
"Os doy un mandamiento nuevo:
Amáos los unos a los otros.
Como yo os he amado,
así también amaos los unos a los otros.
Por el amor que os tengáis los unos a los otros
reconocerán todos que sois discípulos míos"
Jn 13, 34-35
Amáos los unos a los otros.
Como yo os he amado,
así también amaos los unos a los otros.
Por el amor que os tengáis los unos a los otros
reconocerán todos que sois discípulos míos"
Jn 13, 34-35
¡Cruz de Cristo, cátedra del amor!
¡Cruz de Cristo, manantial y fuente de reconciliación!
¡Cruz de Cristo, torrente de misericordia y de amor!
¡Cruz de Cristo, sol radiante de ternura y de bondad!
¡Oh Cristo crucificado, atráenos hacia tu Cruz para infundirnos tu amor!
Amor al Padre con toda el alma, con toda la mente, con todo el corazón;
un amor tierno y encendido, con todas las fuerzas del propio ser.
Amor al prójimo como a uno mismo;
un amor fraterno que florezca en generosidad, en perdón y en compasión.
Porque sólo tu amor, oh Cristo, hace posible el milagro maravilloso de todo lo noble, de todo lo bueno y de todo lo puro que hay en cada hombre y en cada cosa.
Sí, es la fuerza de tu amor el milagro que hace florecer y renacer la vida y la esperanza.
¡Amor de Cristo Dios y hombre verdadero!
¡Amor del Crucificado!
¡Amor hasta el extremo!
¡Amor hasta darlo todo sin reservarse nada!
¡Amor hasta la última gota de sangre derramada y de agua de las entrañas vertida!
Así nos has amado
Así nos amas
Así quieres que nos amemos:
¡Hasta el extremo!
¡Hasta darlo todo!
¡Hasta darnos por entero!
Hasta los pies de tu Cruz venimos, oh Cristo, como mendigos de tu amor
Hasta los pies de tu Cruz venimos para experimentar las delicias de tu amor
Hasta los pies de tu Cruz venimos para aprender a amar.
M.F.
¡Cruz de Cristo, manantial y fuente de reconciliación!
¡Cruz de Cristo, torrente de misericordia y de amor!
¡Cruz de Cristo, sol radiante de ternura y de bondad!
¡Oh Cristo crucificado, atráenos hacia tu Cruz para infundirnos tu amor!
Amor al Padre con toda el alma, con toda la mente, con todo el corazón;
un amor tierno y encendido, con todas las fuerzas del propio ser.
Amor al prójimo como a uno mismo;
un amor fraterno que florezca en generosidad, en perdón y en compasión.
Porque sólo tu amor, oh Cristo, hace posible el milagro maravilloso de todo lo noble, de todo lo bueno y de todo lo puro que hay en cada hombre y en cada cosa.
Sí, es la fuerza de tu amor el milagro que hace florecer y renacer la vida y la esperanza.
¡Amor de Cristo Dios y hombre verdadero!
¡Amor del Crucificado!
¡Amor hasta el extremo!
¡Amor hasta darlo todo sin reservarse nada!
¡Amor hasta la última gota de sangre derramada y de agua de las entrañas vertida!
Así nos has amado
Así nos amas
Así quieres que nos amemos:
¡Hasta el extremo!
¡Hasta darlo todo!
¡Hasta darnos por entero!
Hasta los pies de tu Cruz venimos, oh Cristo, como mendigos de tu amor
Hasta los pies de tu Cruz venimos para experimentar las delicias de tu amor
Hasta los pies de tu Cruz venimos para aprender a amar.
M.F.