A las 10:30 de la mañana, en la Iglesia del Salvador de Toledo, tuvo lugar la celebración de la Santa Misa Cantada en honor a la Virgen Inmaculada. Presidió la misa el Rvdo. D. Eduardo Montes que exhortó en la homilía a todos los fieles presentes a defender el dogma de la Inmaculada Concepción de María al igual que lo han hecho nuestros antepasados españoles, siendo España la tierra por excelencia de la Inmaculada.
Inmaculada Madre de Dios, Reina de los cielos, Madre de misericordia, abogada y refugio de los pecadores: he aquí que yo, iluminado y movido por las gracias que vuestra maternal benevolencia abundantemente me ha obtenido del Tesoro Divino, propongo poner mi corazón ahora y siempre en vuestras manos para que sea consagrado a Jesús.A Vos, oh Virgen santísima, lo entrego, en presencia de los nueve coros de los ángeles y de todos los santos; Vos, en mi nombre, consagradlo a Jesús; y por la filial confianza que os tengo, estoy seguro de que haréis ahora y siempre que mi corazón sea enteramente de Jesús, imitando perfectamente a los santos, especialmente a San José, vuestro purísimo esposo. Amén.
San Vicente Pallotti

Tú que surcas el aire y eres aire
y eres gloriasamente transparencia
y límpida materia en forma humana
vuelve hacia mí tu aérea majestad
y repartela brisa de tus dedos,
cuerda a cuerda,
en el son prometido de mi alma
y en la música amarga de mi pena.
Tú que estás a mi lado por las noches
Tú que estás a mi lado por las nochesvelando oscuramente mi pureza,
y meciendo mi trigo jubiloso
y lavando mi risa en agua fresca,
vuélvete hacia mí, Señora,
tu hermosura y que la vea
mi corazón silentea través del amor con vista trémula.
Enlaza los sarmientos de mis brazos
en tu misericordia, y mi tiniebla
cubre con tu mirada y ténme en tu regazo la cabeza.
Oh María, sin pecado concebida,
Oh María, sin pecado concebida, en círculos de luz que me rodean
en espacio y alegría;
Tú que el agua del mar y las estrellas,
Tú, Virgen, que las hojasy el ruido de la nieve cuando
y todo lo que flota y lo que vuela...
Yo sé que te he mirado
y que aún en mis pupilas tu presencia
humanamente desvalida vive,
Y que mi fe en tus ojos se recuerda.
LEOPOLDO PANERO

