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17 de abril de 2014

SANTO ROSARIO EN EL JUEVES SANTO


Santo Rosario. 
Por la señal... 
Monición incial:  Jueves santo: Eucaristía, Sacerdocio, Amor fraterno. Los dones de Jesús. Acojamos su amor. Imitemos su entrega. Acompañémosle en esta "hora de amargura". Empapémonos de los sentimientos de María ante la hora trágica de su Hijo.  
Señor mío Jesucristo... 
MISTERIOS LUMINOSOS
1.-El Bautismo del Señor en el Jordán
“Si voluntariamente pecamos después de haber recibido el pleno conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por los pecados, sino la terrible espera del juicio y la furia del fuego pronto a devorar a los rebeldes. Si alguno viola la Ley de Moisés es condenado a muerte sin compasión, por la declaración de dos o tres testigos. ¿Cuánto más grave castigo piensan que merecerá el que pisoteó al Hijo de Dios, y tuvo como profana la sangre de la Alianza  que le santificó, y ultrajó al Espíritu de la gracia? Hb 10, 27-29
2.-El Milagro de las Bodas de Cana
“Permanezcan en el amor fraterno.  No se olviden de la hospitalidad; gracias a ella hospedaron algunos, sin saberlo, a ángeles. Acuérdense de los presos, como si estuvieran con ellos encarcelados, y de los maltratados, pensando que también ustedes tienen un cuerpo.” Hb 13, 1-3
3.- El anuncio del Reino invitando a la conversión.
“Sea la conducta de ustedes sin avaricia; contentos con lo que tienen, pues él ha dicho: No te dejaré ni te abandonaré; de modo que podamos decir confiados: El Señor es mi ayuda; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?” Hb 13, 5-6
4.-La Transfiguración del Señor
“Vosotros os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad de Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, reunión solemne y asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a Dios, juez universal, y a los espíritus de los justos llegados ya a su consumación, y a Jesús, mediador de una nueva Alianza, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel. Guárdense de rechazar al que les habla.” Hb 12, 22-25
5.- La institución de la Eucaristía

“Ofrezcamos sin cesar, por medio de Cristo, a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que celebran su nombre. No se olviden de hacer el bien y de ayudarse mutuamente; esos son los sacrificios que agradan a Dios.” Hb 13, 15-16

