"La Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina acoge en su seno a personas que pertenecen a los distintos estados de vida: religiosos, religiosas, sacerdotes, casados, jóvenes y niños. La espiritualidad de la Fraternidad les enseña a imitar a María y a José en su fidelidad a Dios y les anima a ofrecer al Señor las obligaciones propias de cada día con mucho amor y con sencillez. Les enseña y anima a vivir el espíritu de Santa Teresa del Niño Jesús que consiste en hacer de todas y cada una de las obligaciones, acciones y trabajos de cada día, un acto de ofrecimiento y de amor a Dios. Para alcanzar la santidad no hay que realizar obras extraordinarias sino hacer extraordinarias por el amor y el ofrecimiento a Dios las cosas de cada día, incluso las más corrientes y sencillas. Ese espíritu es el que vemos reflejado en la Virgen Santísima, en San José y en Santa Teresita del Niño Jesús".
"La Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina procura infundir en todos sus miembros el espíritu de verdadera y auténtica caridad cristiana, lo cual habrá de traducirse en el esfuerzo por vivir todas aquellas virtudes que acrecientan la fraternidad entre todos los miembros de la Iglesia, e incluso entre todos los hombres.Este espíritu de fraternidad no nace de un sentimiento meramente humanitario, sino que es una exigencia de la gozosa realidad de que somos hijos de Dios, hermanos en Cristo e hijos de la Virgen María, todo ello por la gracia del santo bautismo. Y además hemos de mirar a todos los seres humanos en esa misma perspectiva de lo que están llamados a ser: hijos de adopción por la sangre redentora de Cristo. De esta forma los miembros de la Fraternidad contribuyen a establecer en el mundo la fraternidad cristiana".
" La Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María promueve entre sus miembros y entre todos aquellos a quienes se dirige su apostolado el cultivo y fomento de un profundo espíritu de adoración a Dios. Este espíritu de adoración se habrá de traslucir cuando participan en la Sagrada Liturgia de la Iglesia con profunda devoción y piedad; en el modo de tratar las cosas sagradas y de referirse a las cosas santas; en el modo de conducirse en los templos a los que acuden. Pero todo ello, habrá de ser expresión de la auténtica adoración que quiere Dios: “adorar en espíritu y en verdad”. Esta adoración sólo es posible cuando es fruto de la fe y de un profundo amor a Dios arraigado en el centro mismo del corazón. Por ello, en la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina se trabaja incansablemente por ayudar a los fieles a que lleven una vida seria de oración diaria, de asistencia a la Santa Misa, de confesión frecuente, de piedad mariana mediante el rezo diario del Santo Rosario. En definitiva, se trata de preparar las almas para que sean dignos templos en los que habita la Trinidad Beatísima".
"La Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María forma a sus miembros en el espíritu de austeridad y de contemplación permanente del misterio de la Santa Cruz que encierra el espíritu con que vivieron Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Madre Corredentora. Es el espíritu con el que ellos llevaron a cabo la obra de la Redención. Por ello la Fraternidad se esfuerza por predicar y anunciar a Cristo Crucificado, fuerza de Dios y Sabiduría de Dios, y por promover entre los miembros de la Iglesia la permanente contemplación y meditación de la Pasión de Cristo en la Escuela de María Santísima. De esta forma la Fraternidad ayuda a los fieles a distanciarse del espíritu del mundo para permanecer fieles al espíritu de Cristo recibido en el santo bautismo. Este espíritu y apostolado adquieren una particular importancia en la hora presente en que el mundo con sus provocaciones asalta con particular violencia a los seguidores de Cristo".
"La Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina anima permanentemente a todos sus miembros a vivir conforme a las exigencias del sacerdocio bautismal que se concretan en hacer de la propia vida un acto de culto a la suprema majestad de Dios, según las enseñanzas de la Sagrada Escritura: “ofrézcanse los cristianos como Hostia viva, santa y grata a Dios”. Esto es posible si ofrecemos al Señor por manos de María nuestros trabajos, sufrimientos, penas y dificultades con verdadero espíritu de reparación por nuestros pecados y los del mundo entero.La Fraternidad promueve incansablemente el culto, el amor y la veneración al Sagrado Corazón de Jesús en el que podemos contemplar las riquezas de su amor hacia los hombres, de lo cual se habrá de derivar la firme determinación de hacer nuestros los sentimientos de Cristo Jesús a semejanza del Corazón Inmaculado de María que latió al unísono del de su Hijo".
