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18 de septiembre de 2014

AUDIENCIA DEL PAPA EMÉRITO A JÓVENES SACERDOTES PORTUGUESES

 El Papa Emérito recibió en audiencia en el Monasterio Mater Ecclesiae  a un grupo de jóvenes sacerdotes portugueses. De igual modo pudieron participar con Benedicto XVI en el rezo de las Vísperas y escuchar una disertación.
Los sacerdotes cumplimentaron a Benedicto XVI con algunos regalos y le agradecieron vivamente la gran labor de su Pontificado.






Fuente: facebook Pe. Helder Ruivi

15 de septiembre de 2014

NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES



PRIMER DOLOR
LA PROFECÍA DE SIMEÓN

“Este niño está destinado en Israel para que unos caigan y otros se levanten; será signo de contradicción para que sean descubiertos los pensamientos de todos; y a ti una espada te atravesará el corazón”
Lc 2, 34-35

El Corazón Inmaculado de María es un Corazón traspasado por el dardo incandescente del amor divino y, por eso mismo, traspasado por el dolor y por el sufrimiento.
Es el torrente del amor que la inunda el fuego que alimenta su Corazón compasivo, compartiendo permanentemente las ansias, los trabajos, las penas y los sufrimientos del Corazón de Jesús en el que arden ininterrumpidamente las llamas del fuego que ha venido a traer a la tierra.
Tan sólo a la luz del amor divino podremos llegar a comprender la lógica del sufrimiento redentor y a desear vivamente ‘compadecer’ con Cristo y con María por la redención del mundo.
La suerte de los hijos se torna siempre motivo de alegría o de preocupación para la madre. El corazón materno es caja de resonancia tanto de los triunfos como de los fracasos de todos y cada uno de sus hijos. En él se reproducen como un eco todos los dolores, los sufrimientos y las penalidades de los suyos.
María, Madre de Dios y Madre de todos los hombres, sufre en su corazón el dolor por todos los que permanecen caídos en la postración del pecado, alejados de la vida de la gracia, desviados del camino de la salvación o ignorantes de la obra redentora.
La frialdad, la tibieza, el desprecio y el rechazo que anidan en tantos corazones respecto a Jesucristo y a su propuesta de salvación, son una afilada espada que atraviesa el Corazón Inmaculado de María.
Como Madre, María es portadora de vida, portadora de Cristo y desea ardientemente que todos sus hijos “tengan vida y la tengan abundante”.
¿Cuál no será su dolor por los hijos que eligen vivir “en tinieblas y sombras de muerte”, rechazando a Aquél que es la Luz y la Vida del mundo?
Asociémonos a la oración y al ofrecimiento continuo de la Virgen por la conversión de los pobres pecadores y por nuestra propia conversión.



SEGUNDO DOLOR
LA HUÍDA A EGIPTO

“Él se levantó, tomó al niño y a su madre de noche, se fue a Egipto y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo”
Mt 2, 14-15

La Sagrada Familia se pone en camino hacia una tierra lejana y extranjera, con el peso inmenso en el alma de la sentencia de muerte decretada por Herodes contra el Niño, con el corazón herido por la pena provocada por la cruel matanza de los inocentes. Una terrible y espesa oscuridad los envuelve. Es la hora de la fe, del abandono más absoluto en la voluntad de Dios.
En lo profundo del sufrimiento provocado por la huida, por las penalidades del viaje y por todos los inconvenientes de vivir en el destierro, hemos de ver la firme voluntad del Padre de que Jesús y María compartiesen las penas y los lamentos del antiguo Israel en la tierra de Egipto, la humillación de la esclavitud, la esperanza contra toda esperanza en la intervención liberadora de Dios, el deseo ardiente de la Tierra prometida, las penalidades del desierto.
El Mesías enviado hace suyos, compartiéndolos en su carne, los clamores dolorosos de su Pueblo. La Virgen Madre asume y comparte los mismos dolores del Pueblo y del Hijo amado.
Ella acompaña en el dolor del destierro a Jesús que como nuevo Moisés, desde Egipto avanzará hacia la Tierra prometida como el único y verdadero libertador de todos los hombres.
La huida a Egipto no es sólo un compartir y solidarizarse con los sufrimientos del pasado para asumirlos y vivificarlos con la gracia redentora. Es también una forma de redimir las injusticias de todos los perseguidos por el nombre de Jesús. Y, sobre todo, la remisión de todas nuestras huidas de Dios, de su amor, de su perdón y de su gracia para entregarnos al pecado.
La Madre comparte la humillación del Hijo perseguido y amenazado, que se anonada para liberar a todos los hombres de la esclavitud en la que estamos sumidos bajo la tiranía del Maligno, del mundo y del pecado.



TERCER DOLOR
JESÚS PERDIDO EN EL TEMPLO

“Pensando que estaba en la caravana, anduvieron camino de un día. Buscáronle entre parientes y conocidos, y al no hallarle, se volvieron a Jerusalén en busca suya”.
                                     Lc 2, 44-45

Tres días interminables para José y para María.
Los padres buscan desesperadamente a su hijo entre la multitud.
La angustia de no conocer su paradero, el miedo por su suerte y el nerviosismo al pasar las horas y los días sin encontrarle se clavan como afilados puñales en sus corazones.
Cuanto más tardan en encontrarle, con más ansia le buscan.
Misteriosamente, con el anhelo de encontrarle y abrazarle para nunca más soltarle, crece también el amor.
Cuanto más ansiosamente le buscan más se dan cuenta de cuánto le aman.
Jesús es la razón de su vida.
Jesús es su todo.
María y José nos enseñan con su vida a buscar, escuchar y cumplir la voluntad de Dios.
Ahora, podemos también encontrar en ellos ejemplo e inspiración para buscar a Dios con sinceridad de corazón, con amor y santa perseverancia.
Los tres días de ausencia de Jesús son profecía de la espada que atravesará el Corazón Inmaculado de María cuando el Hijo amado sea depositado en el sepulcro.
Son profecía, también del Dolor que María habrá de experimentar en su Corazón por la pérdida de los hijos engendrados al pie de la Cruz, perdidos en una vida de alejamiento de Dios, lejos de la casa y del amor del Padre, privados de los frutos de la Redención de Cristo y de la herencia del reino de los cielos.
Compartamos el Dolor de Nuestra Madre.
Busquemos cada día, tomados de su mano, el rostro de Cristo.
Busquemos con Ella a nuestros hermanos alejados para que vuelvan a la casa paterna.



