29 de julio de 2009

SU SANTIDAD SE DESPIDE DEL VALLE DE AOSTA Y LLEGA A CASTELGANDOLFO DONDE PERMANECERÁ HASTA EL MES DE OCTUBRE




Esta tarde el Santo Padre se ha despedido de las autoridades eclesiásticas y políticas, miembros de las fuerzas del orden y seguridad y de los fieles del Valle de Aosta. Para todos tuvo Benedicto XVI palabras de cariño y profundo agradecimiento.
Dirigiéndose a las fuerzas de seguridad el Papa les dijo: "Habéis estado como los ángeles: los ángeles son invisibles, pero al mismo tiempo son eficientes. Así habéis hecho también vosotros. Érais invisibles para mí, pero siempre eficientes".
Refiriéndose al percance que sufrió y por el cual tuvo que ser intervenido quirúrgicamente, el Sumo Pontífice dijo: "Mi ángel custodio no ha impedido mi infortunio, siguiendo ciertamente 'órdenes superiores'. El Señor ha querido enseñarme mayor paciencia y humildad, darme más tiempo para la oración y la meditación".
Esta misma tarde Benedicto XVI ha llegado a la Villa Pontificia de Castelgandolfo: "Me siento muy feliz de estar en Castelgandolfo con vosotros, en esta pequeña y bella ciudad y espero estar con vosotros algunas semanas".