"La Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina conforme a sus Estatutos fundacionales tiene como uno de sus fines el apostolado entre los niños y los jóvenes y aún preferentemente entre aquellos más pobres y abandonados y entre los que carecen de medios de cualquier tipo para formarse en la fe cristiana, en el conocimiento de Dios y de la Iglesia. Los niños y los jóvenes están muy próximos a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, por lo que se les debe prestar una particular atención para que su vida se vaya fundamentando en los principios cristianos. La catequesis, la formación catecumenal, los grupos infantiles y juveniles serán medios para acercarlos a Cristo y a María y par ayudarles a enfrentar la vida desde la responsabilidad que hemos adquirido por ser bautizados e hijos de Dios".
"La Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina procura infundir en sus miembros una particular sensibilidad hacia todos aquellos que sufren. El sufrimiento forma parte de nuestra pobre condición humana. El sufrimiento se hace presente de una u otra forma en nuestra vida diaria: la enfermedad, las dificultades de la vida, la pérdida de los seres queridos. Hay toda clase de sufrimientos físicos, morales y espirituales. Todo ello se puede transformar desde la fe y desde la visión sobrenatural en un instrumento poderosísimo para atraer las gracias y las bendiciones de Dios. Esto es posible cuando se afronta el sufrimiento con espíritu de generosidad, en unión con Cristo Crucificado y con María Dolorosa al pie de la Cruz. Es por ello que la Fraternidad desea acompañar con su oración y con su disponibilidad a todos los enfermos y a todos los que sufren con un apostolado directo dirigido hacia ellos. También, de manera particular miramos al Vicario de Cristo cuyo ministerio en la Iglesia no deja de ser mortificante y difícil. Diariamente oramos por el Papa para sostenerlo en medio de las pruebas y dificultades".
"La Fraternidad fue suscitada en la ciudad de Pontevedra, en una tarde tal como hoy, a partir de un encuentro de oración.Era el día dos de enero, el día siguiente a la celebración litúrgica de Santa María Madre de Dios. Como si la Divina Providencia quisiese manifestar que la Maternidad de María se extiende también sobre la Fraternidad naciente. Así lo vieron y percibieron los fundadores, lo que les ha llevado a afirmar permanentemente que la Fraternidad es obra de la Virgen Santísima".
"Ha querido también la Divina Providencia hacer coincidir el nacimiento de la Fraternidad con el aniversario del nacimiento de Santa Teresita del Niño Jesús. También en esta feliz coincidencia se puede ver una clara señal de la razón de ser de uno de los pilares de la espiritualidad de la Fraternidad: el camino de infancia espiritual en su doble vertiente trinitaria y mariana, que no son dimensiones superpuestas ni añadidas sino íntimamente ligadas.De esta forma la Fraternidad nace con una clara vocación de dirigirse a todas las almas sencillas que quieran abandonarse en las manos maternales de María para extender su reinado maternal en las almas".
"Este reinado de María en las almas mediante la propia entrega como esclavos de su amor para así hacerse esclavos de amor de Jesús, llevando a plenitud la vocación bautismal, se traducirá en perseguir la santidad a partir del cumplimiento de las obligaciones de cada día por puro amor de Dios: es el camino revelado por Teresita y propuesto por los Vicarios de Cristo como el camino más adecuado e idóneo para los tiempos modernos: desde el reconocimiento de la propia pobreza y fragilidad abandonarse enteramente en las manos maternales de María para que Ella nos forme, nos infunda sus disposiciones y nos enseñe a vivir como hijos de Dios y hermanos de Jesucristo nuestro Redentor".
"La Fraternidad es, pues, la Escuela de María en la que se aprende con suavidad la ciencia del santo abandono en las manos paternales de Dios con una actitud de absoluta confianza en su misericordia.A ello nos empuja Nuestra Madre quien proclama permanentemente y por todos los siglos que la infinita misericordia de Dios nuestro Padre “llega a sus fieles de generación en generación".