CUARTO DOLOR
EL ENCUENTRO EN LA VÍA DOLOROSA

“Tomaron, pues, a Jesús, que, llevando su cruz, salió al sitio llamado Calvario, que en hebreo se dice Gólgota”.
                                                 Jn 19, 16-17

Ella, que compartió la vida entera de su Hijo, segundo a segundo, desde el momento mismo de la Encarnación en su seno, había de compartir también sus postreras y amargas horas.
La primera y mejor discípula y seguidora de su propio Hijo no podía dejar de recorrer junto a Él la vía dolorosa.
María y Jesús, a lo largo de su vida, recorrieron en todo momento el mismo camino trazado para Ellos por el Padre Eterno, conforme a su voluntad y a sus planes de Redención y Salvación del género humano.
La Vía Dolorosa es un mismo y único camino para Jesús y para María en el que sus corazones alcanzan el culmen de la fusión, derramándose totalmente el uno en el otro.
Jesús no camina hacia la cruz sin María.
Jesús abre el camino, abre la Vía Dolorosa, la senda angosta y la puerta estrecha que conduce a la Vida .
María, como Madre y primera redimida, va poniendo sus pies sobre las huellas frescas  y ensangrentadas de su Hijo.
María, como Madre de todos los redimidos, es la primera en transitar por el camino abierto por Cristo, indicándonos a sus hijos el camino y atrayéndonos a todos nosotros hacia su Sacrificio Redentor.
En la Vía Dolorosa se funden las miradas de Jesús y de María anegándose en un torrente de mutua ternura y en santa complicidad de renovar y llevar hasta su culminación la consagración de la Encarnación: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad” .
Sean cuales sean las circunstancias de nuestra vía dolorosa, siempre contaremos con la presencia maternal de María.
Su mirada estará buscando la nuestra para infundirnos confianza, ánimo y valor.
Compartamos el Dolor materno de la Virgen por todos sus hijos que se  apartan del camino que conduce a la vida, transitando por sendas de pecado y de muerte.



QUINTO DOLOR
LA AGONÍA Y LA MUERTE DE JESÚS

“Era ya como la hora sexta, y las tinieblas cubrieron toda la tierra hasta la hora de nona, obscurecióse el sol y el velo del templo se rasgó por medio. Jesús, dando una gran voz, dijo: Padre, en tus manos entrego mi espíritu; y diciendo esto, expiró”.
                                        Lc. 23, 44-46

Hemos de reparar en el abismo de sufrimientos que se le piden a la Madre sobre el monte Calvario.
El espeluznante martilleo de los clavos atravesando las manos y los pies de Jesús.
La ignominia de ver a su Hijo y a su Dios crucificado entre dos malhechores.
El reparto de sus vestidos después de echarlos a suerte.
Las burlas de las autoridades y del pueblo.
El escarnio de los soldados ofreciéndole vinagre.
Los insultos de uno de los malhechores crucificados.
El lamento de Jesús: “Tengo sed” , sin que la Madre pudiese apagarla.
Y el grito desgarrado de soledad y abandono: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” , sin que la Madre pudiese consolarle.
La Cruz de Jesús es también la Cruz de María.
Cada uno de los clavos traspasaron su Corazón Inmaculado, cosiéndolo a la Cruz de su Jesús.
La ignominia y las burlas soportadas por el Hijo fueron dardos que se clavaron en su alma virginal.
La sed de Jesús secó el océano de su Corazón y de su alma.
El abandono experimentado por el Hijo la hizo a Ella sentirse triplemente abandonada como Hija del Padre, como Madre del Hijo y como Esposa del Espíritu Santo.
En el Calvario la Madre agoniza con su Hijo y muere místicamente con Él.
Todo ello fue necesario para que nosotros pudiésemos nacer a la vida de la gracia.
Somos hijos del Dolor.
Somos fruto del Amor.


SEXTO DOLOR
LA LANZADA Y EL DESCENDIMIENTO

“Llegando a Jesús, como le vieron ya muerto, no le rompieron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó con su lanza el costado, y al instante salió sangre y agua”.
                                               Jn 19, 33-34

Quien lo había dado todo, hasta su propia vida, permitió que su amor hasta el extremo quedase expresado y rubricado en el derramamiento de su sangre hasta la última gota.
De su costado herido y traspasado mana el agua que nos lava de nuestras iniquidades y nos purifica de nuestros pecados, que han sido la causa de su muerte redentora.
De su costado abierto brota la sangre que nos alimenta y nos da vida.
“Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida” .
“Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna” .
La sangre de Jesús es la sangre que recibió de María la Virgen en cuyo seno fue formada su santísima Humanidad cuando el Espíritu Santo  vino sobre Ella y la virtud del Altísimo la cubrió con su sombra .
La sangre que regó el Monte Calvario y en la que son bañadas las almas de todos los redimidos es la Sangre Preciosísima de Jesús, recibida de María.
La lanza que atraviesa el costado de Jesús, rasga y abre también el Corazón de María para que del nuevo Adán y de la nueva Eva brote la vida y surja con la nueva creación un “linaje escogido” , de hombres y mujeres nuevos “muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús” .
Del corazón herido de Jesús nace místicamente la Iglesia y con el agua y la sangre brotan los sacramentos que comunican la vida sobrenatural.
El Corazón de María es traspasado y herido con una espada de Dolor para que de Él nazcan todos los que van a ser sus hijos en el orden de la gracia.
La espada de Dolor abre su Corazón a su nueva maternidad.
María acoge en su regazo materno el cuerpo sin vida de Jesús y en Él estrecha y abraza a todos sus hijos muertos a la vida sobrenatural y desfigurados por la maldad del pecado, ofreciendo su Dolor incomparable para que la muerte del Hijo sea causa de vida y de salvación para sus hijos.