LAVATORIO DE LOS PIES Y CONFESIÓN DE LOS PECADOS

Finalmente hemos de prestar atención todavía a un último detalle del relato del lavatorio de los pies. Después de que el Señor explica a Pedro la necesidad de lavarle los pies, éste replica que, siendo así las cosas, Jesús le debería lavar no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza. La respuesta de Jesús, una vez más, resulta enigmática: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio» (13,10). ¿Qué significa esto?
Las palabras de Jesús suponen obviamente que los discípulos, antes de ir a la cena, habían tomado un baño completo y que ahora, ya a la mesa, sólo hacía falta lavarles los pies. Está claro que Juan ve en estas palabras un sentido simbólico más profundo, que no es fácil de identificar. Tengamos presente ante todo que el lavatorio de los pies —como ya hemos visto— no es un sacramento particular, sino que significa la totalidad del servicio salvador de Jesús: el sacramentum de su amor, en el cual Él nos sumerge en la fe y que es el verdadero lavatorio de purificación para el hombre.
Pero el lavatorio de los pies adquiere en este contexto, más allá de su simbolismo esencial, también un significado más concreto que nos remite a la praxis de la vida de la Iglesia primitiva. ¿De qué se trata? El «baño completo» que se da por supuesto no puede ser otro que el Bautismo, con el cual el hombre queda inmerso en Cristo de una vez por todas y recibe su nueva identidad del ser en Cristo. Este proceso fundamental, mediante el cual no nos hacemos cristianos por nosotros mismos, sino que nos convertimos en cristianos gracias a la acción del Señor en su Iglesia, es irrepetible. No obstante, en la vida de los cristianos, para permanecer en una comunión de mesa con el Señor, este proceso necesita siempre un complemento: el lavatorio de los pies. ¿Qué significa esto? No hay una respuesta absolutamente segura. Pero me parece que la Primera Carta de Juan indica el buen camino y nos señala cuál es su significado. En ella se lee: «Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos lavará de nuestros delitos. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos mentiroso y no poseemos su palabra» (1,8ss). Puesto que también los bautizados siguen siendo pecadores, tienen necesidad de la confesión de los pecados, que «nos lava de todos nuestros delitos».
La palabra «purificar» establece la conexión interior con la perícopa del lavatorio de los pies. La práctica misma de la confesión de los pecados, que procede del judaísmo, está atestiguada también en la Carta de Santiago (5,16), así como en la Didaché. En ésta leemos: «En la asamblea confesarás tus faltas» (4,14); y vuelve a decir más adelante: «En cuanto al domingo del Señor, una vez reunidos, partid el pan y dad gracias después de haber confesado vuestros pecados» (14,1). Franz Muí3ner, siguiendo a Rudolf Knopf, comenta: «En ambos textos se piensa en una confesión pública del individuo» (jakobusbrief, p. 226, nota 5). En esta confesión de los pecados, que ciertamente formaba parte de las primeras comunidades cristianas en el ámbito de influjo judeocristiano, no se puede identificar seguramente el sacramento de la Penitencia tal como se ha desarrollado en el curso de la historia de la Iglesia, pero es ciertamente «una etapa hacia él» (ibíd., p. 226).
De lo que se trata en el fondo es de que la culpa no debe seguir supurando ocultamente en el alma, envenenándola así desde dentro. Necesita la confesión. Por la confesión la sacamos a la luz, la exponemos al amor purificador de Cristo (cf. Jn 3,20s). En la confesión el Señor vuelve a lavar siempre nuestros pies sucios y nos prepara para la comunión de mesa con El.
Al mirar en retrospectiva al conjunto del capítulo sobre el lavatorio de los pies, podemos decir que en este gesto de humildad, en el cual se hace visible la totalidad del servicio de Jesús en la vida y la muerte, el Señor está ante nosotros como el siervo de Dios; como Aquel que se ha hecho siervo por nosotros, que carga con nuestro peso, dándonos así la verdadera pureza, la capacidad de acercarnos a Dios. En el segundo «canto del siervo de Dios», en el profeta Isaías, se encuentra una frase que en cierto modo anticipa la línea de fondo de la teología joánica de la Pasión: «El Señor me dijo: "Tú eres mi siervo y en ti seré glorificado" (LXX: doxasthésomai)» (cf. 49,3).
Esta conexión entre el servicio humilde y la gloria (dóxa) es el núcleo de todo el relato de la Pasión en san Juan: precisamente en el abajamiento de Jesús, en su humillación hasta la cruz, se transparenta la gloria de Dios; Dios Padre es glorificado, y Jesús en Él. Un pequeño inciso en el «Domingo de Ramos» —que podría considerarse como la versión joánica de la narración del Monte de los Olivos— resume todo esto: «Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si para eso he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Le he glorificado y volveré a glorificarle» (12,27s. La hora de la cruz es la hora de la verdadera gloria de Dios Padre y de Jesús.
Benedicto XVI, Jesús de Nazarteh

EVANGELIO DEL DÍA: SI YO NO TE LAVO, NO TENDRÁS PARTE CONMIGO

JUEVES SANTO
Forma Extraordinaria del Rito Romano
Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?" Jesús le replicó: "Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies jamás." Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo." Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza." Jesús le dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos." Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos estáis limpios." Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: "¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis 'el Maestro' y 'el Señor', y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis."
Jn 13, 1-5

