31 de enero de 2009
DOMINGO IV DESPUÉS DE EPIFANÍA
EL MAGISTERIO DEL OBISPO ES AUTÉNTICO SÓLO SI ESTÁ EN COMUNIÓN EFECTIVA Y AFECTIVA CON EL DEL PAPA

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides)
En no pocas Cartas Pastorales no se cita nunca al Papa el cual es término de comparación de la autenticidad y garante de la catolicidad de las enseñanzas episcopales, sino al Cardenal o al teólogo, al laico, acaso no creyente, o al monje de fama del momento, considerándolos intérpretes autorizados de las enseñanzas oficiales de la Iglesia. Además a veces se da la impresión de pensar que una declaración, también aunque contraria a la verdad católica, tiene igual peso que una intervención pontificia. Se procede análogamente en campo ecuménico e interreligioso, considerando que la voz de un rabino o de un imán pueda representar el pensamiento de todo el pueblo hebreo o el mundo islámico, cuando estos no tienen una "jerarquía", pero son sólo peritos o doctores "privados" no siendo ni sacerdotes ni "Obispos". ¿Qué es lo que sucede? Olvidando que Lumen Gentium ha reafirmado que la Iglesia es el pueblo de Dios jerárquicamente ordenado, se practica un alejamiento y una sorda oposición al Magisterio de la Iglesia , constituido por el indivisible y necesario vínculo entre el Obispo de una Iglesia particular y el Supremo Pastor de la Iglesia universal. Como si pudiese ser concebible una “responsabilidad local” no en estrecha dependencia y relación teológica, y por tanto jurídica, con el Supremo Pastor. Los historiadores creen que todo comenzó en 1968 con la contestación a la encíclica de Pablo VI Humanae vitae. Aunque gracias a los medios de comunicación, alguna pieza -sin cabeza ni cola- de la palabra del Papa llega a los domicilios, el común de los fieles tiene, todavía, el derecho de recibirla en su integridad por parte de los Pastores de la Iglesia particularmente y sus sacerdotes y laicos colaboradores. Desde los Apóstoles lo que ha hecho "funcionar" la Iglesia ha sido la asiduidad a las enseñanzas, una de las condiciones para llegar a ser un solo corazón y una sola alma. La tradición o trasmisión de la fe se produce más en la catequesis y en la liturgia, especialmente en la homilía. Sin tradición de la fe no hay recepción por parte de los fieles. La paradoja a la que se ha llegado es que se habla tanto de recepción de los documentos ecuménicos, pero al mismo tiempo se pone el silenciador o aún peor se censura el magisterio petrino. Conviene siempre recordar que el magisterio del Obispo es auténtico sólo si está en comunión efectiva (y afectiva) con el del Papa. A cinco años del Concilio , el 8 de dicembre de 1970, Pablo VI puso en guardia contra “una tendencia a reconstruir, partiendo de los datos psicológicos y sociológicos, un cristianismo separado de la tradición ininterrumpida que lo une con la fe de los Apóstoles, y a ensalzar una vida cristiana carente de elementos religiosos" Tal fenómeno produce divisiones y contraposiciones en la Iglesia. ¿Acaso los católicos están contagiados de la autocefalía ortodoxa y del libre arbitrio protestante?¿Se ha hecho creer que existe, como en política, una diarquía o triarquía entre Roma, Constantinopla y Moscú? Pero esto no tiene nada que ver con los principios católicos del ecumenismo enunciados en el Vaticano II. Que desde el mundo se deba atacar a la Iglesia, es fisiológico, pero que deba serlo desde su interior es preocupante. Realmente condiciona, al menos desde un punto de vista humano, la eficacia de la evangelización.¡No pocas veces los fieles cuando escuchan a un sacerdote o a un Obispo predicar de modo distinto que el Papa, perciben la confusión que eso genera y reclaman uniformidad en las enseñanzas!. Se trata de una oposición y algunas veces de un desprecio por la Iglesia actual en nombre de aquella del futuro, una hermenéutica siempre que se remonta a un papa: se exhalta hoy a Juan Pablo II por parte de aquellos que lo han tachado de reaccionario y conservador mientras aún vivía.La desobediencia es un pecado que hay que confesar, también porque termina por causar en los fieles la indiferencia hacia el Magisterio, además de la confusión y la desorientación. Sólo el Magisterio viviente, del Papa y de los Obispos en comunión con Él -subrayamos “en comunión con Él”- constituye la orientación segura de la barca de la Iglesia también en nuestro tiempo, con el fin de ayudar a formar el juicio de fe y de moral , para elegir el bien y refutar el mal a la luz de la verdad de Cristo. Él ha confiado a Pedro "mis ovejas", esto es a todos. Esta es la hermenéutica católica.
Fonte Agenzia Fides 22 Gennaio 2009
24 de enero de 2009
JORNADA DE ORACIÓN POR EL PAPA Y LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES EN PONTEVEDRA
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DECRETO DE LA CONGREGACIÓN PARA LOS OBISPOS: LEVANTADA LA EXCOMUNIÓN A LOS OBISPOS DE LA HERMANDAD SAN PÍO X
*Traducción Santa María Reina blogspot
COMUNICADO DE LA SALA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE

22 de enero de 2009
MODIFICACIÓN AL CALENDARIO LITÚRGICO DEL USO EXTRAORDINARIO
FIESTA DE LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO
Las indicaciones para esta Misa, que debe considerarse como "votiva de segunda clase", son las siguientes:
1) Todo del día de la fiesta (25 de enero), incluyendo las lecturas.
19 de enero de 2009
H O R A R I O DE CELEBRACIONES Y CULTOS

(Priorato de las Misioneras de la Fraternidad)
ADORACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO
LUNES, MARTES Y VIERNES: 19.00 H
MIÉRCOLES Y JUEVES: 13.00 H

MONASTERIO DE SANTA CLARA DE PONTEVEDRA
(Madres Clarisas)
18 de enero de 2009
GRACIAS, BEATÍSIMO PADRE, POR LA ALEGRÍA, LA PAZ Y SERENIDAD QUE NOS TRANSMITÍS A TODOS VUESTROS HIJOS
No podemos menos de agradecer al Señor el gran don que nos ha regalado en la persona de Nuestro Santo Padre Benedicto XVI.17 de enero de 2009
NUEVO APOSTOLADO DE LA FRATERNIDAD: TODOS LOS SÁBADOS EN PONTEVEDRA, SANTA MISA Y ORACIÓN POR EL PAPA Y POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES









Homilía de la Santa Misa celebrada esta tarde a las 19 h. en el Convento de Santa Clara de la ciudad de Pontevedra.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
En la lectura tomada de la Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos se nos ofrece con palabras impregnadas de suavidad y dulzura un auténtico programa de vida cristiana. Se trata de aquellos sentimientos puros y nobles que deben abundar en el corazón de cada cristiano. Se trata al mismo tiempo de las características que deben identificar los comportamientos y la manera de proceder de todos los seguidores de Cristo.
Estos sentimientos y comportamientos son el fruto de la acción de la gracia de Dios en nosostros, Por ello hemos de vivir permanentemente atentos y dispuestos a colaborar con la gracia de Dios que recibimos en los sacramentos para que nuestra vida vaya conformándose cada día más y más con la imagen de Jesucristo Nuestro Señor.
Según el Apóstol nos recuerda, conforme a las enseñanzas y ejemplos de Jesucristo, la vida del cristiano ha de estra toda ella transida de un amor verdadero y sin fingimiento a Dios y al prójimo.
El amor es la ley suprema que ha de inspirar nuestra relación con Dios y con los hermanos. Fruto de ese amor verdadero será el aborrecimiento del mal, el horror a cualquier forma de mal, y la firme determinación de aplicarnos al bien.
¿Cómo podemos distinguir con claridad la línea divisoria entre el bien y el mal en un tiempo de confusión y relativismo como el nuestro? El Señor nos ha entregado esa brújula precisa y certera que son los santos mandamientos. Y en la Sagrada Escritura, sobre todo en los escritos del Nuevo Testamento, podemos encontrar las indicaciones precisas que brotan de las enseñanzas y de los ejemplos de Nuestro Redentor.
En el Santo Evangelio se nos presenta hoy la figura esplendorosa y maternal de la Virgen Santísima. En Ella como en ninguna otra criatura podemos contemplar la imagen viva de su propio Hijo. Se nos muestra radiante de caridad anticipándose a las necesidades del prójimo; diligente en el celo por la gloria de Dios; pronta para socorrer a quienes la necesitan; confiada en la súplica orante que dirige a Jesús: "No les queda vino".
En Nuestra Madre bendita encontraremos siempre la mejor Maestra y la mejor escuela para llegar a ser verdaderos discípulos y seguidores de Cristo. Al mismo tiempo, encontraremos siempre en Ella a la Madre tierna que no cesa de interceder por nosotros y por nuestras necesidades ante su Hijo.
Renovemos hoy nuestro amor y nuestra confianza hacia la Virgen con el firme propósito de imitarla cada vez más fielmente y de recurrir a Ella cada vez más con mayor confianza. Encomendémosle especialmente las grandes necesidades de la Iglesia y del mundo, la persona e intenciones del Vicario de Cristo, el aumento de las vocaciones, la santificación de los sacerdotes y de las familias cristianas, la paz entre todos los hombres. Amén
Rvdo. D. Manuel Folgar
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