SÉPTIMO DOLOR
LA SEPULTURA DE JESÚS Y LA SOLEDAD DE MARÍA

“Había cerca del sitio donde fue crucificado un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual nadie aún había sido depositado. Allí, a causa de la Parasceve de los judíos, por estar cerca el monumento, pusieron a Jesús”.
                                    Jn 19, 41-42

Cuando Jesús tenía doce años desapareció durante tres días.
María, en compañía de José, lo buscó con todas sus ansias.
Ahora, nuevamente, aunque en circunstancias muy diferentes habrá de afrontar la dolorosa separación física de Jesús.
La Virgen Santísima vive su propia y desgarradora experiencia del silencio de Dios.
Una terrible y espesa noche oscura se abate sobre su alma.
Pero, María sabe ofrecer su vida y sabe ofrecerse a sí misma a Dios.
Lo ha hecho siempre y lo hace también ahora cuando se le pide todo, cuando ya no queda por pedirle nada más importante que Ella pueda dar.
¿Se siente María derrotada?
No, se siente rota por tanto Dolor.
¿Siente a su Hijo como un fracasado y derrotado?
De ninguna manera.
Ella sabe y cree firmemente que en Él ha triunfado el amor.
¿Creía y aguardaba la Madre la Resurrección del Hijo?
Nada puede aminorar sus sufrimientos que en unión con los de su Hijo contribuyen a la Redención de todos los hombres.
María, la llena de gracia, es también la Mujer con plenitud de fe.
Ella sabe esperar.
Ella espera en Dios con todas sus fuerzas.
Ella guarda en el cofre precioso de su Corazón Inmaculado todas y cada una de las palabras y de las enseñanzas de su Hijo.
Ella  cree firmemente, sin sombra de duda, que antes pasaran el cielo y la tierra que una sola de las palabras y promesas de Jesús deje de cumplirse .
El cuerpo de Jesús es depositado en el sepulcro.
Jesús sigue vivo en el templo del Corazón Inmaculado de María.
La Virgen espera, aguarda, sufre y ama.
La Virgen cree con todas sus fuerzas.

Meditaciones: P. Manuel Folgar

11 de septiembre de 2014

ENTREVISTA A MONSEÑOR SCHNEIDER


Voto Católico Colombia: En los próximos meses, obispos y cardenales se reunirán en Roma para discutir el tema de los católicos vuelos a casar, los católicos divorciados que luego se han casado por lo civil, quienes no pueden acceder a la comunión. ¿Piensa usted que es posible cambiar la aproximación pastoral en el tema de dar la comunión de los divorciados vueltos a casar, sin tocar la Doctrina y el Magisterio de la Iglesia?
Mons. Athanasius Schneider: En primer lugar quisiera decir que el sínodo no tratará en primer lugar, el tema de la admisión o la posibilidad del acceso de los católicos vueltos a casar a la santa comunión, sino que el tema del sínodo es la familia, la familia cristiana. Y este tema es uno de otros muchos temas. Pero los medios masivos, no cristianos, secularizados, y algunos grupos ideológicos al interior de la Iglesia, lo presentan ahora como el tema central.
Toda solución pastoral tiene que estar  de acuerdo a las verdades de Dios. Y en este caso tenemos la verdad de Dios, no una ley de la Iglesia, sino el sexto mandamiento: “No cometerás adulterio”. Los divorciados vueltos a casar viven en adulterio, no en un matrimonio válido, y por lo tanto, ellos están viviendo contra el sexto mandamiento, la voluntad de Dios. Y esto es lo más importante, porque la Iglesia no tiene autoridad para dar una solución pastoral (en concreto, admitir a los divorciados vueltos a casar a la santa comunión) la cual es contraria a las verdades de Dios. La única posibilidad es admitir a los divorciados vueltos a casar a la comunión cuando ellos realmente estén sinceramente arrepentidos de sus actos de adulterio al vivir juntos, y tengan un propósito fuerte de, con la gracia de Dios, evitar más pecados contra el sexto mandamiento. Es decir, vivir juntos como si fueran hermanos, pero no cometer actos reservados sólo para las parejas en matrimonio válido.
Hay personas católicas que son divorciados vueltos a casar, que se esfuerzan por vivir en su nueva unión sin cometer pecado, pero sin separarse, porque tienen hijos que cuidar. También están las personas solas que han sido abandonados por su cónyuge, que viven en castidad y no se han vuelto a casar. Entonces hay que caer en cuenta que ya hay soluciones pastorales en la Iglesia Católica. Quizás, una solución pastoral puede ser ayudar a esas parejas vueltas a casar, a vivir en continencia, invitarlas y ayudarlas, a formarse y a orar para pedir la gracia de Dios. Como lo veo, es la única solución pastoral real que corresponde con la gracia de Dios.
VCCol: Cambiando de tema, ha habido mucha controversia acerca de una entrevista publicada por un diario italiano, La Repubblica, en la que el periodista Scalfari cita al Papa hablando sobre “el problema del celibato”. No sabemos si la cita es real o inventada, pero ha habido también menciones del celibato como un problema frente a las vocaciones al sacerdocio, por parte de otros obispos de América Latina. ¿Cree usted que hay alguna relación entre el celibato y la reducción en el número de vocaciones?
Mons. Schneider: No. Completamente no, porque también hay varios grupos protestantes (como la iglesia anglicana o la iglesia luterana) donde los pastores pueden casarse y sin embargo también sufren pérdida de pastores. Incluso en algunas iglesias ortodoxas, donde los presbíteros pueden casarse, también ocurre.
No lo es, porque el celibato es el modo de vida de Jesucristo y de sus apóstoles. Aún los apóstoles que estaban casados antes de que Jesús los llamara, cuando Jesús los llamó vivieron en celibato. Todos los apóstoles, Pedro, Pablo, todos.  Y esto es una tradición apostólica, no sólo una tradición eclesiástica, más que eclesiástica, es una tradición dada por los apóstoles. En mi opinión, la Iglesia no tiene autoridad para cambiar esta ley y a hacer opcional el celibato, porque es abolirlo, abolir una ley dada por los apóstoles.
El problema no es el celibato, el problema es la fe, la fe católica, la falta de esta fe, la falta de espíritu cristiano, de espíritu apostólico. Entonces tenemos que mejorar que se viva el Espíritu de Verdad en las familias, porque el problema de las vocaciones no es el celibato sino la falta de familias católicas. Tenemos que ayudar a formar buenas familias católicas, grandes y bien educadas, y este es el semillero natural para las futuras vocaciones.
VCCol: Una de las cuestiones principales en la interpretación del Concilio Vaticano II, es la del concepto de “Libertad Religiosa”,  porque en las enseñanzas de los papas antes del concilio la libertad religiosa fue condenada, y con luego de la declaración conciliar Dignitatis Humanae la Iglesia pasó a defender el concepto de libertad religiosa. ¿Cree usted que puede haber una interpretación de ese concepto manteniendo la continuidad de la Doctrina de la Iglesia sobre la materia?
Mons. Schneider: Seguro, porque el documento mismo, Dignitatis Humanae, establece al inicio que las enseñanzas de la Iglesia concernientes a la libertad religiosa permanece invariable. Esta es la primera declaración, y entonces tenemos que interpretar Dignitatis Humanae de acuerdo a este primer principio de que la Doctrina Tradicional sobre libertad religiosa permanece invariable.
Además, esta es una declaración, es decir que no tiene un alto valor doctrinal. Es una declaración, no un decreto o una constitución. Tiene un valor de autoridad relativamente bajo, y creo que la Iglesia escogió esta expresión, de declaración, porque no es una sentencia final sobre la materia, sino sólo una declaración para ese momento histórico preciso hace 50 años, en el escenario de la persecución de los cristianos en los países comunistas. Y por eso la Iglesia, los padres conciliares, tenían que usar argumentos para convencer a gobiernos ateos de conceder la libertad religiosa, argumentos de razón natural, basados en la dignidad humana.
Es una declaración que no fue completamente perfecta, para mí, una declaración que requiere una reflexión más profunda. Por eso la Iglesia ha tenido que hacer declaraciones adicionales posteriores sobre el tema, para mantener que el error no tiene el mismo derecho que la Verdad, y que la Iglesia es única, y en una sociedad católica tiene derecho de tener una posición preeminente, porque es obra de la Verdad. Pero ahora ya no hay naciones católicas, todos los gobiernos son, digamos, ateos.
VCCol: Pero aún hay países católicos que en su Constitución reconocen a la Fe Católica como la verdadera, como Polonia, Costa Rica…
Mons. Schneider: Debemos agradecer a Dios por eso. Quisiera que hubiera más naciones católicas en América Latina y el este de Europa que volvieran sobre esto, porque ese es el sentido de la democracia cuando la mayoría de la población es católica. Por supuesto hay que tolerar a los otros cultos, lo cual la Iglesia ha enseñado siempre.
VCCol: Se ha dicho que con la abdicación del Papa Benedicto XVI se ha creado una nueva institución. ¿Cree usted que después de esto, todos los próximos papas renunciarán?
Mons. Schneider: Espero que no. No sería bueno para la Iglesia. Esta renuncia, la de Benedicto XVI, contiene en sí misma el peligro de confundir y crear cisma. No debe ser, espero que no ocurra, pero puede ser que pase. Y por lo tanto, creo que en lo posible debe evitarse la renuncia de los papas. Es una excepción en la ley, la Iglesia lo permite, pero así debe permanecer, como excepción.

Fuente: http://www.votocatolico.co/

EL ESTADO ISLÁMICO VIENE DEL INFIERNO


Monseñor Shlemon Warduni, obispo auxiliar de Bagdad de los caldeos. 

“Posiblemente esta gente del Estado Islámico viene del infierno, son peores que los demonios. Por esto hemos gritado en voz alta para pedir ayuda a todo el mundo: a los cristianos, musulmanes, ateos, a toda la gente de buena voluntad. Para que nuestro pueblo, nuestros fieles, nuestros ancianos, nuestros niños no sean maltratados de este modo duro y terrible”, expresó en declaraciones a "I Tempi" monseñor Shlemon Warduni, obispo auxiliar de Bagdad de los caldeos. 

El prelado describió de este modo las atrocidades cometidas por los yihadistas contra los cristianos y otras minorías en Irak, a quienes han decapitado o esclavizado por negarse a convertirse al islam. 

“La suerte de todos los iraquíes es la misma. Todos están inquietos, no solo los cristianos, porque no hay paz ni seguridad desde hace muchos años”, advirtió y agregó que en los últimos meses sucede algo que “nunca pudimos ni imaginar: que estos maleantes han obligado a los cristianos y a todas las minorías a huir en masa. Los cristianos viven en Mosul desde hace dos mil años”, pero ya no hay más una oración en la ciudad. 

Monseñor Warduni señaló que los miles de refugiados en el Kurdistán iraquí necesitan vivienda, comida, ropa y medicinas. “Muchos de ellos duermen bajo el sol con este calor terrible”. 

Sobre las acciones de los yihadistas, dijo que incluso se atrevieron a “robar los aretes a una niña de dos años y arrancar 15 euros de la mano de una anciana”. 

“Han sembrado el terror en los corazones de la gente. Incluso antes que entraran a la llanura del Nínive, de hecho, esos pueblos estaban casi del todo vacíos. Pedimos tantas cosas al mundo para que los cristianos y demás puedan en primer lugar vivir y luego lo puedan hacer con dignidad”, sostuvo. 

Asimismo, pidió a la comunidad internacional impedir que los yihadistas puedan adquirir más armas, así como enviar una fuerza internacional que proteja a los refugiados y “liberar nuestras villas y ciudades de las manos de estos criminales para devolvérselas a los cristianos y los miembros de otras minorías”, porque el Estado Islámico quiere “desarraigarnos de esta tierra”. 

“Cada semana se rezaba y se celebraba la misa en Mosul. Cuánta gente ahora llora: ‘Otra semana sin misa, sin participar del Cuerpo y la Sangre de Cristo”.

UN SÍNODO SOBRE LA FAMILIA O UN EXTRAÑO SINCRETISMO


El Próximo mes de Octubre se va un celebrar en Roma un Sínodo sobre la Familia. Un gran número de Altas Jerarquías de la Iglesia, Obispos y Consultores de todo el mundo: El Papa como Presidente General, un Secretario General, varios Presidentes Delegados, un Relator General, un Secretario Especial, diversas Comisiones de las Iglesias Orientales Católicas, los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, los Cardenales Jefes de los Dicasterios de la Curia Romana, los Miembros del Consejo Ordinario, otros Miembros de Nómina Pontificia, un gran número de Colaboradores y un extenso etcétera que componen en total una larga lista.
Como no podía esperarse menos, el cristiano de a pie, guardando siempre las formas y el debido respeto, tiene perfecto derecho a reflexionar y expresar su pensamiento acerca de lo que hace y dice la Jerarquía que gobierna la Iglesia a la que él pertenece. San Pablo exhortaba a los cristianos con la siguiente consigna: Examinad todas las cosas, retened lo bueno y apartaos de toda clase de mal (1 Te 5:21). Por otra parte, el Cristianismo es la Religión que más ha abogado por la búsqueda de la verdad: No os escribo porque ignoréis la verdad, sino porque la conocéis y sabéis que ninguna mentira proviene de la verdad, decía el Apóstol San Juan en su Primera Carta (2:21).
Y lo primero que se le ocurre al cristiano común que piensa, con respecto a tan enorme e importante acontecimiento eclesial es acerca de su objeto y, por supuesto, de su oportunidad. Claro que cuando la legítima Jerarquía lo convoca es porque habrán sido propuestos unos fines bien determinados, promovidos por una clara necesidad, buscando todos ellos el mejor bien de la Iglesia y lo más conveniente a la salvación de las almas. Es evidente que la Iglesia debe adaptarse a las exigencias de los tiempos y a los requerimientos de todos los lugares.
 Pero de ningún modo está obligado el cristiano de la calle a comprenderlo todo, y de ahí su legítima ansiedad a preguntarse por los últimos porqués (y también por los primeros). Tampoco le ha negado nadie algo que es tan natural al ser humano cual es la capacidad de asombrarse ante lo que presencia. Pues fue precisamente el asombro lo que motivó en los albores del pensamiento humano el nacimiento de la Filosofía. Ahora bien, nadie se atreverá a poner en duda que muchas cosas que suceden en la Iglesia actual no dejan de suscitar admiración.
Un Sínodo Universal sobre la Familia. En el que la Iglesia, según se dice, tratará de afrontar los desafíos que el mundo moderno presenta ante la Doctrina tradicional sobre la Familia. ¿Quizá una Nueva Doctrina? ¿Nuevas aportaciones que complementen y seguramente apuntalen la Doctrina tradicional de la Iglesia? ¿Un intento de añadir especificaciones que faltan en la Revelación o de suprimir otras que sobran? ¿Tal vez de cambiarlas y modificarlas? Todo ello enfocado, claro está, desde la perspectiva de las necesidades del mundo moderno, que es, en último término, el elemento determinante que ha provocado el problema.
Como puede verse, las preguntas se acumulan en número sobre el ingenuo pensamiento del cristiano corriente. La primera de las cuales es la siguiente: Si el problema, en primera y última instancia, viene determinado por las exigencias del mundo moderno, que es el que ha obligado a re--examinar los datos de la Revelación, ¿dónde queda la fe de la antigua creencia según la cual es la Palabra de Dios la que juzga y determina al mundo, y no el mundo el que juzga y determina la Palabra de Dios?
Y las preguntas podrían continuar. Una renovación y actualización de la Doctrina sobre la Familia. ¿Pues no estaba ya contenida esta Doctrina en el Nuevo Testamento, y concretamente en el Evangelio y en las Cartas de los Apóstoles?
Para lograr una cierta comprensión de la necesidad de este importante Sínodo es necesario partir de la idea según la cual la Iglesia ha formado a la Familia cristiana sobre la base de unos principios incompletos. Millones de familias cristianas han vivido durante siglos fundamentadas sobre la base de unas estructuras que ahora se descubren como erróneas o al menos como incompletas.
Claro está ---se dice ahora--- que no se trata de eso. Sino de responder a las necesidades provocadas por los nuevos desafíos con los que el mundo moderno amenaza la Doctrina de la Iglesia.
Una clara falacia que esconde, a su vez, dos grandes mentiras que en realidad se reducen a una.
En primer lugar, que no es el mundo moderno el que amenaza a la Iglesia acerca de su Doctrina sobre la Familia. Sino el mundo de siempre es el que ha amenazado y estado en constante oposición contra la Iglesia. El mundo no ha dejado en ningún momento de combatir a la Iglesia y al Evangelio predicado por ella, y de ahí que sea falso decir que es el mundo moderno el que amenaza, como si de una cosa nueva se tratara.
En segundo lugar, hablar de nuevos desafíos que se presentan contra la Familia, ante los que ---según parece--- son incapaces de dar respuesta la Revelación ante todo, y las Enseñanzas de la Iglesia de veinte siglos después, no tiene ningún sentido. ¿Quién y cómo ha sido descubierto tal problema ---un tremendo fallo en la Doctrina--- y cuándo ha sido demostrado?
Pero hay algo más que confunde al cristiano del montón, llamado por su misma situación y naturaleza a escuchar y aprender de las enseñanzas de la Iglesia Jerárquica (a este grupo de cristianos se les denominaba en la Doctrina antigua como Iglesia discente): El solo hecho de poner sobre el tapete toda esta problemática induce a pensar en dos cosas:
Tiene que ver la primera con el hecho de que la Doctrina de la Nueva Ley, que es la que induce al cristiano a vivir una vida nueva en Cristo, está incompleta; en cuanto que no ha sido capaz de adaptarse a las necesidades de todos los tiempos y lugares.
La segunda se refiere a la sospecha de la relatividad de la Revelación. Como si estuviera en lo cierto el Modernismo al asegurar que la Palabra de la Escritura tiene que adaptarse al pensamiento de los hombres, según las circunstancias de los diversos tiempos y lugares (historicismo).
Es difícil evitar la sensación, una vez reunido tan gran número de gentes provenientes de tan diversos lugares, y con tantos matices en sus creencias pretendidamente comunes, de que el Sínodo busca encontrar una soluciónconsensuada, según se dice en el argot moderno. Pero nadie ha demostrado todavía que la verdad se logre nunca a través de opiniones diversas contrastadas y consensuadas: pues de la mezcla de lo diverso, y aun de lo contrario, no puede surgir la sencillez de la verdad.
El resultado final, que es en realidad a lo que se expone el Sínodo, no es otro sino la posibilidad de aumentar la confusión y debilitar todavía más la ya vacilante fe de unos cristianos que forman parte de una Iglesia en crisis.
POR P. ALFONSO GÁLVEZ

fUENTE: http://www.alfonsogalvez.com/es

CONTINÚA EL ATROPELLO CONTRA LOS FRANCISCANOS DE LA INMACULADA

La fidelidad castigada
La crueldad y, podríamos decir, virulencia empleada por el Cardenal Braz de Aviz, Prefecto de la Congregación para los religiosos, su segundo, el arzobispo español Rodríguez Carballo (el franciscano que persigue a franciscanos); y el instrumento padre Volpi, nombrado comisario apostólico-político de los Franciscanos de la Inmaculada, se extiende a la rama femenina de este instituto, las inocentes hermanas Franciscanas de la Inmaculada.
Toda la operación es un despropósito desde el inicio. Si el magisterio pontificio deja claro que ambas formas, ordinaria y extraordinaria, se ponen "una al lado de la otra". ¿Qué sentido tiene prohibir la forma extraordinaria de forma continuada a un grupo de católicos como son los Franciscanos de la Inmaculada y los fieles a los que atienden?. Podríamos ir más lejos, el magisterio pontificio reclama para el Vetus Ordo reverencia y respeto; y sin embargo, en un momento en el que florecen vocaciones tradicionales en comunidades y conventos, la Congregación para la Vida Consagrada está regida por religiosos que jamás han mostrado interés ni acercamiento alguno para esta realidad vocacional de la Iglesia, que odian incluso la Misa tradicional.
Esta operación nefasta se extiende ahora a las religiosas Franciscanas de la Inmaculada, con el nombramiento de una Visitadora, Sor Fernanda Barbiero, de las Hermanas de Santa Dorotea; un nombramiento considerado una auténtica provocación, por tratarse de una religiosa "progresista" que en modo alguno puede sintonizar ni comprender a las devotas Franciscanas de la Inmaculada.
Las primeras medidas expanden la persecución de Braz de Aviz a la rama femenina. Para empezar las atribuciones que se ha tomado la visitadora son ilegales (ya que actúa como una auténtica comisaria cuando únicamente es una visitadora). Las Hermanas Franciscanas presentaron un recurso ante el Tribunal de la Signatura Apostólica e, informa Rorate Caeli, la Signatura Apostólica les ha dado la razón limitando el poder de la visitadora "ad inquirendum et referéndum".
La visitadora visitó a las Franciscanas de la Inmaculada italianas de vida activa entre mayo y julio de 2014. Y obtuvo de la Congregación para la Vida Consagrada, el nombramiento de otras dos visitadoras adicionales para las monjas de clausura: Damiana Tiberio y Cristiana Mondonico, abadesas clarisas del Protomonasterio de Asís y del monasterio de la Trinidad en Gubbio, respectivamente.
Las dos visitadoras clarisas pasaron una semana en los dos monasterios de las Franciscanas de la Inmaculada de Alassio y Città diCastello, interrogando meticulosamente a todas las hermanas. Las visitadoras se mostraron en todo momento despectivas con la Misa tradicional, entre otras manifestaciones impropias; también dijeron a las monjas que oraban demasiado, que hacían excesiva penitencia y que estaban demasiado enclaustradas; y que necesitaban urgentemente un programa de "reeducación" según los criterios del Concilio Vaticano II.
La Hermana Barbiero habría anunciado a las religiosas que iba a prohibir en sus conventos la Misa tradicional "durante unos meses" para probar su obediencia, según informa Riposte Catholique. Siendo la presunta medida en sí misma un acto de desobediencia al motu proprio Summorum Pontificum y provocando este anuncio la lógica consternación entre las religiosas. 
Riposte Catholique, explica que Braz de Aviz y varios de sus colaboradores pertenecen a una facción de la Curia que quiere aprovechar el clima del nuevo pontificado para reducir los efectos del motu proprio Summorum Pontificum. Sin embargo la web francesa estima que esto no puede identificarse al cien por cien con la visión del Papa Francisco: "la tendencia de la Casa Santa Marta, como se designa ahora a los Palacios Apostólicos, es más bien estimar estas cuestiones de la liturgia tradicional como muy secundarias y no revivir viejas querellas. Este sentimiento es ampliamente compartido por numerosos cardenales, incluidos algunos de nula sensibilidad ratzingeriana".
Por otra parte, las medidas arbitrarias tomadas contra la rama masculina de los Franciscanos de la Inmaculada (toda una destrucción programada de un instituto floreciente) están provocando daños también en los fieles, en comunidades y parroquias en las que su labor pastoral era muy apreciada. Riposte Catholique cita como ejemplo el de un párroco de Roma, en cuya parroquia predicaban una novena los Franciscanos de la Inmaculada con muy buenos frutos, y que habría escrito directamente al Santo Padre para protestar por el acoso que están sufriendo estos buenos religiosos.
Rorate Caeli
Riposte Catholique
Acción Litúrgica

30 de julio de 2014

LA PUREZA DE LA VIRGEN, MÁS BLANCA QUE LA NIEVE. SERMÓN DE SAN LORENZO DE BRINDIS


La pureza de la Virgen
más blanca que la nieve
Texto evangélico: Dicho el vientre que te llevó y los pechos que mamaste (Lc 11,27-28).
1. La nieve en la Escritura es símbolo de pureza y de santidad. El Señor, hablando al Santo Job desde el torbelli­no, le propuso una gran cuestión, diciendo: Has entrado tú en los depósitos de la nieve? O has visto los graneros del granito? Pero qué son estos depósitos de la nieve? Si se habla de nieve material, quién no ve la nieve en los montes elevados?
Hoy, en la solemnidad de la nieve, es declarado este miste­rio. La nieve es en las Santas Escrituras símbolo de la pureza y de la santidad. En este sentido dice Isaías: Aunque vuestros pecados sean como la grana, serán blanqueados como la nieve (Is 1,18). Y el rey profeta suplicaba: Lávame: quedaré más blanco que la nieve (Sal 51,9). Dios se apareció a Daniel vestido con un vestido blanco como la nieve: Su vestido blanco como la nieve (Dan 7,8). Mañana (fiesta de la Transfiguración) veremos a Cristo en la gloriosa transfigu­ración: Resplandeció su faz como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la nieve (Mt 17,2). Dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan. Dice el Señor en Isaías: Como descienden la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fe­cundan y la hacen germinar, para que dé simiente al sembrador y pan para comer, así será mi palabra, la que salga de mi boca, que no tornará a mí de varío, sin que haya realizado lo que me plugo y haya cumplido aquello a que la envié (Is 55,10-11).
2. María más blanca que la nieve, sin mancha alguna de pecado. Dichosos los que oyen la palabra de Dios. Cristo indica en esta afirmación la causa de la singular bienaventu­ranza de María: lo extraordinario de su santidad. Por la perfecta obser­vancia de la ley divina fue más blanca que la nieve, sin la menor mancha de pecado. Esto es lo que leemos en el Cantar de los Cantares: Toda hermosa eres, amiga mía, y en ti no hay mancha. Ven del Líbano, esposa mía, ven del Líbano, serás coronada (Cant 4,7-8). Líba­no en hebreo es lo mismo que blancura, puesto que aquel monte siempre se ve cubierto de nieve. Es por lo que Jeremías dice: Faltará acaso de la piedra excelsa la nieve del Líbano? (Jer 18,14). La esposa, pues, es llamada desde el Líbano de la pureza y santidad a la corona de la gloria.
La blancura de la nieve en el alma consiste en la perfecta observancia de la ley divina. Sólo el pecado mancha el alma y la pureza de la conciencia, y el pecado no es sino la palabra, obra o deseo contra la ley de Dios 8, la transgresión de la ley divina y la desobediencia a los mandamientos celestiales 9. La pureza del alma consiste, por el contrario, en la íntegra y per­fecta fe y caridad: Dichosos los que oyen la palabra de Dios por la fe, y la guardan por la caridad, pues: quien me ama, guardará mi pa­labra (Jn 14,23).
Leemos que los ángeles aparecen vestidos de blancura de nie­ve: Era su aspecto como el relámpago, y su vestido como la nieve (Mt 28,3). Lo mismo se dice de Cristo y de Dios, como también hoy de Ma­ría, que en el Apocalipsis aparece vestida de luz solar (cf. Ap 12,1). El milagro que hoy se recuerda, muestra que la Virgen Ma­ría brilló con una pureza mayor que la cual no puede conocerse ninguna bajo Dios 1().Qué cosa hay verdaderamente más blanca que la nieve? Es más pura que los ángeles y que los arcángeles, los querubi­nes y los serafines. Este milagro viene a indicar que su pureza y santidad fueron sobremanera admirables. En efecto, lo admirable no es que nieve en invierno, sino que lo haga en vera­no, cuando abrasan los mayores calores. Así de extraordinaria­mente admirable fue la santidad de María, como nieve del cielo que cae a mitad del verano sobre una región tórrida, donde casi nunca nieva ni siquiera en lo más crudo del invierno.
3. María, guardiana de la ley divina y vencedora de los demonios. Pero cómo fue tan blanca la Bienaventurada Virgen María? El Rey profeta dice: Mientras reposabais en los apris­cos, las palomas batieron sus alas de plata, el oro destellaba en sus plumas. Mientras el Todopoderoso dispersaba a los reyes, la nieve bajaba sobre el Monte Umbrío (Sal 68,14-15). Quiere esto decir: Si observáis la ley dentro de los términos de la justicia de Dios, sin desviaros ni a derecha ni a izquierda, vuestra alma será como una hermosísi­ma paloma, que brilla como plata blanquísima y reluce como el oro más puro. Y mientras el Rey celestial dispersa a los reyes enemigos, venciendo las tentaciones de los demonios, el alma será como nieve blanca, como la nieve que permanece perenne­mente en el Monte Umbrío. Así fue siempre la Virgen María como nieve blanquísima, observan­do perfectísimamente la ley divina y venciendo con la ayuda de Dios todas las tentaciones de los demonios.
Blanquísima fue siempre la Bienaventurada Virgen y, sin embargo, en el Cantar de los Cantares se llama a sí misma negra, porque, dice, me ha quemado el sol (Cant 1,4-5) de justicia, Dios, en cuya comparación toda blancura de santidad creada es ne­grura, toda luz oscuridad. Así, mientras la nieve permanece en las nubes, parece negra en el aire, pues comparada con el cielo y con el sol es negra.
En la Sagrada Escritura la gracia del Espíritu Santo se llama unas veces fuego (Lc 12,49), otras veces agua (Jn 4,10-15) y otras nieve (cf. Sal 51,9; Is 1,18); como el mismo Espíritu Santo fue prometido en agua (cf. Jn 7,38-39) y dado en fuego (cf. Hch 2,2-3), porque causa efectos tanto de fuego como de agua, ex­tinguiendo la pasión carnal y terrenal, y encendiendo la espiri­tual y celestial. Cuando el alma está cubierta de nieve, está fría para lo carnal y terrenal, entonces está limpia de toda mancha de soberbia, lujuria, avaricia y demás vicios.
4. La Virgen es blanquísima por ser depositaria de un tesoro de gracia.CDichoso el seno materno que te llevó. En este bienaventurado vientre están todos los tesoros de la nieve de la gracia, pues por el misterio de la divina Encarna­ción habitó en Él toda la plenitud de la divinidad corporal­mente (Col 2,9).