16 de abril de 2014

MIÉRCOLES SANTO

ROSARIO EN TIEMPO DE PASIÓN

Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: 
Cercana ya el Sagrado Triduo Pascual, la Iglesia nos invita a recoger nuestro sentidos e introducirnos en los momentos culminantes de nuestra redención, uniéndonos íntimamente a nuestro Señor Jesucristo y a su Madre y madre nuestra, la Virgen Dolorosa.
Al contemplar los misterios gloriosos, imitemos en nuestra contrición al pueblo de Israel que al ver lo acontecido con la muerte de Jesús se volvían golpeándose el pecho para poder que como al buen Ladrón, Jesús nos lleve al Paraíso.
Señor mío Jesucristo...   
MISTERIOS GLORIOSOS
1.-La Resurrección del Señor.
“Cristo posee un sacerdocio perpetuo, porque permanece para siempre. De ahí que pueda también salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor. Hb 7, 24-25
2.- La Ascensión del Señor
“Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas;
en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos; el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.” Hb 1, 1-3
3.- La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos en torno a la Virgen María
“Si la sangre de machos cabríos y de toros y la ceniza de vaca santifica con su aspersión a los contaminados, en orden a la purificación de la carne, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto al Dios vivo!” Hb 9, 13-14
4.- La Asunción de María Santísima a los Cielos
“Por eso Cristo es mediador de una nueva Alianza; para que, interviniendo su muerte para remisión de las transgresiones de la primera Alianza, los que han sido llamados, reciban la herencia eterna prometida.” Hb 9, 15
5.- La Coronación de la Virgen como Reina y Señora de todo lo Creado.

“Deseamos, no obstante, que cada uno de ustedes manifieste hasta el fin la misma diligencia para la plena realización de la esperanza, de forma que no se hagan indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas.” Hb 6, 11-12

EL CRUCIFIJO, ESCUELA DE SANTIDAD.- SAN ALFONSO MARIA DE LIGORIO

“Si quieres, alma devota, crecer siempre de virtud en virtud y de gracia en gracia, procura meditar todos los días en la Pasión de Jesucristo”. Esto es de san Buenaventura, y añade: “No hay ejercicio más a propósito para santificar tu alma que la meditación de los padecimientos de Jesucristo”. San Agustín añade «que vale más una lágrima derramada en memoria de la Pasión de Cristo que hacer una peregrina­ción a Jerusalén y ayunar a pan y agua durante un año. En efecto, si nuestro Salvador padeció tantos trabajos, fue para que de continuo los recordásemos, porque pensando en ellos es de todo punto imposible que no ardamos en las llamas de su Santo amor. La caridad de Cristo, dice SAN PABLO, nos hace fuerza (2 Cor.5,14). Pocos son los que aman a Jesucristo, porque son también pocos los que se detienen a pensar lo mucho que por nosotros padeció; al paso que no puede vivir sin amarle el que con frecuencia medita en su dolorosa Pasión, porque la caridad de Cristo nos fuerza a amarle; de tal modo se sentirá apretado por su amor, que no podrá resistir a las caricias de un Dios tan enamorado de los hombres y que tanto ha padecido por ellos

EVANGELIO DEL DÍA: PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN LUCAS

15 de abril de 2014

SANTO ROSARIO EN TIEMPO DE PASIÓN


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: 
Cercano ya el Sagrado Triduo Pascual, la Iglesia nos invita a recoger nuestros sentidos e introducirnos en los momentos culminantes de nuestra redención, uniéndonos íntimamente a nuestro Señor Jesucristo y a su Madre y madre nuestra, la Virgen Dolorosa.
Al contemplar los misterios dolorosos, hemos de unirnos a Jesús. Considerar su padecimientos, su sufrimiento. Ofrezcamos este rosario para que siempre confesemos como el soldado al pie de la Cruz: Verdaderamente Éste era Hijo de Dios. 
Señor mío Jesucristo... 
MISTERIOS DOLOROSOS
1. La Oración de Jesús en el Huerto
“No pierdan ahora –en la prueba- su confianza, que lleva consigo una gran recompensa.” “Hb 10, 35
2. La flagelación de Jesús atado a la columna.
“No han resistido todavía hasta llegar a la sangre en su lucha contra el pecado.” Hb 12, 4
3. La coronación de espinas
“Han echado en olvido la exhortación que como a hijos se les dirige: Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor; ni te desanimes al ser reprendido por él. Pues a quien ama el Señor, le corrige; y azota a todos los hijos que acoge.  Sufran para corrección de ustedes. Como a hijos los trata Dios, y, ¿qué hijo hay a quien su padre no corrige?” Hb 12, 5-7
4. Nuestro Señor con la cruz a cuestas camino del Calvario
“Fíjense en Aquél que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no desfallezcan faltos de ánimo.” Hb 12, 3
5. La crucifixión y muerte del Señor

