29 de octubre de 2009

BURDO ATAQUE DE HANS KÜNG AL VICARIO DE CRISTO ¡ESPERAMOS LA INMEDIATA REACCIÓN DE LAS CONFERENCIAS EPISCOPALES DE ALEMANIA Y SUIZA!

Hans Küng acusa al Santo Padre de hacer "piratería ecuménica" y "pescar a la derecha".
Este burdo ataque a Benedicto XVI lo hace este sacerdote, condenado por muchas de sus tesis teológicas, con motivo del gesto ecuménico realizado por el Santo Padre hacia miles de anglicanos que han solicitado su ingreso en la Iglesia Católica.
Como para Hans Küng, y tristemente también para muchos otros que siguen dentro de la Iglesia sin haber sido amonestados, y gravemente enfermos por el virus de la hermenéutica de la ruptura y de la discontinuidad, tras el Vaticano II. Como para todos estos, la Iglesia Católica no es la única Iglesia verdadera , la única fundada por Cristo, y la única necesaria para la Salvación. Como para toda esta tropa la Santa Iglesia Católica es una comunidad cristiana más y no la única depositaria de la verdad revelada y custodia del depósito de la fe, entonces el Papa debe ser censurado y criticado sin piedad.
Son ya muchos los años aguantando mecha y teniendo que soportar la impunidad de todos estos falsos maestros, sembradores de dudas y de falsas verdades. Profetas de fábulas y dictadores de sus propias teorías e invenciones, a costa de corromper la integridad de la fe católica, aunque viviendo a costa de ella.
Esta salida de tono es una prueba más de lo que esta gente entiende por ecumenismo: para ellos no es otra cosa que la disolución de la verdad revelada, la propagación del indiferentismo religioso, un sincretismo empobrecedor y el rebajamiento mismo de la Iglesia Católica al nivel de las sectas.
Para ellos no hay Iglesia, sino que está por hacer. Será la pretendida iglesia universal conformada por la confluencia de cuanta secta hay y por la misma Iglesia Católica, rebajada al mismo nivel de aquellas.
Para estos no hay verdad plena ni depósito de la fe. La plenitud de la verdad sólo se alcanzará cuando cada comunidad, iglesia y secta contribuya con su parte de "verdad".
Para estos, Cristo predicó el Reino y después de Él salió una Iglesia que se arrogó una autoridad y unas prerrogativas que el Señor no le habría dado.
Para estos no es la Iglesia la que ha de llamar al mundo a la conversión. ¡Es el mundo el que ha de convertir a la Iglesia, no dejando de Ella ni su sombra!
Para estos, la Esposa Mística de Cristo se habría transformado en una pecadora, equivocada y desfasada.
¡No!, no seríamos los hijos de la Iglesia los manchados por el pecado, la eterna pecadora siempre sería Ella y a Ella sería a la que habría que llamar a la conversión cada día. Y de Ella es de la que hay que airear sus pecados, fallos y limitaciones. A Ella, la Madre Iglesia, es a la que hay que culpar de los pecados de sus hijos.
Sería a Ella, Mística y fiel Esposa de Cristo, a la que habría que hacer responsable de todos los males del mundo. ¡Incluso, Ella misma sería la culpable del martirio de sus propios hijos, pues los habrían atormentado por los propios pecados de su Madre!
Las fábulas de esta gente son un verdadero ataque a la línea de flotación misma de la Iglesia, a su institución divina, a su función de Maestra de la verdad, a su misión evangelizadora: "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado se salvará, mas el que no creyere se condenará" ( Mc. 16, 15-16).
Es tal la secularización de la teología impuesta en los últimos decenios y tales los desvaríos que no hay verdad de fe que no haya sido atacada y puesta en cuestión.
Las consecuencias están a la vista: pérdida alarmante de la fe, abandono masivo de la Iglesia, el secularismo que como un cáncer corroe la sociedad civil y no pocas de las instituciones eclesiales, la pérdida del espíritu misionero, el vaciamiento, y en muchos casos la misma muerte, de seminarios, noviciados y casa de formación; la dictadura del relativismo, la pérdida del sentido de lo sagrado, la corrupción de la liturgia, el asentamiento en amplios sectores de la Iglesia de la desobediencia al Papa y una persecución implacable hacia los verdaderos católicos.
¡Por sus frutos los conoceréis!, dice el Señor...
Ante este lamentable ataque al Vicario de Cristo, Benedicto XVI, los católicos tenemos derecho a esperar de las Conferencias episcopales de Alemania y de Suiza, una toma de postura pública, abierta y clara de defensa y comunión efectiva con el Santo Padre y de condena de tales declaraciones.
Lo esperamos más que nunca, dados los escándalos de los últimos meses y dadas las tomas de posición de algunos Señores Obispos, aireadas en los medios de comunicación, y que provocaron gran sufrimiento al Santo Padre, moviéndole a escribir la famosa Carta a los Obispos en el mes de marzo.
¡BASTA YA!
¡BEATÍSIMO PADRE, VOS SOIS PEDRO! ¡LA IGLESIA ORA POR VOS Y ESTÁ CON VOS!
P. Manuel María de Jesús