Oh Virgen Inmaculada, Madre de Dios,
Santa María, yo te ruego que escuches mi oración
y quieras ser mi auxilio y me protejas,
en todas mis necesidades.
Amén
(Oración del siglo XV)
Un año más, como es habitual en el mes de mayo, el pasado sábado 23 realizamos una peregrinación a un santuario dedicado a Nuestra Señora. Esta vez ha sido a las tierras vecinas de la archidiócesis de Braga, en el norte de Portugal. El Santuario, dedicado a Nuestra Señora de la Abadía, es el más antiguo del país y el culto mariano fue establecido por una comunidad de monjes hace varios siglos.
El grupo de peregrinos (más de 100 personas) fuimos recibidos por el Señor Cura-Rector del Santuario, Don Acácio, que nos acogió cariñosamente y nos facilitó todo lo necesario para la celebración de la Santa Misa.
Don Manuel Folgar, que celebró la Santa Misa, nos animó en el sermón a invocar a María Santísima en nuestra vida como Madre, siempre presente en nuestro día a día. También nos recordó como en las distintas partes de nuestra geografía, con respecto al ámbito de toda la península, a lo largo de los siglos se han ido levantando monumentos, santuarios y ermitas dedicadas al culto de la Madre de Dios, lo que manifiesta la profunda espiritualidad mariana de nuestros antepasados.
Después de la Santa Misa tuvimos un tiempo para admirar las obras de arte que se conservan en el templo así como los parajes y ermitas que se encuentran en las cercanías del mismo.
Una vez alimentado nuestro espíritu, era necesario alimentar nuestro cuerpo; para ello nos dirigimos al pueblo de Amares donde nos esperaba un delicioso bacalao portugués (en Portugal hay más de mil recetas para cocinar el bacalao) entre otras cosas.
Por la tarde nos acercamos al Santuario de Bom Jesus de Braga, dedicado a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Se trata de un monumental complejo barroco en el que destacan, además de su precioso entorno ajardinado y de la magnífica iglesia, las catorce ermitas distribuidas en los alrededores del Santuario que contienen en su interior los distintos grupos escultóricos del Vía Crucis.
De regreso a nuestros pueblos realizamos una última parada en la fortaleza de Valença do Minho, en la antigua frontera con España. Esta pequeña ciudad amurallada es muy conocida por sus productos textiles destinados especialmente al ajuar doméstico.
A continuación, el reportaje fotográfico:
Interior del templo durante la Santa Misa
Después de la Santa Misa todos quisieron sacar una foto de recuerdo ante el altar de Nuestra Señora de la Abadía, cuyo camarín se encuentra encima del sagrario
Peregrinos de la parroquia de San Verísimo de Barro (enchufados del organizador de la Peregrinación)
Peregrinos de la parroquia de Santa Mariña de Arcos de la Condesa (enchufados de su Señor Cura)
El P. Acácio, junto a Don Manuel, feliz de recibirnos en su Santuario
Monumental órgano (se conservan dos situados a ambos lados del presbiterio)
Altar Mayor del Santuario