“En la fe murieron todos los hombres que alaba la Escritura, sin haber conseguido el objeto de las promesas: viéndolas y saludándolas desde lejos y confesándose extraños y forasteros sobre la tierra.” Hb 11, 13

LOS SANTOS APRENDIERON EN LA PASIÓN DE CRISTO A PADECER Y AMAR DE VERAS.- SAN ALFONSO MARIA DE LIGORIO

¿De dónde, sacaron los Santos valor y entereza para soportar tantos géneros de tormentos, de martirios y de muertes, sino de la Pasión de Jesús Crucifi­cado? Al ver san José de Leonisa, religioso capuchino, que querían atarle con cuerdas, porque el cirujano tenía que hacerle una dolorosa operación, el Santo, tomando en las manos el Crucifijo, exclamo: «¡Cuerdas!, ¿para qué las quiero yo? Aquí tengo a mí Señor Jesucristo clavado en la cruz por mi amor, estas son las cadenas que me atan y me obligan a soportar cualquier tormento por su amor.» Y tendido en la mesa, sufrió la operación sin exhalar una queja pensando en Jesús, que, como profetizó Isaías, guardaba silencio, sin abrir siquiera la boca, como el corderito que estaba mudo delante del que le esquila (Is 53,7). ¿Quién podrá decir que padece sin razón al ver a JESÚS despedazado por nuestras maldades?. ¿Quién rehusará sujetarse a obedien­cia, so pretexto de que le mortifica, al recordar que Jesús fue obediente hasta morir? (Flp.2,8).  ¿Quién se atreverá a hurtar el cuerpo a la humillación viendo a Jesús maltratado, como rey de burlas y como malhechor; al verle abofeteado, escupido y clavado en un patíbulo infame?
Y ¿quién podrá amar a las criaturas y olvidarse del amor de Jesús al verle morir sumergido en el piélago de dolores y desprecios para ganar nuestro amor? Un devoto solitario pedía al Señor que le enseñase el camino más seguro para llegar a la conquista de su perfecto amor. Y el Señor le reveló que para conseguir su intento el medio más a propósito era meditar con frecuencia los dolores de su Pasión. Lloraba santa Teresa y se lamentaba porque algunos libros le habían enseñado a dejar la meditación de la Pasión de Cristo, por ser impedimento que podía, estorbarle la contemplación de la divinidad. Al caer la Santa en la cuenta del engaño, exclamó: ¡Oh, Señor de mi alma y bien mío, Jesucristo crucificado!, no me acuerdo vez de esta opinión que tuve, que no me dé pena; y me parece que hice una gran traición, aunque con ignorancia.
Decía el padre Baltasar Álvarez que por ignorar los tesoros que tenemos en Jesucristo se pierden muchos cristianos: movido de este parecer, su meditación más frecuente y regalada versaba sobre la Pasión de Cristo, en la cual se recreaba, meditando de modo especial la pobre­za, los desprecios y los dolores de Jesucristo, y exhortaba a sus penitentes a que meditasen a menudo la Pasión del Redentor, diciéndoles que no creyesen haber hecho cosa de provecho si no llegaban a grabar en su corazón la imágen de Jesús Crucificado.

EVANGELIO DEL DÍA: PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR SEGÚN SAN MARCOS

14 de abril de 2014

DOMINGO DE RAMOS (1). REPORTAJE FOTOGRÁFICO


Ofrecemos el presente reportaje fotográfico realizado por Dña. Marisol Carmena de la Santa Misa Solemne en el domingo de Ramos en la Iglesia del Salvador. Recomendamos descargarlo, para poder visualizar completa la presentación PPSX.

