La Santa Misa fue oficiada por el Rvdo. D. José María Ripoll que atiende generosamente los cultos de las Hermanas.

Imagen de la Pilarica que se venera en el Priorato de las Misioneras de la Fraternidad, adornada para la fiesta
En la homilía, el sacerdote recordó el origen de esta devoción: La Virgen Stma, indicó al Apóstol Santiago que había de perseverar en el anuncio del Evangelio en estas tierras hispanas, que su protección no le faltaría. Señaló que aquella semilla de Fe Católica, sembrada directamente por nada menos que uno de los apóstoles, era actualmente despreciada por toda esta sociedad empezando por los gobernantes y llegando al pueblo llano.
Animó a todos los presentes a no caer en la dejadez, sino a actuar con responabilidad dando testimonio con obras y palabras de la Fe recibida de nuestros padres. Insistiendo otra vez en el privilegio de haber recibido la Fe de manos del Apóstol Santiago y siendo animado por la Virgen Santísima todavía en carne mortal.
La Virgen apareciéndose sobre aquella columna viene a indicarnos que así ha de ser nuestra fe: firme.
Un gesto como este de predilección regalándonos la grandeza de la Fe católica desde los comienzos, se ha de tomar con suma seriedad y responsabilidad por parte de quien lo ha heredado. Esto se traduce en que debemos guardar, conservar la Fe permaneciendo firmes en nuestros principios cristianos.
Animó a todos los presentes a no caer en la dejadez, sino a actuar con responabilidad dando testimonio con obras y palabras de la Fe recibida de nuestros padres. Insistiendo otra vez en el privilegio de haber recibido la Fe de manos del Apóstol Santiago y siendo animado por la Virgen Santísima todavía en carne mortal.
La Virgen apareciéndose sobre aquella columna viene a indicarnos que así ha de ser nuestra fe: firme.
Un gesto como este de predilección regalándonos la grandeza de la Fe católica desde los comienzos, se ha de tomar con suma seriedad y responsabilidad por parte de quien lo ha heredado. Esto se traduce en que debemos guardar, conservar la Fe permaneciendo firmes en nuestros principios cristianos.







