4 de mayo de 2009

SAN PIO V, DEFENSOR DE LA IGLESIA Y RESTAURADOR DE LA LITURGIA ROMANA


Oh Dios, que os dignasteis elegir por Pontífice máximo al bienaventurado Pío para quebrantar a los enemigos de vuestra Iglesia y reformar el culto divino; haced que su protección nos defienda, y que de tal manera nos consagremos a vuestro servicio, que despues de triunfar de las asenchanzas de todos nuestron enemigos, gocemos de una paz perpetua. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Oración colecta

"Nació en Bosco, pueblo del Piamonte. A los catorce años años ingresó en la orden de predicadores. Se distinguió por pos su admirable paciencia, su profunda humildad, su gran austeridad de vida, su aplicación continua a la oración y su ardentísimo celo por la orsevancia de la regla y por la gloria divina. Sobresalió en el estudio de la filosofía y de la teología, y las enseño con exito durante muchos años. Fue incansable en la predicación. Ejerció el cargo de inquisidor con inquebrantable forataleza de ánimo y libró a muchas ciudades de la heregía. Paulo IV lo nombró obispo de Nepi y Sutri y pronto lo hizo cardenal. Pio IV lo trasladó a Mondovio: diocesis que el Santo reformó en sus costumbres y errores. Elegido Papa, nadia cambio en su austera vida. Tuvo un celo constante por la propagación de la fe, una infatigable solicitud para la restauración de la disciplina eclesiática; una vigilancia asidia de la extirpación de los errores; una caridad inagotable para hacer bien a los necesitados; una inquebrantable firmeza en la defensa de los derechos de la Sede apóstolica. Propagó el Rosario como la mejor arma contra los turcos. Tras una dolorosa enfermedad, se durmió en el Señor en 1562 a los ochenta y dos años. Fue canonizado por Clemente XI y su cuerpo se venera en la Basílica de Santa María la Mayor. "

Extractos del Oficio de Maitines


"Muchos otros pontífices romanos, en el transcurso de los siglos, mostraron particular solicitud porque la sacra Liturgia manifestase de la forma más eficaz esta tarea (ofrecer a la Divina Majestad un culto digno de alabanza y gloria de su nombre y para el bien de toda su santa Iglesia): entre ellos destaca San Pío V, que sostenido de gran celo pastoral, tras la exhortación de Concilio de Trento, renovó todo el culto de la Iglesia, revisó la edición de los libros litúrgicos enmendados y "renovados según la norma de los Padres" y los dio en uso a la Iglesia Latina".

Benedicto XVI, Summorum Pontificum