Por eso tú eres mi Señora, porque eres esclava de mi Señor.
Por esto yo soy esclavo de la esclava de mi Señor, porque tú, mi señora, has sido hecha Madre de mi Señor.
Por esto yo he sido hecho esclavo, porqué tú has sido hacha Madre de mi Hacedor.
Te suplico, Virgen Santa, que yo reciba a Jesús de aquél Espíritu de quien tú engendraste a Jesús; que mi alma reciba a Jesús con aquél Espíritu por el cual tu carne recibió al mismo Jesús.
Por aquél Espíritu que me sea posible conocer a Jesús, por quien te fue posible a ti conocer, concebir y dar a luz a Jesús.
Que exprese conceptos humildes y elevados a Jesús en aquel Espíritu en quien confiesas que tú eres la esclava del Señor, deseando que se haga en ti según la palabra del ángel.
Que ame a Jesús en aquél Espíritu en quien tú lo adoras como Señor y lo contemplas como Hijo.
Que tema a este mismo Jesús tan verdaderamente como verdaderamente él mismo, siendo Dios, es obediente a sus padres.
San Ildefonso de Toledo
