H
MIÉRCOLES Y JUEVES: 13.00 H





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MONASTERIO DE SANTA CLARA DE PONTEVEDRA
(Madres Clarisas)


SANTA MISA Y ADORACIÓN DEL SANTÍSIMO
Oración por el Papa y la santificación de los sacerdotes

SÁBADOS A LAS 19.00 H
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18 de enero de 2009

GRACIAS, BEATÍSIMO PADRE, POR LA ALEGRÍA, LA PAZ Y SERENIDAD QUE NOS TRANSMITÍS A TODOS VUESTROS HIJOS

No podemos menos de agradecer al Señor el gran don que nos ha regalado en la persona de Nuestro Santo Padre Benedicto XVI.
Sólo desde la raíz de una profunda vida espiritual y desde una íntima comunión con Cristo se puede explicar la alegría permanente del Santo Padre, la serenidad que manifiesta ante los escollos y dificultades, la paz que pretende contagiarnos a todos sus hijos. Todo ello sólo puede ser fruto de su esperanza inquebrantable en Cristo de quien es digno Vicario en la tierra.
¡GRACIAS, SANTO PADRE!

17 de enero de 2009

NUEVO APOSTOLADO DE LA FRATERNIDAD: TODOS LOS SÁBADOS EN PONTEVEDRA, SANTA MISA Y ORACIÓN POR EL PAPA Y POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES

SANTA MISA
"II DOMINGO DESPUÉS DE LA EPIFANÍA"















ADORACIÓN EUCARÍSTICA Y PRECES SACERDOTALES








Homilía de la Santa Misa celebrada esta tarde a las 19 h. en el Convento de Santa Clara de la ciudad de Pontevedra.

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo

En la lectura tomada de la Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos se nos ofrece con palabras impregnadas de suavidad y dulzura un auténtico programa de vida cristiana. Se trata de aquellos sentimientos puros y nobles que deben abundar en el corazón de cada cristiano. Se trata al mismo tiempo de las características que deben identificar los comportamientos y la manera de proceder de todos los seguidores de Cristo.

Estos sentimientos y comportamientos son el fruto de la acción de la gracia de Dios en nosostros, Por ello hemos de vivir permanentemente atentos y dispuestos a colaborar con la gracia de Dios que recibimos en los sacramentos para que nuestra vida vaya conformándose cada día más y más con la imagen de Jesucristo Nuestro Señor.

Según el Apóstol nos recuerda, conforme a las enseñanzas y ejemplos de Jesucristo, la vida del cristiano ha de estra toda ella transida de un amor verdadero y sin fingimiento a Dios y al prójimo.

El amor es la ley suprema que ha de inspirar nuestra relación con Dios y con los hermanos. Fruto de ese amor verdadero será el aborrecimiento del mal, el horror a cualquier forma de mal, y la firme determinación de aplicarnos al bien.

¿Cómo podemos distinguir con claridad la línea divisoria entre el bien y el mal en un tiempo de confusión y relativismo como el nuestro? El Señor nos ha entregado esa brújula precisa y certera que son los santos mandamientos. Y en la Sagrada Escritura, sobre todo en los escritos del Nuevo Testamento, podemos encontrar las indicaciones precisas que brotan de las enseñanzas y de los ejemplos de Nuestro Redentor.

En el Santo Evangelio se nos presenta hoy la figura esplendorosa y maternal de la Virgen Santísima. En Ella como en ninguna otra criatura podemos contemplar la imagen viva de su propio Hijo. Se nos muestra radiante de caridad anticipándose a las necesidades del prójimo; diligente en el celo por la gloria de Dios; pronta para socorrer a quienes la necesitan; confiada en la súplica orante que dirige a Jesús: "No les queda vino".

En Nuestra Madre bendita encontraremos siempre la mejor Maestra y la mejor escuela para llegar a ser verdaderos discípulos y seguidores de Cristo. Al mismo tiempo, encontraremos siempre en Ella a la Madre tierna que no cesa de interceder por nosotros y por nuestras necesidades ante su Hijo.

Renovemos hoy nuestro amor y nuestra confianza hacia la Virgen con el firme propósito de imitarla cada vez más fielmente y de recurrir a Ella cada vez más con mayor confianza. Encomendémosle especialmente las grandes necesidades de la Iglesia y del mundo, la persona e intenciones del Vicario de Cristo, el aumento de las vocaciones, la santificación de los sacerdotes y de las familias cristianas, la paz entre todos los hombres. Amén

Rvdo. D. Manuel Folgar