A las 8.15h. tuvo lugar en la Iglesia del Salvador de Toledo la celebración de la santa misa en honor de Santa Teresita, conforme a la liturgia propia del día.
"Damos gracias al Señor por el don de sus santos, especialmente hoy por Santa Teresita. Los santos son un regalo de Dios para la Iglesia y para la humanidad entera. Ellos, con su ejemplo nos estimulan a caminar en pos de Cristo, a ser fieles a las gracias recibidas de Dios, y a perseverar en la confesión de la fe cristiana.Nuestros hermanos los santos no cesan de interceder por todos nosotros ante el trono de Dios. Interceden no sólo por sus hermanos en la fe. También lo hacen por todos los hombres para que se abran a la gracia redentora de Jesucristo y así se pongan en camino de salvación.
Teresita prometió que pasaría su cielo haciendo bien en la tierra.
Ciertamente, que ella no cesa de arrojar una lluvia de pétalos sobre la Iglesia y sobre el mundo. Es el bien de las gracias que nos alcanza de Dios".
" De Santa Teresa del Niño Jesús aprendemos aquella ciencia de la que hablaba Jesús. Una ciencia escondida a los sabios y entendidos, pero revelada a los humildes y sencillos. Es la ciencia del amor, la ciencia de la cruz de Cristo que es el misterio más alto de amor. Así lo quiere el Padre de los cielos.Teresa fue testigo privilegiado del amor y de la ternura de Dios. Con la confianza del niño que se sabe acogido, protegido y querido por su padre, así ella nos anima a vivir el santo abandono en las manos de Dios nuestro Padre, con la seguridad de que este "nos acariciará sosteniéndonos sobre sus rodillas".
El "caminito" enseñado por Santa Teresita es una senda apropiada para el hombre de hoy. Una senda en la que el amor hace más suaves la entrega y la radicalidad exigidas por la correspondencia al amor misericordioso de Dios".
"Teresa no sintió la llamada a ofrecerse como víctima a la justicia de Dios. El Señor le reveló las inmensas olas de ternura y los torrentes de misericordia que brotan de su Sagrado Corazón. El Señor reveló a Teresa el fuego inmenso e inextinguible de amor en que arde su Corazón misericordioso. Y ella se ofreció a acoger en su corazón de "niña" todo el amor que el señor quisiese derramar en ella. De esa manera, Teresita quiso participar y entrar en el juego de las "locuras de amor" que el Señor hizo por nosotros.A ella encomendamos hoy la Iglesia entera y confiadamente le confiamos la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina, de la que Santa Teresita es celestial protectora.
Derrama sobre nosotros, oh Teresa, una abundante lluvia de rosas y condúcenos por la senda de tu "caminito" para que crezca en nosotros el espíritu filial hacia nuestro Padre de infinita misericordia".