DOMINGO DE RAMOS 2014. REPORTAJE FOTOGRÁFICO (2)


Ofrecemos un segundo reportaje fotográfico del domingo de Ramos, realizado por Jose Luis, hijo de Dña. Marisol Carmena, a quién agradecemos tan hermosa labor. Invitamos a descargarlo para ver la presentación PPSX.

DOMINICA IN PALMIS. VIDEO DE LA CELEBRACIÓN

SANTO ROSARIO EN TIEMPO DE PASIÓN


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: 
Cercano ya el Sagrado Triduo Pascual, la Iglesia nos invita a recoger nuestros sentidos e introducirnos en los momentos culminantes de nuestra redención, uniéndonos íntimamente a nuestro Señor Jesucristo y a su Madre y madre nuestra, la Virgen Dolorosa.
Al contemplar los misterios gozosos, contemplamos como el Verbo de Dios tomo nuestra condición humana para sufrir por nosotros y pagar así el precio de nuestro rescate.
Ofrezcamos este rosario para que como en Betania derramemos también nosotros mediante la práctica de las virtudes y de las buenas obras el perfume de nardo que honre la Pasión y Sepultura de Cristo.
Señor mío Jesucristo...  
MISTERIOS GOZOSOS
1.- La encarnación del Hijo de Dios en las entrañas purísimas de la Virgen María.
“Dice primero: Sacrificios y oblaciones y holocaustos y sacrificios por el pecado no los quisiste ni te agradaron —cosas todas ofrecidas conforme a la Ley— entonces, añade: He aquí que vengo a hacer tu voluntad. Abroga lo primero para establecer el segundo. Y en virtud de esta voluntad somos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo.” Hb 10, 8-10
2.-La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.
“Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la Promesa. Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras,  sin abandonar nuestras propias reuniones, como algunos acostumbran hacerlo, antes bien, animándonos: tanto más, cuanto que ven que se acerca ya el Día.” Hb 10, 23-25
3.-El nacimiento del Niño Dios en el portal de Belén
“Por tanto, así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así también participó Cristo de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al Diablo, y libertar a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud. Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser misericordioso y Sumo Sacerdote fiel en lo que toca a Dios, en orden a expiar los pecados del pueblo.” Hb 2, 14-15. 17
4.-La purificación de Nuestra Señora y presentación del Niño Jesús en el templo
“Así es Cristo, el Sumo Sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, encumbrado por encima de los cielos, que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados propios como aquellos Sumos Sacerdotes, luego por los del pueblo: y esto lo realizó de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.” Hb 7, 26-27
5.- El niño Jesús perdido y hallado en el templo

“Sin fe es imposible agradar a Dios, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan.” Hb 11, 6

EL AMOR NO CALCULA


COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DÍA
Forma Extraordinaria del Rito Romano
El Evangelio recién proclamado nos conduce a Betania, donde, como apunta el evangelista, Lázaro, Marta y María ofrecieron una cena al Maestro (cf. Jn 12, 1). Este banquete en casa de los tres amigos de Jesús se caracteriza por los presentimientos de la muerte inminente: los seis días antes de Pascua, la insinuación del traidor Judas, la respuesta de Jesús que recuerda uno de los piadosos actos de la sepultura anticipado por María, la alusión a que no lo tendrían siempre con ellos, el propósito de eliminar a Lázaro, en el que se refleja la voluntad de matar a Jesús. En este relato evangélico hay un gesto sobre el que deseo llamar la atención: María de Betania, "tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos" (12, 3). El gesto de María es la expresión de fe y de amor grandes por el Señor: para ella no es suficiente lavar los pies del Maestro con agua, sino que los unge con una gran cantidad de perfume precioso que —como protestará Judas— se habría podido vender por trescientos denarios; y no unge la cabeza, como era costumbre, sino los pies: María ofrece a Jesús cuanto tiene de mayor valor y lo hace con un gesto de profunda devoción. El amor no calcula, no mide, no repara en gastos, no pone barreras, sino que sabe donar con alegría, busca sólo el bien del otro, vence la mezquindad, la cicatería, los resentimientos, la cerrazón que el hombre lleva a veces en su corazón.
María se pone a los pies de Jesús en humilde actitud de servicio, como hará el propio Maestro en la última Cena, cuando, como dice el cuarto Evangelio, "se levantó de la mesa, se quitó sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó agua en una jofaina y se puso a lavar los pies de los discípulos" (Jn 13, 4-5), para que —dijo— "también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros" (v. 15): la regla de la comunidad de Jesús es la del amor que sabe servir hasta el don de la vida. Y el perfume se difunde: "Toda la casa —anota el evangelista— se llenó del olor del perfume" (Jn 12, 3). El significado del gesto de María, que es respuesta al amor infinito de Dios, se expande entre todos los convidados; todo gesto de caridad y de devoción auténtica a Cristo no se limita a un hecho personal, no se refiere sólo a la relación entre el individuo y el Señor, sino a todo el cuerpo de la Iglesia; es contagioso: infunde amor, alegría y luz.

"Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron" (Jn 1, 11): al acto de María se contraponen la actitud y las palabras de Judas, quien, bajo el pretexto de la ayuda a los pobres oculta el egoísmo y la falsedad del hombre cerrado en sí mismo, encadenado por la avidez de la posesión, que no se deja envolver por el buen perfume del amor divino. Judas calcula allí donde no se puede calcular, entra con ánimo mezquino en el espacio reservado al amor, al don, a la entrega total. Y Jesús, que hasta aquel momento había permanecido en silencio, interviene a favor del gesto de María: "Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura" (Jn 12, 7). Jesús comprende que María ha intuido el amor de Dios e indica que ya se acerca su "hora", la "hora" en la que el Amor hallará su expresión suprema en el madero de la cruz: el Hijo de Dios se entrega a sí mismo para que el hombre tenga vida, desciende a los abismos de la muerte para llevar al hombre a las alturas de Dios, no teme humillarse "haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz" (Flp 2, 8). San Agustín, en el Sermón en el que comenta este pasaje evangélico, nos dirige a cada uno, con palabras apremiantes, la invitación a entrar en este circuito de amor, imitando el gesto de María y situándonos concretamente en el seguimiento de Jesús. Escribe san Agustín: "Toda alma que quiera ser fiel, únase a María para ungir con perfume precioso los pies del Señor... Unja los pies de Jesús: siga las huellas del Señor llevando una vida digna. Seque los pies con los cabellos: si tienes cosas superfluas, dalas a los pobres, y habrás enjugado los pies del Señor" (In Ioh. evang., 50, 6).
Benedicto XVI, 29 de marzo de 2010 

EVANGELIO DEL DÍA. LA UNCIÓN EN BETANIA. DEJADLA PARA HONRAR DE ANTEMANO EL DÍA DE MI SEPULTURA

LUNES SANTO
Forma Extraordinaria del Rito Romano
Seis días antes de la Pascua volvió Jesús a Betania, donde vivía Lázaro a quien Jesús resucitó.  Aquí le dispusieron una cena, Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él.  Y María tomó una libra de ungüento o perfume de nardo puro, y de gran precio, y lo derramó sobre los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y se llenó la casa de la fragancia del perfume.  Por lo cual Judas Iscariote, uno de sus discípulos, aquel que le había de entregar, dijo:  ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios, para limosna de los pobres?  Esto dijo, no porque él pasase algún cuidado por los pobres, sino porque era ladrón y teniendo la bolsa, llevaba o defraudaba el dinero que se echaba en ella.  Pero Jesús respondió: Dejadla que lo emplee para honrar de antemano el día de mi sepultura.  Pues en cuanto a los pobres, los tenéis siempre con vosotros; pero a mí no me tenéis siempre.  Entretanto una gran multitud de judíos, luego que supieron que Jesús estaba allí, vinieron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. 
Evangelio según San Juan 12,1-9. 