5. Dios busca en nosotros la blancura de la pureza.CLa nieve en la Sagrada Escritura se toma alguna vez en un buen sentido y significa la gracia. Otras veces tiene un sentido malo y designa el pecado. El Sabio dice en los Proverbios: Como frescor de nieve en tiempo de la siega, así es el mensajero fiel para quien le envía; hace descansar el alma de su señor (Prov 25,13). Esto es: como es agrada­ble el frío de la nieve en el tiempo de mayor calor, así es el men­sajero fiel. Pero más adelante dice: Como la nieve en el verano y la llu­via en la siega, así es indecente para el necio la gloria (Prov 26,1). La nieve alguna vez significa el mal: No temerá por su familia a causa de los fríos de la nieve (Prov 31,21).Porque abundará la iniquidad, se enfria­rá la caridad (Mt 24,12). En las Sagradas Letras la lepra es compa­rada con la blancura de la nieve, como se dice de la lepra de Ma­ría, la hermana de Moisés y Aarón (Núm 12,10). (Oh, cuánta abundancia de esta nieve hay hoy en el mundo! Y la blancu­ra de la pureza dónde se halla? El rostro de éstos se ha ennegrecido más que los carbones (Lam 4,8), dice Jeremías. Y Nahum: El rostro de todos... como la negrura de la olla (Nah 2,8). Dios quiere de nosotros la blan­cura de la nieve. Dice el Qohelet: Sean tus vestidos blancos en todo tiempo (Ecl 9,8). Dios quiso a todos los ministros del templo ata­viados de vestiduras blancas (cf. Ex 28,4-5). En el Apocalip­sis leemos que todos los santos están vestidos con estolas blancas (Ap 7,9). También los ángeles se aparecieron siempre a los hombres con vestiduras blancas (Mt 28,3; Mc 16,5; Jn 20,12; Hch 1,10). Y de la Esposa de Cristo leemos en el Apocalipsis que le ha sido dado para cubrirse lino brillante y blanco; en efecto, el lino significa las obras virtuosas de los Santos (Ap 19,8).

29 de julio de 2014

DÍA DEL APÓSTOL SANTIAGO. FOTOGRAFÍAS DE LA SANTA MISA CANTADA

Astro brillante de España, Apóstol Santiago,
tú que fuiste hombre de carácter y ambicioso,
ayúdanos a ser fuertes en la fe y en ambicionar los bienes del cielo
Tú, el primero en derramar la sangre por Cristo,
ayúdanos con más radicalidad, a volcarnos por el Evangelio
Tú, predilecto del Señor,
enséñanos a vivir más unidos a El.
Tu, que valientemente te acercaste hasta España,
empújanos para llevar el mensaje de salvación
a todos los rincones de nuestra patria.
Tú, que en el camino hacia el corazón de los hombres,
encontraste la ayuda prodigiosa de Santa María,
que sea Ella, también, el pilar para fortalecer nuestra fe.
Tú, que te aventuraste a sembrar en el final de la tierra,
haz que no tengamos miedo
para seguir siendo portadores y anunciadores de Cristo.
Tú que dejaste caer la semilla en el surco de nuestra tierra
sé nuestro patrón para desarrollar y dejar
la huella de Jesús en los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
Tú, que en el Campo de las Estrellas de Galicia
sigues brillando con singular fuerza,
ayúdanos a destellar por la fuerza de nuestras palabras
por el testimonio de nuestras obras
y por la grandeza de nuestra fe.
Tú, que bebiste el trago amargo del cáliz del Señor,
levántanos cuando, en el afán evangelizador,
nos asolen las pruebas o pesen las cruces.
Tú, que eres punto final de un camino;
conviértenos en puentes entre Dios y los hombres
en estrellas que iluminen la noche oscura
en senderos que lleven al encuentro con Jesús
en posadas donde los corazones descansen
en horizonte de un mañana mejor
en palabra oportuna frente al desaliento y la desesperanza.
Y, si en los atajos inciertos y traicioneros de la vida,
nos perdemos, confundimos o nos aturdimos
indícanos con tu mano y, ante el Espíritu,
intercede para que volvamos a la amistad con Jesucristo.
Amén