31 de enero de 2009

EL MAGISTERIO DEL OBISPO ES AUTÉNTICO SÓLO SI ESTÁ EN COMUNIÓN EFECTIVA Y AFECTIVA CON EL DEL PAPA



A cargo de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello



Ciudad del Vaticano (Agencia Fides)



En no pocas Cartas Pastorales no se cita nunca al Papa el cual es término de comparación de la autenticidad y garante de la catolicidad de las enseñanzas episcopales, sino al Cardenal o al teólogo, al laico, acaso no creyente, o al monje de fama del momento, considerándolos intérpretes autorizados de las enseñanzas oficiales de la Iglesia. Además a veces se da la impresión de pensar que una declaración, también aunque contraria a la verdad católica, tiene igual peso que una intervención pontificia. Se procede análogamente en campo ecuménico e interreligioso, considerando que la voz de un rabino o de un imán pueda representar el pensamiento de todo el pueblo hebreo o el mundo islámico, cuando estos no tienen una "jerarquía", pero son sólo peritos o doctores "privados" no siendo ni sacerdotes ni "Obispos". ¿Qué es lo que sucede? Olvidando que Lumen Gentium ha reafirmado que la Iglesia es el pueblo de Dios jerárquicamente ordenado, se practica un alejamiento y una sorda oposición al Magisterio de la Iglesia , constituido por el indivisible y necesario vínculo entre el Obispo de una Iglesia particular y el Supremo Pastor de la Iglesia universal. Como si pudiese ser concebible una “responsabilidad local” no en estrecha dependencia y relación teológica, y por tanto jurídica, con el Supremo Pastor. Los historiadores creen que todo comenzó en 1968 con la contestación a la encíclica de Pablo VI Humanae vitae. Aunque gracias a los medios de comunicación, alguna pieza -sin cabeza ni cola- de la palabra del Papa llega a los domicilios, el común de los fieles tiene, todavía, el derecho de recibirla en su integridad por parte de los Pastores de la Iglesia particularmente y sus sacerdotes y laicos colaboradores. Desde los Apóstoles lo que ha hecho "funcionar" la Iglesia ha sido la asiduidad a las enseñanzas, una de las condiciones para llegar a ser un solo corazón y una sola alma. La tradición o trasmisión de la fe se produce más en la catequesis y en la liturgia, especialmente en la homilía. Sin tradición de la fe no hay recepción por parte de los fieles. La paradoja a la que se ha llegado es que se habla tanto de recepción de los documentos ecuménicos, pero al mismo tiempo se pone el silenciador o aún peor se censura el magisterio petrino. Conviene siempre recordar que el magisterio del Obispo es auténtico sólo si está en comunión efectiva (y afectiva) con el del Papa. A cinco años del Concilio , el 8 de dicembre de 1970, Pablo VI puso en guardia contra “una tendencia a reconstruir, partiendo de los datos psicológicos y sociológicos, un cristianismo separado de la tradición ininterrumpida que lo une con la fe de los Apóstoles, y a ensalzar una vida cristiana carente de elementos religiosos" Tal fenómeno produce divisiones y contraposiciones en la Iglesia. ¿Acaso los católicos están contagiados de la autocefalía ortodoxa y del libre arbitrio protestante?¿Se ha hecho creer que existe, como en política, una diarquía o triarquía entre Roma, Constantinopla y Moscú? Pero esto no tiene nada que ver con los principios católicos del ecumenismo enunciados en el Vaticano II. Que desde el mundo se deba atacar a la Iglesia, es fisiológico, pero que deba serlo desde su interior es preocupante. Realmente condiciona, al menos desde un punto de vista humano, la eficacia de la evangelización.¡No pocas veces los fieles cuando escuchan a un sacerdote o a un Obispo predicar de modo distinto que el Papa, perciben la confusión que eso genera y reclaman uniformidad en las enseñanzas!. Se trata de una oposición y algunas veces de un desprecio por la Iglesia actual en nombre de aquella del futuro, una hermenéutica siempre que se remonta a un papa: se exhalta hoy a Juan Pablo II por parte de aquellos que lo han tachado de reaccionario y conservador mientras aún vivía.La desobediencia es un pecado que hay que confesar, también porque termina por causar en los fieles la indiferencia hacia el Magisterio, además de la confusión y la desorientación. Sólo el Magisterio viviente, del Papa y de los Obispos en comunión con Él -subrayamos “en comunión con Él”- constituye la orientación segura de la barca de la Iglesia también en nuestro tiempo, con el fin de ayudar a formar el juicio de fe y de moral , para elegir el bien y refutar el mal a la luz de la verdad de Cristo. Él ha confiado a Pedro "mis ovejas", esto es a todos. Esta es la hermenéutica católica.
Fonte Agenzia Fides 22 Gennaio 2009