13 de abril de 2014

SANTO ROSARIO EN TIEMPO DE PASIÓN


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: 
Cercano ya el Sagrado Triduo Pascual, la Iglesia nos invita a recoger nuestros sentidos e introducirnos en los momentos culminantes de nuestra redención, uniéndonos íntimamente a nuestro Señor Jesucristo y a su Madre y madre nuestra, la Virgen Dolorosa.
Al contemplar los misterios gloriosos en este día de la Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, recordemos que nos hay otro camino para la resurrección que el pasar por la cruz.
Señor mío Jesucristo...  
MISTERIOS GLORIOSOS
1.-La Resurrección del Señor.
“Cristo posee un sacerdocio perpetuo, porque permanece para siempre. De ahí que pueda también salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor. Hb 7, 24-25
2.- La Ascensión del Señor
“Tenemos un Sumo Sacerdote tal, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,  al servicio del santuario y de la Tienda verdadera, erigida por el Señor, no por un hombre. Porque todo Sumo Sacerdote está instituido para ofrecer dones y sacrificios: de ahí que necesariamente también él tuviera que ofrecer algo.” Hb 8, 2-3
3.- La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos en torno a la Virgen María
“Si la sangre de machos cabríos y de toros y la ceniza de vaca santifica con su aspersión a los contaminados, en orden a la purificación de la carne, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto al Dios vivo!” Hb 9, 13-14
4.- La Asunción de María Santísima a los Cielos
“Por eso Cristo es mediador de una nueva Alianza; para que, interviniendo su muerte para remisión de las transgresiones de la primera Alianza, los que han sido llamados, reciban la herencia eterna prometida.” Hb 9, 15
5.- La Coronación de la Virgen como Reina y Señora de todo lo Creado.
“Deseamos, no obstante, que cada uno de ustedes manifieste hasta el fin la misma diligencia para la plena realización de la esperanza, de forma que no se hagan indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas.” Hb 6, 11-12

LA PASIÓN DE CRISTO NOS INFLAMA EN SU AMOR. SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

El amador de las almas, nuestro adorable Redentor, declaró que había bajado del cielo a la tierra para encender en el corazón de los hombres el fuego de su santo amor. Fuego vine a traer a la sierra, dice San Lucas, ¿y qué he de querer sino que arda? (Lc 12,49). ¡Ah! ¡y que incendios de amor no ha levanta­do en muchas almas, especialmente al patentizar por los dolores de su Pasión y muerte el amor inmenso que nos tiene! ¡Cuantos enamorados corazones ha habido que en las llagas de Cristo, como en hogueras de amor; se han inflamado de tal suerte, que para corresponderle con el suyo no titubearon en consagrarle sus bienes, su vida y todas sus cosas, superando con gran entereza de ánimo todas las dificultades que les salían al paso para estorbarles el cumplimiento de la ley divina, guiados por el amor de Jesús, que, no obstante ser Dios, quiso padecer tanto por amor nuestro!
¿Y qué es lo que nos aconseja san Pablo para correr sin cansarnos por el camino que nos conduce al cielo? Pues considerar, nos dice, considerar atentamente a aquel Señor, que sufrid tal contradicción de los pecadores contra su misma persona, a fin de que no desmayéis perdiendo tus áni­mos (Heb 12,3).
Por esto el enamorado san Agustín, o quien quiera que sea el autor de esta oración, contemplando a JESÚS crucificado y cubierto de llagas, exclama: “Graba, Señor, tus llagas en mí corazón, para que me sirvan de libro donde pueda leer tu dolor y tu amor; tu dolor, para soportar por ti toda suerte de dolores; tu amor, para menospreciar por el tuyo todos los demás amores”. Porque teniendo ante mis ojos el retablo de los muchos trabajos que por mí, Dios Santo, has padecido, sufriré con paz y alegría todas las penas que me sobrevengan, y en presencia de las pruebas de infinito amor que en la cruz me diste, ya nada amaré ni podre amar fuera de ti.

PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN MATEO

12 de abril de 2014

RETRANSMISIÓN EN VIVO DE LOS CULTOS DE SEMANA SANTA DESDE LA IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO SEGÚN LA FORMA EXTRAORDINARIA DEL RITO ROMANO


Con gran gozo les comunicamos que, D.m., los oficios de Semana Santa serán retransmitidos en directo desde el canal de youtube de este blog: