Hija del pueblo, María,de un pueblo de vino y pan,
eres morena y hermosa,
como el sol brilla tu faz.
Dios, al pasar por tu lado,
toda la gracia te dio.
Hija del pueblo, María,
Madre del hermoso amor.
En todos los modales de la Virgen reinaba la más encantadora modestia; era buena, afable, compasiva, y nunca mostraba enfado alguno contra los afligidos, al oír sus largas quejas. Hablaba poco, siempre al caso, y nunca mancilló sus labios con la mentira. Su voz era dulce y penetrante; y sus palabras tenían un no sé qué de bondad y consuelo, que infundían paz en las almas.
San Epifanio
